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 [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:

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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Abr 30, 2012 8:29 am

Poco a poco, comenzanos a sumergirnos en la soledad que irradiaban las zonas más desiertas del distrito dos. Aquello me pareció inusual y sospechoso, pues no era lo normal que en un distrito hubieran partes casi completamente deshabitadas como si lo hubiera provocado alguna catástrofe nuclear. Miré a mi alrededor, sintiéndome repentinamente incómoda. No era la primera vez que me saltaba las normas y me encaminaba hacia terrenos no permitidos, pero la calma del bosque con la intranquilidad de aquel apartado lugar no me provocaban la misma sensación. Sólo esperaba que Thomas no me llevara a ningún sitio indeseable. Sabía que no lo haría, aunque también era consciente que pocos lugares estaban a la altura de la vegetación del distrito siete y sus charcos de agua y pequeños estanques. Afortunadamente, su comentario me tranquilizó.

No me sinceré con él esperando a cambio otra aceptación, pero fue completamente de agradecer que también pensara aquello de mí. Su empujoncito me hizo balancearme ligeramente, pero no tirarme, como era habitual. Me sonsacó una sonrisa que no me permitió hacer nada más ni actuar con la mínima coherencia del comportamiento humano. Sencillamente, llevé mi mano a mi nuca y me la arrasqué, evidentemente más avergonzada de lo que parecía él.

Si me ves tranquila, no tendré más que pensar que careces de un importante sentido de la observación —le dije—. Más que sosegada tengo un estilo de vida lento, pausado. El trabajo y las costumbres más minuciosas son las que mejores frutos dan.

No entendí muy bien a qué vino aquella pregunta de las rastrevíspulas, pero esperé que no anduviera ninguna cerca, pues me causaban cierto pánico desde pequeña. No tenía fobia a los insectos, pero el miedo a las avispas era algo natural. Eran unos seres que me inquietaban, especialmente con sólo pensar en los efectos de su picadura.

¿A quién le gustarían las rastrevíspulas? —esperaba que no contestara con un "a mí", pues no soportaría tener que andar con un maniático de los abejones cerca— No estarás planeando en darme una muerte que sea de mi agrado, ¿no? O en alejarme lo suficiente como para confirmar mi teoría de violador —cuanta más confianza sentía tener con Thomas, me percaté de que menos en serio podía tomarme una conversación con él. No sabía si aquello era algo bueno, que agrandaba aún más nuestra amistad, o algo malo, que la condenaría por pasarme de listilla. En cualquier caso, esperaba que fuera más la primera opción que la segunda.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 01, 2012 9:31 am

Estas calles me eran familiares y jamás me había visto en problemas por andar por aquí. Apenas revisaban esta zona del Distrito ya que daban por contado que nadie la conocía. Se extrañó de la pregunta que le hice, pero lo iba a entender pronto. Cuando giramos la esquina allí había un nido de rastrevíspulas. -No morirás si no te acercas. - le dije mientras sostuve su mano por si acaso un ataque de locura pensase acercarse. Entonces pasamos y apenas se inmutaron. Pasamos a la siguiente calle dejándolas atrás. -Se supone que este territorio es para los Guardias de la Paz. -expliqué ya que vería raro que cosas por ese estilo estuviese por la ciudad. Además de que no había nadie por aquí. -¿Nunca has escuchado lo que es el Hueso del Distrito 2? -Muy pocos lo conocían como realmente era. No era un lugar para nosotros, los ciudadanos del 2, pero si que era la mejor parte del lugar. Claro, eso después de pasar las trampas. -Esta zona está muy bien protegida pero descuida, conozco todas las vainas. Me volví a ella para ver su expresión. Si no quería seguir podíamos volver y hacer otras cosas, pero esto era más divertido.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 01, 2012 10:19 am

No comprendí el tema de las rastrevíspulas hasta que a mis oídos llegó un zumbido que me hizo ponerme tan tente como un perro pastor, con las orejas ligeramente alzadas ante cualquier peligro que le hiciera perder su rebaño y su propia vida en el proceso de su protección. Miré hacia arriba, hacia la esquina de una calle de donde colgaba un nido de los susodichos insectos. Tragué saliva, recordando repentinamente el aspecto de las picaduras que acabaron con la vida de un niño de mi escuela. No supe qué le habría hecho a las avispas para enfadarlas de tal modo, si es que lo que decía Thomas era verdad, pero en verdad no quería saberlo. Ver el resultado de sus punzantes aguijones era todo lo que uno necesitaba para aprender lo peligrosas que podían llegar a ser aquellos parásitos.

Automáticamente, agarré con fuerza de la mano a Thomas, sin importar muy bien si bromeaba sobre mi reacción o le dejaba sin circulación en los dedos. Casi ni miré al suelo en el trayecto que supuso pasar de largo aquella zona, quería asegurarme de irme bien lejos, y finalmente eso hicimos. Nos alejamos hacia la dirección que Thomas estaba decidiendo, aquella que no me cuestioné hasta que me preguntó sobre El Hueso. No estaba muy puesta en las características de los otros distritos, salvo en todo lo que suponía el comercio con ellos y ciertos factores que precedían la fama de sus tributos en los Juegos del Hambre, así que negué con la cabeza.

No me hizo mucha gracia entrometerme en asuntos que no me llamaban, ni mucho menos en zonas restringidas. Pero el tener prohibido estar allí también encendió mi instinto aventurero. Era muy prudente y cuidadosa, pero supongo que también me faltaba cierta acción en mi vida. Me relamí los labios al ver cómo me contemplaba en silencio, aún mientras sostenía su mano, y me encogí de hombros.

Confío en ti. —me limité a decir— Mientras no me acerques a más rastrevíspulas, puedes dirigirme hasta el infierno. Siempre he tenido curiosidad por saber si en realidad está hecho de fuego, tortura y música dura.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Jue Mayo 03, 2012 9:26 am

Noté la presión de su mano cuando vio las rastrevíspulas. A mi no me importó sólo caminé para pasarlas. -No va a pasar nada así que no exageres Vera.- dije con una sonrisa con lo último que dijo. Aún estábamos agarrados por la mano aunque por suerte la circulación sanguínea volvía. -¿En serio confías en mi? -no se si debería o no hacerlo. Pero no iba a permitir que le ocurriese nada- Además sólo nos acercaríamos a una zona prudencial por si acaso. Continuamos caminando, aunque escuché unos pasos de los Guardias de la Paz, pero andaban lejos y no se molestarían en revisar esta zona. Nunca lo hacían. Esquivamos las vainas y pronto llegamos a una zona donde se podía ver todo el distrito. La zona estaba cerca de la alambrada, por tanto había algo de vegetación. Me senté sobre una roa. -Mira, ese es el "mercado negro"- dije señalando una pequeña zona bastante empobrecida. - Normalmente es allí donde los agentes nos suelen castigar. Vera no había dado con un chico de la zona pija precisamente. Me quité una pulsera de cuero que tenía y se la puse a ella. -Toma te la regalo, como recuerdo de que has estado aquí.- se la puse antes de que la pudiese rechazar. No sabía cuando la volvería a ver y quería que me recordase.

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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Jue Mayo 03, 2012 10:20 am

Tenía razón. Tal vez estaba exagerando demasiado mi miedo a las rastrevíspulas, pero al menos pude encontrar la manera de bromear al respecto. A partir de aquel momento, no le solté la mano para nada más, salvo para cuando llegamos a una roca en la que se sentó y tuve que soltarlo para que él subiera a ella. Me acuclicllé a su lado, quedándome más o menos a su altura. Entonces fue cuando me cogió de la muñeca y me colocó en esta una hermosa pulsera de cuero. A penas me dio tiempo para apartar la mano o reaccionar y negarme. Fue rápido. Conociéndome, yo también lo habría sido si me empeñara en algo en lo que sabía que me darían la negativa.

Lo miré con el ceño fruncido, dejando mi mano inmóvil sobre la suya, que todavía estaba asegurando el nudo del brazalete. Jamás me habían regalado nada de ningún valor emocional. Salvo Valentine hacía unos días. Llevé instintivamente mi mano libre al collar que colgaba de mi cuello, recapitulando concienzudamente y dándome cuenta cómo de pronto, en menos de dos semanas, me había ganado dos amistades, algo que se me antojaba más bien improbable desde que decidí automarginarme de la sociedad cuando mis padres y mis hermanos me dejaron.

¿Estás seguro? —pregunté, parpadeando ligeramente al no creerme del todo su presente. Había estado interesada en todo lo que me había estado explicando, pero de pronto aquello todo pasó más bien a un segundo plano. Ahora tan sólo me interesaba su respuesta. Me consideraba una persona más bien egoísta, pero en aquel momento me sentí completamente diferente. De pronto, quise tener algo para darle a él a cambio. Me sentí profundamente culpable al no tener nada que regalarle, así que agaché la cabeza y miré hacia el lado opuesto, avergonzada— Yo no tengo nada que darte.

No al menos ahora. No había nada que tuviera a mano y pudiera darle para devolverle semejante buen obsequio. Nada, aparentemente. Curvé una de mis comisuras en un crispamiento de evidente incomodidad. Al menos que no se dijera que era desagradecida. Me acerqué a él y le besé la mejilla con sutileza, reabriendo los ojos al separarme tras el gesto.

Gracias.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Vie Mayo 04, 2012 8:24 am

Cuando le dí la pequeña pulsera no esperaba nada a cambio. Ya había hecho ella lo suficiente viniendo aquí. ¿Que más podía pedirle? -No te preocupes, me basta con que estés aquí. -le dije. Tampoco iba a aceptar nada de ella. Cualquier cosa era mucho en su distrito. Entonces se acercó y besó mi mejilla. Me volví con una sonrisa. Le iba a decir que ya había merecido la pena regalarle eso, pero al final me contuve y callé. Volví a mirar al frente. Aunque ya había mucho este paisaje hoy me resultaba diferente. Quizás fuese que era la primera vez que lo hacía acompañado. -¿No se van a poner celosos lo abdominales de tu distrito?- pregunté. Si creía que se me había olvidado iba lista. Me gustaba burlarme de ella con ese comentario. Posé una mano sobre la suya entrelazando mis dedos con los suyos. -Creo que eres la primera chica que me besa y me gusta. No es que hubiese sido un ligon en mi infancia pero si que alguna que otra me beso y bueno... sólo era un beso con nada de sentimientos.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Vie Mayo 04, 2012 9:14 am

Aunque Thomas me aseguró que le bastaba con mi presencia, para mí aquello no fue suficiente. Aún quería darle algo a cambio, así que preocuparse era comprensible y totalmente de esperar por mi parte. Cuando Thomas volvió a mirar al frente, decidí pasar de estar acuclillada a sentarme a su lado. Y entonces me cogió de la mano y no hice ningún feo como para soltársela, porque realmente no quería hacerlo. Me limité a darle un puñetazo con mi mano libre en el hombro, girándome lo justo para darle con un poquito de más fuerza de la habitual de una forma más cómoda. A partir de ahora tendría que cuidar muy bien todo lo que salía por mi boca, de lo contrario, me arrepentiría, aunque soltara la mayor estupidez del mundo.

Quise explicarle que en mi distrito por mucho abdominales y músculos que hubiera, ninguno realmente me pertenecía, y que, además, no tenía urgencia por adueñarme del cuerpo de nadie. Haciendo caso al recuerdo de mis padres, sabía que algún día aparecería y ya está. Independientemente de que el hombre predestinado a mí tuviera o no su fibra trabajada, le encontraría el atractivo desde el primer momento en otras características más importantes.

Su confesión me halagó, aunque decidí restarle cierta importancia mientras llevaba mi dedo pulgar a su mejilla, ligeramente manchada del pigmento carmesí de mis labios. Se lo froté con insistencia pero delicadeza, en un gesto que no resultara tan incómodo como el de las viejas mimosas de la familia.

Eso no es un beso. —dije, sencillamente, enfatizando el nombre en sí como si quisiera darle un valor especial, en un frustrado y avergonzado intento de intentar justificarme— No uno mágico como en los cuentos. Aunque, gracias, supongo. —lo miré, conteniendo una tímida sonrisa— Tú eres mi tercero. Después de mi padre y hermano, claro —me corregí, poniendo los ojos en blanco durante un instante para volver a apartar mi mano libre de su cara y mirar nuevamente al frente. Realmente no era muy experimentada en ningún tipo de relaciones sexuales. Había besado una vez a un chico de mi distrito, pero lo seguía considerando un juego de niños, puesto que tenía catorce años y no me lo tomaba tan en serio como ahora. Supongo que la ocasión se dio por esa revolución de hormonas que me llevó a pensar durante una temporada en lo sola que estaba. Solitaria era más bien algo que me definía ahora.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Vie Mayo 04, 2012 10:05 am

Ya sabía que debía de estar avergonzado, o al menos eso sería lo normal en mí, pero no era así. Al parecer ella también había cogido cierta confianza conmigo porque no había rastro de rubor en ella. Entonces me limpió el carmín que me habría dejado en la mejilla. Estaba de acuerdo que eso no era un beso como tal pero si una muestra de cariño que me había bastado para compensar el regalo. -¿Tercero? Soy una persona muy competitiva, así que no me tientes. -dije con una sonrisa. Además, yo no la había besado ¿no? Bueno, el termino besar, es relativo en este caso. Entonces recordé la despedida de la otra vez. -Pff.... entonces no te han dado muchos besos. El que yo te dí no fue nada.- realmente ni pensé en ello como eso. Bueno, al fin y al cabo ella había hecho lo mismo. -¿Y cómo se suponen que son los besos de cuento?- yo me los imaginaba muy muy largos. Cómo si no tomaran aire nunca. No, no era la clase de besos que valen de verdad. No es que yo tuviese un estereotipo de eso, pero si que estaba seguro de que si lo tuviera serían de otro estilo. -En verdad si que deberías de aprender a hacerlo mejor Distrito 7. Y separando mi mano de la suya la volví a despeinar como aquel día en el estanque.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Vie Mayo 04, 2012 10:20 am

Casi se me había olvidado el beso que Thomas también me había dado durante la despedida de nuestro primer encuentro. Sentí cómo me ruborizaba ligeramente, sin hacerlo realmente. Me sentí, o creí sentirme bastante nerviosa, aunque en realidad no se me había acelerado el pulso de forma excesiva, ni se me puso la piel de gallina, ni tuve que recordar cómo respirar. Tal vez era algo psicológico. Había algo en Thomas que me resultaba tranquilizador. Eso era bueno, ¿no?

Nunca intentes ponerte por encima de mi familia. —le advertí, aunque no de un modo amenazante en absoluto. Fui a darle un empujoncito, pero tampoco quise arriesgarme a darle uno demasiado intenso ahora que estábamos sentados en una roca, así que me contuve y me balanceé hacia delante y hacia atrás lentamente con el objetivo de entretenerme un poco de la conversación. Me mordí el labio inferior, pensándome y trabajándome una respuesta ante una pregunta cuya esencia realmente no conocía. Entonces recordé el cariño que se tenían mis padres y sonreí, repentinamente envidiando su relación— Realmente de duración indefinida, pero de gran intensidad. De esos que revives constantemente en la cabeza y te hacen pasar drásticamente de un estado de tranquilidad a uno de agradable nerviosismo. De esos que —me relamí los labios, a falta de saber muy bien cómo explicarme— ansías con tanta necesidad, que cuando los tienes te aferras tan fuerte a ellos que no puedes respirar y tienes que hacerlo por las exhalaciones de tu pareja. De esos que te hacen sentir infinito.

Me evité el mirarlo, sobre todo porque era un tema bastante comprometedor, incluso para hablarlo entre dos chicas si la relación de confianza no era máxima. Entonces Thomas me soltó la mano y me revolvió el pelo, y noté cómo la armonía se esfumaba de un momento a otro. Afortunadamente, llevaba el pelo recogido en una trenza, así que no me despeiné mucho, y, si lo hice, no me importó, pues no resultaba tan molesto como cuando se tenía los cabellos mojados. Con los mechones en seco, hasta el pelo más demacrado podía ser estiloso.

¿Aprender? ¿A qué?
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Sáb Mayo 05, 2012 12:56 am

-No quisiera anteponerme a tu familia. -le confesé ya que siempre la había visto una persona cuerda y razonable y yo no había hecho aún nada especial como para merecerme eso. Y además, si lo hubiera hecho tampoco querría que fuese así por el simple respeto a los lazos de sangre que le unía a su familia. Entonces vi su ademán de darme el típico empujón que comenzaba a caracterizarla, pero finalmente se resistió, así que fui yo el que lo hizo con una sonrisa. -Pues yo jamás he pensado cómo tenía que ser ... supongo que sólo es dejarse llevar. -dije tras ella. Vera parecía tener claro cómo debían de ser. -Hablas cómo si fueras toda una experta, ¿sabes? -pero no la veía yo una chica que fuese dando muestras de cariño a todo el mundo. Supe que el tema le incomodaba y e verdad si que era bastante raro hablarlo con ella. Esta vez, cuando la despeiné, no me miró con una mirada asesina. -Aprender a ser mas cariñosa porque aunque te he dicho que a sido el mejor beso que me han dado, lo es por lo que significa para mí, pero tú no has puesto nada de tu parte. -no se si me estaba explicando pero aunque ahora mismo no era la misma que la otra vez, seguía sintiéndola algo distante. -Pero nada, déjalo son tonterías mías.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Sáb Mayo 05, 2012 7:44 am

Nuevamente, por muy extraño que comenzara a resultar, no reaccioné de un modo violento, aunque claramente intencionado de forma guasona, ante su pequeño empujoncito. Me agradó el gesto, pero mi mente estaba en algún sitio muy lejos, así que apenas me percaté, aunque mi subconsciente permitiera hacer que mis labios se curvaran en una pequeña y sincera sonrisa. Sabía que Thomas no se pondría por encima de mi familia, porque lo veía como una persona muy respetuosa, sin embargo, era inevitable mirar con frialdad mi realidad. En ese sentido, Thomas ocupaba el número uno en la lista de mis seres más queridos... precisamente porque ya no me quedaba ninguno. No lo veía como un segundo plato, ni un intento de reemplazo de ese vacío que me había quedado hacía ya un año, sino lo veía como una salvación. El pensarlo y poder admitirlo sin avergonzarme me hizo quedarme mirándolo fijamente durante unos largos segundos de silencio, en los que él se tomó la libertad de contestarme y darme un papel que, en realidad, no me correspondía. Bufé ligeramente por la nariz, sin poder reprimir una pequeña carcajada. Experta, decía.

No me cuelgues etiquetas. No soy una experta, en absoluto. Pero mis padres sí que lo eran. Se querían mucho. Y no se cortaban, precisamente, por demostrarlo, aun a sabiendas de mi infalible sentido de la observación. —en aquel momento, apenas me percaté que había sido la primera vez en la que había nombrado a mi familia frente a Thomas sin que sintiera ganas de que la Tierra me tragara o sin que la garganta se me hiciera un nudo. Su explicación no fue errónea ni ambigua. Le entendí perfectamente, y no me sentí ofendida por ello, ni tampoco le discutí. Realmente no ponía mucho de mi parte porque jamás había mostrado tendencias a abrazar ni dar cariño a nadie. Cuando quise hacerlo, ya era demasiado tarde. Desvanecí ligeramente el gesto de mi rostro y desvié mi mirada al suelo, tornando mi expresión facial a una más bien seria que hablaba por sí sola— Yo no creo en esas cosas. No soy de las que sueñan con eso, aunque haya tenido curiosidad, no lo niego. Sencillamente creo que hay ciertas personas que nacen para amar y otras que no, y, por consecuente, han de aprender a hacerlo, como tú dices. Sin embargo, yo no me muestro muy por la labor porque querer, muchas veces, no te asegura la eterna devoción. Siempre hay un final en toda relación. Nunca duran para siempre porque, de hacerlo, todos seríamos inmortales. Siento decepcionarte... Pero no quiero encariñarme demasiado contigo. Tengo miedo a que tú también te vayas. —confesé, y ese temor sí que sabía que no me lo podría quitar jamás. Lo más probable, dicho sea de paso, era que me fuera yo en la próxima cosecha, y no él. Aunque todo era posible. La cicatriz de su mejilla lo confirmaba. Aquel día me había dado una buena razón para darle una regañina.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Dom Mayo 06, 2012 7:17 am

Aunque no quise parecer antes muy interesado sobre el tema de su familia para no incomodarla, realmente si quería saber cómo había llegado a estar sola cómo me había dicho. Pero lógicamente no sería una historia muy feliz como para recordársela, por lo que preferí no preguntar nada. -Seguro que si que lo eran. -dije con una sonrisa mientras volvía a unir mi mano con la suya. Me reconfortó demasiado la idea de que me hablase de ello. Eso significaba que en verdad confiaba en mí tal y como antes me había dicho cuando estábamos con las rastrevíspulas. -No pueden haber sido malos si han tenido a una hija como tú.-ya le había dejado claro que la veía demasiado correcta. Esa era la palabra que la definía. –Mis padre también eran geniales aunque yo no sea un buen ejemplo de educación. Entonces escuché lo que dijo, lo cual me confirmó lo que le comenté. -¿Decepcionarme? No, al contrario, me has quitado un peso de encima. –dije de broma. Quizás fuese lo mejor para ambos así que primeramente no puse objeciones. – Pero no seré yo quien se vaya. – me sinceré. No al menos por mi parte. Jamás había abandonado a alguien sino siempre había pasado al contrario.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 12:54 am

Los halagos de Thomas hacia mi familia, aun sin conocerla, no me incomodaron porque hice la excepción con él. Odiaba que las personas que desconocían todo o casi todo sobre mí se pusieran a juzgar o comentar cualquier cosa que a mí concernía, ya fuera a buenas, o a malas. Pero Thomas, aunque no supiera nada, en el fondo parecía saberlo todo. Parecía conocer esa sensación. Y parecía haber vivido algo parecido también, en el sentido de que había tenido una familia extraordinaria. Aunque él dijera que no era el mejor ejemplo de educación, estaba segura de que el pequeño Thomas había tenido asegurado un seno que le había protegido y querido. ¿Verdad?

Reí entre dientes, ligeramente avergonzada. Vamos, tan buena no podía ser. ¿O sí? No era la señorita Remilgad, ni mi nombre era Disciplina. Tal vez Thomas me estaba idealizando demasiado. Era lo que pasaba cuando conocías a alguien compatible contigo y le ponías en un pedestal, intentando hacer que el susodicho cubriera todo lo que tú considerabas tus vacíos.

Si a un número negativo le sumas uno positivo, puede superar el límite cero y unirse al infinito —bromeé, sugeriendo que yo sería la correción a sus múltiples errores.

Por supuesto, no describía a Thomas con adjetivos con connotación nociva. Lo consideraba muy maduro, y la madurez, para mí, era sinónimo de educación. Aunque su forma de reivindicarse fuera claramente infantil e inservible, todo hay que decirlo.

Apoyé mi mejilla sobre su hombro, suspirando profundamente e imaginándome cómo habría sido su infancia y cómo sus padres. Seguramente se habría criado en un ambiente muy hogareño, donde, además, tuviera la suerte de jamás haber pasado hambre. Me alegraba por aquella idea, aunque no me sintiera suficientemente valiente como para confesárselo. La respuesta a mi confesión me confundió y entristeció, sobre todo porque me hizo recordar que, en cara al día de la cosecha, probablemente, la culpa de la ruptura de aquella relación podría resultar mía. Me sentí estúpida cuando, segundos después de que mi vista se comenzara a nublar, me percaté de que realmente tenía los ojos vidriosos. Y odiaba llorar si no era sola. Odiaba que me vieran débil. Por eso me contuve, ocultando mi rostro en su brazo y agarrando su mano con más firmeza y fuerza.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 3:31 am

Ante su comentario asentí. No había que ser muy listo para darse cuenta de que ella era el número positivo y yo el negativo. Habíamos tenido vida muy distintas como por ejemplo que a ella se le exigía mas responsabilidad. Aquí la vida era fácil, aunque claro, si obedecías al Capitolio sin poner excusas. Entonces esperé alguna respuesta a los último que le comenté pero sólo se aoyó en mí sin decir nada. No me faltó mucho para descubrir que se le pasó por la cabeza. Ya la otra vez que nos vimos me dejó claro que eso le preocupaba y aunque intenté animarla un poco diciéndole que no sería ella la elegida en la próxima colecta, sabíamos que sus probabilidades tenía. -Vera no me refería a eso. Si te escogen, lo cual dudo, volverás. -le dije con un tono seguro de que sería así. Aunque no conocía sis habilidades si sabía que era muy inteligente cómo para dar esquinazos a los demás tributos. Note como su mano seguía ahora unida a la mía con más fuerza que antes. -Te estás preocupando por una cosa que aún no ha sucedido. No se podía considerar abandono si ella fuese a los Jugos ya que era obvio que si iba era obligada, contra su voluntad, y jamás la culparía por ello.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 3:51 am

Era comprensible que Thomas intentara animarme, pero seguía sin comprender la seguridad con la que me intentaba consolar. Por mucho que valorara sus intentos, no conseguiría tranquilizarme. Ahora mi miedo de salir en la cosecha era aun mayor, porque ahora tenía algo que perder, y era a él. Aunque, como había puntuado Thomas, en el caso de que muriera en la arena si salía escogida para los próximos juegos, él sería quien se quedaría sin nadie. Y eso me mataba. Carraspeé y me relamí los labios de forma nerviosa. Apreciaba que me viera superior a la mayoría de los tributos cuyos nombres quedaron impresos para la eternidad en la lista de bajas, pero lo veía exagerado. No era ni fuerte, ni atlética, ni sabía pelear. Sólo sabía cazar y sobrevivir a la naturaleza, no al ser humano.

Confías demasiado en mí —me limité a contestar, sonriendo de medio lado de forma oscura, en un frustrado intento de, además, aliviar la tensión que había creado el tan sólo pensar en lo que estaba por venir.

Thomas tenía razón. Me estaba preocupando por algo que todavía no había sucedido. Estaba dando por sentado que mi nombre sería el que representaría, junto a otro chico, al distrito siete. Era algo probable, suponía, aunque jamás me hubiera gustado la estadística. Sin embargo, conociendo mi historial, aquella sería la desafortunada desdicha que podría suponer el fin de mi existencia. De pronto empecé a pensar, con el ceño fruncido, en qué pasaría si aquella situación se daba. Probablemente no duraría ni una semana, o, de lo contrario, no coincidía o evitaba a los demás tributos y moriría por causas naturales. Prefería aquella segunda idea antes de resultar convertirme en una asesina.

Comencé a juguetear con mi pelo, que comencé a enredarlo en el dedo índice de mi mano libre. Ese simple gesto incluso me recordó el antes y el después que tenían todos los participantes. Conociendo mi físico y mi cabello con tendencias a encresparse, ni siquiera sería capaz de causar una buena primera impresión. Alcé la mirada, todavía ligeramente brillante, para contemplarlo con un crispamiento en los labios.

Todavía no te he contado por qué estoy sola. —realmente no sabía si debía hacerlo, pero si hubiera soltado la próxima frase sin explicarle después mi historia, habría resultado un tanto violento— No creas que no lo he pensado, como todos. Coger mis cosas e irme lejos, fuera de Panem. Lo haría ahora mismo si no supiera que mis hermanos siguen vivos, allí en algún sitio.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 6:59 am

¿Realmente confiaba tanto en ella como me había dicho? Eso debería de preocuparme porque estaba volviendo a hacer lo mismo que hice con otras personas que al fin y al cabo se han acabado yendo. Pero con ella estaba seguro de que no estaba cometiendo el mismo error, de que si que podía confiar en ella. -Claro que lo hago. ¿Acaso no debería? -pregunté sonriendo esperando sus razones. Me interesaba lo que pudiese estar pensando sobre nuestra amistad y que haría al respecto si pensaba que estábamos sobrepasando sus límites. Yo no creía que fuese una equivocación y sí que me apetecía ir a más. Vera era una oportunidad para quitar esa soledad que había marcado mi vida durante estos últimos años. Sabía que ella era la persona adecuada. No iba a decírselo de este modo tan claro por pudor pero ¿que más si se lo digo o no si puedo demostrárselo con actos? Me volví hacía ella cuando comentó que aún no me había dicho el porqué andaba sola. No se lo había preguntado antes porque era una cosa muy personal. -¿Y cómo sabes eso? Si pensaba en eso era porque tenía pruebas ¿no? Luego me arrepentí por preguntarle eso ya que podía que no tuviese ninguna, sino que hablaba a través de la esperanza de que fuese así.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 9:33 am

La respuesta de Thomas me hizo sonreír ligeramente aunque de una forma más bien triste. De pronto el ambiente se me antojaba mustio y funesto. No era necesario decir que a nadie le gustaba sentirse tan afligido. Suspiré ligeramente, sin moverme de al lado de Thomas. No quería parecer una lapa, pero lo cierto es que me encontraba muy agusto apoyada en él, así que me acurruqué, especialmente en vista a todo lo que iba a contarle.

Me encogí de hombros. Su pregunta era una de esas interrogantes que no se podían responder fácilmente sin parecer estar elogiándose a una misma en exceso, o quitándose la importancia demasiado. Me tomé mi tiempo para contestar, cerrando los ojos pues el tema de salir en la cosecha me hacía contemplar todo lo que me rodeaba con ojos más nostálgicos. Como si estuviera lejos de casa y me encontrara frente a un cuadro de mi hogar, aquel que sabía que nunca más iba a pisar.

Que debas o no confiar en mí no te lo voy a decir yo. Aunque sí que es cierto que me gusta que tengas fe. Supongo que eso es lo que más atractivo te hace.

Fruncí ligeramente el ceño ante lo que dije, así que antes de que pudiera darle el tramo justo para contestar, me apresuré por seguir contándole mis razones para creer que no tenía todo completamente perdido.

Lo sé porque son fuertes. Al menos dos de ellos. —dije, torciendo ligeramente mis labios en un triste gesto— Mi padre murió en un accidente laboral. Mi madre estaba embarazada de mi cuarto hermano y también falleció. Al dar a luz. A veces pienso que fue la pena lo que le hizo tener menos fuerzas, pero claramente tuvo que tratarse de temas biológicos y ambientales. No es que sea fácil, que digamos, para las mujeres de muchos distritos, sobrevivir sin una asistencia médica en condiciones. Cuando esto pasó y nos quedamos huérfanos, al ser la única que tenía dieciocho años recién cumplidos, mis hermanos fueron dados en adopción. Esto me extrañó. Todavía lo hace. Lo más justo habría sido que se quedaran bajo mi tutela. Al Capitolio poco le debía haber importado qué habría sido de ellos. Pero se los llevaron. A los cuatro. Jayden es el más fuerte y resistente. Luce la más inteligente. Ninguno tendrá ningún problema en seguir adelante. Pero Vivien...

Ni siquiera nombre a mi último hermano, pues me los arrebataron todos de mi lado sin darnos el tiempo suficiente como para ponerle un nombre. Vivien siempre había sido la pequeña, la que necesitaba vigilancia y sobreprotección porque era psicológicamente débil. No quería imaginarme cómo estaría si le hubiera tocado alguna familia peor que la nuestra, no sólo en cuestiones de cariño, sino en cuestiones económicas.

Odio todo lo relacionado con el Capitolio, pero, aunque lo vea improbable, espero que hayan acabado allí. Eso les aseguraría una buena vida. Tengo miedo a salir en la cosecha por que me vean morir. Pensaba que no tenía nada que perder si caería en la arena, pero... —solté una pequeña exhalación por la nariz. Ironías de la vida, ahora tenía a Thomas. Así que, técnicamente, sí tenía algo que perder— ya no es así. Si ganara... quiero decir, si saliera y ganara... Entonces tendría todas las riquezas para recuperarlos. ¿No? A veces pienso que he sido demasiado poco cariñosa con ellos. No soy cariñosa, aunque parezca lo contrario. Pero con ellos tuve que haberlo sido.

Lentamente, mis párpados se reabrieron y lo contemplaron durante unos breves instantes. No sabía si quería seguir hablando del tema. Había dicho lo justo y necesario como para que Thomas supiera de mi pasado. Me había desahogado con lo mínimo que había soltado por la boca. Y aquello era gratificante en parte. Así que, posando mis ojos en nuestras manos entrelazadas, intenté sacar un nuevo tema de conversación. Aunque no dije nada ordinario ni lejano a todo lo anterior.

¿Soy una cobarde por no querer salir y ganar en los juegos para volver a ser lo que era?
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 11:08 am

Supuse que me daría alguna escusa como para que no confiase en ella por el tema de los Juegos y que existía la posibilidad de no volver a vernos tras la cosecha. Ya me había demostrado su pesimismo por lo que estaba preparado para todo lo que se le ocurriese decir. Ya era demasiado tarde, al menos para mí, como para pensar en Vera en una simple conocida. Y todo eso acarreaba muchas cosas, entre ellas la confianza, y no había nada que pudiese hacer para eso. Enarqué una ceja cuando escuché su comentario. ¿Atractivo? ¿Le resultaba atractivo? Pero antes de poder decir nada ella continuó. Tampoco tenía mucho que decir ya que me dio cierto corte esas palabras. La primera vez que me dejan en blanco. Me pareció su historia muy bonita, por las esperanzas que ella tenía, pero aterradora a la vez por la pérdida de sus hermanos. No fue difícil creer lo que contó sobre el Capitolio. Había escuchado en una de las tardes de "espíar a los Agentes de la Paz" el reclutamiento de jóvenes de otros distritos, siendo aún muy menores, o incluso comenzar a entrenarlos en el Capitolio. Quizás ellos había ido a parar allí pero a saber, con las miles de cosas espantosas que el presidente Snow hacía. -Siento lo de tus padres Vera. Sé lo duro que es... los míos murieron también aunque no es comparable supongo. -los míos eran bastantes proclives al Capitolio y por tanto sus vidas fueron fáciles. - Y algún día los encontrarás. Seguro que ellos te están buscando también. - no me gustaba ver a Vera de este modo pero sí que me lo estuviese contando. Entonces puse una mueca de desaprobación cuando le escuché decir que si saliese en los Juegos y ganará le sería más fácil encontrarlos. ¿Pensaba en presentarse voluntaria acaso? -No, no lo eres. No puedes pensar en presentarte porque ...- no tenía una razón en sí, sólo sabía con certeza que no debía de hacerlo. - Mira, no solo pondrás tu vida en juego sino también la de ellos. Tu historia es muy tentadora para el Show que le gusta montar el Capitolio. -también por eso pero lo primero qué pensé quizás fuera algo egoísta por mi parte. Quería conservar a Vera, la única persona que apreciaba. - Me caes bien Vera y no quiere verte en la tele pasándolo de esa manera... Te ayudaré pero que no se te pase por la cabeza presentarte voluntaria.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Lun Mayo 07, 2012 9:34 pm

Me entristeció en parte que los padres de Thomas ya no estuvieran a su lado, así que, en cierto modo, vi la oportunidad de estar a su lado como algo positivo, como aquello que podría llenar o amortiguar el vacío que le habían dejado sus seres queridos. Me gustaba pensar en lo felices que habrían sido mientras estaban vivos, al igual que me consolaba el recordar los tiempos de risas aunque duros sacrificios que tuvo que hacer mi familia cuando aún vivía: trabajar más de la cuenta para garantizar que todos tuviéramos una razón por la que seguir adelante con una sonrisa, sorprendernos de vez en cuando con cosas que parecían inalcanzables para darnos cuenta de que, después de una tormenta, siempre se asomaba el sol.

Esperé que Thomas estuviera en lo correcto. En cierto modo sabía que mis hermanos estarían queriendo mover cielo y tierra para reencontrarnos todos y volver a ser lo que éramos, pero no por más desearlo el proceso de cumplir nuestros sueños era más fácil. Al ser ellos menores de edad, y sin saber yo en qué tipo de ambientes se les había recolocado, no tenían la autoridad suficiente para poder tomar la decisión de volver a casa, o de visitarme, si quiera. Todavía esperaba con ansias el día en el que alguno de ellos me sorprendiera al salir del trabajo o al tocar la vieja puerta de casa. No estaba todo perdido, pero prefería pensar que las posibilidades de rejuntarnos eran escasas para que luego la ilusión y el asombro fuera aún mayor.

De pronto, Thomas se alteró ligeramente ante la idea de presentarme voluntaria en los juegos. No era algo que hubiera estado planeando, es más, detestaba el tan sólo sentirme en la obligación de hacerlo, acudir a los juegos voluntariamente, y ganar por ellos. Y aquello me hacía sentirme muy descontenta conmigo misma. Me sentía cobarde y egoísta. Pero tenía razón. Sería demasiado fácil darle al Capitolio el espectáculo que quería. El morbo que podría causar mi historia en la audiencia podría resultarles interesante, así que lo más probable sería que guardara silencio durante la cosecha, y dejar en manos del destino la elección de la tributo del distrito séptimo.

Intenté tranquilizarlo de algún modo, así que lo solté para poder llevar mi mano a su barbilla y hacer que me mirara. Su cicatriz brillaba ligeramente a la luz del día, bajo esos intensos rayos que iban en aumento conforme el sol alcanzaba su cumbre al aproximarse el mediodía.

Eh, no te preocupes. No pensaba hacerlo… Quiero decir… Sé que no hay otra manera salvo la de esperar, lo cual resulta irritante pero… no pensaba hacerlo. El tan sólo imaginármelo me aterra —mi voz fue desquebrajándose conforme un pensamiento nuevo aparecía en mi cabeza. ¿Y si…? ¿Y si era alguno de ellos el escogido en los próximos Juegos del Hambre? O peor, ¿y si el nombre de más de uno de nosotros salía en la cosecha? La posibilidad, por muy remota que fuera, estaba ahí. Eso no me permitía tragar saliva con normalidad.

Me quedé mirándolo plasmada, intentando que este pensamiento huyera con rapidez de mi cabeza. Me sentía muy culpable por de pronto concederle a la situación este ambiente tan cargado y oscuro. Era la primera vez que visitaba a Thomas en su propio distrito, algo que se suponía que tenía que ser especial, más aún teniendo en cuenta que nos habíamos encontrado por pura casualidad. Y lo estaba estropeando. Tan sólo esperaba que me perdonara.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 08, 2012 8:00 am

Por un momento pensé que lo haría de verdad. Que se presentaría voluntaria sólo para encontrar a sus hermanos. Pero luego pensé que sería una cosa muy estúpida para que ella pensase a hacerlo. Noté su cálida mano entonces sobre mi barbilla y sus palabras me calmaron un poco en mi intento desesperado para que olvidase hacer una cosa que al parecer no había pensado. Su rostro tenía una leve capa de tristeza pero no se superponía a su belleza. Nunca me fijé de esa manera en Vera pero si que saltaba a simple vista que era bastante atractiva.-Me alegra saber que no tendré que ir a la Arena para traerte de vuelta. -le dije sonriéndole. sabiendo que eso sería muy complicado, y peligroso. Luego le di un abrazó para animarla. Tras su confesión sobre el porqué andaba sola me ayudó a poder ponerme más fácilmente en su piel. Su situación no era fácil. -Puedes contar conmigo para lo que necesites.-le dije al oído. Ahora la conocía mucho mejor y eso me daba cierta seguridad de que yo para ella también era algo más que un conocido. Le dí un beso en su mejilla. Sentir su cercanía me agradaba tanto que cuando me quise dar cuenta había pasado de besar su mejilla a sus labios.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 08, 2012 8:31 am

Claramente el que Thomas apareciera en la Arena para secuestrarme y traerme de vuelta a casa era algo que, de ser escogida, no sucedería. Aquello sería una lástima porque no sólo supondría una posible salida, una salvación, sino también porque me quitaría la soledad que a muchos tributos enloquecía. Pero ya había llegado el momento de cerrar en un baúl aquel pensamiento y seguir disfrutando del día.

Sonreí ante su comentario, sin poder evitar soltar alguno por mi parte para quedarme más o menos a la altura. Para que quedara claro que bromeaba, aunque la posibilidad de que lo que iba a soltar fuera cierto era más bien mínima, alcé mucho las cejas para luego mirarlo con incredulidad.

Eso sería un suicidio y supondría mi condena. Tendría que salvarte a ti también además de a mí misma.

Thomas me abrazó y me tranquilizó con unas palabras que se me hicieron agradablemente confortantes. Me limité a suspirar ligeramente por la nariz y a apoyar mi barbilla sobre su hombro, de modo que mi boca también quedaran al lado de su oído y pudiera susurrarle con un gracias. Me besó en la mejilla, lo cual siempre resultaba ser un gesto demasiado tierno y ameno como para poder soportarlo. No pude evitar ensanchar aún más mi sonrisa, aunque había que admitir que ésta se quedó congelada cuando la cercanía entre ambos disminuyó aún más, estando yo casi rozando el ensimismamiento, y Thomas me besó en los labios.

Fue algo que me sorprendió tanto, que me quedé quieta durante los primeros segundos del contacto. Fue un momento en el que me planteé seriamente el haber muerto, porque juro que no sentía el pálpito de mi corazón. Fue cuando empezó una imparable carrera contrarreloj cuando le correspondí, y continué el beso mientras mis brazos rodeaban su cuello.

Jamás había hecho algo parecido. Había besado a un chico de mi distrito antes, sí, pero no dejaba de ser alguien conocido. Alguien que no comprendiera que las amistades pueden surgir de una forma tan instantánea me reprocharía el actuar como una auténtica irresponsable, pues Thomas no dejaba de ser un desconocido, al menos según el protocolo. No obstante, el tenerlo ahí, pegado de una forma tan figurada casi literal, sin que yo lo rechazara o lo separara de mí, confirmaba que, evidentemente, poco me importaban tanto aquella vez las formalidades. Thomas claramente me había gustado desde que lo conocí.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 08, 2012 9:17 am

Mis brazos rodeaban su cintura mientras notaba sus labios junto a los míos. Por un instante pensé que me apartaría de un tortazo. Quizás había sido un estúpido en pensar que yo podía ser algo para ella. Pero fue entonces cuando noté como rodeó mi cuello con sus brazos haciendo que algo dentro de mí me provocase una explosión de alegría. Me acerqué más a ella notando su respiración y haciéndolo más intenso durante los últimos instantes. Me separé un poco de ella mientras Vera seguía rodeándome el cuello. -¿Me salvarías tú a mi?- enarqué una ceja con una sonrisa sobre ese comentario suyo antes de que la besase. Con respecto a esto no supe que decir. Me había salido, solamente, un impulso y no lo tenía planeado, ni mucho menos. -Vera...ehmm yo...- tenía que decirle algo ¿no? No quería que pensase que yo era de los que besaban a unas y otras. Sino que este tipo de gestos significaba mucho para mí. -...que ... me pareces una chica fantástica. Aunque podía haber buscado otro momento mejor. -Y no quiero verte triste por algo que se va a arreglar. Le dije intentando olvidar el tema aunque eso le fuese imposible.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Mar Mayo 08, 2012 9:34 am

El beso se hizo por segundos más intenso y significativo. No pude pensar con claridad durante aquel instante en el que no quería dejar de apretar mis labios contra los suyos. Era como estar en una nube sin caer al vacío, como flotar en el espacio pudiendo respirar. No era algo que me hubiera dado nunca pánico, sino una razón más para soñar. Cuando Thomas se separó con delicadeza de mí, solté una pequeña bocanada de aire que había contenido desde mi momento de sorpresa, incluso aun teniendo difícil respirar durante el beso que Thomas había empezado.

Mis ojos pasaron a estar entrecerrados, aunque no de una forma desafiante ni furiosa, sino de una forma relajada, como si me hubiera tomado un baño de agua tibia con mucha-mucha espuma. Lo miré a apenas centímetros, incluso sin importarme demasiado que fuera a bizquear. Mi nariz pasó de estar rozando la suya a separarse lo justo como para no atosigarlo.

No pude evitar sonreír de medio lado ante su pregunta, lo suficientemente avergonzada como para tener que bajar la mirada y dejar que los cabellos que no estaban recogidos en mi trenza ocultaran mi rostro.

Es aburrido que siempre sea el chico el que salve a la chica —murmuré entre dientes, guardando silencio hasta la confesión de Thomas, que me hizo ensanchar mi sonrisa con timidez.

Realmente no sabía qué decirle ahora, pero si de algo servía el permanecer callada, era para evitar de nuevo que mis pensamientos se apoderaran de mis palabras, y volvieran a fastidiar aquella atmósfera, que de pronto, era cálida y agradable. Comencé a jugar con nerviosismo e insistencia con mis largas uñas, haciendo rozar las más largas entre sí en un intento de entretenerme.

Gracias —contesté, casi soltándolo como un suspiro e incluso sonando más sincera que de lo que me habría imaginado. No sabía muy bien qué le estaba agradeciendo, si su tacto con el tema de mi familia y los Juegos del Hambre, o aquel delicado y afectuoso beso.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Miér Mayo 09, 2012 8:02 am

-Bueno...pues nos salvamos mutuamente. -propuse con respecto a quien salvaba a quien. Claro que no iba a permitir que Vera se pusiese en peligro por mí, aunque ahora fuera una situación ficticia. Nos separamos volviendo a estar como antes de todo. Cómo si nada hubiese ocurrido entre nosotros, aunque realmente sí que la había besado. No es que me había arrepentido, sino al revés, pero me daba cierta vergüenza esta situación de ahora. Tras su agradecimiento hubo unos segundos de silencio pero que con esta situación parecían ser horas. Había sido yo en lanzarse por lo que debía de darle una explicación mejor que ates. Me era mucho más difícil no saber ni yo la razón por la que lo hice. Siempre me había gustado, pero al principio solo era físicamente y ahora mucho más que eso. ¿Pero cómo le podía decir eso? -Volvamos a la zona segura antes de que nos descubran. - le dije mientras me reincorporaba. La ayudé a bajar del lugar que nos había servido como asiento. No era un lugar muy especial pero estaba seguro de que lo recordaría gracias a Vera.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Miér Mayo 09, 2012 8:54 am

Después de mi agradecimiento, pocas palabras más hubieron hasta que Thomas ofreció volver. La zona, según recordaba y había sido advertida, era peligrosa, así que aprobé la idea de abandonar aquel lugar, aunque lo hiciera con cierta tristeza. Había cosas en la vida que, por muy simples que parecieran, jamás dejarían de ser especiales, como aquel sitio. ¿Volvería a visitarlo? Probablemente no. No había visto ni lo más mínimo del distrito dos, así que estaba bastante segura de que, cuando volviera, probablemente Thomas me llevaría a algún sitio nuevo.

El silencio fue un poco violento, pero no por ello desagradable. Sencillamente, la situación parecía ser insostenible, pues el inesperado beso nos había dado razones suficientes para todavía no creer en lo que había sucedido. Me sentía tan fuera de lugar pero tan agusto todavía a su lado, que incluso se me había ido aquella constante sensación de hambre que todo el mundo tenía en los distritos. Daba igual que el mediodía llegara. Con tan sólo cerrar los ojos, ya parecía que era de noche y seguía soñado.

Thomas me ayudó a bajar como si me estuviera bajando de un caballo, un gesto que lo hizo aún más caballeroso de lo que me esperaba. Así, comenzamos a caminar de vuelta por el camino que habíamos cogido para llegar hasta allí, o eso supuse, pues realmente no me había percatado de adónde me había llevado, por la semejante preocupación que el zumbido de las rastrevíspulas me había causado.

Seguía actuando de una manera tan dubitativa, debatiéndome si decir o no decir algo, que incluso me mostré un tanto reacia a volver a darle la mano. No porque no quisiera dársela, sino porque no sabría cómo se podría interpretar aquel gesto de apartir de ahora. Sin embargo, cabía mencionar que no pude resistirme. Ya no sólo era una muestra de afecto, sino también una costumbre.

Sé que todavía queda mucho día por delante, pero... ¿volverás a visitar mi distrito? —pregunté en apenas un susurro, como si de pronto me hubiera entrado la inseguridad de que aquel gesto hubiera enfriado las cosas. Esperaba que no lo hubiera hecho.
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MensajeTema: Re: [Título aún más bonito, ¡já!] Thomas R. Friedick <:   Hoy a las 9:50 am

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