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 Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}

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MensajeTema: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Vie Mayo 04, 2012 8:29 am

Distrito 11, Distrito 11... Había estado dando vueltas por la casa y aún no sabía que hacer. Quería ir al Distrito 11 para poder ver a Maia, hacia casi un mes que no la veía y lo cierto es que extrañaba mucho a su mejor amiga. Caminaba como si de un león enjaulado se tratara por el comedor de la casa, pasaba por la cocina, subía hasta su habitación, y volvía a hacer el recorrido de nuevo una y otra vez sin parar ni un segundo. Le estaba incluso empezando a doler la cabeza, de tanto tiempo estar pensando, odiaba tener aquella ansiedad y esa sensación de embotamiento en la cabeza continuo, le daban ganas de darse golpes con la pared, y estaba segura de que si comenzaba a hacerlo no pararía hasta que se desmayara que entonces pararía, pero vamos, no porque ella lo desease precisamente. Finalmente paró en su habitación, la única habitación que estaba ocupada del segundo piso, se sentó sobre la cama y se puso un par de bota de montaña con sus ahora habituales pantalones vaqueros y una camiseta corta y un tanto ajustada de color blanco, y se dispuso a hacer lo que llevaba toda la mañana dándole vueltas, ir al Distrito 11 de visita.

No dijo nada, como siempre pasó por delante de su madre y no le dijo a donde iba y cuando volvería, total ¿qué más le daba? Con su hermano menor ya tenía suficiente para ser feliz, muchas veces se cuestionaba por qué no la había pateado de su casa y mandado de nuevo a la casucha en la que antes vivían. Pero negaba con al cabeza siempre que estos pensamientos embargaban sus pensamientos como ahora, no debía pensar aquello, era su madre le gustase la idea o no fuera así.

En poco tiempo estuvo en la estación de trenes, y esperó un poco de tiempo a que llegara el próximo que iba hacia los Distrito... inferiores, por llamarlos de alguna forma. Enseguida se montó en uno, y se quedó mirando por la ventanilla todo lo que veía pasar. Campos... Vallas... Mar... Montañas... Bosques... Campos de nuevo... Se cansó de aquello y se dedicó a contar números de forma interior para ver si se le pasaba de forma más ligera el viaje o no era así. Antes de que se diera cuenta ya había llegado hasta el Distrito 11. Se bajó rápidamente del tren para que este siguiera su trayecto hasta el último Distrito, el número 12. Paseó por las calles, e incluso saludó de buena gana a un par de personas, de tanto ir por aquel Distrito acababa de conocer a gente aparte de a sus amigos claramente. Recorrió el Distrito sin ir a ningún lugar exactamente, primero se daría una vuelta, quizá se encontrara a Maia y así se ahorraría las típicas preguntas de: "¡Cuanto tiempo! ¿Por qué no has venido antes encanto? ¿Cómo estás? ¿Hay algún chico haciendo que se te quite esa cara de perro?" Y como siempre ella sería educada, pero había momentos en los que por más que lo intentaba no le salía ser amable ni encantadora.

Se acercó hasta un parque que estaba vacío lo cual le alegró notablemente, se precipitó hacia el parque corriendo, y se dejó caer en el suelo a la sombra de un árbol que había, cerró los ojos con fuerza y dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo tranquilamente.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Vie Mayo 04, 2012 11:38 pm

-¿Irás?.-preguntó ella interesada mientras Leonard la miraba con cara desconcertada que dejaba bien claro que no había estado prestando demasiada atención a su conversación.-Tienes que ir.-insistió Amelia atrávesándolo con aquellos ojos como obsidianas. Lo cierto era que no le gustaban aquel tipo de eventos. Le parecían demasiado clasistas, lo más seguro era que los asistentes (sobre todo su padre) pusieran el grito en el cielo si fuera acompañado de personas “inapropiadas” Un brillo de suspicacia atravesó sus ojos. Quizás si invitara a alguna de las chicas... No, no era buena idea, ella acabaría castigada por aceptar.-Puede que me lo piense...-murmuró no muy convencido bebiendo de golpe el resto del té que le había servido y dejando un beso en su mejilla para después retirarse.-¡Tu padre te castigará si no asistes!-chilló en un último intento esperado por convencerlo mientras él salía con una sonrisa en los labios a prepararse para otro día más.

La misma rutina de siempre... Despertar, desayunar algo, discutir con su hermana, incluso aquello formpba parte de su rutina ya. Maia... de alguna manera se había acostumbrado a su trato hostil y a que probablemente aquello sería lo único que obtendría de ella. No sabía las razones que la habían llevado a todo aquello, siempre había sido antes de su hermana, su mejor amiga. A pesar de la imperceptible diferencia de edad ambos se habían llevado muy bien hasta... bueno hasta la irrupción de Rebecca en sus vidas, no pretendía culparla de los inconvenientes en su relación fraternal, probablemente había coincidido con su llegada y no tenía nada que ver. Maia tenía un carácter algo difícil de lidiar y no era la persona más justa del mundo, aun así todo aquello según su juicio era estar haciendo una tormenta en un vaso de agua. Una tormenta que se estaba alargando demasiado...

Salió a dar una vuelta por la plaza algo desolada y antigua del Distrito, sin mucho que hacer ahora que había salido del colegio, no destacaba en ningún ámbito, bueno era bastante aceptable dibujando pero aquello no contaba más que como pasatiempo. Su padre intentaba adentrarlo en el mundo de la política, sin embargo no le gustaba todo aquello, sobre todo después de desubrir a dónde iba a parar el dinero destinado a cubrir necesidades sanitarias mínimas de los cosechadores. Hacía tiempo su padre le había dejado bien claro que no éramos iguales y en efecto no lo éramos porque unos pocos no lo permitían.

Al pasar por el parque pudo observar como el tren salía de la modesta estación hacia el Doce. Decidió que le haría bien estar un rato en el parque, era casi la hora de comer pero no tenía demasiada hambre ni ganas de ver a su familia, por horrible que sonara. Se dirigió hacia uno de los bancos del parque, pero se detuvo en seco cuando la vio recostada en uno de los árboles. Tenía los ojos cerrados en un gesto algo crispado, como si le molestara algo. ¿Estaría así todo el tiempo? Se rascó la nuca deliberando si acercarse o no. Probablemente si estaba ahí sola era para pensar y no deseaba que nadie la molestara o... “Quizás se ha mareado o algo peor...” pensó acercándose algo preocupado.-No te recomiendo estar tanto tiempo ahí. El sol es muy brillante a esta hora.-musitó en tono bajo intentando no sobresaltarla.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 2:43 am

Hacía tanto tiempo que no mantenía una conversación en condiciones con alguien, con alguna persona. Se tiraba horas y horas sola recorriendo su casa de un lado para otro, y ni siquiera se molestaba en hablar con su madre o con su hermano. Siempre había tenido una mejor relación con su padre, el cual le llevaba a varios Distritos y de aquella forma conocía gente, pero le llevaba a otros Distritos cuando era pequeña, antes de entrar en la Arena, y bueno, antes de ganar aquellos horribles Juegos del Hambre. Apretaba los ojos cada vez con más fuerza, hasta que movió los brazos y los colocó sobre su cara cubriéndose levemente el rostro, y sobre todo la frente. Le estaba empezando a dolor la cabeza, había estado un par de días enferma y sabía que no debía salir de casa, pero un impulso, odiaba estar encerrada aunque sabía que era lo mejor para ella, si no las pesadillas y los recuerdos volvían a su cabeza, no había día que no recordara aquellos desastrosos días huyendo incluso de su sombra hasta que huir no le sirvió de nada y tuvo que actuar.

Respiraba profundamente e intentó relajarse un poco, notaba como el sol del medio día le rozaba los brazos y había que estos se vieran más dorados de lo que eran ya de por sí. No se escuchaba ni un ruido, todos los niños del Distrito lo más seguro estarían ya en casa reguardados comido, en cambio ella no tenía hambre alguna, había tomado un par de trozos de pan en casa, pero ya estaba casi habituada a no comer nada en días, ella se lo enseño. Lo que no te mata te hace fuerte sin lugar a dudas. Respiró profundamente un par de veces. Lo más sorprendente es que desde hacía algo de tiempo estaba tranquila, no le golpeaban en la cabeza problemas, ni discusiones ni estúpidas conversaciones sobre ser la mentora de los próximos Juegos de mi Distrito que tanto le acababan agobiando siempre.

Apretó más los ojos. Estaba completamente ausente, y para variar un poco en su monótona vida, se asustó levemente cuando escuchó una voz cercana a ella que hizo que abriera los ojos de forma precipitada y se levantara quedando sentada con la espalda casi pegada al árbol. Nada conseguía sorprenderla, es más escuchaba a la gente venir de lejos, sus sonoros pasos, sus respiraciones aceleradas… Pero esta vez no había escuchado nada de nada. Alzó la mirada para ver e quien se trataba. Quien se había atrevido a acercarse a ella de aquella manera asustándola. Abrió la boca para recriminarle algo a la persona, pero la cerró rápidamente y alzó ambas cejas cuando se fijó en la persona. Leonard. Más tiempo aún. Hacía incluso más tiempo que no lo veía a él que a su hermana, pero tampoco… Tampoco era necesario verle a decir verdad, así se ahorraba más pensamientos y más dolores de cabeza y confusiones. Se acomodó mejor contra el árbol, y retiró la mirada hacia otro lado. -He estado debajo del sol durante horas y horas, en días casi interminables.- aquello fue lo único que dijo, pero después de decirlo se dio cuando de que había quedado muy frío y distante aquello. Con él se llevaba bien y no tenía que hablarle de aquella forma. Pero bueno, a lo hecho pecho.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 4:04 am

Al escuchar su voz inmediatamente abrió los ojos casi tan verdes como él los recordaba, aunque en este momento prometían ser feroces y por un momento se arrepintió de haberse acercado así. Estaba algo asustada y enfadada como si fuera a atacarlo en cualquier momento. Había escuchado que los vencedores normalmente salían de la arena con graves secuelas psicológicas que se volvían parte de sus vidas.Ese era el precio de la victoria. Solo que nadie había pedido ser escogido, era el cruel destino el que decidía, aunque la pobreza y otros factores ayudaban a que salieras elegido. Alguno de ellos había muerto solo en su casa de la Aldea de los Vencedores en circunstancias sospechosas y nada esclarecedoras. Oficialmente eran “fallecimientos por causas naturales” aunque los rumores decían lo contrario. Suicidio. Un escalofrío le recorrió la espalda al imaginar a Rebecca muerta. ¿Eso era lo que le estaba pasando a Rebecca? Quizás los Juegos la habían vuelto como era. Quizás había existido una Rebecca con una actitud diferente la del “antes”.


La observó por un momento y sus ojos pasaron del enfado a la confusión aunque apartó la mirada, demasiado rápido para su gusto. Contestó algo hastía y solo pudo sonreir ante su respuesta.-No pretendía asustarte.-se disculpó aun sin acercarse, cruzándose de brazos con una tentativa de sonrisa. Aunque no solía ser demasiado incisiva en su presencia siempre estaba pendiente de usar las palabras adecuadas con ella porque casi siempre estaba a la defensiva, aunque con el paso del tiempo había aprendido a confiar en él, o eso quería creer.


-¿Debo suponer que has venido a ver a mi hermana?-preguntó al fin acercándose un poco más a ella aunque con cierta precaución. Sabía que era así, Maia se había estado quejando en estos últimos días de que la echaba de menos e incluso había intentado coaccionar a su padre para que la dejara tomar un tren hasta allá, pero él se había negado, lo cual era cuanto menos raro pues siempre cumplía todos sus caprichos. Explicó que no era seguro que viajara a otros Distritos, aunque fuera de paso. Eso se podía traducir en rebeliones, así que ninguno dijo nada más acerca del tema. De eso hacía ya casi dos semanas. Y poco más de un mes sin verla, desde luego el recuerdo que tenía de ella no le hacía justicia. El sol le arrancaba destellos dorados a su pelo. Había intentado dibujarla tantas veces sin demasiado éxito.

No quería pensar en cómo se pondría al decirle que precisamente hoy, después de volver a la carga con el tema de ir a ver Maia había conseguido ir, acompañada de uno de los Agentes de la Paz del Distrito de menos rango, "por su seguridad" había dicho su padre.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 5:33 am

Se llevó una mano a la cara, y se retiró el pelo que se le había quedado en medio de esta, esbozando una pequeña sonrisa; sonrisa que retiró en pocos segundos y se quedó seria de nuevo, esperaba que no le hubiera visto sonreír. Estaba con la mirada hacia otro lado y observaba fijamente el parque, habían muchos bancos y ella había preferido tirarse sobre la hierba en vez de sentarse sobre uno de esos, ha decir verdad los odiaba, de pequeña siempre solía chocar contra ellos cuando jugaba a las escondidas con el resto de niños pequeños y acababa cayéndose al suelo, llorando como una idiota y para más inri la mayaban y le tocaba quedarse, sin duda lo último era lo que más rabia le daba. Respiró profundamente, desde pequeña siempre tan competitiva, y bueno, feliz y sin preocupaciones, no como ahora. El pasado era eso, pasado, solo le quedaban aquellos recuerdos ahora era completamente diferente, las situaciones te hacen cambiar, convertirte en otra persona en muchas ocasiones, es raro ver cambios tan radicales, pero también es raro sobrevivir en la Arena.

Negó con la cabeza lentamente aún sin llegar a girarse hacia él, simplemente observaba con la mirada perdida el parque; intentando dejar de recordar su infancia en sus adentros, el pasado estaba pasado, ya debía parar. -Aham... No te preocupes, es solo que me has pillado por sorpresa.-giró la cabeza hacia él, con gesto serio. Cruzó las manos y las dejó sobre su regazo mirándolas levemente, y luego volviendo a levantar para mirarle a él a los ojos. Le gustaba mirar a la gente a los ojos cuando no lo hacía es porque tenía algo que esconder o algo malo ocurría, además solo con una mirada a la otra persona muchas veces podía intuir lo que le pasaba, aunque mucha gente se intimidaba si hacía aquello, no tenía más que decir, si lo hacía retiraba la mirada de inmediato tampoco era plan de estar hablando con una persona y esta está completamente nerviosa por su mirada inquisidora.

Asintió entonces con la cabeza esperanzada de poder verla. No es que estuviera mal con Leonard, pero... En ocasiones se sentía extraña y no le gustaba en absoluto aquella sensación. Eran solamente amigos, y así debía de quedar la cosa. Había quedado un millón de veces con su hermana pero al final no había podido venir por lo que esta mañana lo había hecho ella, sería una sorpresa para ella. Estaba mirando a Leonard y entrecerró un poco los ojos, pero fue apenas unos segundos para volver a mirarle de forma normal; no se conocieron en el mejor momento precisamente, el hermano menor de su mejor amiga y no sabía nada de él hasta que fue con la gira de Los Vencedores a su Distrito que se lo presentaron, que ironía. -Claro. Hace ya largo tiempo que no sé nada de ella y tenía ciertamente muchas ganas de poder verla... Está en casa, ¿no? He venido unicamente a verla-se llevó las manos a un lado del cuello y se tocó suavemente un mechón de pelo que tenía allí, enrollando el mechón de pelo en el dedo y luego desenroscándolo de nuevo con suavidad. -, no es que no quiera verte a ti y tal, eres mi amigo.-rodó los ojos retirando la mirada hacia otro lado, ¿era tonta o qué?
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 6:39 am

Ella aceptó sus disculpas implícitas y aseguró que había estado distraída, pero eso no era propio de ella. De hecho estaba alerta todo el tiempo, era extraño que bajara la guardia así como así... A lo mejor sí que le pasaba algo, aunque le preocupaba lo que le pasara casi más que todo lo que pasara con los demás no podía ser insistente porque si en efecto le sucedía algo no era a él a quien se lo iba a decir, sino a... Maia. Debería dejar de opinar sobre la gente, no estaba bien incluso aunque solo lo pensara, no era lo correcto y punto.

Su cara cambió completamente cuando la mencionó, a pesar de que las dos tenían un carácter que en principio parecía que iba a chocar, contra todo pronóstico se llevaban tan bien... A veces se descubría sintiendo celos de ellas dos. ¡Celos! Aunque no sabía de cual de las dos estaba más celoso, si de Maia porque podía pasar tiempo con ella sin que fuera tirante o esquiva, o de Rebecca porque ahora tenía el cariño de su hermana, cariño que había perdido y no sabía cómo. Por un momento pareció contenta incluso ante la sola idea de verla. Su contestación solo lo empeoró y por un instante su semblante se ensombreció pero volvió a recuperar la compostura, no estaba bien, no tenía derecho a sentir celos. Desde el principio no había habido rechazo por parte de ella, pero tampoco aceptación del todo, a veces sentía que su simple presencia la incomodaba, pero al parecer aquello era denominador común entre la gente que le importaba.

Se aclaró la garganta con el ceño levemente fruncido intentando atender a las palabras de ella y algo avergonzado por tener esos pensamientos en su prensencia.-Ah... es que...-chasqueó la lengua con gesto incómodo.-Maia también pensó en que sería una buena idea verte.-daba vueltas y vueltas sabiendo que probablemente volvería su gesto de fastidio cuando le diera la noticia.-De hecho salió esta mañana. Está en el Distrito Dos. Probablemente buscándote.-anunció aclarándose la garganta y mordiendo su labio mientras aparentaba mirar hacia los árboles para no intentar reir al imaginar a Maia, lo cierto es que la situación era graciosa, sin embargo no lo sería tanto al tener que aguantarla y el cabreo de Maia sería parecido al de Rebecca.

Aun podía recordar cuando su hermana lloraba por absolutamente todo y hacía unas enormes rabietas para que le llevaran las ideas, era como una pequeña dictadora y aun lo seguía siendo. En casa nadie era capaz de aguantarla y ella lo sabía, a pesar de ser la mayor era la mimada y quien mandaba. Mamá le enseñaba a “ser una señorita” y tenía la esperanza de que se casara con alguien “de buena familia o importante”. A él le decía lo mismo, aunque no era demasiado optimista desde que se juntaba con "gente indeseable" y le había dado casi por perdido lo cual era bueno, al menos así podía ir a más a su aire y no tenía agobios por parte de su madre, aunque su padre era otra cosa...
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 8:05 am

Conocía a Maia donde que era solamente una niña, y la quería muchísimo, era su mejor a miga la persona que si no todo, sabía la mayoría de sus secretos entre ellos los amorosos... Aunque algún que otro amoroso no se atrevía a decírselo por la vergüenza que le daba, pero bueno aquello no iba al caso; siempre habían estado juntas y lo seguían estando aunque en ocasiones se sentía mal con Leonard, ¿por qué? Ni idea, solamente se sentía mal y ya. Veía que iba a su casa, abrazaba de forma eufórica a Maia y le llenaba de besos, y en cambio a Leonard le dedicaba una pequeña sonrisa -si el día estaba de humor si no ni eso.- y un hola de lo más seco; no es que el chico no tuviera su confianza ni nada parecido, si no ahora mismo no estaría entero por el susto que le había dado, pero era diferente ella era una chica y... la confianza era plena.

Salió plenamente de sus pensamientos cuando escuchó que se aclaraba la garganta y giró la cabeza de nuevo hacia él para mirarle a la cara con cierta curiosidad por el gesto que tenía en su rostro, ¿tenía el ceño fruncido? No podía ni creerse aquello, y lo más seguro se notó en su cara que no se lo podía ni creer cuando alzo ambas cejas sin comprender porqué aquel gesto por su parte; finalmente le quitó importancia tampoco... Tampoco le interesaba tanto ¿o sí? Se mordió la mejilla por dentro observándola, y entonces fue cuando abrió los ojos de par en par sin poder creerse una palabra, dejó caer el brazo con el que estaba tocándose el pelo a un lado de su cuerpo y movió la cabeza lentamente hacia ambos lados boquiabierta. ¿Qué Maia qué? Le dieron ganas de levantarse y entrar en cólera, golpear todo lo que estuviera en su camino y ponerse a gritar como si de una niña pequeña se tratara, pero se contuvo y apretó los labios con fuerza mirando fijamente a Leonard y en cierto sentido recriminándole que no le hubiera dicho nada más verla, que Maia no estaba, si hubiera hecho aquello ahora mismo quizá hubiera pillado el tren de regreso desde el Distrito 12 y ya estaría del camino a su Distrito para poder reunirse con Maia y... El gesto de su cara se crispó en una mueca no de rabia ni de enfado, si no de desilusión, tenia tantas ganas de verla...

Giró al cabeza hacia un lado y se mordió levemente el labio inferior desanimada. -Oh...Que mala pata, tenía ganas de verla y ahora... Tendré que esperar hasta dentro de variar horas a que llegue el siguiente tren...-dijo en un susurro casi inaudible, y suspiró un tanto cansada, levantó la cabeza dirigiéndole una leve mirada a Leonard, sintiéndose entonces mal por él de nuevo. Lo consideraba un buen chico, un buen amigo y... Con lo que acababa de decir parecía que ahora le desagradaba el pensar que se tenía que quedar en el Distrito 11 sin ella, y no era así, le gustaba estar con él, pero no era en absoluto lo mismo, ni por asomo. ¿por qué se sentía mal por él? Simplemente podría hacer lo que hacía con todo el mundo, darle igual lo que pensaran y sus sentimientos, pero con Leonard le sucedía algo extraño, no podía expresarse de aquella forma y muchas veces le daba rabia pensarlo; pensar de esa forma en él.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 8:37 pm

En cuanto le contó la noticia su reacción no se hizo esperar aunque no fue lo que pensaba, ni rabietas, ni chillar. A lo mejor estaba equivocado y no iba a hacer una escenita. Ella dejó de jugar distraídamente con su pelo de golpe y abrió mucho los ojos; ahí estaban de nuevo aquellos ojos furiosos que lo miraban con gesto serio y algo de reproche. Se estaba conteniendo de no gritar o hacer una rabieta y él tenía ganas de reir pero no lo haría porque en cierto modo lo estaba retando con la mirada a que lo hiciera. Ambos estaban pensando lo mismo, él sabía que venía a ver a su hermana, no era como si Rebecca fuera a dejar los lujos y la comodidad de su casa en el Distrito Dos solo para “disfrutar de las maravillosas vistas del Once” lo que Maia jamás le había contado era dónde se habían conocido y cómo se habían vuelto tan buenas amigas teniendo en cuenta la distancia a la que vivían. De hecho, era bastante reservada respecto a eso, no había mencionado jamás a Rebecca, ni cuando salió elegida en la cosecha, ni en los Juegos, ni siquiera cuando quedó vencedora. Se limitó a confinarse en su habitación mientras duraban estos. No supo la razón hasta que se llevó la sorpresa de que la Vencedora de ese año era nada más y nada menos que la mejor amiga de su hermana mayor. Su hermana había parecido bastante rehacia a presentársela, aunque a juzgar por la cara de poco interés que puso la chica al conocerlo no sabía qué era lo que le preocupaba exactamente.

Él aun no sabía por qué no le había dicho nada para que tomara el tren, vale lo sabía, pero se negaba a pensar en ello porque era demasiado egoísta la sola idea de haberlo hecho. De todas formas no habría alcanzado el tren... Sabía que no eran razones, eran simples excusas.

Al verla su cara y escuchar la decepción en su voz, el saber que era en cierto modo el causante de aquello hizo volviera la culpabilidad a su rostro, no era lo suficientemente bueno para ella, nunca lo sería y debía empezar a acostumbrarse, le haría bien olvidarse de ella; el problema era que cuando pasaba mucho tiempo sin verla-como ahora-se obsesionaba con ella. Aquello definitivamente no era sano, es más era estúpido y masoquista, aun así no podía dejarla sola ahí horas y horas... no tenía ningún amigo más en todo el Distrito, no es que tuviera demasiados amigos de todas formas.—Tienes... la cara... El sol...— gesticuló torpemente con las manos, aunque ella pareció entender. Estaba algo sofocada, no sabía si era por el sol o por el cabreo que se estaba guardando, puede que un poco de ambas.—Vamos.—le tendió una de sus manos para ayudarla a levantarse mientras ella lo miraba con una ceja levantada. Solo intentaba ser amable.— Deberías levantarte. Te llevaré a casa. Amelia nos preparará un té con hielo y podrás esperar a mi hermana sin que te de una insolación.— Por más incómoda que le resultara a ella su presencia no podía quedarse ahí y lo sabía.— Además a mi padre le encantará saber que una de las honorables Vencedoras del uno de los Distritos más respetables está en el nuestro honrándonos con su presencia.— dijo con voz demasiado falsa y entusiasta para que sonara serio. Sabía que no le gustaba que la honraran por haber tenido que matar a gente. A nadie medianamente cuerdo le gustaría.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 05, 2012 11:14 pm

Seguía con la cabeza girada hacia otro lado sin ganas ni siquiera de mirarle, de sonreír, de hablar... Era raro verla en aquel estado, ella que siempre estaba con gesto serio importándole un pimiento todo lo que ocurría a su alrededor, e importándole más bien poco si los planes le salían mal; aunque claramente nunca le habían salido los planes mal precisamente, tampoco es que quedara con mucha gente tampoco, pero aquello no le importaba, más valía estar sola que estar mal acompañada. Además, desde que salió de la Arena le costaba mucho confiar en la gente, solo confiaba en un par de personas ni siquiera su familia tenía su plena confianza, y si le costaba dar confianza a la gente ni hablar de lo mucho que le costaba hablar con ellos o hacer amigos, aunque sinceramente, tampoco los necesitaba, tenía a Maia que siempre que la necesitaba allí y viceversa, estaba Michael también... Oh, a él también hacia largo tiempo que no lo veía y lo echaba notablemente de menos. Se sentía un poco estúpida, pensando en Michael estando en aquel momento con Leonard, resopló disgustada, pero se tapó la boca rápidamente después de hacer aquello, no le gustaba que la gente se diera cuenta de su malestar o de sus confusiones, eran sus pensamientos y a nadie más le interesaban, odiaba las preguntas, por lo que no las solía contestar y como no, quedaba como más le gustaba a ella, como una auténtica desagradable, la costumbre hacía que hasta le gustara cuando al mirada de arriba a abajo y le decían, "Rebecca, es imposible hablar contigo, porque eres odiosa y desagradable, ojalá no hubieras vuelto de la Arena". Y bueno, aquel era el momento en el que le importaba más bien poco si era un chico o una chica quien se lo decía, le reventaba la nariz y se largaba como si nada hubiera pasado.

Movió la cabeza hacia ambos lados intentando dejar de evadirse del momento de aquella mala manera, estaba con un... amigo, que hiciera esto con personas que no le importaban era medio pasable, pero él le importaba le gustase mucho o poco reconocerlo, le tenía cierto aprecio a aquel chico, una lástima la verdad, una verdadera lástima. le miró cuando habló, pero cuando escuchó lo que dijo su cara se tornó más sofocada aún y se la tapó rápidamente con las manos mirando hacia otro lado con cierta vergüenza. Oh, no, odiaba cuando se ponía así y aún más que le gente le viera, cuando le ocurría parecía una niña pequeña que estaba pasando vergüenza por algo en especial. Lo miró de reojo cuando le tendió la mano y alzó una ceja un tanto sorprendida; sí, todo un caballero. Cogió su mano para poder levantarse mejor, y se quedó parada delante de él. Nunca había estado a solas con él, por lo que no habían hablado mucho, siempre que se veían estaba Maia y ella siempre se iba con ella rápidamente, en ocasiones porque tenía realmente muchísimas ganas de verla y otras muchas porque se sentía un tanto incómoda con Leonard cerca.

Asintió lentamente con la cabeza, aunque a decir verdad prefería quedarse en la calle en alguna sombra par ano pasar tanto y calor y ya... Prefería no ir a su casa, y aún más cuando le dijo que a su padre le encantaría verla. No es que no se llevara bien con el padre de ellos ni mucho menos, pero siempre le estaba haciendo preguntas y llamándola con adjetivos como, bonita, guapa, linda... Frunció el ceño levemente, y se quedó parada donde estaba mirando a Leonard con gesto de nuevo confuso. -Prefiero ir a algún otro sitio a decir verdad-dijo aún con gesto confuso y miró hacia otro lado-, no es que no me guste vuestra casa, pero... No me gustan las preguntas de como me fue en la Arena de tu padre, porque... prefiero olvidar aquello a decir verdad....-susurró más para ella que para que le escuchara él a decir verdad.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Dom Mayo 06, 2012 4:43 am

No sabía si normalmente era tan distraída y extraña como lo estaba siendo ahora, aunque sospechaba que no. La Rebecca que había conocído hacía aproximadamente tres años no era precisamente famosa por su don de gentes y su amabilidad y disposición ante los demás. Al contrario, se mostraba arrogante y odiosa como si quisiera alejar a la gente a propósito. Los demás confundían esa actitud con la arrogancia típica de los profesionales, sobre todo después de su paso por la Arena o simplemente lo achacaban al mal carácter que parecía tener siempre, pero no era solo eso. Era incluso agresiva con los desconocidos, no le importaba el hecho de no agradar a la gente, como si ellos no se merecieran su presencia... o probablemente ella pensaba al revés. Una persona huraña que se encerraba en su mundo privado. Era lo que los demás veían, pero había algo más detrás de toda esa violencia y agresividad, no sabía qué, pero lo había. Estaba seguro. Aunque esta vez era distinto. Parecía preocupada por algo en especial, ese algo que venía a contarle a su hermana, él también se preocupaba aunque no podía mostrarlo, no porque le importara lo que pensara la gente, sino porque le importaba qué pensara ella. A pesar del poco trato la... quería, la quería de una forma que no debía quererla, sin embargo no podía evitarlo, pensó observándola por un momento. Con las mejillas sonrosadas se veía algo más joven, más inofensiva, como si fueran los vestigios de la niña que fuera un día.


Contra todo pronóstico tomó su mano ayudándose para ponerse en pie rápidamente y se quedó mirándolo con aquellos ojos verdes que le hicieron perder el hilo de sus pensamientos durante unos momentos. Jamás había tenido la oportunidad de verla tan de cerca y aquello lo turbó aunque de una manera agradable. Con algo de dificultad consiguió soltar su mano-pues la había mantenido tomada más tiempo del necesario-e imponer algo de distancia entre los dos. Ella asintió suavemente aunque no se la veía del todo convencida de aquello; en cuanto escuchó su respuesta supo el por qué y solo asintió dándose una bofetada mental por haberle sugerido aquello. Su padre era bastante pesado cuando de visitas “importantes”-como él las llamaba- se trataba. Siempre hacía un millón de preguntas inoportunas e incluso solía mencionar lo guapa que era Rebecca todo el tiempo (con un tono que a él no le gustaba demasiado)y lo orgulloso que estaba de su hijita por el hecho de que tuviera una amiga como ella. “Ese es el tipo de amigos del que debéis rodearos. Así llegaréis lejos.” decía dirigiéndole una mirada de reproche. Sabía por qué lo hacía, a ninguno de los dos le gustaban sus amigos y ponían como ejemplo a Maia. Desde que tuvo uso de razón empezó a ver cómo se regían las cosas en su casa y presumiblemente en la mayoría de los hogares medios de Panem. No les importaba cómo eran las personas, ni cuán problemáticas o extrañas parecieran, solo lo famosas que eran.– Te entiendo. Mi padre puede ser algo imprudente e insensible con eso... No es realmente consciente de lo que has pasado.– ¿Es que acaso alguien que no hubiera estado y sobrevivido a los Juegos realmente lo sabía?

El Distrito Once no era lo que se decía un oasis. La mayoría de los terrenos eran dedicados al cultivo, y solo se usaba lo justo para tener una casa en la cual descansar y con acceso rápido al campo puesto que era el lugar de trabajo de la mayoría. Estaba diseñado para que nadie se distrajera con “lujos inncesarios” se centraran más en el trabajo. Lo que se traducía en sobreexplotación, aunque la mayoría se conformaba con el trato: un día de duro y arduo trabajo a cambio de un poco de cereales y el hecho de poder vivir. Con un sol abrasador la mayoría del tiempo, este año estaba siendo especialmente húmedo y caluroso, no había demasiadas zonas donde descansar al aire libre así que se devanó los sesos intentando pensar en algo. Estaban los altos eucaliptos donde descansaba la mayoría de cosechadores, pero no servía de mucho, estaba demasiado lejos y lo menos que deseaba era que volviera a perder el tren por su culpa.–Está bien, iremos a Boo's. ¿Has comido ya? No te ves bien... – se dió cuenta inmediatamente de lo que había dicho.– No es que no te veas bien, estás... preciosa. No, no es eso lo que quise decir, bueno sí, pero... – ¡Oh, Dios! Sí que lo estaba arreglando. Ella lo miró como si fuera estúpido y era así como se sentía.– Olvídalo. Vamos.– .Dijo empezando a andar. Estaba más que seguro que había estado a punto de llevarse un puñetazo cortesía de Rebecca, no lo había hecho por ser el hermano de su mejor amiga.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Dom Mayo 06, 2012 8:22 am

¿Le había cogido la mano? Oh, todo era genial, ahora parecía que necesitaba ayuda para absolutamente todo lo cual le daba mucha más vergüenza porque se sentía como una inútil. Bien, ahora ya no sería así. Se estaba comportando de aquella manera por la decepción que había sufrido de no poder ver a Maia no era ninguna otra cosa diferente por mucho que pudiera parecer, era simplemente aquello. Pero ahora colocaría de nuevo su coraza, su mirada distante y su actitud fría. Él fue el que soltó su mano y ahora le daba vueltas al asunto un par de veces, ahora le daba absolutamente igual, pero en el preciso momento en el que le había soltado al mano y separado de ella se había sentido... ¿mal? No, no podía ser aquello, algo le estaba confundiendo. Rebecca es el hermano menor de tu mejor amiga, no te debes acercar a él, no debes ¿acaso no lo entiendes? Le comenzaba incluso a doler la cabeza, de seguro estaba quedando como una idiota delante de él, o como una blanda o... A saber como estaba quedando, pero lo único que sabía era que no le gustaba en absoluto y que le había sentir muy mal.

Escuchó lo que dijo, y se quedó pensativa, aquel hombre era amigo de su padre, pero nunca se había llevado en especial bien con él, no le gustaba como le miraba, le miraba como ¿un trofeo? Sí, sin duda se sentía así cuando la miraba y sobre todo después de que ganara Los Juegos, aquella mirada se volvió más intensa y era la única persona que podía hacer que se pusiera a temblar del terror de solo pensarlo. Sus comentarios le desagradaban, pero se callaba y no le golpeaba simplemente por respeto, y tampoco quería quedar como una... Al diablo, no es que no quisiera quedar mal, no lo hacía más bien por conveniencia, si no, no podría volver ir a ver a Leonard... A Maia, no podría ir a ver a Maia más veces y aquello si que la destrozaría. Necesitaba hablar con ella con urgencia sentía como si se fuera a desmoronar en breves momentos y no quería que le pasara con Leonard cerca, no. ¿La comprendía? Se mordió la mejilla por dentro disimuladamente para seguir mirándole, quería decirle que gracias, gracias por entenderla, pero ni por asomo lo diría, tenía que volver a ser ella. Aunque ello llevara a tratarle mal. -Ya bueno. Por eso prefiero no ir a tu casa, me ahorro todas esas cosas.-siguió mirándole a los ojos con gesto serio y retiró la mirada hacia otro lado como quien no quiere la cosa y se encogió de hombros. Se acabó el tema de su padre, no quería seguir hablando de él, le hacía ponerse un poco de mal humor y tampoco es que quisiera precisamente aquello, suficiente era su humor agrio como para agriarle más, aquello ya sería como hacer una hoguera dentro de una casa de paja, todo acabaría ardiendo.

Se giró hacia otro lado en un vano intento por ver una zona donde hubiera algo de sombra a donde poder ir, pero no se veía nada, solamente como una especie de vacío. Todo estaba como... ¿seco? Sí, así era. Completamente diferente a su Distrito, donde había flores, muchos árboles, muchas casas bonitas, grandes almacenes donde guardaban los tejidos; una sonrisa apareció en sus labios sin poder evitarlo, pero al retiró rápidamente, para que él no la viera aunque estaba de espaldas así que le era técnicamente imposible hacer aquello; acababa de recordar como de pequeña jugaba con Maia y Michael en los almacenes de trajes para los Agentes de la Paz, y como lo acababan destrozando todo, luego ellos se quedaban a dormir y... Cosas de niños, cosas estúpidas de niños. Se giró de nuevo hacia él segundos antes de que hablara fijando sus ojos verdes felinos en los de él con seriedad. -No tengo mucho apetito, pero bueno, no me vendrá mal algo que comer.-se encogió de hombros quitándole hierro al asunto. Abrió la boca para decirle algo pero seguidamente alzó una ceja y lo miró de forma rara, ¿ qué estaba diciendo? -Ya veo. Creo que el sol te afectó más a ti que a mi, Leonard.-se tocó la parte posterior de la cabeza un tanto dudosa para luego mirarle seria y asentir con la cabeza.

Caminó rápido para poder colocarse a la altura de él, y le dirigió una vaga mirada; ahora le había dejado con la incertidumbre de no saber a que se refería, pero bueno, tampoco le era de extrema importancia era el hermano menor de Maia, quizá por aquella razón se había comportado un poco con él. Muchos chicos de su Distrito querían acercarse a ella por la simple razón de que era vencedora, y que mantener una relación con una vencedora era bueno, odiaba a ese tipo de gente y siempre se los veía venir con una sola mirada del bastante para ir en dirección rápidamente; pero los peores sin duda eran los hijos de vencedores, oh, esos eran insufribles tan insistentes, babosos y pesados; hacían que se le revolvieran las tripas del asco cuando los tenía cerca y acabara golpeándolos por insistentes, ¿por qué no había hecho lo mismo con Leonard? Simple, Maia jamás se lo perdonaría y no se perdonaría a ella misma haberlo hecho. Caminaban en silencio, cosa que no le gustaba cuando iba con una persona que tenía algo de su confianza, ¿qué mínimo que hablar aunque fueran unas solas palabras? Mantener una conversación de personas. -Que sepas que invito yo.-dijo finalmente sin venir a cuento aquello, pero lo dijo. No permitiría que le invitara, era la primera vez que iban a tomar algo juntos y acostumbraba a hacer eso siempre que pasaba aquello.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Lun Mayo 07, 2012 9:50 pm

Seguramente Rebecca ya estaba pensando en lo molesto que resultaba y en la mejor forma de deshacerse de él cuanto antes. No estaba demasiado feliz con aquello, estaba creándole una impresión espantosa. No es que la cosa se fuera a mover de ahí, sin embargo las cosas sí que podían empeorar. Si bien ella era bastante rehacia a ser mínimamente sociable con la gente, con él aun había una pequeña tregua, fueran cuales fueran las razones ahí estaba y no quería arruinar todo eso. Era lo único que le quedaba, lo que de alguna manera lo unía a ella. Y era plenamente consciente de que por más hermano que fuera podía mandarlo al carajo cuando quisiera y no sería sorprendente, lo hacía todo el tiempo. Por muy hermano que fuera de Maia, sabía que con el carácter incendiario de Rebecca eso acabaría pasando si no moderaba sus gestos y palabras, algo que se volvía cada vez más difícil, sobre todo si no estaba ahí su hermana para imponer un poco de distancia entre él y ella.


Sonrió al escuchar su comentario acerca del sol, se sentía aliviado. Muy aliviado. No era solamente que en lugar de insultarlo había hecho una broma al respecto, sino que parecía volver a ser la misma Rebecca de siempre, con aquel gesto duro en sus facciones y aquello era bueno, porque era bueno, ¿no? Ella simplemente era así y no era de las que cambiaban de parecer rápidamente, aunque probablemente lo estuviera haciendo para que no se diera cuenta de lo que le pasaba o no le preguntara al respecto, a pesar de que él jamás lo haría, por más ganas que tuviera de preguntarle e intentar ayudarle,-cosa que no creía muy posible-no se entrometería en su vida. Era muy reservada, el mayor gesto de amabilidad que podría llegar a tener con alguien era probablemente no pegarle o insultarle mientras le hablaban. Deseaba poder tener el valor de decirle que fingir que no pasaba nada no la hacía más fuerte, que dejarse ayudar solo la hacía más humana.


Sus respuestas secas y bastante cortantes lo devolvieron a la realidad, no quería seguir hablando más del tema y ciertamente lo entendía, en cuanto al otro tema prefirió no tomarle más importancia y él lo agradeció, no deseaba volver a tocar aquel tema y pasar una vergüenza tan grande. Mientras caminaban sin mediar palabra alguna pudo sentir que su mirada se posaba sobre él cada cierto tiempo y le intrigaba qué podía estar pensando. No le molestaba la situación, de hecho su presencia no le incomodaba para nada, aunque ella decidió romper el silencio de una forma poco habitual.– Eres la invitada. Estaría mal que te dejara hacerlo.–se aclaró la garganta preguntándose si aquello había sido una buena idea, aunque tampoco había demasiadas opciones aquí. El lugar al que iban era frecuentado por trabajadores que iban a descansar, y no les importaba demasiado el dinero, no era algo que les preocupara. A él le había costado bastante que lo aceptaran, sobre todo siendo hijo de quien era. Estaba seguro de que Rebecca no pasaría desapercibida, no por el hecho de ser una Vencedora, sino por su carácter, aunque confiaba en que se los ganaría. Quizás confiaba demasiado...
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Mar Mayo 08, 2012 9:59 am

Caminó a su lado con la mente en otros lados. El plan que había tenido en mente en el viaje de camino al Distrito 11, no le había salido para nada como ella quería es más se le había "malogrado" completamente todo. Había ocasiones en las que su cabeza le decía, "Venga Rebecca, no pintas nada aquí con el hermano de Maia, vete". Pero luego se decía a sí misma que no tenía nada que perder en aquel momento, simplemente era compañía daba igual que fuera el hermano menor de Maia, al menos era una persona con la cual podía "hablar" y no ofenderse con cada palabra que dijera y golpearlo -más que nada porque Maia se enfadaría con ella después-. De vez en cuando le dirigía alguna que otra mirada pero finalmente había optado por mirar al frente, y de vez en cuando mirar hacia otro lado para ver a alguna mujer que se dirigía con un niño hacia caso, seguramente a comer algo -si tenían algo que llevarse a la boca.- , se retiró el pelo de la cara y lo puso hacia atrás colocandolo detrás de sus orejas suavemente, metió ambas manos en los bolsillos de sus pantalones después de aquella caminando en silencio.

Escuchó lo que dijo y no puedo más que rodar los ojos levemente, mientras dirigía la mirada hacia él con cierto enfado. No le gustaba en absoluto que le llevaran la contraria y la gente lo sabía más que de sobra, odiaba que la gente le dijera que tenía que hacer o que no, o lo que podía dejar o dejar de hacer. Movió la cabeza hacia ambos lados disgustada, odiaba que le llevaran la contraria; y la cosa no iba a quedar así como así, le contestaba a Maia cuando lo hacía, él no sería menos. Se quedó parada en seco, con las manos metidas en los bolsillos y observándole con seriedad. Frunció el ceño cuando él se paró y se giró hacia ella. Permaneció en silencio observándole fijamente, apretando los labios, furiosa. Retiró la mirada del rostro de él y lo miró de arriba a abajo con cada vez más indiferencia hacia su persona, hasta volver de nuevo a los ojos de él. Se acercó rápidamente hasta él pegándose casi por completo contra su cuerpo y mirándola fijamente a los ojos. -No, me lleves la contraria Leonard, ¿ok?-le susurró muy cerca de su rostro, para segundos después alejarse de él. Le dio la espalda, para observar todo lo que le rodeaba; se le acababa de ir el hambre de golpe, y ahora prefería estar en un lugar donde no le molestaran; aunque la sola presencia de Leonard le molestaba en aquel momento.

Respiró profundamente y se giró hacia él, se acercó de nuevo y le cogió e la mano, tirando de él mientras caminaba. Mientras tiraba de él, pensaba en a donde ir, tampoco es que se conociera el Distrito bien, siempre había ido con Maia y nos e había fijado en excesivo en lo que había a su alrededor puesto que siempre iban hablando o riendo y no se había interesado demasiado. Se paró en seco y se giró hacia él para recriminarle algo, pero se chocó con él y casi perdió el equilibrio, por lo que se sujetó tirando de la mano de él y casi haciéndole caer. Oh, vale, ¿se había vuelto loca? No hacía cosas con sentido en aquel preciso momento. Alzó la cabeza cuando consiguió volver a ponerse recta, con la mano de él aún cogida. -No quiero comer, quiero hablar contigo a solas.-dijo con gesto serio mirándole de nuevo a los ojos. ¿Hola? Algo dentro de su cabeza le golpeaba con fuerza por estúpida, ¿qué se suponía que estaba haciendo en aquel momento? Se quedó parada sosteniendo su mano y mirando a los ojos, esperando a que le respondiera.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Miér Mayo 09, 2012 5:20 am

Ahí estaba de nuevo esa mirada capaz de helar la sangre por momentos. Se acercó a él con pose amenazante por esas simples palabras, él en cierto modo sabía que la aquello le molestaría aun así no pudo evitarlo a pesar de que se arrepintió al haberlo dicho. Una de las cualidades más notables de Rebecca y que nada más conocerla resaltaba era que le gustara que las cosas se hicieran como ella decía y cuando quería, pero a diferencia de lo que pensara la mayoría no era porque fuera caprichosa sino porque sentía la necesidad de controlar la situación porque cuando pasaba algo que escapaba a su control sencillamente se sentía amenazada y la única solución que encontraba para volver a estar al mando era la violencia, por alguna extraña razón pensaba que eso era lo más razonable y así lo hacía. En realidad no era que le importara que intentara hacerle daño o lo hiciera, él tenía claro que no iba a defenderse. Jamás le haría daño.

Abrió un poco los ojos ante la implícita amenaza y ella pareció complacida ante su reacción pues apartó la vista enseguida volviendo a distraerse con las personas que caminaban hacia su casas. Eran más bien pocas puesto que a esta hora solo acababan su jornada los niños menores de doce años y las mujeres más mayores. El Once era un Distrito superpoblado, aunque no debería teniendo en cuenta la extensión, pero casi todas las tierras eran campos de cultivos por lo que las casas estaban amontonadas en un pequeño lugar donde vivía la mayor parte de la población en condiciones casi inhumanas. Hacinados en pequeñas casas en el lugar más apartado de la vista del Distrito, eso era lo que jamás se enseñaba a los visitantes. No sabría decirlo con certeza, pero cada día moría gente que no recibía los cuidados adecuados, por una gripe que no estaba del todo curada o por simple deshidratación al pasar innumerables horas bajo el sol.

Estaba algo distraído con todos aquellos pensamientos que no había reparado en que Rebecca se encontraba de espaldas a él, quizás intentando calmarse. Era la segunda vez-la tercera en realidad si contaba el pequeño “susto” del árbol- que la hacía enfadarse y ella se estaba controlando demasiado, le preocupaba que en el momento menos adecuado explotara delante de todas aquellas personas que pasaban por ahí y que la “odiaran” un poquito más. Por su bien esperaba que no fuera así. A ella quizás le importaba poco lo que pensaran, pero él no quería que se hicieran una impresión equivocada de lo que era, porque ella no era así.

Repentinamente tiró de su mano bruscamente andando en la dirección contraria a donde se dirigían originalmente. Intentó decísrselo pero volvió la vivir la escena de hacía un momento. “No, me lleves la contraria Leonard, ¿ok?” había dicho, así que siguió andando mientras ella luego de un corto tiempo parecía algo perdida y se paró tan de repente que no le dió tiempo a detenerse a tiempo, chocando con ella, hizo que se diera de bruces mientras tiraba de su mano su primera reacción fue sujetarla por detrás de la cintura para que no cayera pero al darse cuenta de que también podría malinterpretar aquello la soltó rápidamente. Iba a disculparse, sin embargo ella habló primero dejándolo algo desconcertado. ¿Hablar de qué? Nunca habían tenido la oportunidad de cruzar más que escuetos saludos pues Maia estaba siempre delante. Maia... ¿Es que le había pasado algo malo? bajó la mirada despegándola de ella por un momento y fijándola en sus manos entrelazadas y al instante volvió a mirarla. –Está bien.– asintió algo preocupado y escuchó como el enorme reloj del Palacio de Justicia daba la una. ¿Tanto tiempo había pasado ya? Los alumnos, aquellos que podían permitirse ir a la escuela al no tener que manterner a su familia, salían de clase a esta hora. Irían a la escuela, no estaba demasiado lejos de donde estaban en aquel momento y nadie los interrumpiría. Decidió abstenerse de hacer preguntas y simplemente andar las dos calles que quedaban hasta el viejo edificio. –Aquí estaremos seguros. ¿Vas a contarme qué es lo que te pasa?– preguntó algo cauteloso tirando de ella hacia la parte de atrás. Se moría de ganas por escuchar qué tenía que decirle.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Jue Mayo 10, 2012 8:33 am

No sabía exactamente y se arrepintió casi al instante de haber hecho aquello, no sabía a donde ir ni de qué demonios quería hablar con él, simplemente le había salido de buenas a primeras aquello, de lo que estaba segura era de que no deseaba estar rodeada la gente. Odiaba los lugares muy concurridos y ver como la miraban y susurraban, "Es la ganadora del Distrito 02" "Sí, la actual mentora"; siempre que le ocurría eso, respiraba profundamente un par de veces por no ponerse a golpear a toda persona que se cruza en su camino, pero en muchas ocasiones simplemente se mordía la lengua, sobre todo cuando estaba con Maia, porque luego los comentarios iban hacia ella y sin duda le daba mucha rabia que se metieran con su amiga por su culpa; se tenía que controlar, no decir lo que pensaba para variar y apretar los puños con fuerza para no hacer nada de lo cual luego se pudiera arrepentir.

Se podría decir que habló demasiado rápido, pero no de lo que le hubiera gustado decir. Cuando notó la mano de él sobre su cintura cuando estaba apunto de caerse sintió que se le iba a salir el corazón del pecho, pero se separó rápidamente de él en cuanto se mantuvo un poco en equilibrio y él igual se separó de ella retirando la mano de allí; sí lo mejor que podía hacer era mantener las distancias con ella, si bien sabía ya todo el mundo tenía bastantes problemas de bipolaridad últimamente, lo mismo te hablaba como si de un ángel se tratara que te cortaba la cara con alguna de sus borderías, la gente se quejaba de aquello, pero ella era así, lo tomabas o no, pero no había otra opción o salida. Giró la cabeza hacia un lado cuando escuchó como el reloj sonaba de forma estrepitosa, ya era bastante tarde y lo mejor sería ir a algún lado antes de que llegaran las horas más calurosas del día y los pillaran allí fuera.

Aún estaban cogidos de la mano, ya ni siquiera recordaba aquello, pero tampoco la soltaba simplemente la mantenía allí, junto a la de él. Sintió con al cabeza, y caminó junto a él cogida de su mano, no tenía la más mínima idea de a donde iban pero lo cierto es que en aquel momento no le importaba mucho cualquier lugar era bueno si la compañía era buena, ¿no? Movió al cabeza hacia ambos lados retirando aquel pensamiento de su cabeza y sustituyéndolo por, "Es el hermano menor de Maia, Rebecca deja de pensar tonterías de una vez". Vale, aquello era lo que debía pensar, lo que debía hacer no pensar idioteces, eran muy diferentes; ella era del Distrito 02 y él... él es un chico del Distrito 11 al cual su familia nunca aceptaría por aquella simple razón aunque a ella no le importaba en absoluto esos pensamientos, le importaba poco lo que los demás pensaran de ella, siempre había sido así y no iba a cambiarlo.

Observó a donde le llevaba él y miró de forma vaga el edificio viejo hacia donde la llevaba, tiró suavemente de ella hacia la parte de atrás. Cuando estuvieron dentro, paseó la mirada por el lugar con cierta curiosidad, nunca había estado allí dentro. Soltó su mano y caminó lentamente observándolo todo con seriedad hasta que llegó a una mesa y se sentó, colocando los pies sobre una silla, y apoyando los codos sobre las rodillas mientras colocaba el rostro entre sus manos y lo miraba con gesto serio. -Me pasas tú.-soltó simplemente. Era una chica que no se andaba con rodeos y mucho menos perdía el tiempo con tonterías. -Lo que es decir, lo que me has dicho antes cuando estábamos en el sol, me ha despistado por completo, y es raro que alguien consiga eso.-siguió mirándole fijamente con curiosidad sobre cual sería su contestación, quizá se iría por las ramas, pero ni modo, seguiría insistiendo no le gustaba en absoluto dejar las cosas a medias, nunca lo hacía y esta vez no sería una excepción.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Vie Mayo 11, 2012 4:32 am

La escuela era uno de los edificios más antiguos del Distrito, más aun que el palacio de Justicia pues databa de mucho antes de los Días Oscuros, era incluso anterior a la Gran Guerra. Estaba algo descuidado, pero en su día había sido un refugio de los continuos bombardeos que asediaban a los habitantes, se rumoreaba que originalmente había sido un laboratorio casi como los del Capitolio, lo cierto era que le costaba ver esplendor y lujo en aquel lugar casi en ruinas. Después de que se hubiera unificado la nación de Panem, se había convertido en una escuela. Era algo vasto, con paredes gruesas y sobrias, la pintura estaba desconchada y todo tenía un aspecto descolorido, triste y gris. Estaba tal y como lo reordaba hacía poco más de un año.


En cuanto llegaron soltó su mano casi a regañadientes dejando que fuera a sentarse en una de las mesas mientras él se recostó cerca de la pizarra cruzándose de brazos aun con aire ansioso y pensativo. No estaba preparado en absoluto para lo que le dijo en aquel momento. ¿A qué se refería exactamente con que la había despistado? No había dicho nada fuera de lo normal, excepto... excepto ese estúpido y torpe intento de cumplido que le había hecho. Quizás aquello le había enfadado y estaba esperando el momento adecuado para reclarmarle, donde nadie los viera, donde no hubiera testigos. Ella pensaría que se estaba aprovechando de la situación de Vencedora y de su consiguiente fama. hubiera dado cualquier cosa porque ella no viviera los horrores que vivió en aquellos Juegos, aunque por otra parte si no hubiera salido elegida en la Cosecha lo más probable es que nunca se hubieran llegado a conocer, ni siquiera habría llegado a verla...

Parpadeó algo perplejo por un momento y tomó aire como si fuera a decir algo pero soltó el aire aun confuso.– Ya...– tragó saliva con dificultad mirando por la ventana. Los últimos profesores, junto con el viejo conserje salían del edificio. ¿Lo decía como algo malo o algo bueno?– Lo, siento.– En realidad no sabía por qué se estaba disculpando, ¿por el hecho de que sus palabras la hubieran perturbado de aquella forma? ¿por haberlas dicho? – No fue mi intención.– ¿No lo había sido? La verdad era que no sabía que pensar o qué decir y él siempre sabía qué decir. Aunque por otra parte no había rastro de enfado en su voz, solo curiosidad.

A pesar de que sentía su mirada clavada en su rostro no se atrevía a mirarla, no podía creer que estuviera sacando el tema ahora. ¿Con qué propósito exactamente? ¿Qué quería conseguir con todo esto? No estaba siendo un momento demasiado cómodo. Ahora entendía prefectamente-y agradecía en parte-el hecho de que no hubieran hablado demasiado a solas. Había metido la pata y ahora ya la había intrigado. La conocía lo suficiente como para saber que no pararía hasta llegar al fondo del asunto. Y él intentaría salir airoso como pudiera, pues no iba a permitir que se enterara y que las cosas se pusieran más raras aun.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Vie Mayo 11, 2012 6:51 am

Era completamente espontánea y se sentía fuera de lugar en todo momento ese día. desde el preciso momento que le dijo que Maia había ido al Distrito 02 y ella se había quedado en el Distrito 11 con él sentía como si le faltara el aire. Ni por asomo quería hacerlo, no quería quedarse allí. Pero lo había hecho, estaba todavía en el Distrito 11, quizá por que aún le faltara mucho al siguiente tren quizá porque no estaba segura de si quería marcharse realmente. Siempre que venía aquí estaba con Maia y no tenía la oportunidad de hablar con nadie más -cosa que no le desagradable en absoluto- , pero ahora mismo sentía que le hubiera gustado haber podido hablar con alguien más, y que debido a la forma de tener que ella tenía podía incluso a dejarla sola; Maia se empeñaba tanto en estar solamente con ella que le daba en ocasiones miedo a que si desaparecía en algún momento se pudiera llegar a quedar completamente sola, le horrorizaba la idea de aquello. las mejores amigas se lo decían todo, y aunque Rebecca lucía de ser una chica que le importara más bien poco todo -la mayoría de las cosas eran así- cuando se trataba de ella no le gustaba. Con la forma de ser que tenía en cualquier momento podría pasarle algo, pero no se podía controlar, ¡demonios ella era así!

Todavía lo miraba pero le daba la sensación de que no le veía en absoluto. Que sabía que estaba allí apoyado en la pared, a tan solo unos pasos de ella pero a la vez estaba al otro lado de un gran vacío. Movió la cabeza levemente hacia un lado, para de nuevo fijar la mirada en él intentando enfocar bien. Intentaba recordar las razones por las que Maia no había querido que conociera a Leonard, y la fuerte discusión que tuvieron el día que ella hizo la parada en su Distrito por la gira de los vencedores. Se tiraron largas semanas sin hablarse, ella no había tenido derecho ninguno; en vez de apoyarla porque había pasado un infierno se había enfadado por la simple razón de que me había tenido que presentar a su hermano menor, ¿estábamos locos o qué? ¿Acaso iba a comérselo? No pudo evitar rodar los ojos al pensar en aquel momento, no recordaba exactamente como se habían perdonado, pero tampoco importaba mucho ambas hacíamos como que aquello no había pasado nunca, que nunca nos había peleado por aquella estupidez.

Retiró la mirada de él y bajó los pies de la silla y se bajó de la mesa quedando de pie de nuevo en el suelo y se dirigió hacia la pizarra que estaba justo al lado de él. Posó un dedo suavemente sobre esta que estaba un poco sucia y lo pasó lentamente por la superficie escribiendo su nombre con suma lentitud. Se separó levemente de la pizarra y observó su nombre con serenidad antes de girarse hacia él un poco. Negó con la cabeza y respiró profundamente dejando caer los brazos a ambos lados de su cuerpo suavemente. -Ya veo. Leonard, no te estoy amenazando y hablando mal,¿no?-observó la confusión en los ojos de este por lo que le acababa de decir, por lo que prefirió proseguir. -No tienes que pedir perdón por nada. Es solo que me ha llamado la atención. La primera vez que hablo contigo y ¿me halagas de tal manera? Me has dado a entender que eres una de esas personas que solo se acercan a mi por ser guapa y poder tener novia ganadora. Y te advierto que no vas bien si crees en ello, odio a ese tipo de personas. -dijo con gesto serio. Quizá se había pasado un poquito y había sido demasiado dura con él, y... Algo dentro de ella no pensaba lo que le había dicho, pero se veía en la obligación de decírselo para advertirle.

Se giró de nuevo a la pizarra y en esta ocasión cogió un pequeño trozo de tiza que había encontrado. Y la alzó para escribir algo en la pizarra pero se había quedado completamente en blanco. Movió la tiza de una mano a otra intentando entretenerse un poco de vez en cuando mirando de reojo a Leonard. Sin duda no le debía de haber dicho aquello, si hubiera sido cualquier otro idiota el que se lo hubiera dicho para empezar no estaría aquí a solas con él porque ya le habría despachado pero en cambio ahora mismo estaba con él. Se mordió suavemente el labio inferior por el cacao que llevaba en aquel momento de pensamientos.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Sáb Mayo 12, 2012 11:07 pm

¡Ouch! ¿De verdad pensaba todo eso que había dicho? Y en todo caso ¿por qué le estaba advirtiendo y no le había dado un puñetazo como a todo el mundo? Porque era el hermano de Maia... Siempre había sido el hermano de, el hijo de, como si no fuera lo suficientemente importante como para ser llamado por su nombre, aquello le molestaba. En el colegio había tenido que hacerse un hueco teniendo a su hermana, aunque no le había sido demasiado difícil. Admiraba a su hermana por encima de todos, siempre fue su protectora, su amiga. Se apoyaban mutuamente y tenían una relación inmejorable para ser hermanos, claro que ayudaba el hecho de que apenas se llevaran un año y aunque estaba mal que lo pensara su hermana tenía un carácter infantil algo difícil de sobrellevar a veces, pero la mayoría del tiempo era sorprendentemente afable siempre y cuando no le llevaras la contraria o le reprocharas que algo estaba mal, claro está.

Maia no había cambiado en absoluto desde los ocho años. A pesar de lo pequeños que éramos nos habíamos dado cuenta de que algo había cambiado sustancialmente en casa. Poco a poco empezamos a dejar de ver a mamá porque se pasaba largas horas en su habitación, a veces solo salía para comer, otras ni eso; siempre estaba cansada y con ojeras, y a pesar de los continuos gritos y reproches de papá nunca decía nada, simplemente se limitaba a acariciar la cara de papá llamándole por un nombre distinto al suyo, lo que hacía que éste se pusiera rojo de cólera saliendo furioso de la habitación. En público las cosas eran totalmente distintas, su madre se comportaba de forma comedida y amable, pero jamás se ocupó de ellos. En aquel momento se juraron cuidar el uno del otro incondicionalmente. A veces deseaba poder recuperar a su hermana, pero cada vez sentía aquello más lejano.

Sus pensamientos rápidamente regresaron a la persona que tenía al lado en ese momento. Rebecca. Había algo que le decía que no estaba siendo del todo justo con ella, todo lo que había dicho era verdad: no lo estaba amenazando ni hablándole mal, de hecho estaba siendo demasiado paciente, por otra parte ella estaba haciendo lo posible por comportarse bien y él solo la estaba alejando y haciendo que lo tratara mal, no quería que aquello pasara porque a pesar de su evidente incomodidad estaba siendo amable-todo lo amable que podía ser ella-y lo menos que quería era que se alejara más aun.– Eres preciosa.–repitió mirándola nuevamente–Aunque eso ya lo sabes.–Ella se estaba quedado con lo evidente.– Lo dije porque es lo que pienso.– se encogió de hombros intentando quitarle importancia al asunto. Se aclaró la garganta consciente la ridiculez de su siguiente comentario.– Y por supuesto no deseo acercarme por tu fama o tu fortuna. Fue un comentario inocente, sólo eso, no imaginé que reaccionaras así.– murmuró mirándola frente a la pizarra jugando con una de las tizas aun sin moverse de su sitio.

Sin duda el día estaba siendo raro, cuanto menos. Sus palabras le habían dolido más de lo esperado y sentía de pronto la necesidad de justificarse, de intentar demostrarle que no era como ella decía, de intentar... agradarle. Necesitaba su aprobación por razones obvias, siempre había tenido claro y creía que sabía distinguir lo que estaba bien de lo que estaba mal sin dejarse llevar o influir por otra persona, sin embargo con ella, era diferente. Definitivamente estaba a punto de complicarse la vida de manera estúpida, pero era incapaz de contemplar la otra opción.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Lun Mayo 14, 2012 7:27 am

Lo que siempre controlaba, lo que siempre había tenido claro y sabía como hacerlo y como actuar en cada momento se desbarataba, se hundía cual barco en una tormenta en plena noche; ya no tenía ni idea de que era lo que estaba diciendo, sin duda, hoy el mundo estaba del revés, hoy su mundo estaba del revés. Su controlo se desvanecía y decía cosas que después de pensarla no le encontraba interés alguno ni tampoco sentido. Estaba rememorando las palabras que le había dicho tan solo unos segundos antes, y se había quedado tan ancha, sí aquella era ella. Aunque no estaba actuando tal y como le pedía su instinto, ¿qué hacía que no le diera su merecido por idiota y decirle aquello? Había pensando desde un principio que era Maia, pero algo la decía que no que había algo raro allí.

Antes de ir a la Arena tenía cientos de amigos, y había tenido decenas de novios de esos de cuando eres pequeña que no son novios ni nada, porque cuando te das la vuelta ya le están pidiendo salir a la chica que tienes al lado, pero ella igual lo hacía, había tenido éxito entre los chicos y adoraba pintarse los labios como una niña mayor, ponerse los tacones de su madre y sobre todo ponerse vestidos que se suponía que eran cortos pero debido a que como ella era bajita le quedaban por los pies, por lo que los pisaba una y otra vez y siempre estaba en el suelo; para aquella situaciones siempre tenía a su hermano pequeño Robert. Que aunque él era el menor y se supone que ella debería estar pendiente de él, el chico siempre estaba detrás de Rebecca para controlar que no hiciera alguna de las suyas. Uña y carne. Si él lloraba, ella se ponía a llorar. No le importaba el porqué lo hacían pero si él lloraba por algo merecía al pena hacer exactamente lo mismo. Siempre había pareció al revés, que ella era la pequeña desvalida y él el mayor protector. Desde los Juegos, era todo lo contrario. recordaba como su hermano fue a abrazarla el día que volvió al Distrito, y como ella con la sangre más fría del mundo le había abofeteado por atreverse a tocarla y se había ido de allí, sola. No había necesitado a nadie, semanas, incluso mese en los que no quería hablar con nadie, no quería comer, solamente deseaba estar sola para dejarse morir, y las ganas habían aumentado con la pelea que había tenido con Maia en la gira. ¿Qué le hacía sonreír? Absolutamente nada. Desde aquel preciso momento, era así, desde el momento que tuvo que matar a personas para sobrevivir. Desde el preciso momento en el que a su propio hermano, la persona que siempre había estado a su lado, lo había golpeado y tratado como a un desconocido más; había dejado de ser la pequeña y dulce Becca.

Se mantuvo quieta frente a la pizarra con la mente en otros sitios. Seguía pasándose la tiza de una mano a otra. Aún pensativa, ahora le daba vueltas a las palabras que le estaba diciendo. Movió la cabeza levemente y bajó la mirada dejando de pasarse la tiza de una mano a otra, respiró profundamente. Idiota. -Escúchame bien.-se giró hacia él, dejó caer la tiza de nuevo en el lugar del que la había cogido, y caminó hasta quedarse frente a él. -No voy a repetir esto dos veces. -alzó una mano, y con el dedo índice le golpeó suavemente el pecho, para mirarle a los ojos con cierta... ferocidad. -Ahora mismo estoy quedando eclipsada por ti, Leonard...-susurró, para luego separase del él y negar con el dedo para girarse y darle la espalda. ¿Vale? ¿Qué había sido aquello? Dio cientas de vueltas a su cabeza, para ver que le decía para corregir lo que le acababa de decir, se mordió la lengua con fuerza hasta que se hizo daño y se giró de nuevo hacia él con el gesto serio aún en el rostro, como si no hubiera ocurrido nada.

Asintió con la cabeza, se apoyó en la pared junto a él y se dejó resbalar por esta hasta quedar sentada en el suelo con las piernas estiradas. Cerró los ojos levemente y respiró profundamente. Se estaba esforzando demasiado y no veía su esfuerzo recompensado en absoluto, ¿sería mejor que lo tratara como siempre? Como el hermano de Maia, y punto. Así se ahorraría muchos comentarios. -La experiencia hace que desconfíe de todo el mundo, y tú... No tengo precisamente una relación, ni siquiera de amistad contigo.-le dijo lo que era exactamente, ¿ofendido? Solamente debía de decirlo. Entrelazó las manos sobre su regazo, y abrió los ojos mientras se quedaba mirando fijamente una mancha que había en la pared de enfrente.
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MensajeTema: Re: Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}   Hoy a las 7:51 pm

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Venía a ver a tu hermana y... bueno, hola {Leonard Sorensen}
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