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 Esta vez no es casual{Vera}

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MensajeTema: Esta vez no es casual{Vera}   Jue Abr 26, 2012 8:43 am

Recuerdo del primer mensaje :

A la mañana siguiente de su encuentro con Vera siendo temprano alguien había llamado a la puerta. Valentine se había ceñido mejor la bata que llevaba sobre su fino pijama y al abrir la puerta no había visto a nadie. En su lugar encontró algo que la extrañó más que el mero hecho de que la persona que hubiera llamado no hubiera esperado a que abrieran. No era algo muy frecuente ni que llamaran ni que de hacerlo no estuvieran cuando abría. Había una pajarera con un pájaro en su interior y tras ver la pajarera buscó con la mirada a alguien pero no había nadie. Fue cuando vio la nota y la leyó que sonrió enternecida por que le hubiera regalado un pájaro y por el significado de ello. Dejó que una salada lágrima se derramara y se deslizara por su mejilla y recogió la pajarera con el sinsajo en su interior.

Sonrió al pájaro mientras entraba y lo dejó en su habitación, sobre una mesa que tenía para que le hiciera compañía. Luego le dio de comer y pasó el resto de la mañana leyendo con una sonrisa en el rostro y la compañía de su regalo. Por la tarde en cambio hizo un esfuerzo y fue al Capitolio sin llegar a mezclarse con su gente y mucho menos integrarse en aquella masa colorida y despreocupada que eran todos ellos. Compró carne de buey y diferentes acompañamientos ya preparados que vendían y finalmente unos pastelitos de colores que pudieran servir de postre. Aparte también compró de una bebida que realmente no sabía de que estaba hecha pero que tenía un sabor que no podía comparar con el de otras bebidas que pudiera encontrar en su Distrito. Era como más sofisticado y como no más caro.

Lo más interesante fue cuando por mera casualidad se topó con una tienda en la que vio algo que le llamó la atención. Tenían unos colgantes de aspecto bastante sencillo y para nada capitolino, se dio cuenta entonces de que pretendían imitar la sencillez de los Distritos algo que le pareció raro, pero daba igual. Lo importante era que vio un colgante con un dije en forma de sinsajo y pensó en Vera y lo que le dijo de los sinsajos. En ese momento pensó que podría gustarle y lo compró.

Ya con todas las compras volvió a su casa y guardó todo bien reservando las mejores cosas para la cena. Miró la hora que era decidió que era ya hora de ir tirando hasta el punto de encuentro. Comprobó que todo en la mesa estuviera bien puesto y había dejado ya la comida lista. Sí, lo había dejado todo listo y bien cocinado. Tras ello salió y llegó a la escuela viendo que Vera aún no estaba allí.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Jue Mayo 03, 2012 10:20 am

No se me daba muy bien consolar, al igual que a la gran mayoría de las personas en un funeral, supongo. Cuando mis padres murieron, casi toda la palabrería era puro compromiso. Intenté no soltar un mal ensayado pésame, sino decir más bien poco pero transmitir mucho. Al fin y al cabo, sabía lo que era perder a alguien, aunque todavía tuviera cierta esperanza por mis hermanos.

Pero el tema no iba con ellos. Iba con Valentine y su facilidad por caer en esa inmensa y oscura depresión. Odiaba tener que ver a alguien así. El sólo imaginarme a mí misma tan desanimada me desmoralizaba por completo. Para mi sorpresa, sin embargo, el efecto se me antojaba mayor cuando era de ella de quien se trataba. La escuché, tomándome con serenidad y paciencia el tiempo que tuve para mi respuesta y consejo.

Jamás has sido inútil. —quise dejarle bien claro. Con mi mano libre, la que no sostenía la de Valentine, alcé su mentón hacia la altura de mis ojos, que la observaban con decisión. No quería que pensara eso. Me enorgullecía pensar que quería volver a ser quien era, que quería volver a sentirse bien. Pero no me contentó mucho que no midiera sus palabras, aunque las hubiera soltado inconscientemente— Y no has jodido nada.

Mi mano se deslizó de su barbilla hasta nuestras manos entrelazadas. Las contemplé fijamente, con una tranquilidad inquietante que no solía describirme normalmente.

El ser un desastre no implica que hayas de ser una aguafiestas. Además, lo que puede ser una forma de fastidiar las veladas para otro puede ser un punto interesante a tratar. Como a mí. Quiero que mejores y puedas hablarlo con naturalidad. Como yo. —la miré, conteniendo un nudo en la garganta y notando cómo, a causa de la emotividad que erradiaba mi amiga, mis ojos se envidriaban poco a poco— Cuesta, pero se puede.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Vie Mayo 04, 2012 4:32 am

Escuchó sus palabras pero evitó mirarla directamente a los ojos fijando su mirada en un punto de la mesa. Se vio obligada a mirarla cuando alzó su mentón aunque de haberlo querido podría haber movido la cabeza para que la soltará. No lo hizo. Se quedó mirando a esos ojos verdes que reflejaban una decisión que no creía poder llegar a tener ella. No dijo nada pero era agradable oír en boca de Vera aquello.

Siguió la mirada de Vera hasta sus manos entrelazadas. La visión de Valentine se volvía borrosa de un modo familiar y conocido. Parpadeó varias veces conteniendo las lágrimas que quisieran salir. No quería llorar. Notaba ese nudo en la garganta mientras escuchabas las palabras de la rubia. Las palabras de su amiga. Se sentía un tanto reconfortada por la compañía de Vera. Hacía que se sintiera menos sola. Hacía que tuviera ganas de mejorar, de hacerse más fuerte. De recuperar más de su antiguo yo. La miró-Gracias-susurró a pesar de aquel nudo que seguía notando en su garganta y de sus ojos los cuales brillaban por las lágrimas próximas a salir. Empezó a acariciar suavemente la mano de Vera con su pulgar del mismo modo en que ella lo había hecho antes.

Su mirada seguía posada en Vera cuyos ojos veía vidriosos del mismo modo en que seguro estaban los suyos-Voy a mejorar. Lo prometo-pronunció, se lo prometía a Vera y se lo prometía a si misma. Una cosa era dañarse a si misma pero no quería dañar a nadie y al parecer era lo que estaba logrando. Ahora se daba realmente cuenta de ello. Pero prometía mejorar, aunque costara, y ella nunca rompía sus promesas. Tardara lo que tardara la cumpliría. Cada uno se aferraba a lo que podía y ella se aferraba ahora a la promesa que le acababa de hacer a la rubia.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Vie Mayo 04, 2012 7:15 am

La promesa de Valentine me hizo forzar una sonrisa. No es que por ello ésta fuera menos verdadera, sencillamente me costó más dibujarla en mi rostro porque era algo realmente difícil... como una exhalación de sol asomándose como un rayo en el firmamento negro de un día tormentoso. La caricia de Valentine me reconfortó tanto como lo esperé que lo habría hecho la mía. A diferencia de sus evidentes ganas de llorar, me contuve un poco más dura e insistentemente que ella, y, enseguida, esa nubosidad voló de mi campo visual, y pude volver a ver el mundo con claridad.

Los cabellos de la pelirroja resplandecían como una estrella en explosión. Me gustó el comparar sus destellos bajo la luz con los astros, pues permitían que tus sueños se cumplieran, sin embargo, prefería más verla como un fénix, al fin y al cabo, estos seres conseguían renacer de sus cenizas, ¿no? Ella podría resurgir de sus más oscuros terrores. De forma instintiva y expontánea, arrastré, con cuidado de no rallar el suelo, la silla hacia ella, de modo que la tuviera más cerca para abrazarla. Hice que su rostro se recostara sobre mi hombro, en un intento de tranquilizarla y hacer que no se sintiera tan afligida como lo hacía con mis hermanos cuando los tenía cerca y algo los apenaba. En su lugar, estaba segura de que yo no me habría correspondido el abrazo. Tenía razones suficientes para sentirse reacia a ello y rechazar gesto tal, pero, por alguna razón, no noté ningún tipo de forcejeo, tan sólo su rápida respiración chocar contra la curvatura de mi cuello.

No tienes que prometerme nada a mí misma, sino a ti. Por quien más movemos montañas es por uno mismo. —por muy egoísta que sonara, así lo era, ¿o no? ¿Acaso todas aquellas personas cuyos familiares habían salido escogidos en la cosecha habían hecho algo por detener esa injusticia u ocupar su lugar? ¿Acaso los últimos dos tributos escogían justamente quién merecía ganar, en vista a lo que a cada uno le esperaba en su correspondiente hogar? No era lo habitual— Tú no eres menos. Así que si te tienes un mínimo de respeto y cariño, sabes que lo harás. Si no lo hicieras, créeme que ahora mismo te daría mi compasión. Pero tengo fe en ti y sé que lo harás. ¿Lo sabes tú?

Me aparté lo justo para mirarla, para después cambiar bruscamente de tema con una sonrisa más sincera.

Esta semana voy al distrito dos. ¿Quieres que te traiga algo? Sé que en el Capitolio puedes tener todo lo que quieras, pero tal vez te haga ilusión.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Sáb Mayo 05, 2012 12:46 am

Cuando Vera la abrazó si bien no se apartó tampoco hizo nada. Se quedó con la cabeza apoyada entre el hombro y la curva del cuello de la rubia. Notaba los cabellos de Vera en su cara y estos le hacían cosquillas. Le recordaba a una leona aunque su melena más bien pareciera de león. Pero el león era vago y la leona no. Por ello Vera era como una leona. Fuerte y luchadora, con carácter. Le gustaba asociarla con la leona. Si quitabas el hecho de que eran animales grandes y una especia superpredadores. Ni siquiera recordaba de quien o donde había aprendido aquello. Que más daba.

Escuchó las palabras de Vera y pensó en todas aquellas personas que había conocido y eran más generosas que egoístas. La mayoría no habían acabado bien. Sin ir más lejos Maggie había acabado muerta. Aunque más que por ser generosa fue por su incapacidad para matar a nadie. Aún así recordaba que le había dicho que quería que fuera la pelirroja quien saliera de allí. Aquello la había dejado de lo más perpleja pero fue quizás la bondad de Maggie lo que hizo que no rompiera su pacto. Se mantuvo con el oasis que encontró en aquel árido desierto. En parte era reconfortante que la hubiera matado el chico del dos. Matarla habría sido una de las cosas más duras que hubiera hecho en toda su vida. Pero ahí estaba. La habría matado. Aquella era la gran diferencia entre la pelirroja y la chica muerta del cuatro.

Logró escuchar las últimas palabras de Vera y su pregunta y mirándola a los ojos asintió. La siguiente pregunta hizo que sonriera con algo de esfuerzo y la miró negando con la cabeza-No, pero gracias. Pásalo bien y demuestrales a los niños pijos cuanto valemos los del siete-dijo curvando sus labios en una sonrisa, tenía cierto resentimiento con aquel distrito. Casi todos los que había conocido de allí eran unos arrogantes con los humos muy altos. Había visto más de un niño de corta edad presentándose voluntario para los Juegos creyéndose ya vencedor y menospreciando a todos los demás. A más de uno eso le había llevado a la tumba. Solo había que ver que en los últimos Juegos había habido bastante diversidad de ganadores. También había conocido alguno que no era así pero eran escasos.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Sáb Mayo 05, 2012 7:44 am

Finalmente, para no restarle la importancia que tenían sus respuestas, acabé optando por separarme completamente de ella, aunque aún dejando mis manos sobre sus hombros, para luego deslizarlas hasta sus codos y mantenerlas ahí, sujetándola como si fuera una niña que corría riesgo de caerse de un culumpio inestable y malamente sujeto a un árbol con una cuerda y un neumático del desguace. Un recuerdo de una de mis caídas menos afortunadas invadió mi mente, haciéndome reír entre dientes. Por supuesto, no sonreí por el hecho de imaginarme a Valentine en una situación similar, sino por las caras que se les había quedado a mis hermanos cuando aquel batacazo tan estúpido marcó el tema de conversación del año. Sólo deseaba que Valentine hubiera sido testigo, que hubiéramos compartido más cosas similares: ridículas e inolvidables. Así, al menos, podría sacar algún recuerdo en nuestra interacción y le habría hecho sonreír e incluso carcajearse de una forma más intensa... Pero supuse, que puesto que nuestro momento empezaba entonces, pronto se darían esas ocasiones, y pronto aquello le ayudaría a superar todos sus disgustos.

Asentí con la cabeza, llevándome mi mano diestra a su colgante y besándolo como si fuera el pie de un santo o la estúpida cruzada de dedos meñiques de los niños. Sin duda destacaría entre tantos niñatos del distrito dos, aunque eso no significara que no me haría de notar por amor a la atención. Iba allí por una única razón, y ésa no era ser el centro de todas las miradas, precisamente. Me gustaba pasar desapercibida.

Te lo prometo. Por mi familia. —dije, más bien en referencia a pasármelo bien que a dejar huella. Aunque se hubiera negado, intentaría llevarle algo de allí. Aunque, a decir verdad, poco había que resultara de interesante el distrito dos, y no tan sólo por su gente, sino por su paisaje. Me habían comunicado que no tenía nada que ver con los frondosos bosques del distrito siete y todo estaba más bien... muerto, sin vida, lleno de arrogancia. Si al menos sus avances socioeconómicos le permitía a la gente que realmente se merecía lo mejor en aquel lugar, al menos me alegraba por ellos— Sé que tú también me has prometido hacerte más fuerte, pero no lo has jurado sobre nada ni nadie. Hazlo por... —me quedé pensativa, mostrando un pequeño crispamiento en mis labios. No iba a sacar la memoria de su hermana en una petición de fidelidad de niñas, así que recordé cierta cosa con plumas y alas, y sonreí— por el sinsajo. Algún día merecerá volar libre, ¿no? Cuando consigas ser feliz, lo soltarás. ¿Lo prometes por su libertad?
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Sáb Mayo 05, 2012 8:14 am

Se mantenía inmóvil mientras veía como un mechón de cabello rubio se iba deslizando hasta la cara de Vera tapándole con toda seguridad parte de la cara. Eso le recordó aquella temporada en la que su hermana había querido llevar flequillo del mismo modo en que habían empezado a llevar ropa bastante distinta para que con el tiempo ya no las confundieran. Con ello llegaba ya a su fin esa etapa de su niñez en la que se pasaban el día volviendo loca a la gente haciéndose pasar la una por la otra. Engañaban incluso a su propia madre. Eran buenas. Se conocían muy bien la una a la otra. El caso era que ese flequillo empezó a ser cada vez más largo y llegado a un punto le tapaba la visión y se pasaba el día apartándose el cabello de la cara. Y ella se burlaba de su gemela. Era de esperar pero del mismo modo en que se burlaba le apartaba el cabello y le colocaba bien el flequillo.

Movió su brazo y llevó su mano hasta ese mechón rebelde el cual apartó y colocó tras la oreja de Vera aunque lo más probable era que volviera a saltar y de hecho pocos segundos después ya había escapado y volvía a deslizarse como antes. Eso le arrancó una sonrisa por la similitud con su recuerdo. Escuchó entonces su promesa tras ver como besaba el colgante. Se dio cuenta de que ella no lo había prometido por nada. Y no le gustaba la idea de prometerlo por su familia porque incluía a su hermana y no quería que eso tuviera nada que ver con su familia. Era por ella misma. Así de fallar no le habría fallado a su hermana. Se habría fallado a si misma y a si misma se podía perdonar pero no había modo de saber si su hermana se lo perdonaría o no. Lo que estaba claro era que si no seguía adelante fuese mal o bien rompería la promesa más importante que hizo. Prometió a Sonya que seguiría adelante pasara lo que pasara.

No creía que hiciera que lo prometiera por su hermana, ¿Verdad que no? No se sintió decepcionada puesto que le dijo que lo hiciera por el Sinsajo. Sí, era una buena idea-Lo prometo por la libertad de ese precioso pájaro-dijo con convicción. El día en que ese pájaro volviera a volar libremente sabría que lo había conseguido.

Se fijó entonces en la comida la cual seguía en sus platos algo revuelta por haber estado jugando con ella con la ayuda de los cubiertos-Creo que sería de mala anfitriona no dejar que te acabarás la comida en el que caso de que quieras seguir comiendo, ¿No crees?-preguntó en un claro cambio de tema mientras miraba los platos y luego a Vera, forzando un poco una sonrisa. No planeaba quedarse todo el rato más que fuera a quedarse la rubia allí de ese modo tan deprimente. Suficiente era el hecho de que hubiera visto su lado más oscuro más de una vez en lo que se habían visto después de tantos años. Sonrío, se sentía un poco mejor al pensar que ahora tenía a Vera. La soledad no le molestaba siempre pero había ocasiones en las que ayudaba a todos sus temores se adueñaran de ella. Realmente Vera aun habiendo visto más que muchos solo había visto una parte.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Lun Mayo 07, 2012 12:55 am

Valentine guardó silencio durante un rato en el que deseé saber en qué pensaba. Probablemente, sus pensamientos se habían entretenido en algún rincón de su cerebro. Los recuerdos, sin embargo, se decían que se guardaban en el corazón más que en la cabeza, ¿verdad? En ese caso preferí pensar que Valentine me miraba de aquel modo tan curioso porque estaba indagando entre las habitaciones calurosas de su órgano vital, donde se encontraría no sólo ese cúmulo de reacciones químicas, sino psicológicas. Algo le hizo sonreír. Y aunque no supe de qué se trataba, le devolví la sonrisa, para poco después confirmar la razón de aquel gesto.

Uno de mis rizos rebeldes tapaban parte de mi campo visual. Algo, sin duda, habitual en mi día a día. Recordaba los días en los que mi padre quería cortarme el pelo como un chico porque decía que eso atrofiaba mi vista. En cierto modo lo hizo. No veía con claridad, y aquello muchas veces me hacía fallar por milímetros mis tiros en la caza. Afortunadamente, siempre estaba mi madre allí para defenderme y prohibirle a mi padre el cortar el más mínimo centímetro mi pelo. Le encantaban las melenas que llegaban hasta las caderas. La mía no era tan larga, pero, en comparación a una de mis hermanas, sí que era kilométrica.

Me echó a un lado aquel mechón de pelo, pero fue en vano porque no se sujetó y se volvió a caer, ésta vez a una zona más cercana al meridiano céntrico de mi rostro, produciéndome así un cosquilleo en los labios. Lo aparté con una ligera exhalación, para contemplar cómo éste seguía sin moverse ni un ápice. Así, me llevé la mano a la cara y, como un parabrisas, me eché todo lo que encontré por el camino hacia atrás.

No te molestes, conmigo es inútil. Tal vez sea este corte tan sencillo —jamás había visto gran variedad de cortes de pelo, pero seguro que habría muchas maneras de sacarle los pros a tu cabello. Alguna manera de parecer más hermosa y, al mismo tiempo, que no resultara molesto. Pero no lo descubriría. No quería gastar mi dinero en peluquería ni poner mi confianza en una persona sin experiencia con las tijeras. Jamás me parecería a esos tributos que, de un día a otro, rozaban la belleza angelical gracias a un poco de jabón y maquillaje certificado.

Su promesa me tranquilizó y me ilusionó por el significado que le dimos al tan simbólico sinsajo. Pero tenía razón. Habíamos quedado para cenar para algo. Para alimentarnos, pasar una velada agradable y deleitarnos con el olor y sabor de la comida que tan cariñosamente había preparado Valentine. Asentí a lo que dijo, y, así pues, proseguí con mi plato, descubriendo un nuevo mundo de sabores deliciosos, seguidos de una agradable sensación de tragar agua fresca. Beber ésta era uno de los mayores placeres de la vida. En especial cuando venía de las montañas más puras y limpias de Panem (o, en su defecto, de un grifo conectado al mejor depósito de agua potable) y no de un pozo.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Lun Mayo 07, 2012 4:20 am

Casi río por lo poco que tardaron los cabellos en volver a taparle la cara cuando cual parabrisas apartó todos los que pudo. La pelirroja tuvo entonces una idea y se quitó uno de los clips que llevaba en el bolsillo y que al vestirse esa mañana había encontrado en el bolsillo del pantalón. Ni siquiera recordaba cuando los había puesto allí peor hacía mucho que no se ponía esos pantalones. Seguramente los llevaba en el bolsillo de cuando aún llevaba su flequillo puesto que solía usarlos para sujetar este cuando le molestaba en exceso o ya cuando se lo estaba dejando crecer y le tapaba completamente la visión. Se lo tendió como un ofrecimiento. Si prefería seguir así tampoco pasaba nada.

-Creo que no es tan inútil. Tengo varios de estos por si los quieres-dijo tocándose el bolsillo con la mano libre a modo de indicación de que allí era donde los tenía guardados. Aparte de el hecho de que le iba toco el cabello a la cara le gustaba el corte de pelo de Vera y ese estilo suyo. No se la imaginaba de otro modo y en su opinión así estaba ya muy guapa como para intentar quitarle su estilo y personalidad con un corte de pelo más elegante, o más a la moda o lo que fuera.

Sonrió ilusionada por lo del Sinsajo. Le parecía todo muy simbólico y muy bonito. Y cumplía con lo de liberar al pájaro algo que había pensado que tarde o temprano debería hacer. Nunca había pretendido quedarse con el pájaro hasta el fin de los días de este. El pájaro se merecía poder volver a volar libre y con suerte algún día le vería volando de nuevo. Comió un poco más saboreando la deliciosa carne que hacía tiempo que no cataba y bebiendo de aquel vino que parecía que pudiera devolver la vida a alguien. Hacía mucho tiempo que no bebía vino pero siempre le había parecido una bebida para ocasiones especiales y por ello solía beber agua todos los días. Y esa agua no era para menos puesto que era la misma que bebían en el mismísimo Capitolio y ya ni se acordaba del sabor del agua de los pozos de su Distrito. Era ya una etapa que veía muy lejana. Pero no por ello la echaba menos de menos.

Poco a poco fueron vaciando los platos y Valentine viendo que Vera tenía intención de acabarse toda la comida que había, siendo justamente su misma intención, lleno de nuevo ambos platos y aprovecho para servir más agua para Vera y también para ella. Más le valía no beber más vino. Y así las bandejas acabaron por quedar totalmente vacías y solo quedaba pues ya comer el postre. Confiaba en que aquellos pastelitos le gustaran puesto que a ella le encantaban.

-Voy a por el postre-dijo, la mesa era lo suficientemente grande como para con apartar un poco las bandejas cupiera la otra bandeja y en realidad podrían llegar a caber muchas otras cosas. Pero eso era ya otro tema. Fue a la cocina y cogió con cuidado la bandeja volviendo hasta la mesa y dejándola en el centro de esta. Los pastelillos estaban rellenos en distintos sabores y estaban recubiertos en distintos colores que además formaban bonitos y coloridos dibujos. Muy Capitoliano todo sin lugar a dudas. Sonrío y miró a Vera para ver su reacción. No había muchos pastelillos de esos pero teniendo en cuenta lo que ya había comido y el hecho de que cada uno de ellos llenaba bastante no creía que fuera a ser necesario. De hecho siempre era mejor quedarse corto con ellos puesto que en el caso contrario se te hacía hasta pesado y empalagoso acabarte aquellos que quedaran y que ya ni te apetecían.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Lun Mayo 07, 2012 9:35 am

Acepté gustosa el gesto que tuvo Valentine de darme unos pequeños alambres para sujetar mi pelo. No había usado jamás uno porque siempre que me apartaba el pelo me lo acababa recogiendo en una trenza o coleta a un lado, o bien en una alta cola de caballo que más parecía una planta rodadora por la tendencia que mi cabello tendía a encresparse. Valentine me puso la orquilla y aquello facilitó el resto de la cena, pues no tuve que andar todo el rato preocupada de que algún pelo se mezclara con mi plato. A veces me preguntaba si en el Capitolio habría algún invento para que esto no pasara. Jamás me había imaginado mi pelo cuidado en exceso, ni mucho menos liso. No podía comprender cómo se hacía eso. Era fácil rizar un mechón, pero ¿aplanarlo?

Comimos en silencio, pero en una especie de silencio que no resultaba violento. A veces, el carecer de una conversación entre dos personas de confianza era un gesto de tranquilidad y serenidad, de una conexión y una armonía que te facilitaba decirlo todo sin decir realmente nada, como en aquella ocasión, que mi saque y mis suspiros soñadores se podían traducir en "esta comida es un manjar de los dioses."

No quise comer ni muy rápido, ni muy lento. Por una parte, porque si comía muy aprisa me entraría la ansiedad y acabaría llenando en exceso mi estómago. Aquello no era tampoco del todo sano. El pasar de un estado de hambruna a un completo festín podía, según había oído en algún sitio que mi mente no recordaba, hacerte enfermar e incluso causarte la muerte. Por otra, el comer muy lento era una costumbre a la que no quise acudir. De este modo el metabolismo asimilaba todas las raciones del alimento y hacía más fácil la digestión, dándole la idea al cuerpo de que ya se estaba saciado.

Tenía entendido que Valentine había comprado dulces del Capitolio, así que intenté organizar el tiempo y lo ingerido de un modo más o menos moderado para dejar sitio al tan esperado postre que en casa no me podía permitir si no se trataba de mi habitual manzana.

Valentine se levantó y trajo en la vuelta una bandeja entera de pastelitos de todo tipo de colores y formas. Sin duda alguna, lo que más atención me llamó fueron las magdalenas con nata montada y colores celestes. Parecía algo celestial, sobre todo aquel trozo de pastel de masa multicolora. Parpadeé un par de veces. Tenía un aspecto demasiado empalagoso. No tenía suficiente con mi hemofilia, que pronto me daría también la diabetes.

Intentando no parecer una desesperada, no me lancé directa a coger uno de los bollos, sino que miré a Valentine ciertamente avergonzada, aunque con fingido gesto de extrañeza.

¿Es esto comestible?
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 12:31 am

Esos pastelillos a Valentine le seguían pareciendo un manjar de los dioses de rellenos colores y formas múltiples. No había uno idéntico al otro ya fuera porque el color, y por tanto el sabor de la crema que llevaban por encima, fuera diferente o porque el relleno lo fuera. Y sino siempre quedaban las formas. De las más simples a las más excéntricas nunca quedaban iguales porque estaban hechos a mano y no por ninguna maquina. La rubia la miró extrañada y ante su pregunta sonrío, evitando así reír, y asintió. Ella siempre había opinado que para ser comida parecían demasiado verdaderas obras de arte.

Miró bien los distintos pastelillos y empezó a explicar tanto el sabor de la especie de crema que los recubría como el del relleno mientras los iba señalando uno a uno. Entre ellos uno de sus favoritos. Los había comido en distintas formas pero era una magdalena recubierta de una crema de chocolate que hacía que se viera de un marrón oscuro con algunas virutas coloridas que le daban ese toque Capitolino y en el interior si no recordaba mal el relleno era nata montada y fresa. El premio estaba realmente en el interior puesto que era lo que más le gustaba de ese pastelillo en concreto. Adoraba la combinación de nata montada y fresa con su color rosado y su sabor único.

-Prueba uno. Todos tienen sabores únicos y están todos muy buenos. Seguro que te gustan-la alentó a probar uno mientras tenía en su punta de mira su pastelillo favorito y mentalmente repasaba los sabores de cada uno de los pastelillos. Acercó la bandeja hacía Vera reforzando lo que había dicho con palabras. Dudaba mucho que no quisiera probarlos por el modo en que había reaccionado antes a la carne. Tenían muy buena pinta y no solo para alguien que nunca hubiera visto manjares similares sino para cualquiera que apreciara la buena comida. Otra cosa era mostrarlo muy abiertamente o no.

Esperó a que Vera hubiera cogido uno e hizo lo mismo mirándola esperando a ver si le gustaba o no cuando lo probara. Así pues se quedó con el suyo en la mano mirando a la rubia la cual parecía estar admirando el pastelillo antes de probarlo. Y no estaba de menos, como ya había dicho eran obras de arte culinarias. Si algo le gustaba de la Capital era su comida. Deliciosa.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 6:23 am

Escuché atentamente la explicación que Valentine me dio de cada uno de los dulces. A juzgar por sus conocimientos de cada ingrediente, habría pasado una buena temporada inchándose sólo a bollería. Aquella idea resultaba más que envidiable admirable, pues no se le notaba en ningún sitio ni en las cartucheras, donde mi madre decía que iría toda la grasa que comía. Por supuesto, al venir de un distrito masacrado por la hambruna, el engordar resultaba de poca importancia y a la vez muy improbable. Si de vez en cuando veía a alguien con unos kilitos de más, suponía que aquella persona tendría una mejor vida, pero una nueva preocupación: la de no verse inmensamente corpulento.

Me percaté de que Valentine tenía el ojo echado a uno de los pastelitos, puede que, tal vez, el que más empalagoso resultara. Al menos su apariencia era de lo más colorida. Parecía un montón de tierra con lágrimas de arcoíris. Por ello, intenté escoger otro distinto para no arrebatarle su preferido.

Estiré la mano hacia la bandeja, contemplando cada una de las piezas de repostería con ojos críticos y dejándome llevar por su empalagoso aroma. Parecían estar perfumados con eau de unicornio.

Mi mano comenzó a rodear la bandeja como las vuitres a su cena. Finalmente, acabé optando por lo que parecía otra magdalena. Una más bien chata y regordeta con birutillas de fresa en su interior y, probablemente, algo de crema bajo esa abundante capa de nata montada. Una explosión de calorías y azúcar. Ahora podía decir que había comido en exceso.

Le di un pequeño mordisco y agradecí que mi dentadura siempre hubiera sido lo suficientemente perfecta como para no sufrir de sensibilidad. Esperaba que, al menos, no me saliera ninguna caries. No podría permitirme ir a un dentista. Desheché este pensamiento de inmediato cuando mi paladar comenzó a saborear el postre. Era algo así como un día de navidad, con los deliciosos polvorones caseros que hacíamos entre todos y ahora se quedaban más bien en un piso claramente inferior en la jerarquía de los dulces.

¡Valentine! Está genial —murmuré, fascinada, tras pasarme la lengua por mi labio superior manchado de nata. Jamás me habría figurado aquella escena.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 6:58 am

Algo que le encantaba era el hecho de que comiera lo que comiera seguía estando delgada. No es que no fuera un buen indicador de vivir bien tener unos kilitos de más pero para que negarlo estando delgada sin llegar al extremo de esa delgadez producto de una mala alimentación o de no tener que llevarse a la boca ya era feliz. Una de las cosas buenas era que no recordaba lo que era sentir ese hambre verdadera de cuando realmente necesitabas comer y saber que tampoco tenías que comer. No en ese momento. Ahora como mucho sentía un hambre poco intensa que solucionaba al poco comiendo lo que quisiera.

Vio como Vera comía del pastelillo y aunque en ese momento no dijo nada porque claramente estaba saboreando el manjar en su cara pudo ver que le gustaba. Mucho de hecho. Se notaba cuando una comida agradaba a alguien. Sonrío y saboreó el suyo cerrando los ojos para dejarse llevar mejor por el sabor del chocolate combinado con la nata y las fresas. Ese pastelillo en especial la fascinaba y se podía decir que era su clara perdición. El chocolate era de siempre una perdición suya aunque de pequeña apenas lo hubiera podido catar un par de veces. De hecho quizás fuera por ello y la nata y las fresas las había descubierto más tarde y se preguntaba como había podido vivir sin ellas. Vale, ahora sin exagerar, realmente le encantaban.

Escuchó sus palabras y asintió era lo mismo que ella pensaba y se alegraba de ver que a la rubia los pastelillos la habían fascinado. Al parecer había hecho una buena elección. Soltó un suspiro no de esos de pesar sino de esos de cuando te sentías bien en ese momento y atacó de nuevo el pastelillo manchándose esta vez la nariz quedando eso añadido a su labio superior el cual se había manchado antes. Era sumamente empalagoso y las manos luego debía lavárselas, más le valía si no quería ir machando todo pero valía la pena.

-No me importaría estar gorda si pudiera comer esto todos los días-bromeó, conociéndose no los aburriría pero tampoco tenía deseo alguno de engordar y dejar de estar en forma. Le gustaba estar en forma puesto que había comprendido cuan importante era y cuan fácil hacía cualquier cosa tanto de la vida cotidiana como especial de algún día en concreto. Si no te cansabas podías hacer más cosas.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 8:10 am

Creo que jamás había conocido a nadie que realmente le importara engordar. Físicamente, era evidente que te hacía menos atractivo, pero no se podía decir que en los distritos cuidáramos mucho nuestra apariencia, así que no sería algo que le importara demasiado a alguien que se había tirado toda una vida comiendo sobras de los demás. Era más bien un tema de salud. Al menos para mí. El pasar hambre no te aseguraba una vida más larga, al igual que el comer en exceso tampoco. Pero una noche era una noche, ¿verdad?

Enseguida me terminé el muffin que me había cogido y, aunque comenzara a sentirme ya bastante empachada, no podía esperar a probar otro diferente. Pero Valentine todavía seguía con el suyo, así que aguardé, antes de hacer ningún feo en su propia casa. Normalmente comía con lentitud y como un pajarito, pero aquella noche, aunque hubiera cuidado mi velocidad y las cantidades que ingería, no pude evitar comer con rapidez el postre.

Comencé a inspeccionar nuevamente los dulces, sin decidirme para el de después. No creía tampoco que comiera mucho más tras el segundo, pero, ante la duda, quería al menos quedarme con el que más atención me causara. Fui a pedirle consejo a Valentine, pues me fiaba de su palabra, pero, en su lugar, me encontré a una pelirroja con la nariz cubierta de chocolate. Era como un copo de nieve derritiéndose sobre su cálida piel, pero de un color marrón cremoso. Parecía tener hasta pequeñas birutas de avellanas donde yo tenía un par de lunares de nacimiento.

Me carcajeé como no lo había hecho en mucho tiempo, pues eso, sumado a que estaba comiendo como una posesa, pese a que se hubiera acostumbrando a este nuevo estilo de vida, le hacía aún más graciosa de lo que era de normal. Me tapé la boca de tanta vergüenza que me causaba mi propia risa, y la señalé con mi índice. Al apartar mi palma, incluso me percaté que yo misma tenía el morro sucio de una pequeña capa de nata que se deshizo en mi boca cuando la cogí con el mismo dedo.

No me tientes a quitarte el chocolate de la cara de un lametón, por favor —dije, llevándome las manos a la tripa de la tensión que mis músculos habían acumulado por un placer tan enorme de la vida como lo era carcajearse. Si a ello le añadías el hecho de estar recién comida...
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 8:31 am

Valentine se percató de que Vera ya se había acabado su magdalena y de como miraba a las que quedaban y dedujo, por lo poco que sabía de Vera, que estaba esperando a que ella acabara. Aceleró un poco el ritmo de comer pero eso no ayudó en la tarea de no ensuciarse más de lo que ya se había ensuciado la nariz. Lo notaba pero no había modo de saber si era mucho o poco. Se acabó aquel pastelillo y se limpió un poco las manos e iba a limpiarse la nariz pero cometió el "error" de mirar a la rubia antes.

Supo que su aspecto dejaba mucho que desear cuando Vera empezó a carcajearse y aunque quiso quejarse aquella risa tan sincera y sus carcajadas solo lograron que al ver la nata en la ya de por si piel pálida de Vera empezara a carcajearse ella también. Le recordó al maquillaje que usaba su madre el cual no era maquillaje, no al menos el que usaban en el Capitolio ni mucho menos. Pero aquel blanco parecía el producto de haberse maquillado fatal con relieve y todo. Reía y reía y la palma de su mano se pringó de nuevo con chocolate y nata cuando se tapó la boca con la mano mientras con el otro brazo se sujetaba el estómago. Era raro pero no podía parar de reír y aunque le dolía la tripa por ello se sentía muy bien. Hacía muchísimo que no reía de ese modo.

Se estaba limpiando las manos y la nariz como podía cuando escuchó las palabras de Vera a las cuales sonrío-Atrévete-la retó tanto con el tono de su voz burlón como su mirada las cuales iban acompañadas de una sonrisa pícara. Luego le sacó la lengua de un modo de lo más infantil, pero que en realidad encajaba muy bien con ella. Tanto si se atrevía como no sería divertido, al fin y al cabo era un Juego. Uno inofensivo. Se pasó la lengua por el labio superior en donde le quedaba un poco de fresa. Y aún le quedaba un poco de chocolate en la mejilla, se preguntaba como había podido acabar ahí. Sin duda necesitaba aprender a comer esos pastelillos si acabar pareciendo ella misma uno de ellos.

No había modo en que pudiera quitarse el chocolate de la mejilla y aunque se lo estaba quitando estaba segura de que aún le quedaba más, solo que no sabía ni donde exactamente, ¿Un poco más arriba?, ¿Más a la derecha quizás? Ni idea-¿Donde me queda chocolate?-preguntó sin poder evitar casi reírse. Era absurdo pero no recordaba la última vez que se hubiera manchado tanto y estaba segura de que por aquel entonces aún era una niña. Tiempos felices en los que a pesar de la hambruna tenía más o menos todo lo que necesitaba pero que no le faltaba nada que realmente echara en falta.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Mar Mayo 08, 2012 8:50 am

No sé cómo Valentine acabó haciéndolo, pero resultó ensuciarse más que limpiarse, especialmente cuando mi risa se le contagió y no pudo evitar de carcajearse junto a mí. Me retó a un juego que no le convenía perder, por su bien, porque, siendo la hermana mayor de familia numerosa, estaba sin duda lo suficientemente entrenada como para dejarla KO no sólo en una riña, claramente bromeando, sino también en aquella pelea de chocolate y nata. Y luego decían que las luchas de chicas en barro era lo más interesante y atractivo que se podía ver... quien pensaba eso era un enfermo sádico que esperaba a los Juegos del Hambre para, ya de paso, sentirse más caliente con sangre de por medio.

Intenté tranquilizarme, así que reprimí una risita más formando un forzado crispamiento en mis labios, que no pudo evitar ir ensanchándose en una sonrisa de lado a lado.

Sabes que me atrevo —dije, mirándola con los ojos entrecerrados y haciendo un ademán de echarme sobre ella, pero volviendo a sentarme en la mesa tranquilamente. Intenté asustarla como lo hacía con las palomas de pequeña, con la única diferencia de que, cuando hacía eso con ellas, éstas huían y emprendían un vuelo a un pilar o rama cercana, pero lo suficientemente alto como para que yo no las alcanzara.

Valentine prosiguió intentando limpiarse el chocolate y la dignidad que le quedaba. Fue un trabajo estúpido pues, sin un espejo, no pudo quitarse todos los restos. Me preguntó dónde le quedaba el cacao, así que aparté un poco la silla de la mesa para acercarme, inclinándome sobre el susodicho mueble. Fruncí el ceño, como si estuviera inspeccionando su rostro.

Espera, yo te lo quito —me ofrecí a ayudarla, aunque, claramente, mis intenciones eran muy distintas. Le cogí el rostro con delicadeza con mi mano zurda, para, con la diestra, huntar mi dedo índice en un pastelito y mancharla aún más.

Volví a reír. Seguramente luego me sentiría culpable por jugar con la comida. Aquello era algo que nunca hacía, y no quería que ella pensara que por el simple hecho de que ella podía permitirse darme de cenar, yo lo iría a desaprovechar. Sólo intenté ser espontánea y divertida. Y esperaba que Valentine también lo fuera. Por si acaso, me aparté, ante cualquier posible gesto de venganza. Eso sí, mientras no paraba de carcajearme.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Miér Mayo 09, 2012 7:02 am

Valentine con total inocencia no sospechó que Vera fuera a mancharle aún más la cara, añadiendo el amarillo y el verde a la gama de colores que tenía ahora en el rostro lleno de crema. Y si sospechó que aquello podía pasar tampoco hizo nada para evitarlo y con la cara manchada ahora también en verde y amarillo la miró mal con la poca dignidad que le quedaba mientras la rubia reía. Claro que ella también hubiera reído si la situación se hubiera dado al revés. Como no era el caso le hacía gracia, pero no mucha.

Se aprovechó de que al carcajearse no estaba tan alerta y no tenía los reflejos tan activados y cogió un trozo de ese pastelillo al cual le faltaba un poco de la crema que llevaba y cuyo dibujo ya no era tan bonito y se lo lanzó a Vera en la cara. Le dio de lleno manchando su mejilla de modo que en ella quedo una masa algo irregular que era una mezcla de verde y amarillo sobre el poco de masa que había agarrado la pelirroja. Y fue entonces cuando volvió a reír intentando apartarse un poco mientras se carcajeaba tras su pequeña venganza. No era justo que solo ella tuviera la cara multicolor.

Reía y reía mientras miraba la mejilla amarillenta y cremosa de Vera olvidándose de que ella tenía una mejilla de un color marrón y la otra de un color muy similar al de la mejilla de Vera. Resultaba fácil olvidarse de su propia cara manchada cuando se estaba riendo de la cara manchada de la otra chica-Creo que deberíamos maquillarnos siempre con este color querida, estamos divinas-bromeó intentando imitar lo que sería la voz de una mujer del Capitolio. Tampoco es que supiera muy bien como debía ser una conversación de ese tipo entre mujeres de ahí, pero se lo imaginaba.

Cabía la posibilidad de que a Vera le diera por vengarse pero estaba tan relajada y distraída que ni pensaba en ello y eso era bueno en alguien que solía estar alerta hasta el punto de alterarse por cualquier ruido o cualquier sonido de pasos en la lejanía. Se sentía relajada y hasta...feliz. Le gustaba sentirse así y quería sentirse siempre más de este modo y menos del otro. Pequeñas cosas como aquella hacían que se diera cuenta de que mejorar valía la pena. Sin lugar a dudas.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Miér Mayo 09, 2012 8:55 am

Mi gran error fue entretenerme del mismo modo en el que lo había hecho segundos antes Valentine. Bajé de inmediato la guardia cuando creí que Valentine me miraría indignada pero no me plantará cara. Quién sabía, tal vez era demasiado quisquillosa con su nueva casa y no quería que nada se manchase más allá de su cuerpo. Desde la experiencia propia, podía asegurar que las manchas del mantel eran difíciles de quitar, pero sobre todo lo era la pegajosidad de los muebles. Por eso me sorprendió cuando vi a Valentine lanzarme una magdalena como una granada.

Si hubiera estado más alerta, probablemente hubiera hecho cuerpo a tierra y permitido que el bollo cayera sobre el parqué del suelo. Aquello, de haber pasado en el propio distrito, habría sido todo un buen gesto hacia los perros callejeros, que, al igual que muchos habitantes, enseguida se aproximaban hacia todo indicio de comida o sobras como aves carroñeras. No los culpaba, tanto aquellos animales como mis vecinos tenían razones para hacerlo. Ahora, viviendo sola, podía dar las gracias a que yo nunca más tendría que plantearme si quiera el mendigar.

No me dio tiempo a apartarme, de modo que fue inevitable recibir aquel golpe en la mejilla. No me hizo nada, más que nada me llevé la mano a la mejilla por la impresión, manchándomela de una crema amarillenta que intenté chuparme con la lengua, en vano, puesto que, a diferencia de los niños que llegaban hasta tocarse la punta de la nariz, la mía era demasiado corta.

El ambiente pasó de ser sombrío por el tema de Los Juegos del Hambre y su pasado, a estar cargado de una agradable aura multicolor, y no sólo por los dulces de tonalidades infinitas que todavía decoraban el centro de la mesa, sino por nuestro buen humor. No podíamos parar de reír, ni de dejar de pelearnos y bromear como chiquillas.

Me llevé las manos a la barbilla, apoyándome con mucho retintín en la mesa para parpadear al mirarla con un gesto tan capitolino como su voz.

Ya lo creo, pero antes del pote, querida, va la base de harina. Yo no tengo problema pero... ew. No te juzgo ni critico, pero deberías de alejarte de unas tonalidades de piel tan bronceadas. Resulta vulgar —dije, hablándole como quien explicara a su hijo cómo bañarse solo, mientras huntaba mi mano en la segunda magdalena que había cogido para comérmela. La nata me gustaba, pero podía sobrevivir sin comerme su caperuza cremosa.

Sonreí con dulce maldad.

¿Qué tal un poco más de palidez?
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Vie Mayo 11, 2012 1:28 am

Al ver el modo en que Vera se apoyaba en la mesa con un aire de la Capital se irguió del todo adoptando una postura que concordara con el tono de voz que había empleado para su imitación de una mujer Capitolina. Escuchó sus palabras y ante su pregunta sumado al hecho de que se había untado la mano en una magdalena que hasta ese momento había estado intacta. Se apartó hacía atrás pero no lo suficiente rápido como para evitar que Vera alcanzara a tocarla un poco con la mano untada de modo que su nariz quedó blanca si bien por suerte evitó que fuera toda su cara la que quedara de ese color.

Se levantó y cogió una de las magdalenas antes de empezar a correr hacía la cocina, si quería palidez le daría palidez, solo que la que quedaría con la cara pálida como la nieve iba a ser la rubia, si quedaba a elección de la pelirroja. Sonrió entre divertida y maliciosa mientras agarraba una pequeña taza de plástico que había utilizado antes y en la que aún quedaba harina. Lo que había dicho de la base de harina le había dado esa idea y le lanzó un poco de harina mientras sonreía con la magdalena en la otra mano. Más valía tener munición por si acaso y si bien quizás Vera hubiera aprovechado para coger algún pastelillo antes de seguirla, algo que tenía sentido porque había tardado más de lo que esperaba y la hacía interceptado en la puerta ya teniendo la harina.

-Ahora ya tienes la base de harina que tanto te gusta, querida ¿Quieres un poco de pote? Seguro que el azul te sentará de maravilla-dijo cual gran señora del Capitolio imitando lo que venía a ser una voz chillona e irritante con falsa cordialidad que estaba lejos de sentir. Si algo recordaba de ese lugar era una gran falsedad, o esa era la impresión que había recibido ella. Quizás en parte porque prefería no pensar que todos los de allí adoraban tanto los Juegos como parecía. Seguro que muchos si pero conservaba la esperanza de que hubiera aunque fuera unos pocos con un poco de cordura. Con un poco de piedad y buenos sentimientos. Podías soportar aquellos Juegos pero...¿Adorarlos? ¿En serio? ¿En qué clase de loco te dejaba eso?

Se centró de nuevo en el Juego de chiquillas al que estaban jugando notando esa capa cremosa que habitualmente solo recubría postres en algunos partes de su rostro. Era de lo más pegajoso y ni siquiera llegaba a limpiarse el de la nariz porque tenía las manos ocupadas y su lengua era lo suficientemente corta como para no haber llegado nunca a tocarse la nariz con ella. Ojalá pudiera, pensó en ese momento. Al menos se habría podido quitar el punto azul que seguro tenía.
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MensajeTema: Re: Esta vez no es casual{Vera}   Lun Mayo 14, 2012 9:15 am

Me impresionó el modo en el que Valentine, sin decir nada, se precipitó hacia la cocina, casi echando la silla al suelo en el intento y patinando como un cachorro canino con uñas demasiado afiladas por el parqué de casa. Fruncí el ceño, extrañada por su reacción y viéndome obligada a acercarme a hurtadillas a observarla.

Cuando la vi coger un tazón de plástico lleno de algo que parecía azúcar pero era más empolvado que envirutado, parpadeé rápidamente en un frustrado intento de huír, pero Valentine tenía reflejos mejores que los míos, especialmente tratándose de quien se trataba y de jugar en terreno conocido. Apenas pude pasar de largo la mesa del comedor, cuando no pude ni cruzar la esquina que había divisado a lo lejos de la habitación. Valentine apareció frente a mí y me echó harina encima, cubriéndome de una nube blanca que sólo faltaba hacerme desaparecer como si la brujería realmente existiera.

Con los ojos apretados, los abrí lentamente con cuidado a que no me entrara nada en el ojo. Al recuperar el sentido de la vista, me contemplé en el reflejo de un espejo cercano. Blancanieves habría sido un buen nombre, si la referencia más popular del cuento la hubiera retratado completamente nívea. Agradecí que no me la hubiera echado en abundancia, aunque cabía decir que un poco fue suficiente para dejar mi rubio pelo casi albo, como mi pálida tez lechosa.

Reí con una voz aguda, soltando lo que vendría a ser algo similar a la onomatopeya óhohó. Pasándome la parte inferior de mi brazo, pues mis manos estaban sucias, retiré algo de aquel asqueroso polvillo de mis labios, que parecían adquirieron una tonalidad un tanto cadavérica. No tenía munición, pero juraría que se enteraría. Recordé la educación que me habían dado mis padres, y me puse a correr por su casa, intentando dirigirla al exterior donde no pudiéramos causar un desastre. Me las apañé para llegar al jardín, encontrándome en mi camino una manguera que encendió la bombilla de encima de mi cabeza.

Guardé silencio, esperando que no me encontrara allí pegada contra la fachada este de su casa, con dicho utensilio pegado a mi pecho, como si estuviera luchando en las trincheras a la espera de que el enemigo mirara al otro lado, así pudiera matarlo por la espalda. Así probaría los verdaderos instintos de Valentine, aunque, dada su victoria en los Juegos del Hambre, no dudaba que ahora tendría el ojo mejor que el de un halcón, y el oído mejor que el de un astuto perro de caza.
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