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 No todas las historias son iguales.

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AutorMensaje
Alice Jonhson
Administradora/Small Dolphin.


Mensajes : 218
Fecha de inscripción : 08/04/2012

MensajeTema: No todas las historias son iguales.   Vie Abr 20, 2012 10:47 am

Año 1884: El Bosque.
La lluvia se escuchaba a través de las ventanas.Las gotas de agua golpeaban los cristales como si estuvieran desafiando una guerra, con rabia, con fuerza.Al mismo compás se escuchaba el gran reloj marrón y de madera estropeada que colgaba en la pared del salón.Emitía el mismo sonido una y otra vez, sin prisa alguna:tic, tac, tic tac.Sin embargo las agujas del reloj decían lo contrario, parecían tener más prisa, pasando minuto a minuto, recordando a cada instante, que la vida, había que seguir apreciándola, pues no se podría echar hacia atrás una vez más.
Sin embargo, yo no quiero ni levantarme ni siquiera de la cama, se está tan tranquila, tan cómoda, tan calentita debajo de sus sábanas, que no me imagino un paraíso mejor en un día tan lluvioso y negro como el de hoy.
Abro los ojos una vez más, me quedo mirando mi habitación, analizando cada uno de los objetos que encuentro colgando en la pared, los amontonados libros que hay sobre la estantería y las hojas desordenadas que se pierden encima de la mesa e incluso otras, caen sobre el suelo, sin hacer ni siquiera ruido.
Todo me parece raro, como si fuera nuevo, desconocido.Cierro los ojos, para intentar averiguar si en realidad me encuentro en un sueño y por eso me siento así, tan vacía y sola.Pero no, en cuanto vuelvo a abrir los ojos, me doy cuenta de que todos los días es la misma historia, que estoy en mi casa, o al menos lo que queda de ella para mi.
Me levanto de la cama, sin fuerzas ni energías para enfrentarme al día de hoy.El pelo lo tengo enredado y alborotado.Me pongo la bata, con desgana y me ato el cinturón, ni siquiera me molesto en ponerme las zapatillas, total, ¿qué podría ganar, un resfriado? Bajo las escaleras sin hacer ruido, olvidando por completo, que vuelvo a vivir sola, bajo un techo que de repente se vuelve demasiado grande para mi.No recordaba que la única familia que me quedaba era mi hermana pequeña: Adelia.Yo soy mayor de edad, es más, dentro de pocas semanas cumpliré los 20 años, pero en realidad no me hace ilusión alguna recordarlo.
Debería ser capaz de cuidarla, pero tan solo tiene 8 años, y vive con mi tía, Anaelle, hermana de mi difunta madre.Pero... si no soy capaz de cuidar de mi misma, no puedo imaginarme en qué situaciones acabaría esa pequeña niña, con ojos verdes saltones y una melena oscura que le caía sobre los hombros, si decidiera vivir conmigo, sería un desastre, yo no podía ofrecerle la vida que ella se merecía: llevarla a una buena escuela, estar pendiente de ella, explicarle porqué nuestra familia jamás volverá, ya que siempre me echo a llorar y no soy lo suficientemente fuerte como para aguantar algo así y mucho menos disimularlo.

Me siento sobre la silla dejándome caer, de mala gana.Coloco las piernas sobre la silla de enfrente, que encuentro vacía y me quedo apoyada, mirando a la nada por unos instantes. Para mi mala suerte no puedo evitar recordar una vez más el motivo de mis pesadillas, de mi estado de ánimo, de lo incapaz que soy de cuidar de alguien.

Seis meses, ya había pasado ese tiempo desde aquel día, el cual me cambió la vida por completo, convirtiéndola en tragedia.En realidad no entiendo porqué acepté aquel trabajo, aunque sólo durara un fin de semana, pero aquel fue lo que me destruyó por completo.La última voz que escuché fue la de John, mi pareja.Escuchaba a mi padre y a mi hermano de fondo, con risas, como siempre y lo que decían era: 'te echamos de menos, vuelve pronto a casa, cuando llegues cuéntanos qué tal ha ido en el trabajo.'Lo que no pensé fue, que nunca podría contarles mi pequeña anécdota que viví en San Francisco.Cuando regresé a casa, el olor a madera chamuscada, el calor que acompañaba al poco olor a pintura fresca que quedaba esparcida por el suelo, captó mi atención, mi miedo, mis náuseas.Recuerdo la forma en la que entré al salón a toda prisa, como si ya supiera lo que iba a encontrarme, pero en realidad no se parecía ni muy lejos a la dura realidad.El cuerpo sin vida de mi padre, mi hermano pequeño tirado, aun sujetando su juguete favorito con sus manos, apretándolo con fuerza, aferrándose a él.Y John... cerca de ellos, como si hubiera intentado salvarles la vida, solo que sin éxito ninguno.Mi madre murió cuando yo era muy pequeña y mi hermana prácticamente vivía con mi tía, ya que ella podía darle todas las necesidades que le hacían falta.
Yo me dedicaba a la arquitectura,a investigar esculturas, huesos, criaturas mitológicas y secretos que nuestros antepasados escondieron.Era una de las mejores, y así me ganaba la vida. Después de lo ocurrido, nada me quedaba, en realidad, aquel era el sueño de mi padre, y el resto de mi familia apoyaba mi idea, por lo que aquello me animó a seguir con ello.
Vivo en un pueblo muy pequeño, de pocos habitantes, lo que quiere decir que todo el que vive en el lugar dónde me crié, lo sabemos todo de todos. Vivimos en una etapa que se puede denominar 'Medieval' Hay gente que no cree en las brujas, sin embargo hay otras personas que si cree en ellas.
Hay una pequeña escasez de comida, y las ropas no soy muy modernas que digamos.Por lo que yo siempre suelo llevar una falda larga, que me llega hasta los tobillos y una simple blusa blanca con volantes.

Lo malo, aunque en realidad ya no me importa y me resulta indiferente es que se podía decir que me consideran como la loca de pueblo, la solitaria y chica que perdió a casi toda su familia en un incendio y perdió por completo la cabeza. Creyendo en locas y absurdas historias de espíritus y almas que siguen vagando buscando respuestas y que alguien fuera capaz de resolver su historia y así ayudarlos a descansar por fin en paz.Contactar con los muertos es algo no muy natural, supongo que es por eso porque la gente normalmente no suele hablar conmigo y mucho menos acercarse a mi, y lo último, que les sorprenda que mi tía me deje a mi hermana por lo menos tenerla en mi casa los fines de semana, aunque normalmente suelo verla entre semana.Pegué un grito que retumbó en toda la casa, el cual me despertó de mis pensamientos. Las lágrimas querían salir por mis ojos, no por lo que pensaban de mi, si no por lo mucho que echaba de menos a mi familia.
El teléfono sonaba en la cocina, esperando a que alguien lo contestara.Al cuarto sonido, me levanté casi cabreada, descolgándolo con rapidez. Una voz masculina empezó a hablarme:


-¿Sara O'Donell? No sabe el alivio que siento al poder contactar con usted.
-Si, soy yo.¿Quién es y qué quiere?
-No se asuste, me llamo Robert Starlight, arqueólogo y cirujano de mi pequeño pueblo.Tengo un trabajo para usted, sólo si está dispuesta a aceptarla.


Hacía meses, que alguien no quería contactar conmigo y menos contratarme.Aquel hombre tal vez me estaba ofreciendo un trabajo que me devolvería la poca vida que me quedaba, la ilusión y recordar la alegría que me daba mi trabajo.Pretendía que viajara unos kilómetros hasta su pueblo, investigar una pequeña serie de sucesos.Por lo poco que pudo adelantarme era: que por las noches escuchaban a una mujer llorar, en el profundo bosque que se encontraba en las afueras del vecindario.Y que al amanecer el suelo aparecía con plumas blancas. Dos historias diferentes aunque con una historia muy similar, amores trágicos, asesinatos y extrañas desapariciones, aunque los motivos aun estaban sin resolver, y él y el resto de su vecindario querían que yo, Sara, la joven chica que se volvió loca y contactaba con los espíritus, resolviera aquella historia y ayudara el trágico final de aquellos amantes jóvenes a que descansaran por fin en paz. No sabía como explicarlo, pero de nuevo la felicidad llegó a mi.Una nueva oportunidad.
Aunque en realidad me matara la idea de tener que separarme de mi pequeña hermana, durante unos pocos meses, podía escuchar su voz, y seguramente cuando volviera, no querría separarme nunca más de ella.Estaría deseando abrazarla y ella viniera corriendo hacia a mi.Como siempre.Mientras podría hacer mi trabajo, y escuchar su voz por teléfono, hasta que volviera de nuevo a casa y aunque aquello se me fuera a hacer duro, tenía que cumplir con mi trabajo una vez más, después de tanto tiempo.Aun sostenía el teléfono con la mano izquierda, apoyándolo sobre mi oreja.Suspiré y lo único que pude responder era:


-La semana que viene ahí estaré, cuente conmigo, señor Starlight.
-Perfecto.-Respondió él, con entusiasmo después de un suspiro tranquilizador al igual que esperanzador al escuchar mi respuesta.-¿Has escuchado alguna vez hablar sobre ángeles y chicas que creían que descendían de brujas? Pronto lo descubrirás, gracias de antemano por ayudarnos, Sara.-Pi..pi.. se escuchó como colgó el teléfono, sin nada más qué decirme.Antes de que yo pudiera responderle tan si quiera una frase.

Ahora es cuando comprendo, que realmente en mi vida, ésto sólo es el comienzo y es ahora cuando voy a descubrir cosas que jamás haya visto antes. 'Ángeles, brujas...' seres mitológicos que aparecían siempre en mis cuentos, y al parecer existieron de verdad y algo tiene que ver con mi nuevo trabajo.Por suerte, yo si creo, y me satisface saber, que en mis manos está descubrir qué sucedió realmente en aquel pequeño pueblo y qué secretos esconde.


Capítulo 2: Una nueva vida.

En cuanto dejó de sonar el teléfono, no era porque no hubo una contestación si no porque fue el momento en el que decidí dejar de esconderme del resto del mundo y enfrentarme a todos mis miedos, mis pesadillas.Muchas preguntas me vinieron a la cabeza ¿Cómo habían conseguido mi número? ¿cómo sabían dónde vivía, a qué me dedicaba, quién era? Me cansaba tantas preguntas dentro de mi cabeza, no me apetecía ni pararme a buscar una respuesta, por el simple motivo que ésta, se encontraba en aquel pueblo, el motivo de aquella llamada.Por lo menos había alguien que si me tomaba en serio y que a pesar de todo lo que había vivido, estaban dispuestos a darme una oportunidad. Realmente dejé de mirar el reloj y no se cuanto tiempo había pasado sentada en aquella silla, en la cocina.Alcé la mirada para averiguarlo, y mi cara de sorpresa era todo un monumento. Eran las dos y media del medio día, exactamente había estado dos horas, sin moverme de ahí.Tampoco es que tuviera idea de hacerlo.
Cinco minutos después, me levanto casi de un salto; me preparo un poco de café, y me lo echo en una taza azul, era la taza favorita de John.Él vivía con nosotros, después de mucho esfuerzo, conseguí que tras dos años de relación viniera a casa a vivir, con nosotros en familia.No sabía con claridad si él me prestaría esa taza, pero para mi era importante, así que todas las mañanas me tomaba aquel desayuno.
Sujetaba la taza con mi mano izquierda, tomando sorbos pequeños mientras subía las escaleras que llevaban hacia mi habitación.En cuanto tomé el último trago, la dejé encima del escritorio.Iba vestida como casi todos los días, aunque tampoco había gran variedad de ropa en estos años en los que vivimos. Me acerco al armario y me dispongo a echar la ropa dentro de la bolsa.Tampoco quisiera echar muchas provisiones.Me detengo a observar unas fotos que tengo colgada en la pared del armario, de mi hermano, de mi padre, de mi hermana, de John, de mi madre....
Cojo algunos mapas, dinero y guardo todo justo antes de cerrar con la cremallera la bolsa.Me la coloco sobre el hombro.
Se que en realidad tendría que marcharme la semana que viene, tal y como había prometido, pero tampoco faltaba mucho para eso, hoy era Viernes. Además si llego a quedarme un día más, lo más seguro que me hubiera acabado acobardando y si de verdad quiero ser algo en esta nueva vida, es de todo menos eso, no quiero ser una cobarde. Bajé las escaleras con cuidado, despacio.Queriendo dejar atrás mi hogar, pero por otra parte sabía que la iba a echar demasiado de menos, más de lo que me había hecho a la idea.


Cojo las llaves de mi coche, bueno más bien era una especie de furgoneta vieja, que me dejó mi padre cuando tuviera que hacer pequeños viajes.Sólo que hacía meses que no volvía a conducir. Abro la puerta delantera con energía,lanzo mis provisiones dentro de ese objeto azul y marrón, al asiento de atrás y cuelgo mi foto de familia justo al lado del espejo, pienso que así al menos el viaje se hará menos duro.
No me perdonaría marcharme sin explicarle a mi tía, cuales eran mis motivos y que sólo estaría unos meses fuera, que estaría en contacto con ella a diario.Eso es lo de menos, lo que realmente no soportaría y me torturaría toda mi vida, sería irme sin abrazar una vez más a mi hermana.Tal vez me esté volviendo loca, más de lo normal y que esté exagerando, pero van a ser unos meses muy largos.
Me seco las frías lágrimas que recorren mis mejillas con el dorso de mi mano y meto la llave en el pequeño hueco, para conseguir que el coche arranque.Con una pequeña sorpresa consigo que arranque a la primera.Y decido acercarme antes a despedirme de mi familia antes de marcharme de mi pueblo.Miro por el retrovisor como poco a poco me alejo de casa y como se encoge mi corazón.
He tardado.. más de lo que tenía pensado en despedirme de mi tía y de mi hermana pequeña, todo ha sido demasiado emotivo, lo que quiere decir: no he podido evitar echarme a llorar mientras mantenía a Adelia sobre mis piernas al mismo tiempo que yo la rodeaba entre mis brazos.No podía evitar besuquearle sus pequeñas y sonrojadas mejillas.Pero tal y como le he prometido, en muy pocos meses estaré de vuelta y con mucha suerte: seré una chica más madura y responsable, más espabilada y capaz de cuidarla por mi misma, confirmando que nunca más me separaré de ella.

He estado como otras dos horas dentro de esa casa, la verdad no querría ni irme, me siento muy cómoda y me recuerda aquella sensación tan hogareña que ya lo echaba de menos, apenas recordaba como era eso.Son cerca de las seis de la tarde, el camino va a ser largo, no está tan lejos, pero para mi sería como rozar el fin del mundo.La pequeña 'furgoneta' por llamarlo de alguna manera, ya que mi padre siempre lo denominaba de otra forma cuyo nombre no consigo recordar, no corre muy rápido que digamos, no estamos en una época muy avanzada.Mi padre se lo compró a un pobre comerciante que lo necesitaba.Aunque la edad media la dejamos atrás, nuestras vestimentas y nuestro estilo de vida sigue siendo la misma que de nuestros ante pasados.Es más, nunca hemos salido de los alrededores y no tenemos ni idea en qué circunstancias podían vivir el resto de ciudadanos.Los mercadillos estaban abiertos todos los días, en las calles.Unos vendían objetos de madera tallados a mano, juguetes, colgantes, medallones que según la gente dicen que da buena suerte, pero yo no he llegado a creer tan si quiera en ello.La suerte dejó de estar de mi parte hace mucho tiempo.Los puestos son muy sencillos, y están adornados de viejas telas de varios colores.
También los hay quien vende alimentos preparados por ellos mismos y los venden para llevarse algo de dinero y poder comprar a otros comerciantes alimentos para comer y llevarlo a casa: Quesos, pan, algunos pasteles de frutos secos...Digamos que por mucho que nos empeñemos, no tenemos pensado en avanzar, aunque puede que dentro de unos años la cosa pueda mejorar y nos encontremos en una situación mejor que la de ahora, pero yo no se si llegaré o estaré viva para poder verlo.De momento, no podemos quejarnos, no hay guerra, sólo paz y tranquilidad, no hay prisa ninguna por avanzar.

Procuro llenar el depósito de gasolina hasta arriba y llevar todo lo que necesito.De vez en cuando me paro a mirar la fotografía que tengo delante, en unas ocasiones sonrío, por recordar los grandes momentos que vivimos todos juntos.En otras, me dan ganas de dar un frenazo y echarme a llorar, pero no puedo arriesgarme a eso,no, tengo que ser valiente,y ahorrarme de cobardías.
Me permito parar a descansar como una media hora, un par de bocadillos que mi tía me había preparado antes de prender el viaje.En cuanto acabo, sorprendentemente me dispongo a seguir con el poco tiempo que me queda de trayecto con energía, ansiosa por llegar a ese pequeño pueblo escondido entre grandes bosques y como su propio origen en la historia antigua decía, su nombre era muy común y sencillo de adivinar: Silencieux Lost Souls {Ciudad de las almas perdidas} A simple vista parecía como si estuviera encantado sólo por eso los turistas no querían quedarse ahí a vivir.Tenían pocos habitantes, pero supongo que ahora mismo era ideal para mi, lo que menos necesitaba era estar con mucha gente.
Y ahí estaba, el cartel casi escondido entre dos árboles que intentaban taparlo con sus largas ramas y un camino estrecho que llevaba hasta la entrada del pueblo,finalmente llegando a la puerta de lo que seguramente es el ayuntamiento.No es muy grande que se diga, pero causa una buena impresión.
Conforme me bajo de mi vieja pero apreciada camioneta, me coloco la bolsa colgándola sobre mis hombros y cierro la puerta con delicadeza.


No me hace falta llamar a la puerta, en cuanto me acerco a ella, dos hombres una mujer y un chico,que seguramente tendría mi edad.Se acercan a mi, con cara de simpatía y totalmente erguidos, con paso elegante, pero no tiene nada que ver con sus ropajes, lo que quiere decir que no tienen mucha pinta de ser ricos y mucho menos poseer pertenencias de mucho valor.Los dos hombres se parecen mucho, ambos son morenos con una mediana melena y unos ojos oscuros que se clavan fijándose en los míos.Lo único que les diferencian es que uno es un poco más alto que el otro y le crece una coqueta barba desde las mejillas y acabando por la barbilla.Juraría y apostaría que son hermanos, la mujer no parece ser muy mayor, o al menos tiene un aspecto muy bien conservado y casi juvenil.Lo que le echaría unos...40 años como mucho.Lleva un vestido marrón, con flores estampadas, muy medieval, casi la misma ropa que se suele llevar en mi pueblo natal. Lleva unas zapatillas a juego y el pelo rubio, rizado en forma de corona sobre la cabeza.Finalmente queda el chico joven, quien me ha llamado un poco la atención, ya que no se parece en absoluto a ninguno de ellos. Muy fácilmente podría tener mi misma edad. Es rubio, con la piel blanca y pálida, los ojos grandes y azulados.Aunque suene a tontería y no se pareciera en nada, pero esa viva imagen me recordaba a una persona, lo que provocaba que el corazón me diera un vuelco y se encogiera por completo: John, me recuerda a él por la sonrisa que aquel chico provoca y por su físico, con poca musculatura pero capaz de atraer la vista femenina.No me hace sentir del todo cómoda, pero tendré que aguantar. Me desesperaría esperando a que alguno hablara, hasta que el hombre más alto da un paso hacia adelante, se aclara la voz y con total simpatía decide ser el portavoz de las cuatro personas presentes que tengo delante.

-Si no me equivoco, tú eres Sara, la verdad no esperábamos que llegaras tan pronto, pero es un placer que ya estés aquí.- Sin duda alguna, aquel hombre era sobretodo educado y amable.No estaba siendo para nada desagradable, al igual que los demás, que parecía que les gustaba mi reciente llegada al lugar. Me aclaré la voz y decidí hablar entrecortada, presa de los nervios, pero conforme me iba dando cuenta que eso no me iba a ayudar, decidí desenvolverme más.

-Es un placer para mi estar aquí, no quise retrasarme más y bueno... aquí estoy.Usted... debe ser Robert Starr,¿no?-Que menos que preguntar para salir de dudas, ya que aun no se a quien me estaba dirigiendo, aunque realmente era muy buena para memorizar los nombres de cada uno, pero para recordar la voz, era más torpe, en realidad la voz de aquel hombre no se parecía en nada a la que había escuchado el día anterior por teléfono, o tal vez estaba confundida por el cansancio del largo viaje.
-Oh no querida, yo me llamo Christofer Callahan, el chico que ves aquí es mi hermano Stefan y ella es la señorita Priscilla Delacour.-Era cierto, no me había equivocado, aquel increíble parecido tenía que tener un significado: eran hermanos, buena vista tenía yo.Alzó acto seguido el brazo, señalando con su dedo índice al joven chico que se encontraba justo detrás suya, que sin saber porqué, me estaba dedicando una cálida y agradable sonrisa.- Y él es Robert Starr, fue él quien te llamó, nosotros fuimos quienes recurrimos a él para que te convenciera para que vinieras a ayudarnos. Es joven si, pero se dedica a lo mismo que tú, arqueólogo y cazador de almas.-Vale, si, en realidad me había quedado totalmente sorprendida, no me esperaba para nada que el chico que me había llamado por teléfono se trataba de aquel chico tan joven, y de buen ver, y más teniendo aquella voz tan madura y masculina, me había confundido por completo.Pero si, pude recordar su voz en cuanto personalmente él ofreció para presentarse, dándome la mano, un buen gesto y finalizando con una amable sonrisa, una vez más, era lo que hacía desde que nos habíamos visto.

-Un verdadero gusto conocerla, señorita O'Donell, o mejor dicho, compañera de trabajo.-¿Me ha besado la mano? ¡Me ha besado la mano! Aunque era un gesto muy natural en los hombres cuando pretendían ser cordiales y afectuosos.Pero me había pillado sorprendida completamente, no estaba acostumbrada a algo así, así que sin intentar parecer una desconsiderada aparté la mano con cuidado, devolviéndole una simpática sonrisa.No me había molestado en absoluto aquel gesto, pero si me hizo sentir un poco incómoda en aquel momento.Ahora era mi momento, ahora era yo quien tenía que hablar o acabarían pensando que me había mordido la lengua el gato o que no tenía modales suficientes:
-El verdadero honor es mío por estar aquí y que hayan querido contactar conmigo, la verdad me sorprendía que viendo mi carrera estos últimos seis meses ha sido penosa y no me he dedicado a algo muy natural.Debo admitir que en cuanto al señor Stefan como a usted, señor Christofer al ver su gran parecido pude comprobar el linaje familiar que les unía.Pero...¿Son ustedes familia o algo así? A los cuatro me refiero.-Quise morderme la lengua, parecía que había sonado un tanto impertinente por querer meterme en la vida social de aquellas personas que acababa de conocer.Aunque parecía no molestarles a ninguno de ellos, por lo que fue algo que me calmó al instante.Una vez más volvió a hablar el hombre de la barba:
-Además de ser una chica encantadora y educada, eres muy observadora, chica ¡eres muy buena! seguro que en tu carrera te irá mejor de lo que pensamos, por eso mismo no te hemos subestimado en ningún momento.-Todos acabamos riéndonos.¿Motivo? Aun no lo encuentro, pero tal vez sea porque está siendo una presentación muy agradable.Esta vez quien decidió seguir hablando fue la mujer ya que al parecer el hermano del hombre de la barba parecía incapaz de poder hablar, es más, lo noté enseguida al comprobar que se encontraba enfermo por una gripe, y prácticamente su voz sonaba como un hilo casi inaudible:

-Por malos momentos hemos pasado todos pequeña...pero no te desanimes, mientras estés aquí, nosotros seremos como tu familia y te facilitaremos tu trabajo.Pero me temo que te equivocas, yo estoy casada pero no tenemos hijos, y Robert es como si lo fuera, cuidamos de él desde que era muy pequeño.Él lo sabe, que sus padres desaparecieron cuando él era muy pequeño, pero siempre ha sido muy fuerte y valiente ¿verdad?-La mujer se quedó mirándolo y este sonrió, con total vitalidad.Era sorprendente, como en unos pocos minutos pudieron contar tan poco sobre su vida, pero que para mi, era demasiado y sin embargo ellos apenas sabían nada sobre mi.Otra cosa que empecé a admirar era como Robert, estando solo desde bien pequeño supo aguantar en pie, aunque tuviera a esa gente cuidando de él, y acabara siendo como su familia y aun así no perdía la sonrisa.

-¿Qué os parece si entramos dentro del ayuntamiento y seguimos charlando allí? Creo que Sara tiene mucho que contarnos sobre su vida. Además debemos ponerle al día y en explicarle en qué consistirá su trabajo, nuestro trabajo...¿estás preparada para escuchar las historias que jamás podrías pensar que existieron de verdad sobre brujas, hogueras y ángeles caídos? Deberás estar pendiente a todo, tenemos que ayudar a esas pobres almas.-Fue Robert quien había hablado.No se porqué pero me transmitía muy buenas vibraciones y además era muy cercano a mi edad, se dedicaba a lo mismo y trabajaríamos juntos en esto, no estaría sola.Asentí sujetando con fuerza con una mano el asa de mi bolsa que aun se encontraba colgando en mi hombro y asentí:
-Totalmente preparada ¿entramos?- En cuanto entramos al edificio y subíamos cada escalón que llevaba al interior de una gran sala, supe, que por fin había llegado a mi nuevo hogar y que aun estaba capacitada para ayudar, que ésta iba a ser la experiencia más increíble que iba a vivir.Y que por fin comprendí y lo más importante, entendí que esas historias de mis cuentos, si existían, lo importante es creer y a mi se me da genial.
Conforme llegábamos a la gran sala, compuesta por:Dos meses en medio de ella y muchas sillas al rededor, una estantería enorme con muchos libros, cuadros sobre guerreros montando a caballo, etc...
El chico que hacía un rato parecía haberse quedado sin voz, decidió hablar, y la verdad el comentario me había hecho mucha gracia.


-Me he fijado en el coche que tienes, es muy diferente al nuestro en el sentido que necesitamos caballos para ir de un lugar a otro, sin embargo el tuyo parece llevar un motor para que funcione ¿cómo lo has conseguido? Pensé que aun no lo habían inventado esas cosas. -Casi me dieron ganas de echarme a reír, pero me he contenido que es lo que importa.Me tapo la boca con la mano disimulando y me aclaro la voz, la verdad que ésta era una buena pregunta, si señor era muy interesante que me preguntara algo así y yo estaba deseando responderla ya que detrás de ella se escondía una divertida anécdota.
-Oh, me lo regaló mi padre harán un par de años....en el lugar dónde vivo no hay muchos como éste no te preocupes, pero parece que en algún otro lugar, han avanzado con la tecnología.-De pronto me propuse en contarles como comenzó todo:
Mi padre, un día al levantarse decidió ir al pueblo más cercano. ¿Cercano? bueno, si un día y medio de viaje se podía denominar así... Bueno, él se encontró con un comerciante, que vendía coches de segunda mano, muy cutres y simples ya que eran los primeros en inventarse.Aunque la verdad, eran mucho mejores que los nuestros, por el simple motivo que siempre habían que llevar con caballos atados a ellos para poder moverte y viajar de una parte a otra y era un poco incómodo.Para mi padre esto fue un gran descubrimiento, al igual que para los demás aldeanos de mi pueblo cuando lo vimos llegar con uno de estos.Aquel día el señor empezó a explicarle a mi padre que ese coche arrancaba sólo con el contacto de una llave, y tenía.... no se cuantos caballos de potencia, no lo recuerdo muy bien.Entonces mi padre tuvo la original pregunta que todo aquella persona se haría al ver esto: ¿Cómo se pueden enganchar tantos caballos a un vehículo como aquel? ¡Era imposible! El comerciante se echó a reír, y entonces le explicó que no se trataba de lo mismo que él se imaginaba.


Aquella era una gran anécdota, y yo la he contado ahora mismo, aquí en este salón, rodeada de unas amables personas que acabo de conocer y se han quedado pasmados, boquiabiertos.De la misma forma que yo me quedé cuando mi padre me lo explicó a mi.Realmente siento como el estómago se me encoge y quisiera a echarme a llorar, por contar esta historia, por recordar a mi padre y saber que él no me la volverá a contar aunque su voz sonaba en mi cabeza mientras las palabras salían por mi boca.Justo después nos disponemos a sentarnos en la mesa, ahora que he aclarado la gran duda que seguramente todos tendrían ganas de encontrar su significado. Comenzamos a hablar sobre el verdadero tema por el que yo me encontraba aquí, en un lugar lejos de mi casa. Empezaron a hablarme, que por las noches, sobre la una de la madrugada o así, escuchaban a una chica llorar desconsoladamente por el bosque que había cercano a las casas, y que muchas veces, la chica aunque no se le podía observar, a veces deambulaba por las calles sollozando.A la mayoría, sobretodo a los niños, este suceso les daba miedo, aunque era una buena escusa para contar historias por las noches antes de ir a dormir.

[i]Empezaron a contar la extraña leyenda: Una joven chica, condenada por ser bruja, fue asesinada cruelmente en una hoguera, quemada y carcinada junto a un palo de madera. Fue injustamente y aquella chica, nunca había hecho nada malo.Pocos días después, el joven chico que estaba enamorada de ella, se suicidó en su propia casa, seguramente por que no soportaría llevar una vida sin su amada. Misteriosamente había otra historia muy similar, aunque con personas diferentes.Una chica que era un ángel fue desterrada y expulsada del cielo por incumplir una norma: enamorarse de un humano.
Ambos murieron por circunstancias extrañas.Lo que los ciudadanos quieren pedirnos al apuesto joven del pueblo y a mi, es que averiguemos porqué sucedieron aquellas muertes y descubrir su verdadera historia y qué les pasó.Intentando ayudar a que sus almas descansen por fin en paz.Algo en común tienen, pero siguen sin saber el qué.

Un silencio guarda en el salón.Yo me quedo quita, sin saber qué decir, pues es una historia que me conmueve, no me da miedo, me alegra saber que esas historias existían de verdad.


Capitulo 3:La Búsqueda.{ESCRIBIENDO}

-¿ Creéis que ese algo en común que tienen esas dos historias,los gritos, sollozos de esa chica y que amanezca con el suelo blanco lleno de plumas , tiene algo que ver con un posible intento de venganza hacia el pueblo? Quiero decir, algo tuvo que pasar aquel año, en esa época....para que sus almas no hayan descansado todavía.-Nadie contesta a mi respuesta,todo queda en silencio.Nos encontramos los cinco sentados al rededor de la mesa, debatiendo, charlando, intentar llegar a un acuerdo, a una conclusión, algo que nos saque de dudas.Pero cada uno tiene su teoría diferente, totalmente distinta a la mía, aunque curiosamente la de Robert no va tan mal encaminada, sólo que tal vez nuestro punto de vista o forma de entendernos aun no sea la correcta.Priscilla insinúa que tal vez fuera un problema de leyes en aquel pueblo, que fue un error lo que pasó.Los dos hermanos, dicen que llegados a un punto brusco del tema, tal vez se merecieran ese castigo.Encajarían las piezas si somos realistas y recordamos en qué año estamos y cuando sucedió aquello, aun exactamente no se la fecha, algo que tengo que averiguar, pero intuyo que serán unos cuantos años atrás, aunque tampoco muchos.Justo después de la Guerra de Oriente, en la que lucharon los Turcos contra los Rusos.Justo después de eso, todos huyeron de las ciudades para refugiarse a pueblos, dónde se pensaba que ahí estarían a salvo. Las fechas encajaban a la perfección.El pueblo pensaba que los actuales sucesos eran por venganza, por ver como los demás sentirían miedo eternamente.
Robert y yo somos los únicos que hemos llegado a una conclusión un poco más cercana y tal vez la que más encajaba: Aquellos chicos fueron castigados cruelmente, alguien los odiaría o quería echarles del pueblo y viendo que no lo consiguieron recurrieron a una solución más violenta: el asesinato.

-¿Y qué me decís de la chica que fue expulsada del cielo condenad a vivir en el poblado junto a aquel chico como una simple humana? El pueblo también la odiaba? ¿qué mal pudieron hacerles a ellos esos dos jóvenes?-Habló Robert con un tono molesto, como si se estuviera indignando al hablar de ello.Golpeando la mesa con fuerza, con el puño de su mano con rabia, se dejó caer hacia atrás sobre la silla, cruzando los brazos y soltando un bufido.Sus mejillas se han puesto coloradas de la misma furia que acaba de soltar.-Da igual el año en que vivamos, la sociedad sigue y seguirá siendo un asco.-Jamás había escuchado tanta verdad en una sola frase.Le miro a la cara con ojos comprensivos, sin sonreír, simplemente quiero que vea que yo le comprendo, que entiendo el motivo de su enfado.Poco después me viene una lluvia de ideas a la cabeza, preguntas que aun no he hecho y que me resultan curiosas, necesarias dado en este momento.
-¿Y qué me decís de sus cuerpos sin vida, los llegaron a encontrar o enterrar? Exceptuando a la pobre niña asesinada en la hoguera...He pensado que tal vez los constantes golpes que se escuchan en la casa que hay junto al bosque pueden ser del chico que estaba enamorado de la chica condenada a ser bruja.Pero sigo sin poder comprender una cosa..¿y si realmente no se suicidara? Y si también.... ¿le quitaron cruelmente la vida?-Todos intentan apoyar mi idea, desarrollar mi duda, pero es tarde, es cerca de media noche por lo que debemos abandonar la reunión.Han sido muchas emociones en un solo día, estoy cansada, pero por alguna razón no tengo sueño alguno.Cojo mis provisiones y le sigo el paso al señor Christopher Callahan, que me guía hasta la pequeña casa en al que me voy a instalar el tiempo que me quede aquí.Hemos decidido continuar el debate mañana.Así que le doy las gracias y entro dentro de la casa, es pequeña pero acogedora, es todo lo que necesito para mi corta estancia o al menos espero que lo sea.Está muy cerca de la casa en la que aquel joven vivía, precisamente he sido yo quien ha pedido quedarme ahí, es de mi estilo, está hecha para mi.Es toda de madera, resistente, con una buena estructura.La cama está junto a una mesa, la cual usaré para desayunar, comer y cenar. Una pequeña cocina justo enfrente, el cuarto de baño está escondido detrás de una puerta marrón.Es perfecta, no necesito nada más.
Me tumbo sobre la cama con la ropa puesta, ni siquiera me molesto en cambiarme.Me quedo mirando hacia el techo, más tarde cuando me he cansado me giro mirando hacia la pared y cierro los ojos.No ha debido pasar mucho tiempo cuando vuelvo a abrir los ojos, me fijo que aun es de noche y me quedo mirando a través de la ventana.Cierto, escucho los sollozos de la chica, pero no me asusta.Me incorporo y me quedo sentada apoyando las manos sobre el borde de la cama.Me levanto y me pongo un abrigo para no pasar frío, abro la puerta y me dispongo a salir a la calle.Me pongo a caminar, pero conforme escucho que en la dirección en la que estoy yendo los llantos se escuchan más fuertes, empiezo a correr sin cambiar de camino.Parece como si estuviera intentando jugar conmigo o tomarme el pelo, pero cuanto más cerca parezco estar, otra vez se aleja aquella voz e incluso creo que si la cabeza no me ha jugado una mala pasada, me parece haberla escuchado reírse.
El bosque se acerca cada vez más hasta que me paro en seco al tenerlo justo delante de mi.Me froto las manos con fuerza, esta noche hace frío y se me han congelado enseguida.Sigo escuchando los llantos a través de los árboles.No lo dudo, entro dentro intentando encontrar algo, aunque todavía sigo sin saber el qué.

No se cuanto tiempo ha pasado, pero el rato que llevo dentro parece que estoy dando vueltas una y otra vez.Todo me resulta familiar, claro que todos los árboles son iguales y es por esa misma razón por la que me siento perdida.Vuelvo a echar a correr, pero torpemente me tropiezo con algo aunque no puedo ver muy bien qué es, todo está muy oscuro y caigo al suelo.Al levantarme me araño con una rama en la mejilla e intento dar un grito ahogado, pero prefiero ahorrármelo.Sangro un poco pero tampoco es mucha cosa, mañana seguro que sólo me saldrá una pequeña cicatriz que después sanará.Llego a una especie de río, muy pequeño y el agua se escucha como si fuera una nana que te tranquiliza hasta quedarte dormida.Camino despacio y curiosamente veo en el suelo un colgante, medio enterrado por la tierra.Es imposible que alguien se lo haya dejado ahí, pero no lo dudo, me arrodillo junto a él escarbando con las manos para poder sacarlo, me estoy manchando las manos pero no me importa.Aunque haya conseguido sacarlo, sigo escarbando hasta que doy con algo bastante duro, algo de metal: una caja.Tengo la extraña y no equivocada sensación de que aquellos llantos me habían traído hasta aquí por alguna razón y ésta era, encontrar aquello que se encontraba ahí escondido y que nadie se había arriesgado hasta ahora a encontrar.No quiero perder el tiempo, así que me quedo ahí sentada, escuchando las ramas moverse por el viento y abro la caja, las manos me tiemblan, aunque no se el porqué.Encuentro una carta, la abro con cuidado y empiezo a leerla. La letra no está muy clara, es como si alguien le costara escribir o no quería que nadie le escuchara hacerlo.La tinta está borrosa por algunas partes, pero con suerte consigo leer lo que pone.

'Mi querida Helena, ojalá estuvieras aquí ahora.Desde que te han apartado de mi lado esos monstruos, todo ha ido a peor.
Se que jamás leerás esto, no se dónde estarás ahora, pero espero que me estés viendo y seas feliz.
Me han encerrado en mi propia casa, cada día vienen a hacer una pequeña ronda, yo creo que es para comprobar si no me he muerto ya.Han colgado una soga en el techo y han colocado una silla en el centro, quieren que me suicide o bien muera de hambre.Pero nadie sabe que nada de eso conseguirá que deje de amarte aunque ya no te tenga a mi lado...
Hace días que no veo la luz del sol, e incluso algunas veces cuando lo he intentado, me han dado un buen castigo.Te echo tanto de menos...
Quisiera poder volver a verte, ver tus ojos angelicales y llenos de vida, ver tu sonrisa una vez más....
Siento que no pueda escribir más, pero las manos empiezan a dolerme, y temo a que vuelvan por aquí y descubran que estoy haciendo...
Siempre tuyo, tu Jonathan.
20 de Mayo de 1879

Sujeto con fuerza la carta, y siento como voy a acabar de destrozar lo que queda de carta por culpa de mis lágrimas.No puedo dejar de llorar, pero me parece demasiado injusto.Así que no fue un suicido, él nunca pretendió suicidarse, ni siquiera lo intentó.Fueron ellos quien lo dejaron sin comida ni agua y así fue como su corazón dejó de latir. Pasado un largo rato, por fin consigo dejar de llorar.Me restriego los ojos con las manos y me levanto sacudiendo el resto de arena que tengo sobre la ropa.Guardo la carta dentro de la caja y la cierto sujetándola con fuerza entre mis manos, mientras regreso a la casa.Jonathan era el chico que estaba enamorado de la joven chica asesinada en la hoguera y aquella era la carta de despedida que decidió escribir aunque nadie la leyera, hasta ahora.
Llego a casa, cierro la puerta y me quedo un buen rato de pie mirando la caja, atónita.Acababa de llegar al lugar y ya había descubierto más respuestas de las que me podía haber imaginado nunca.Me acerco a la cama y me siento sobre ella.En un principio no me quiero dormir, quiero seguir dándole vueltas, sobretodo intentar averiguar cómo se llamaba ella.Intento luchar, pero al final acabo rendida, ha sido un día demasiado agotador, el viaje, la estancia, ha sido tantas experiencias que aunque no quiera acabo cerrando los ojos sin ni siquiera molestarme en darme una ducha antes para limpiarme la tierra ni cambiarme de ropa.
En cuanto abro los ojos, ya es de día.No se qué hora será, lo único que se y que está del todo claro es que al final he dormido como un bebé y lo que es mejor, después de todo ha sido la primera noche que he podido dormir del tirón, después de tanto tiempo.
Miro el reloj que está colgado en la pared: marcan las 10 de la mañana.Me levanto y me llevo la mano a la frente, notando la cicatriz lo que está claro que lo de anoche fue todo verdad y de repente me entra un ataque de pánico mientras intento buscar la caja, por un momento pienso que alguien me la ha quitado, si, es imposible ya que nadie puede entrar en casa, la puerta está cerrada con llave.Pero los nervios me traicionan y sólo consigo calmarme hasta que la veo encima de la cama, escondida entre las sábanas.Me dispongo a darme una ducha de agua fresca, eso me ayuda a despertarme del todo, pero la señal que aquella rama me dejó anoche en la cara sigue intacta.¿Cómo iba a explicar lo que sucedió? bueno, al menos podría empezar diciendo que me estoy tomando en serio mi trabajo.Me peino el cabello como puedo y me coloco una cinta de color azul adornándolo. Dejo la ropa del día anterior dentro de la bolsa, para más tarde poder lavarlo a mano.La ropa que tengo pensado en ponerme hoy no es muy diferente a la de ayer: un corsé lo bastante cómodo como para poder ayudarme a respirar durante todo el día y una larga falda blanca con sencillos volantes, los que me llegan hasta los tobillos.

No tenía pensado recibir visita alguna, pero parecía que mis planes habían cambiado por completo.Alguien golpea con fuerza la puerta, formando una especie de música.Me pongo unas sandalias y salgo corriendo a recibir quien fuera que estuviera detrás esperando a que abriera: Robert y una chica que aun no conocía.Ésta es rubia, ojos verdes claros y mediana estatura.Podría pensar cualquier cosa sobre ella.No viste como yo, si no de una manera más llamativa, parece que esa era la forma que más le gustaba a los chicos, podría ser la amante, chica de compañía o amiga de Robert.Pero no, esta vez si que me equivoco, y me limito a esperar a que él diga algo.Se queda mirando con cara de sorpresa la cicatriz, lo que no me sorprende en absoluto, lo más seguro es que él se esté preguntando qué demonios me había pasado aquella noche.Y en efecto, no me equivocaba.

-¿Se puede saberse qué te ha pasado? Una de dos, o te has peleado con las sábanas y lo que no son las sábanas... o te estás tomando muy enserio tu trabajo.¿ Estás bien?-Esta vez su tono de voz suena preocupado, por lo que yo me siento alagada y me limito a sonreírle y a invitarles a pasar.No se si debería ser amable con ella, pero no es momento para perder el tiempo con tonterías.
-Oh, un pequeño accidente con un árbol, supongo que me dio interés por entrar en el bosque.... una larga historia.-Me limito a retroceder hacia la cama, y esconder lo mejor que puedo la caja entre las sábanas sin que se note.No se si es un buen momento para contar lo que he encontrado y mucho menos delante de esa chica, aun no se si es de fiar. Abro uno de los armarios y un cuenco de cerámica y echo unas cuantas pastas dulces, también caliento un poco de agua y lo sirvo con un poco de te, la verdad es que venía muy preparada para todo.Lo coloco todo sobre la mesa y los invito a que se sienten y tomen algo de alimento.Nos sentamos sobre la mesa y éste si que es el momento adecuado para las buenas presentaciones.

-¿Has estado en el bosque? Increíble, el primer día que llegas al pueblo y ya te integras de maravilla...Bueno Sara, ésta es mi hermana Rebecca, nos va a ayudar un poco con la investigación si no te importa.-Debí de suponerlo, su hermana, claro... de ahí su gran parecido, los ojos, el pelo, definitivamente hoy no había empezado con buen pie y mucho menos muy acertada.Sonrío más tranquila y le de vuelvo la amabilidad de presentarme.
-Un placer Rebecca, tú seguro que ya me conocerás y sabrás todo de mi, bueno, al menos hasta lo que yo le conté ayer a tu hermano y a los demás, incluso pienso que ya me conocen mejor de lo que soy capaz yo misma.-Se echa a reír, aunque yo no se si es un motivo para reírse o no.En fin, dejo pasar el momento y me siento junto a ellos.Empezamos a hablar del verdadero tema, el porqué estamos los tres en el salón.Me levanto y cojo la caja, dudosa, pero si este es el momento para enseñarles lo que la pasada noche fui capaz de descubrir por mi misma.Me siento de nuevo sobre la silla ,saco la carta y el colgante y la dejo sobre la mesa.Ambos la leen dos veces , no se pueden creer que aquello fuera cierto, la misma cara que puse yo al darme cuenta, sólo que a ninguno de los dos parece afectarles ¿ por qué a mi si?. Robert coge el colgante entre sus dedos, y cuando parece que ha aterrizado de nuevo sobre la tierra, se limita a hacer preguntas.

-Entonces...Jonathan no se suicidó, todo estaba planeado, querían quitarle la vida y seguro que el colgante era de ella...¿Lo encontraste tú sola anoche? ¿Dices que estaba en el bosque?
-Si,junto a un pequeño río escondido detrás de muchos árboles, en la profundidad del bosque.-No se me ocurre otra cosa que repetir su frase, sólo que cambiando mis palabras.Alzo la mirada cuando Rebecca saca una fotografía de su bolsillo.La deja sobre la mesa y yo la cojo con ambas manos observándola: dos chicos abrazados, ella parece tener un aspecto preocupado, como si ya supiera lo que le iba a pasar, pero aun así no deja de sonreír y él sonríe mirándola.Enamorados, esa es la palabra que se puede observar, los dos son morenos, ella tiene recogido el pelo con dos trenzas y los ojos violetas, extraños pero la verdad son bonitos de ver.Los dos son morenos, casi de la misma estatura y delgados.Le doy la vuelta a la fotografía y observo unas frases escritas:

A mi querido Jonathan, detrás de la negra madera se encuentra tu recompensa. Siempre tuya, Helena.

Se parecen mucho a las palabras que él le había escrito en la carta, a la última frase. Así que ella era Helena, la dama que lloraba y sollozaba todas las noches por el pueblo buscando algún consuelo.Discutimos sobre a qué se puede referir aquel pequeño enigma, ' madera negra y recompensa' Nos pasamos así unos cuantos minutos, hasta que por fin nos conseguimos poner de acuerdo.Doy un manotazo sobre la mesa y me levanto de la silla rápidamente y me coloco la chaqueta que está colgada sobre una vieja percha junto a la puerta.

-Está claro ¿no? tenemos que ir al lugar donde la asesinaron y encontrar respuestas.No podemos tardar más.
-Si, no pongo ninguna pega excepto una, ¿qué haremos si nos ven? No se si lo sabías pero no está bien visto ésto de encontrar cuerpos sin vida años después.-Resopla Rebecca como si de repente fuera la persona más astuta de la tierra, salvo por un pequeño defecto que yo, sin vacilación decido aclarársela.
-¿Y entonces cómo quieres que se zanje este tema? Por eso estoy aquí y debo cumplir mi trabajo, si tanto miedo tienes, no hace falta que vengas.Nadie va a acusarte de cómplice.-No pretendía ser borde, y no lo era, pero no me gustaba que alguien retrasara más aun mi investigación.Robert no pudo evitar echarse a reír, seguramente se pensaría que esto era una pelea de leones o algo así. Finalmente ambos se pusieron el abrigo y salimos por la puerta. Al menos accedieron a venir, con la condición de no llamar demasiado la atención, todavía era de día y los ciudadanos solían estar en la calle.
Pasaron varios carruajes con caballos y damiselas y caballeros dando largos paseos, pero nosotros intentábamos no llamar la atención.Llegamos al lugar dónde asesinaron a Helena, el lugar seguía intacto salvo por una cosa, la madera del poste al que ella seguramente se refería estaba pintado recientemente de un color blanco. ¿Para qué? para ocultar lo que debajo estaba escrito?
Saqué un cuchillo de mi bolsa y empecé a rascar la pintura blanca con cuidado, y en efecto, justo debajo empezaba a aparecer la negra madera.Habían cortes en ella, pero se podía distinguir que eran letras, palabras lo que había escrito. Los tres sonreímos al darnos cuenta de que no nos habíamos equivocado y que lo estábamos haciendo bien, al menos eso pensaba yo.Por unos momentos me sentía más adelantada a ellos, ya que yo había sido quien había descubierto gran parte de esta historia, pero no quería parecer arrogante.

-Robert, saca un papel y apunta...-Cuesta leer lo que está escrito en la madera, pero finalmente puedo dictarle una frase gravada:
Antes de ver por última vez la luz del sol aquí me hallo.Busca en nuestro lugar mi último regalo y encontrarás respuestas por los dos.-No había duda alguna, había sido Helena la que pretendía que Jonathan encontrara ese algo que ella tenía escondido, al parecer ella si sabía el motivo de su propia ejecución y aun así, no dejó de amar en ningún momento a aquel joven.Siempre quiso estar a su lado y demostrarle que nada malo estaba pasando.
No se cómo, pero por fin me doy cuenta de lo tonta que había sido.Me levanto y echo a correr ¿a Dónde? Pues al lugar dónde Jonathan siempre había vivido.
-¡Vamos, no os quedéis ahí parados!-Grito mientras me giro dónde los dos se habían quedado parados mirándome sin aun comprender qué estaba pasando, hasta que por fin se deciden a seguirme.Yo sigo corriendo hasta llegar a aquella casa, la puerta está abierta así que decido entrar. Lo primero que me llama la atención es que todo está ordenado, nada está fuera de su lugar después me doy cuenta de que la soga y la silla estaban intactos, en el mismo lugar.Era cierto, todo era cierto lo que Jonathan había contado en su carta, pero algo no me cuadra.Me acerco a las paredes investigando cada zona sin perder detalle alguno.Entonces escucho a alguien llegar a la casa y apoyarse sobre la puerta.Se de quienes se tratan por el aliento agotado que llevan, ha sido una gran carrera improvisada.
-¿Qué estamos haciendo aquí?-Consigue preguntar Robert después de volver a recuperar la respiración.
Empiezo a tocar las paredes hasta que veo una que es diferente a las demás, la estructura, el color y una pequeña raja que la divide del resto.Doy golpecitos a la pared, y soy consciente de que al otro lado, hay algo más que una simple pared adornando la casa.Mis pensamientos eran ciertos, por primera vez en mucho tiempo; me tranquilizo a mi misma y me siento aliviada al saber que no estaba equivocada en ningún momento.
-Jonathan está vivo, siempre lo ha estado.- Los dos se quedan incrédulos, sin saber qué responder, buscan preguntas pero en realidad no llegan a vocalizar bien, no consigo entender lo que quieren decir, yo quiero echarme a reír pero en vez de eso cojo un gran martillo que encuentro en la habitación y empiezo a golpear la pared.Los dos intentan detenerme y gritan cosas que ahora si me es imposible descifrar. La cabeza me da vueltas, pero intento mantenerme erguida.
-¿Te has vuelto loca? ¡Eso es imposible! ¡En esta carta lo dice! ¿ qué demonios estás haciendo?
-¿Qué es lo que explica la carta exactamente? ¡Nada! no explica nada.Ni siquiera encontraron su cuerpo, ni siquiera confirmaron su muerte.Lo he estado pensando desde el primer momento, desde anoche, y todo encaja.Oh dios, ayudarme y no os quedéis ahí parados!- He conseguido arrancar unos cuantos trozos de madera de la pared. Rebecca se queda quieta, me gustaría abofetearla, ¿su mayor preocupación es que he perdido la cabeza o romperse una uña? Su hermano consigue convencerla, pero ella con aire desganado ayuda aunque sea una mínima parte.Sonrío, al otro lado se pueden ver unas escaleras que llevan hacia abajo, un sótano.Todo está oscuro y huele a humedad, a rata podrida. Intento pasar al otro lado con un único objetivo: no caerme.Mientras bajo las escaleras escucho a Robert que me susurra algo al oído mientras me siguen justo detrás.
-Sara, eres increíble. Estoy completamente alucinado.-Le agradezco el alago y sigo bajando las escaleras intentando mirar bien por dónde piso, pero es imposible.Hasta que consigo pisar suelo firme, eso confirma que he llegado al final del todo.
-Sólo espero no haber llegado tarde y que no esté.... muerto de verdad.Los tres estamos abajo, intento buscarlo pero no lo veo. Hasta que encuentro una cama, me acerco con cuidado y ahí está. ¿Está muerto? 'No por favor...' Pienso dentro de mi cabeza, no me perdonaría haber llegado tan tarde aunque en verdad no sería culpa mía, pero me culparía por ello cruelmente.Respiro aliviada, sólo está durmiendo.Escucho su respiración, no es muy fuerte, pero al menos algo es algo.Tiene el pelo más largo, le ha salido una gran barba y tiene un aspecto totalmente descuidado, normal vivir ahí tanto tiempo tiene que ser horrible.
Nos quedamos unos cuantos minutos sentados, observándole, hasta que me doy cuenta de que ha abierto los ojos, por fin se ha despertado.Él consigue vernos y se pone nervioso,alterado, empieza a darle patadas a las sábanas e intenta gritar.Está asustado. Me levanto e intento acercarme a él, me arrodillo justo delante y le enseño la caja.
-Jonatah, eres Jonathan ¿verdad? Tranquilo, no vamos a hacerte daño...-Dejo la caja encima de su cama, junto a él. Pasa otro pequeño rato hasta que él se decide a abrirla, dentro está la fotografía, la carta y el colgante que nosotros habíamos vuelto a meter dentro. Se echa a llorar y empieza a repetir su nombre y a besar la fotografía.Yo no puedo evitar conmocionarme. Al principio él no habla ni dice nada, y lo primero que recita son unas simples y conocidas palabras,un nombre:
-Helena, mi querida y amada Helena....¿Quién lo ha encontrado?-Pregunta al fin, llegaba a pensar que había perdido el habla.Algo que tengo muy claro y metido en mi mente, es que no podemos decir aun que Jonathan está vivo, por lo menos por unos días.
-He sido yo, yo lo encontré junto al bosque y ella tenía la fotografía.-Señalo a Rebecca y hablo con voz calmada, sólo quiero que se de cuenta de que no queremos hacerle daño, que somos buenas personas, que hemos venido a ayudarle después de tanto tiempo de sufrimiento para él.
Él empieza a hablar, a contarnos su historia.De como se conocieron, el tiempo que estuvieron juntos y de cómo fue tan poco tiempo. Explicó como aquellos dos años que estuvo encerrado en la superficie antes de que lo llevaran al sótano, se alimentó muy poco y guardó el resto de alimentos para poder sobrevivir ahí abajo.Solo, abandonado, mientras los demás se pensaban que había muerto. Así que ese fue su verdadero castigo.Me doy cuenta de que se marea, de que no consigue mantenerse erguido sin tener que tumbarse de nuevo.Seguramente sea y no me extrañaría en absoluto que acertara que es por la falta de alimento.Él nos explica lo que le ocurrió y como ha estado aguantando y viviendo en este sótano.Tampoco se alarga mucho la conversación, le propongo a Robert la idea de volver arriba coger más comida, le prometemos a Jonathan que en seguida volveremos, la preocupación de que se mueva de la cama en la que está tumbado es nula, así que subimos de uno en uno, en fila india y en cuanto llego a lo alto del último escalón doy un pequeño salto para no tropezarme con los trozos de madera que se encuentran amontonados en el suelo.La pared ha quedado destrozada, así que tendremos que recolocarla de nuevo pero esta vez sin cerrar, para que no se den cuenta de lo que ha pasado.Rebecca se ofrece volver a casa y Robert y yo cogemos la mayoría de comida que podemos, pan, queso, y un poco de panceta, seguramente el pobre chico moribundo que se encontraba ahí abajo lo necesitaría. Bajamos con rapidez, y le ponemos toda la comida encima de una bandeja y él sin esperar un segundo más se abalanza sobre ella, como si nunca hubiera visto comida en su vida, pero era lógico y había sido una buena idea, llevaba mucho tiempo sin ver tanta comida junta.Empieza a comer con las manos, sin importarle cuanto tiempo nos quedamos observándole.Robert se queda sentado en el suelo, estirando las piernas por completo, yo me quedo de cuclillas hasta que por fin me canso y me uno a él, junto las piernas y me quedo sentada sobre el suelo.
-¿Cuánto tiempo hace desde que te encerraron aquí abajo?-Le pregunto y espero a que haga un pequeño descanso para que pueda contestarme, pero parece tener miedo por si se me ocurre apartarle la comida de sus manos.
-Cerca de dos años, he intentado salir por todos los medios, he golpeado estas cuatro paredes por si alguien me oía, pero nunca tuve buenos resultados...-Torpemente se ahoga él solo, con suerte he bajado una pequeña botella de agua; se la lanzo y éste la abre con fuerza dando grandes sorbos y a continuación acompaña el queso con grandes trozos de pan.Con una mano señala a la pared que tiene justo detrás y me doy cuenta de que ha marcado cada día que pasaba con una navaja. Esta vez quien habla es Robert, desde que habíamos llegado a la parte de abajo a penas había conseguido decir palabra alguna.
-¿Los golpes que se escuchaban todas las noches desde esta casa, eras tú verdad? Ahora todo encaja.Pero siento decirte Jonathan que nadie vino a buscarte porque se pensaban que te habías convertido en una leyenda , un cuento que contar a los niños del pueblo, todos piensan que estás muerto...-Las palabras de Robert, parecen ser dolorosas, pero reales, son ciertas, en ningún momento ha dicho mentira alguna.Pero seguro que para él estar tanto tiempo ahí solo, y después de todo lo que había sufrido, no debió ser nada fácil.
-Es cierto, pero ahora ya no tendrás que soportar más este castigo, nosotros vamos a ayudarte.Pero debes comprender que aun no podemos dejar que los demás te vean.
-Tenéis razón chicos....no puedo arriesgarme ahora a eso y tampoco puedo dejar que os arriesguéis por haberme encontrado.
-Vale...¿entonces qué vamos a hacer de momento?-La voz de Robert sonaba más despierta, más interesada que antes.Aunque también sea su obligación y su deber como el mío, pero aun así agradezco y me resulta agradable su compañía.
-Taparemos como podamos la pared pero sin cerrarla, para que podamos entrar y salir al sótano, y cuando sea necesario taparemos las ventanas así evitaremos que los de fuera vean qué está pasando.Jonathan podrá subir al baño siempre que lo necesite podrá darse una buena ducha si lo desea y nosotros le bajaremos a diario la comida hasta que llegue el momento en el que podamos demostrar que él sigue vivo.
-Sois geniales chicos...pensé de verdad que mi vida acabaría aquí ¿Cómo os llamáis?
-Yo me llamo Robert Starr y ella es Sara O'Donell.Y no Jonathan, tu final no estaba escrito aun.-Nos pasamos otros minutos charlando, hasta que sin ser mal educado ni desconsiderado Jonathan nos pide que quiere echarse a dormir otro rato, así que le prometemos que más tarde bajaremos para traerle un poco más de comida.Aun se ha dejado algunos trozos de queso, por lo que decido no llevarme la bandeja y dejarla en el suelo.
Robert y yo subimos pero no nos quedamos en el interior de la casa, si no en el exterior, un poco de aire nunca viene del todo mal.Hasta ahora es el único momento que nos hemos quedado tranquilamente a solas, la primera vez que podemos charlar de nuestras cosas, sin tener que meter por en medio conversaciones de nuestro trabajo.Incluso es la primera vez seguramente que me fijo más en su físico, no me había dado cuenta hasta ahora de que es bastante atractivo.
-Ha sido muy valiente lo que hiciste anoche en el bosque, entrar tú sola, lo del poste, lo del sótano, no hay quien te detenga.-De repente su alago me sienta mucho mejor a cualquier otro que me hayan podido decir recientemente.Sonrío y me quedo mirándole , la verdad no se qué hacer ni qué decir en estos casos, pero me inclino en lo primero que se me pasa por la cabeza.
-Nadie hasta ahora me había dicho lo que pensaba sobre mi, en realidad nunca he sido valiente, ahora si.
-Creo que las buenas personas aprenden tarde o temprano lo que se es capaz.
-Si tú no fueras valiente no estarías ayudándome en todo esto, creo que es por eso por lo que no quiero echarme para atrás.
-También es mi trabajo y si mi compañera se arriesga a todo, no la voy a dejar sola.
¿Era yo o esta era la conversación más sincera que había tenido en mucho tiempo? Fuera como fuera, en los tres días que llevaba en el pueblo, de una manera u otra estaba apunto de confesarle mi pasado y esta vez parecía que no me importaba en absoluto, es más me hace sentir bien.Es seguramente en la única persona que confío realmente desde que he llegado aquí.
-No he mas contado nada sobre tu hogar...¿has dejado tu familia para venir aquí?-De repente siento una gran punzada en el pecho, unas ganas terribles de...No, esta vez si que no, no pienso echarme a llorar, tengo que aguantar, ser fuerte y pasar página, se trata de mi familia si, peor han pasado cerca de 7 meses y tengo que saber como controlar mis sentimientos, y empezar a curar esa gran herida.Tengo que despertar del sueño en el que sigo anclada y admitir de una vez cual es mi verdadera vida, y dejar de esconderme por ello, eso no era nada heroico y no quería que él dejara de pensar lo valiente que yo era.
-La verdad es que...perdí a casi toda mi familia en un incendio.Mi madre murió cuando yo era muy pequeña y la única familia que me queda es mi hermana pequeña y mi tía.
-Soy un idiota, perdóname.No debería haber preguntado algo que es tan doloroso...
-No, la verdad que esto si me ha parecido un acto muy valeroso.Nunca antes nadie se había atrevido a preguntarme acerca de mi vida y menos ayudarme.-Hago una pausa al recordar lo doloroso que había sido mi vida desde aquella gran pérdida, y de la manera tan misteriosa que estaba empezando a sanar desde que había llegado a este pueblo.Recuperé de nuevo la respiración y continué hablando.-Para la mayoría soy la chica solitaria que acabó loca al perder a su familia, a su novio y que renunció a su carrera de arqueóloga dedicándose a contactar con los espíritus.Pero eso ya no me importa, por que todo eso ha quedado atrás, desde que he llegado aquí es como si hubiera recuperado la verdadera ilusión.
-Jamás debes renunciar a tu verdadero sueño,te hace recordar quien eres, prométeme que jamás volverás a abandonar.-Antes de que pueda contestarle, él cierra los ojos y se llena de valor para volver a hablar.Los abre de nuevo y se queda mirándome.-Pero la verdad, te comprendo muy bien, yo también perdí a mi familia desde muy pequeño...y aunque aquí siempre me hayan tratado como si fuera la que nunca tuve, siempre me he sentido solo.Hasta este mismo instante, en el que ahora me encuentro hablando contigo.
No se me ocurre que decir.Se me queda un nudo en la garganta e intento aclarármela como puedo.Antes de decirme nada, él se acerca hacia a mi, se inclina y me da un beso en la frente.Me sonríe y se aparta de nuevo hacia atrás.Me he quedado confundida y mucho, aunque tampoco es que me haya desagradado en absoluto.
-Nos vemos más tarde, ¿Vale? Si no nos vemos en unas cuantas horas, bájale tú a él la comida, y a la noche nos veremos de nuevo en el ayuntamiento.
-Vale, ten cuidado.-Asiento con la cabeza y le sonrío.Aquella frase había sonado un poco cutre, pero no me quedaba tranquila hasta que no la dijera.Él me devuelve la sonrisa y se echa las manos en los bolsillos de sus pantalones mientras lentamente comienza a caminar alejándose de mi.No sin antes, girarse de nuevo para decir algo más.
-Siempre lo tengo.¡Ah! y una cosa... aquel chico, tu novio, esté donde esté, seguro que está muy orgulloso de ti, chica de los bosques.-Me ha hecho ilusión, me ha hecho feliz y me ha gustado lo que me acababa de decir.Recordar a John y que él me dijera sin ni siquiera conocerle que seguro que estuviera donde estuviera, estaría orgulloso de

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MensajeTema: Re: No todas las historias son iguales.   Miér Abr 25, 2012 11:19 am

De mi.Y sobretodo me ha gustado el nuevo mote que me ha puesto.Y aunque lo veré más tarde en el ayuntamiento al caer la noche, espero que para entonces se me haya ocurrido uno para él.Esta vez no puedo dejar escapar un par de lagrimas que rapidamente me las seco mientras me dirijo al interior de la casa, a tapar el gran agujero que se hay ahora en la pared.En cuanto estoy dentro de la casa me quedo un rato sentada sobre un pequeño sofá.Es la primera vez que me detengo a observar con tranquilidad la casa, y sobretodo me darme un pequeño respiro al permitirme sentarme un buen rato.Pienso cosas sin sentido, hasta que consigo recordar algo que no me puedo perdonarme.Prometí que llamaría a mi hermana y a mi tía y aun no lo hice.Me levanto rápidamente del sofá y busco algún teléfono que pueda haber en la casa, revuelvo todo pero no consigo encontrar nada.
Hasta que abro uno de los altos cajones que hay en el dormitorio, seguramente lo esconderían ahí para evitar que Jonathan se pudiera poner en contacto con alguien.
Tras muchos intentos, consigo que el teléfono funcione y de señal, seguramente porque esté estropeado.Aunque no me importa, en cuanto escucho la voz de mi tía todo el miedo y la angustia se esfuman.Consigo darle las explicaciones, he estado tan ocupada que se me pasó por completo el momento en el que tenía que decirles que estaba bien ella no tarda en poner a mi hermana al teléfono para que al menos pueda escuchar su voz.Le prometo que cuando vuelva voy a llevarle algún juguete de aquí, que le contaré todas las historias que pueda.No quiero colgar, me pasaría horas y horas hablando hasta que me quedara sin un buen tema de conversación, sólo quiero seguir escuchando la voz de esa niña.

No es momento para sensiblerías, me meto prisa y tapo las ventanas como puedo: es hora de darse un buen baño.Bajo a toda prisa las escaleras que llevan hasta el sótano.Susurro el nombre de Jonathan hasta que él me responde.Me acerco hasta donde está él y me agacho delante de él, recordándole que soy de fiar, que estoy aquí para ayudarla.

-¿Listo para un buen baño? Seguro que hace mucho tiempo que no recuerdas lo agradable que es el agua caliente.Tranquilo, no te va a ver nadie, me he encargado de eso.
Ahora mismo, de la última persona que debería tener miedo, seríais tú y tu amigo.-Por primera vez me ha sonreído, eso es un gran alivio se fía de nosotros y eso es un gran punto a nuestro favor.Consigo ayudarle a subir las escaleras, ya que está lo bastante débil como para poder hacerlo por si mismo.En cuanto llegamos arriba, él cierra los ojos de golpe y se tapa la cara con las manos.Algunos rayos de luz atraviesan las telas que he puesto para que nadie nos vea, pero seguro que al estar tanto tiempo ahí abajo tan oscuro, no recordaba lo que que era aquello.Le aparto las manos con cuidado.
-No tengas miedo, ya no tienes porqué.Venga, date un buen baño y yo mientras te prepararé algo para comer.-Él hace caso a lo que le digo, al menos me tranquiliza ver que no me lleva la contraria, después de todo resulta que se me da bien hacer de canguro. Él tarda un rato bastante largo en darse una ducha de hecho es normal seguro que lo encuentra tan agradable que no quiere salir.Sonrío, se que estoy haciendo bien mi trabajo y me siento más orgullosa: le he devuelto la libertad a una persona.
Pongo un mantel sobre la mesa, dos platos con un poco de sopa caliente con algunos trozos de carne y unas rebanadas de pan, podemos comer tranquilamente sentados en la mesa, nadie va a poder vernos. Por fin él sale del cuarto de baño y tiene un aspecto totalmente diferente al que llevaba antes:Está más aseado, se ha recortado la barba, y lleva una ropa más limpia si no fuera por la edad que debe de tener, lo reconocería ahora mismo con un chico más joven.

-Ahora si que me siento realmente yo, echaba de menos mirar mi cara delante de un espejo.
-No lo podría haber dicho mejor, y lo mejor de todo es que en cuanto te alimentes un poco más, estarás perfecto.-Ambos sonreímos y nos sentamos sobre la mesa, está siendo un ambiente muy acogedor y me gustaría que Robert estuviera aquí para ver su gran cambio, pero bueno, tiempo tendría de sobra.Quiero preguntarle acerca de Helena, no quiero estropearle el momento de felicidad que seguramente ahora esté teniendo, pero tampoco puedo permitirme perder más tiempo.Me quedo mirándole, pero no sin dejar de tomar algunos sorbos a la sopa; realmente no se qué decirle, no se como empezar a sacar el tema.
-Quieres preguntarme algo ¿cierto? No te preocupes, si es acerca de nosotros dos, te responderé con mucho gusto.Es hora de que alguien sepa la verdad.
Casi me atraganto con mi propia cucharada, me gustaba su temperamento ¿tan predecible resultaba mi comportamiento? Todas las dudas que tenía al principio y esa timidez desaparecen.
-Quiero saber.... cuál es esa verdad a la que te refieres.¿La has escuchado? por las noches quiero decir, no hay ninguna en la que ella no deambule por las calles y se le escuche llorar, como si...
-¿Cómo si estuviera buscándome? ¿Íbamos a casarnos, sabes? Pero todo cambió.Alguien robó toda la comida que el pueblo había conseguido reunir en unas semanas.Estábamos en guerra y no podíamos salir a la calle, bombardeaban todo lo que se encontraban en su camino.Como Helena se dedicaba a ayudar a los más necesitados, la acusaron de todos los robos, y de defender a una mujer que vivía sola y no tenía otro oficio que intentar adivinar el futuro de los demás.
-Por aquel entonces, seguro que eso estaba peor visto que ahora...¿por eso empezaron a odiaros?
-Exacto.Pensaban que Helena era otra bruja y a mi me culpaban por haberla cambiado en todos los aspectos.Yo era de los más pobres del pueblo y ella era la hija del alcalde, imagínatelo... pero fue su propio padre, quien nos condenó.Él me encerró aquí... y ella, bueno, ya te sabes el resto, en cuanto supo que ella iba a tener un hijo y que íbamos a casarnos, fue su rabia lo que acabó con nuestra vida.En cuanto ella dejó de respirar, para mi es como si yo también hubiera muerto.-El corazón se me encoje por completo, jamás me había imaginado una cosa así.Quiero darle un abrazo, pero mis piernas no me responden y me quedo donde estoy.Algunas lágrimas salen de mis ojos, él no puede evitar sonreír y se compadece.No puedo retener más mi pregunta o moriré de rabia por no saber cual era el nombre de ese desgraciado que acabó con la vida de aquella chica y como destrozó su historia por completo.
-¿Quién es el padre de Helena? ¿Sigue viviendo aquí?
-Apostaría a que ese desgraciado sigue vivo, y ni siquiera ha querido abandonar este lugar, nunca ha tenido remordimiento de conciencia. Su nombre es Christopher Callahan.- Un mundo se me viene encima, no puedo creerlo.Quiero vomitar, quiero echar a correr, abofetear a ese hombre y hacerle sufrir.¡Pero cómo he sido tan idiota! Aquel hombre que me recibió nada más llegar al pueblo, y era el causante de la desgracia del pobre chico que tengo delante.Esta vez consigo levantarme, él se asusta pero consigo rodearlo con mis brazos antes de que se aparte.

-Va a tener su merecido, te lo prometo. No pensé que ese hombre....esa asquerosa sabandija.-Es como si estuviera soltando veneno por la boca, me resulta repugnante hablar ahora de ese hombre, no sabría como poder mirarle a la cara sin sentir el odio que le tengo ahora.
-Apuesto a que fue muy amable contigo en cuanto llegaste aquí.Esa es su gran virtud, caer bien a la gente y demostrarles a la gente como no es en realidad, patético.Me muero de ganas por contarle a Robert lo que acaba de descubrir, algo que nos ayudaría de una vez por todas y encerrar a ese hombre entre rejas, o mejor, una ejecución.
Jonathan decide bajar de nuevo, dice que a pesar de todo lo que había sufrido, quería dormir y descansar es normal por mucha ayuda que le estemos dando, en un día no va a recuperar todas las fuerzas que ha perdido en casi dos años.Le acompaño y le prometo una vez más que más tarde volveré, pero acompañada de aquel joven que tan bien le había caído.Subo las escaleras con rapidez para recoger lo que ha sobrado de sopa y dejárselo una vez más junto a la cama, por si a caso cuando se despierte yo no me encuentro aquí.Escondo de nuevo el gran agujero de la pared, dejo las telas tal y como están tapando las ventanas y cierro la puerta al salir. Vuelvo a la casa en la que me estoy hospedando, me da asco solo de pensar que posiblemente esa sea una de las casas propietarias del señor Christopher, si pudiera me mudaría a casa de Jonathan durante mi estancia, pero eso llamaría demasiado la atención y no puedo ponerle una vez más en peligro ahora que la suerte le estaba sonriendo una vez más.

Me tumbo sobre mi cama, permitiéndome echar una cabezada.Pero en cuanto me despierto ya es de noche y recuerdo con torpeza que había quedado en verme con Robert en la puerta del ayuntamiento.Sólo espero verlo a él y no encontrarme con ninguna otra persona.Salgo corriendo a toda velocidad, temiendo a que haya podido llegar tarde, pero ahí está, sentado sobre el escalón de la puerta y sin haber llegado a donde él estaba ya veo como me sonríe.Se levanta y se acerca a mi.Va con la misma ropa que esta mañana, así que no me preocupo en mi aspecto.

-Llegué a pensar que te habías olvidado de nuestra cita.-¿Ha dicho cita? ¿desde cuando esto iba a ser una cita? Frunzo el ceño y me quedo mirándole, veo como se ríe de mi al ver mi comportamiento, yo me siento totalmente fuera de lugar.
-Tranquila tranquila, era una broma.Aun es pronto para apreciar una buena cita conmigo, pero quién sabe...-Aunque haya sonado arrogante, no puedo evitarme echar a reír, y aunque parezca raro, me siento más relajada, no es que me incomode estar a solas con él, para nada.-Que...¿te apetece dar un paseo?
-Si por favor, necesito tomar un poco el aire... además necesito que sepas una cosa, algo que te va a sorprender.Te pediría que te agarraras a algo, pero... me parece que te estoy pidiendo mucho.
-En todo caso podría agarrarme a ti, así evitarías que me caiga.Bueno..¡sorpréndeme chica de los bosques!-Apenas hago caso a su comentario, que me parece gracioso al igual que comprometedor, pero no vacilo en contarle todo lo que había estado hablando con Jonathan.Desde el principio hasta el final.Me sorprende que no haya dado un grito o haya querido salir corriendo para abofetear a quien hasta ahora, había considerado como alguien de su familia.Hasta que cuando por fin consigue hablar, me sorprenden por completo sus palabras.
-¿Te soy sincero? Nunca me ha caído bien ese hombre.Siempre me ha parecido un hombre egoísta y misterioso, siempre con secretos, ahora se el porqué.
-¿Qué vamos a hacer? No podemos esconder a Jonathan eternamente, más de lo que ya ha estado, hay que contar la verdad y que vean que está vivo...
-No podemos al menos por ahora.Pero podemos dar un buen escarmiento al señor Callahan, nos aseguraremos que reciba su regalo de cumpleaños adelantado, una soga no estaría nada mal.-Nos pasamos horas y horas hablando, pero casi nada sobre acerca de nosotros, no como había pasado esta misma mañana... y eso en cierto modo, me entristece.Es tarde, así que él me acompaña hasta la puerta de mi nueva casa y nos quedamos otro rato ahí parados.
-¿Sabes? aunque Rebecca sea así de prepotente a veces, le has caído de maravilla.
-¿Te lo ha dicho ella o es una forma de hacerme un alago?
-Te lo digo enserio, es imposible que no caigas bien a la gente, eres especial.
-¿En qué sentido?
-Ya lo descubrirás, señorita de los bosques.Bueno, es tarde...¿te veo mañana?
-Te veo mañana.-Justo antes de entrar a casa, me giro y pego un pequeño grito intentando llamarle la atención, él se gira y se queda mirándome.-Me encantaría tener otra conversación sincera como la de esta mañana.-Él sonríe y se aleja de mi.Ésta vez me acuesto en la cama, para poder dormir hasta el día siguiente.

Las tres semanas siguientes se podrían definir en una sola palabra ' Perfectas' nadie sabe de que Jonathan sigue vivo y que entre Robert, Rebecca y yo lo estamos cuidando.Entre ella y yo, crecen nuestros lazos de amistad, lo que eso mejora a la calidad del grupo.Pero hay algo que me tiene obsesionada, algo que hemos dejado de lado desde que he llegado aquí, y sólo faltan un par de días para llegar al mes.¿Ya ha pasado tanto tiempo? Entre todas las cosas se me había pasado volando.Pero centrándonos en los que nos teníamos que centrar, era que en una zona en concreto del pueblo, todas las mañanas amanecía el suelo blanco, lleno de plumas, ¿de una gallina, un pájaro? No, desde luego que no, era de un ángel.La otra historia que teníamos que descubrir cual era su origen.Me he pasado dos semanas encerrada en casa intentando buscar algún significado, he mirado en libros antiguos, todo relacionado con la biblia, buscar información acerca de los ángeles.Pero nada, lo único que he encontrado es unas pequeñas definiciones dentro de un libro de: El Hombre de Vitruvio aquel famoso dibujo de Leonardo Da Vinci, intentando buscarle alguna relación, pero lo único en lo que coinciden es en el año de su existencia, en 149o. Los ángeles, cuentan que eran los mensajeros de Zeus, más tarde otros sirvieron al mismísimo Dios o criaturas de espíritu Divino o Celestial.Lo único que se, es que ella, fue un ángel expulsado de su hogar por enamorarse de un humano, acabada siendo una humana.Seguramente al morir volvería a su lugar natal, pero quiero saber qué les sucedió.

Hoy quiero salir al mercadillo, quiero dar un paseo, despejarme un poco las dudas.Hoy Robert y Rebecca se ofrecieron a cuidar la atención de Jonathan, así que no me preocupo en que algo pueda suceder.Me entretengo un par de horas mirando todos los puestos.De comida, de utensilios, de objetos hasta que me detengo delante de uno en el que hay todo tipo de colgantes: me fijo en dos que son muy similares con un símbolos diferentes, uno que representa la fidelidad y otro la paz.Me permito comprarlos, ya que le había prometido a mi hermana llevarle algo a casa.No pasa mucho tiempo después cuando oigo a alguien gritar mi nombre con desesperación.Es Robert que viene corriendo, buscándome.De repente me pongo nerviosa ¿le había pasado algo a Rebecca, a Jonathan? No puedo evitar pensar cosas horribles. Hasta que lo tengo justo delante, intentando recuperar el aliento.

-Tenemos un problema.-Consigue decirme después de todo, conseguimos salir de todo aquel gentío y nos alejamos a una zona en la que solo nos encontramos los dos.
-Estás asustándome de verdad.
-Se han dado cuenta de que han pasado varios días en los que no se escuchan los golpes que Jonathan provocaba, y de que pasamos mucho tiempo allí.Alguien nos ha visto.Christopher quiere investigar la casa, creo que quiere asegurarse o bien de que Jonathan ha muerto de verdad, o que ha conseguido salir.
-Realmente tenemos un problema...-Me cuesta pensar, no puedo hacerlo con claridad, empieza a entrarme un calor tremendo.Tanto que intento buscar un lugar en el que sentarme, pero prefiero quedarme de pie.-¿Qué hacemos? Tenemos que sacarlo de ahí.No podemos fallarle, Robert...
-Sabía que dirías eso, así que bien, he pensado en una cosa: Los tres lo sacaremos de casa, lo montaremos en un carruaje, mis caballos son bastantes rápidos.Después incendiaremos la casa, no sin antes sacar todo lo que podamos.
-Buena idea...
-Entonces será cuando saquemos a Jonathan lejos del pueblo, al menos provisionalmente, conozco un lugar que sería seguro de momento, pero no se hasta cuando podremos aguantar.
-Vale, es una buena idea.. yo te ayudaré.¿Y después? -Consigo decir sin tropezar con mis propias palabras.
-Después esperemos que la suerte esté de nuestra parte....
Decidimos hacer aquel plan por la tarde, es el único momento en el que más tiempo disponemos. Aunque sea arriesgado, lo es y mucho, pero tenemos que ir a todo o nada, ahora es cuando realmente no podemos tirar la toalla.Empiezo a ponerme nerviosa en cuanto veo que tardan más de lo que hemos dicho, y empiezo a pensar que me han dejado sola en esto o que los han pillado y nuestro plan se ha ido al traste.Tengo intenciones de ir a buscarlos pero entonces es cuando los veo aparecer a toda prisa, y traen con ellos unas cuantas bolsas grandes, seguramente para guardar todas las provisiones y no llamar más la atención.Siento un gran alivio y espero a que ellos lleguen antes de entrar en la casa.
-Siento el retraso, espero que no hayas pensado que te íbamos a dejar tirada.Rebecca se retrasó, en el interior del bosque hay un carruaje esperando, llevaremos las cosas y sacaremos a Jonathan de aquí según nuestro plan ¿vale?
-La verdad empezaba a pensarlo, pero no podemos tardar más.

Empezamos a sacar todas las provisiones, comida, ropa, e intentamos recuperar todos los objetos de la casa que seguro que a Jonathan, le hará ilusión recuperarlas y no perderlas.Registramos hasta el último cajón.Y en cuanto lo tenemos todo metido en grandes bolsas, aunque cuesta por el gran peso que lleva, salimos corriendo hasta el carruaje y lo metemos todo, sin dejar nada atrás.Ahora queda tal vez, lo más duro y arriesgado, sacar de ahí a Jonathan.¿Pondrá resistencia o será fácil de convencerlo? Me ofrezco yo a bajar, aunque Robert le caiga de maravilla, conmigo tiene más confianza.Así será más rápido, él estará preparado junto a Rebecca para no perder más tiempo y conseguir que los caballos corran deprisa antes de vernos.Le prometo que no fallaré y él sale corriendo hacia el bosque.Suspiro y cojo el barreño lleno de alcohol y empiezo a rociar con ello el interior de la casa, así prenderá el fuego más rápido.Dejo tirado el objeto en el suelo y bajo las escaleras, con cuidado de no tropezarme, aunque debería estar acostumbrada y saber dónde tengo que pisar de las veces que he hecho el mismo viaje.
-Jonathan... ésta vez no he venido a traerte comida.Verás.Nos han descubierto, se han dado cuenta de que ya no escuchan tus golpes y que Robert y yo pasábamos mucho tiempo viniendo por aquí.Christopher quiere asegurarse de que estés muerto o de que no hayas conseguido salir.
-¿Y piensas dejarme aquí, verdad?
-No, desde luego que no.Vamos a sacarte de aquí, vamos a llevarte a otro lugar, pero... hay otra cosa.Tenemos que destruir la casa, sin dejar rastro alguno, ninguna prueba de que no estás aquí.Se que es una difícil elección, pero no tenemos más tiempo....-Suspiro y me quedo mirándole a los ojos, si para mi esto me está resultando difícil y no tengo ni la más remota idea de como va a funcionar, no puedo imaginarme cómo se debía sentir él.-Hemos... sacado todas tus pertenencias, no queda nada en el interior de la casa, te lo prometo.-Parece que le cuesta en reaccionar, pero admiro su valor y su fuerza.Se levanta con rapidez de la cama y acepta sin duda alguna, eso lo facilita más las cosas, pensaba que iba a ser más complicado.Se lo bastante duro que es tener que abandonar tu propia casa, dejar todo atrás, pero tener que destruirla hasta que no queden ni los cimientos, y más siendo tú el propio provocador para poder salvar la vida debe ser horroroso...
-Estupendo, subamos entonces...
Antes de salir por la puerta se queda mirando una última vez el interior de la casa.Le acompaño hasta la salida, cojo la caja de cerillas que tengo dentro del bolsillo de mi bolsa y dando un suave golpecito la enciendo, la lanzo dentro con fuerza junto con la caja de cerillas y cierro la puerta con rapidez, alejándonos a toda prisa de allí.Se puede observar en el exterior como las ventanas se vuelven de un rojo fuego agresivo.No podemos perder más tiempo, y me doy cuenta de que por muy fuerte que sea aquel chico, no puede evitar echarse a llorar y ver como todo un pasado, todo lo que fue su vida ahí se destruye poco a poco.Escucho unos pasos, grito de gente.' Maldición' Pienso para mis adentros. Salimos corriendo a toda velocidad hacia el bosque, no tenemos tiempo.Llegamos al carruaje en el que los dos se encuentran ya preparados para marcharse, marcharnos.
-¡Tienes que subirte,Jonathan, vamos!- Grito con desesperación y él obedece.Miro en dirección de la casa;los gritos se escuchan cada vez más cercanos.En cuanto me giro me doy cuenta de que no me han esperado, que se marchan sin mi, que el carruaje se aleja cada vez más.Echo a correr mientras grito sus nombres, intentando alcanzarles, pero es inútil. Sólo espero que haya sido un plan de Robert y que más tarde vuelva a por mi. Doy una vuelta por al rededor del bosque, intentando buscar otro refugio, pero no me da tiempo.Me han visto.

Todos corren hacia a mi con antorchas sujetadas con las manos, es de noche y es por eso.Empiezan a mirarme, a acusarme, me siento perdida y nerviosa totalmente fuera de lugar.Me miro las manos que las tengo manchadas y sucias por completo.Tengo una pequeña quemadura que hasta ahora no me había dado cuenta, seguramente la intentar salir corriendo alguna pequeña chispa de fuego saltó para rozar mi pierna, aunque no me duele pero si veo la marca.
-Ha sido ella, ella ha provocado el incendio!-Gritan todos a coro mientras clavan sus ojos en mi, llenos de odio, de injusticia.
Intento salir corriendo pero no puedo.No se cuando ha sido el momento en el que me encierran, no recuerdo prácticamente un golpe en la cabeza y como aturdida me llevaban a una especie de calabozo.En cuanto me despierto se que han pasado más de una hora, porque está completamente oscuro por lo que puedo ver por la pequeña ventana que tengo justo detrás y que da a la calle.En todo ese tiempo no ha habido ni rastro de Robert, ni si quiera ha venido a buscarme.
Traición, eso es lo que siento.Me ha dejado sola en esto.Jamás me podría pensar que él me hubiera hecho esto ¿Especial? Eso fue lo que me dijo que yo era, especial.Ahora querría verlo más muerto que vivo, por algo que no tiene perdón.Al menos me intentaría calmar llegar a saber que Jonathan está a salvo, lejos de aquí y que no le han descubierto.Lo habría sabido ya.
Escucho unos pasos, alguien viene pero aquí abajo no hay nadie.Me siento y me quedo esperando guardando silencio.Llega Christopher, aquel hombre al que ahora le tengo un odio incontenible. Se queda mirándome y se echa a reír:

-Así que a parte de loca, pirómana.Esto no va a ayudarte en tu carrera ¿lo sabes, preciosa?
Quisiera darle un guantazo pero me ahorro el momento, se que él tendrá su merecido tarde o temprano y entonces esa será mi verdadera victoria.Un guardia que va con él se queda también mirándome: es joven, pero seguro que es mayor que yo. Cojo fuerzas, al menos eso ahora es mi mayor aliado y aunque me duele la cabeza intento evitar pensarlo y no hacer caso alguno.
-¿Y qué piensas hacer, lo mismo que le hiciste a Jonathan o a Helena?
Es como si le hubiera abofeteado la cara por lo que me mira con odio, mucho odio.Quiero sonreír por que parece que le he dado donde más le duele.Pero tampoco quiero relajarme, algo me dice que lo peor aun está por llegar.
-¿Acaso te pensabas que no me había dado cuenta de que ya sabes la verdad?Te advierto que no te va a ayudar de nada.Estás acusada de un delito, un incendio.No seré yo quien cuente lo que sucedió hace años, ni tú llegarás para hacerlo.
-¿Qué te hace estar tan seguro?-
-Algo que está en tus manos, y eres culpable.Tú eliges, o encuentro a Jonathan muerto por mi mismo o bien... te puedo acusar de un asesinato que jamás existió ¿Que maravilla, no? ¿Quién te iba a creer a ti, cuando intentes negarlo mientras yo esté aquí? Todos sabrán que eres la responsable de su muerte.-Me abalanzo sobre él, lo empujo contra la pared intentando golpearle la cabeza y acabar con su maldita vida ahora mismo.Un ser despreciable, eso es lo que es él.El guardia ni siquiera se molesta en separarme de él, pero él es más fuerte y me sujeta con ambas manos por el cuello, intentando dejarme sin respiración.Yo intento dar bofetones al aire, intentando separarme, pero no lo consigo.Por fin consigo encontrar en su mirada aquel odio, encuentro la verdadera persona que es él.
-¡Ya basta, señor!- Grita el guardia con miedo.Christopher me suelta el cuello, yo me echo hacia atrás intentando toser y recuperar el aliento.
Él sonríe de una forma que me estremece el cuerpo provocándome un escalofrío desagradable de la cabeza hasta los pies.
-Tienes razón no merece la pena perder ahora el tiempo con ella.Nos veremos en el día de tu ejecución, brujita.- ¿Ha dicho ejecución? En cuanto se marchan me quedo mirando la puerta de la reja que ahora se encuentra una vez más cerrada.Me siento como puedo en el suelo, apoyándome en la pared, me echo las manos a la cabeza y me echo a llorar.
Casi no tengo comida en el lugar dónde me encuentro.Ya han pasado otros dos días desde que bajó el señor Callahan a mi celda, o mejor dicho, el día en el que él intentó matarme claro que yo tampoco es que hubiera estado muy femenina en aquel momento, pero se lo merecía.Cada vez que intento decir su nombre es como si soltara veneno.El guardia que iba con él me llama la atención, me baja dos veces al día algo de comida, pero muy poca, sólo un trozo de pan, queso y agua.Lo justo para soportar el día.Seguramente será porque quiere verme con la cabeza cuerda y con energías en el día de mi ejecución, es despreciable.
¿Cómo se puede estar al lado de un hombre así y sirviéndolo? Aunque no es momento para juzgar a las personas, Robert me ha dejado aquí tirada, sigo sin explicarme el porqué.Me paso el día prácticamente durmiendo, o mirando lo poco que puedo ver del exterior a través de la pequeña ventana que hay:ahora entiendo como se debía sentir Jonathan cuando estaba él solo ahí abajo, en ese sótano, bueno, en lo que ahora puede quedar de él...
Cada día que pasa hago una pequeña raja en la pared con una piedra que había en el suelo,exactamente igual que hacía él. Ésta es la octava rallita que hago desde que estoy aquí, y aun no tengo ni idea cuando vendrán a buscarme ni cuando será el día de mi muerte.En vez de estar preocupándome por eso, me lamento todo lo que puedo: en como le he fallado a mi hermana pequeña, en como he roto la promesa de que volvería a estar con ella, en como he fallado en mi trabajo.No volveré nunca más a casa, éste debe ser mi castigo.
Hoy es cuando de verdad me echo a llorar, arrinconada en un lado de la cama.Escucho unos pasos, intento tranquilizarme y me limpio las lágrimas mientras me levanto con rapidez.Hoy debe ser el día, en el que acaben conmigo, la última vez que vaya a ver la luz del sol, me acerco hacia la verja y observo como un guardia, abre la puerta.Me llama la atención, pues no es el que siempre suele venir.
-Vamos, el señor Callahan quiere verte antes del gran momento.-Lo dice en tono serio y espera a que salga con la puerta. Patético, me parece realmente patético todo esto.
-¿Gran momento? es así como lo denomináis cuando vais a ejecutar a alguien?-Las palabras salen solas, demostrando todo el desprecio que siento por ellos, sobretodo por el chico que está conmigo ahora mismo. Él camina justo detrás mío, asegurándose de que no me paro, pero algo llama mi atención, dejo de escuchar sus pisadas ¿Se habrá parado a comprobar que todo está en orden? En cuanto me giro lo veo que está tirado en el suelo, no se si está muerto o simplemente desmayado pero...¿qué le ha pasado? Todo está tan oscuro que no consigo ver bien qué ha pasado.Escucho una voz familiar, la cual reconocería en cualquier parte.

-Siento haber tardado tanto a por ti, ¿llego a tiempo?-Es Robert, si es él.Me encantaría darle una paliza por haberme abandonado de aquella manera como lo hizo, es más, estoy demasiado cabreada con él.Me acerco y le doy unos cuantos empujones, llena de rabia.
-¡No tienes ni idea de por lo que he pasado estos ocho días! Me encerraron, querían ejecutarme, ¡casi muero de hambre! Me abandonasteis, me traicionaste ¿¡porqué tengo que darte ahora las gracias?!-Él me sujeta con ambas manos e intenta tranquilizarme, él también me habla pero no grita como lo estoy haciendo yo, si no que lo hace más pausadamente con tranquilidad, sintiéndose culpable por todo lo que había tenido que soportar.
-¿He vuelto, no? He venido a por ti. Mira lo siento, no tenía ni idea de que iba a pasar esto.Yo también he sufrido estos días pensando en lo que me odiarías después de lo que hice.
-Y no te equivocas, te he estado odiando cada segundo desde que me encontraba aquí abajo.
-No es algo que pudiera dudar.Pero...¿me vas a dejar que te saque de aquí? Se van a dar cuenta de que estás tardando en salir y entonces será peor. -Me quedo mirando al guardia que aun se encuentra aun tirado en el suelo.No me preocupa que esté muerto, me preocupa lo que pueda pasar después, y que nosotros seamos los próximos en acabar así como no nos demos prisa, él tiene razón.
-No te preocupes, sólo está desmayado y tampoco me ha visto, así que no tienes que preocuparte.¿Vamos?-Él me ofrece la mano, yo la aceptó.Es rápido así que no me cuesta para nada seguir la velocidad que él lleva corriendo.Nos escondemos durante unos minutos en un callejón, más que nada para ganar tiempo y bajen todos al calabozo para investigar qué está pasando.Es entonces cuando los dos salimos corriendo hacia el bosque, con suerte nadie nos ve y es un milagro porque no pensaba que fuera a salir tan bien.No tenemos tiempo para pararnos a hablar, él si lo ha visto pero yo no, una pequeña cuesta en la que torpemente tropiezo y me caigo rodando: demonios, me he hecho daño en la pierna.Me cuesta levantarme aunque Robert me ayuda, según él dice que el lugar al que nos dirigimos queda muy poco por llegar así que se ofrece para llevarme en brazos y yo se lo agradezco.
-Seguro que el señor Callahan estará furioso al ver que no estás allí, removerá todo el bosque ,el pueblo y bajo tierra si hace falta para encontrarte.
-Lo que más rabia le debe dar, es que no ha conseguido quitarme aun la vida como él estaba deseando.Por suerte aun no le voy a dar ese placer de verme muerta.
-Oye... lo siento de verdad, quise volver a por ti. Pero habrían sospechado y no podría permitir que todo se fuera al traste.Tú eras la recién llegada y que te hubieras ido habría sido muy peligroso.Pero tampoco entraba en mis planes arriesgar tu vida.-Sus palabras suenan muy serias, sinceras.Escucho el dolor en su voz, yo le aprieto con cuidado intentando darle un abrazo mientras él me sigue llevando entre sus fuertes brazos sin dejar de caminar.
-Te perdono. ¿Quién es el valiente ahora? Has vuelto a por mi, te has arriesgado, eso si que es valentía.No puedes negarmelo.-Esta vez soy yo quien le da un beso en la mejilla, de agradecimiento nada más, pero no me parecería justo que después de todo lo que ha hecho, no lo hiciera.-Gracias.-
-No podía quedarme sin verte una vez más ¿tenemos una conversación sincera pendiente, no?-Él se echa a reír, al igual que yo y asiento con la cabeza.Él se para en seco delante de una casa y me deja en el suelo con cuidado.Puedo caminar hasta la entrada sin dificultad alguna. Antes de avanzar se pone delante mía, me mira a los ojos y me coge de la mano.Me asusta, aunque no se el porqué de su actitud de ahora.
-Lo que vas a ver ahora.... seguro que te puede cambiar la vida, aquí es dónde vamos a quedarnos y sabía que tendría que traerte.Hay alguien que se muere de ganas por verte.- Me ayuda a llegar hasta la puerta y en cuanto la abre, en el interior se encuentra una casa muy coqueta y acogedora, con tres habitaciones, un gran comedor y una bonita chimenea.Rebeca que se encuentra en la parte de la cocina preparando la cena viene corriendo hacia mi y me abraza con fuerza.No pensé que le alegraría verme con vida, así que no vacilo, a mi también me alegra en verla, así que también le devuelvo el abrazo.
Sentados junto a la chimenea está Jonathan, junto a una mujer con un aspecto muy bien cuidado aunque algunas pequeñas arrugas no las puede disimular. al igual que puedo observarle las blancas canas que le salen por el pelo. Él me sonríe y me saluda, tiene un aspecto mucho mejor al que le vi la última vez, le devuelvo la sonrisa y la mujer que se levanta para acercarse a mi me llama demasiado la atención.El corazón se me para por completo, su aspecto, sus ojos, el pelo, todo me resulta tan familiar desde la última vez que lo vi. Todos se quedan mirándome, todos sonríen con amabilidad, sobretodo Robert, que se coloca justo detrás de mi, posando su brazo sobre mis hombros, dándome calor, dándome ánimos.
-Sara, cuanto tiempo.-Incluso su voz que hacía años que no volvía a escuchar, me recuerda a mis noches de cuando era pequeña.Aquella voz que escuchaba cuando me contaba cuentos, aquella que se parecía tanto a mi y nunca llegué a pensar que esto me estaría pasando.
-Mamá.-Contesto al fin, con la voz entrecortada y temblorosa.¿Es un sueño? No, mis cuentos dejaron de ser pura fantasía para convertirse en realidad hacía años.

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Alice Jonhson
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Mensajes : 218
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MensajeTema: Re: No todas las historias son iguales.   Vie Abr 27, 2012 11:08 am

Revolución.

Vale, si ésto era un suño sólo esperaba a que alguien llegara y me despertara.Ahí estaba yo delante de mi madre, sin saber qué decir sin saber como reaccionar.Enseguida noto como Robert se aleja de mi y se une junto a Jonathan justo al lado de la chimenea. Siento como he estado engañada durante todos estos años, en como he llevado una vida hacia adelante, sabiendo que no volvería a ver a mi madre y de repente la veo delante de mi, cómo si todo hubiera sido una broma de mal gusto.Seguramente todos están esperando desde hacía ocho días que se habían escondido en esta casa a que yo llegara y le diera un abrazo.Así que decido no tardar más me acerco a ella y la abrazo, no me creía que esto era real hasta que pude tocarla, hasta que ella me rodeo con sus brazos devolviendo el cariñoso gesto.Quiero echarme a llorar, pero ya lo hace ella. Así que me dedico a consolarla frotando su espalda intentando tranquilizarla, sonrío por que me hace sentir bien.En cuanto me separo de ella, todo parece volver a la normalidad. Rebecca se da cuenta enseguida de como tengo la pierna, con una gran raja en el pantalón.Me llama la atención y yo me quedo mirando con atención.No recordaba lo mucho que me dolia hasta el momento en el que tengo que dirigirme al sofá.

-Siéntate, enseguida te saco unas vendas y te curo esa herida,- ha sido mi madre la que se ha ofrecido en ayudarme, y me lo dice con un tono de voz dulce, con cariño, como cuando era pequeña.
-¿Alguien puede explicarme qué ha pasado? Robert, prometiste que la traerías sana y salva. -Rebecca le lanza un gruñido y una mirada acusadora, pero yo la interrumpo.
-Ha sido culpa mía Rebecca. Veníamos corriendo, pero yo no vi una pequeña cuesta, tropecé y me caí, él me trajo en brazos todo el camino.
No tarda mi madre en aparecer con unas vendas, me cura la pierna con un poco de alcohol y una medicina que desconozco, pero es fresca como la menta. Tengo unos pequeños arañazos y algunas heridas de la caída, me quejo del escozor.Mi madre me coloca unas vendas bastante apretadas sobre la pierna y al poco rato me siento junto al banco que está en la chimenea.Ninguno tiene ganas de cenar esta noche, sólo tomamos una taza de chocolate caliente que Rebecca ha preparado.
-¿Vas a contarme de una vez qué pasó allí, Sara? Me refiero antes de que Robert fuera a buscarte.
-Cuando os marchásteis, pensé que era la persona más desafortunada del mundo.Me encerraron, apenas me llevaban comida, incluso querían ejecutarme....no tenía miedo, pero pensaba que había fracasado.Entonces vino un guardia a buscarme, entonces no se cómo apareció Robert dejó inconsciente al guardia y me sacó de allí.
Un gran silencio guarda el salón, todos me miran con ojos desconsolados.Parece como si alguno se muriera de ganas por decirme 'Oh sara cuanto lo siento...' Yo sujeto la taza con el chocolate caliente en su interior con ambas manos, me quedo mirándola, le doy otro sorbo y me quedo mirando a la chimenea que en su interior se encuentra el fuego que me llama la atención y me recuerda a como ardía lo que ahora ya no existirá, la casa de Jonathan.
-Entonces el señor Callahan debe estar furioso al ver que has conseguido salir y no te encuentra.
-Digamos que ahora no podemos estar tranquilos.... no es seguro salir ahí afuera.Tenemos que tener cuidado.
-Pero tenemos que volver.... -Me quedo mirando a Robert, que este no tarda en devolverme la mirada, sabe exactamente a lo que me refiero.
-No podéis volver, sabéis perfectamente que eso ahora mismo sería como un suicidio.-Es mi madre la que habla ahora buscando consuelo en sus palabras.Yo la miro, pero antes de que pueda decir nada, Jonathan decide dar el paso.
-Pero tienen que hacerlo, yo iré con ellos.-Nos pasamos toda la noche discutiendo ese tema, no nos llegamos a poner de acuerdo.Lo único que debatimos es la posibilidad de enfrentarnos a lo que seguramente sea una guerra.

Todos se van a dormir a sus respectivas habitaciones, yo decido quedarme en la misma que mi madre.Pero realmente no tengo ganas de dormir, me gustaría saber todo tipo de resupuestas, todas aquellas que no he obtenido desde que era pequeña. Saber desde cuando ella estaba en este lugar, qué hacía aquí y porqué siempre pensé que había estado muerta. No quiero enfadarme con ella y mucho menos reprocharle nada, tampoco tengo fuerzas para encontrar una excusa.Aunque no puedo imaginarme la cara de felicidad que pondría Adela si la llegara a ver.Nos pasamos toda la noche hablando, y me explica todo lo que había pasado:
Salió de viaje, justo después de tener a mi hermana pequeña.Aquellas tierras se encontraban en guerra, y ella cayó enferma, muy enferma.Por eso se pensaban que la habían dado por muerta.Jamás la dejaron volver a casa, hasta que recibió noticias mías.Hasta que Robert y los demás encontraron esta casa en la que mi madre había estado viviendo hasta ahora; ellos le pidieron refugio y ella no pudo negarse.
En cuanto Rebecca me nombró mi madre supo que estaba hablando de mi, le contaron todo lo sucedido. Mama sigue contándome en como Robert se torturaba todas las noches intentando pensar en como regresar y sacarme de allí, en como estuvo todos los días suplicando que lo dejaran ir, hasta que lo consiguió.
Un nudo se queda en mi garganta, no se qué decir, pero por un instante me doy cuenta de algo que para mi no puede ser cierto.

Lo que más me sorprende, es cómo se había enterado de la peor noticia, de como mi padre y el resto de nuestra familia habían muerto en aquel incendio.Al parecer, se lo habían hecho saber mediante una carta, mi madre que solía hablar con una mujer que repartía las cartas, era quien la mantenía al día.Así que me sigue explicando que ese fue otro de sus motivos por el que no quería volver.Le cuento que Adelia está perfectamente y que su hermana la está cuidando muy bien, y que en cuanto regresemos a nuestro hogar podremos vivir en una casa para nosotras solas, como una familia feliz.
Estoy tan cansada que acabo durmiéndome, pero me doy cuenta de que mi madre no lo hace, se queda mirándome mientras me acaricia el pelo, a mi lado, tumbada encima de la cama.Me despierto cuando es de día.Así que me levanto, me cambio de ropa y me dirigo hacia la cocina.La pierna ya no me molesta casi nada, seguramente era aquella medicina que me puso anoche mi madre, era muy eficaz.
Sólo veo a mi madre y a Rebecca, seguro que los chicos han salido de caza, pero yo quiero unirme a ellos.Ellas dos me lo prohiben al menos hasta que esté recuperada del todo, pero me siento inútil al no poder hacer nada, y tener que estar tumbada casi todo el día para guardar reposo.Me cuesta mirar a mi madre a la cara y recordar todos los buenos momentos, habían pasado 8 años, pero aun así me encanta que ella esté aquí, que cuide de mi, de los demás.Y sobretodo que siga siendo la misma mujer de siempre.

Han pasado unos cuantos días, juraría que semanas y mi pierna está estupendamente, mejor que nunca.Y después de insistir mucho me han dejado salir de caza estos días. Normalmente solemos turarnos, a veces yo cocino ayudando a Rebecca.Otras veces ayudaba a los hombres a conseguir comida.Ahora que vivíamos escondidos, tampoco podíamos salir por los alrededores y arriesgarnos a que nos vieran.A mi me encanta poner trampas, para los animales.Los chicos se dedican a cocinarlos. Estos días estábamos alimentándonos de maravilla y Jonathan cada vez tenía mejor aspecto.El ambiente en el grupo cada vez creía favorablemente.Pero esta mañana está siendo de lo bastante extraña, no encuentro a Robert por ninguna parte y empiezo a asustarme de verdad.Regreso a casa con rapidez, pero ahí tampoco está.Corro por el bosque gritando su nombre, me subo a los árboles, me acerco al río, pero nada, ni rastro de él.
Es Jonathan quien viene detrás mía, llamándome yo me acerco hasta donde está él y me quedo mirándole ¿qué está pasando?
-Sara, Robert ha vuelto al pueblo, quiere asegurarse y ver cómo están las cosas por allí.Tranquila, sabe lo que se hace.
-Lo se, pero lo que me fastidia es... ¡que sabe hacer las cosas, pero yo quería ir con él, no quiero que vaya solo!
-¿Quieres tranquilizarte por favor? seguro que antes de la comida está aquí.
Me relajo, o al menos lo intento.Hoy hemos conseguido un ciervo y también unos cuantos peces para cocinar, será un buen banquete, aunque yo no tengo apetito ninguno, no al menos hasta que él regrese y sepa que esté bien.
Tarda demasiado, ya debería estar aquí.No dudo más, quiero salir a buscarlo, aunque intenten impedírmelo, pero no puedo quedarme más rato quieta, él ya ha arriesgado la vida por mi, es hora de devolverle el favor. No me perdonaría jamás estar en deuda con él y no poder hacer nada por ayudarle.
Escucho unos pasos, no se de dónde vienen, pero alguien me da un susto tremendo. Es Robert, ha venido corriendo, está sudoroso y el pulso lo tiene acelerado por completo.Intenta respirar y le convenzo para volver al interior de la casa, se siente y beba un poco de agua fresca para aliviarse.
-¡Me has dado un susto de muerte! Llegué a pensar que te había pasado algo, eres un....ugh ¡eres un cabezota!
-¿Por qué? se puede saberse qué te pasa ahora?
-Siempre haciendo las cosas a tu manera, tú solo, sin contar con los demás.
Prefiero no discutir, entramos en el interior de la casa y me siento, medio cabreada encima del sofá.Hasta que él recupera el aliento y decide hablar.
-Hay muchos guardias haciendo la ronda, el pueblo está totalmente cambiado.Hay esclavos.Todo está demasiado silencioso y han destruído algunas de las casas, seguramente donde vivíamos antes....
-¿A santo de qué?
-A santo de nada.-Respondo con brusquedad, mirando a la nada, si, aun sigo cabreada.-Christopher está tan cabreado que quiere debilitarnos, quiere que nos entreguemos y regresemos al pueblo.
-Sara, van a ejecutar a los dos guardias que te estuvieron vigilando.Cree que ellos fueron los que te sacaron de allí, que son tus cómplices.-Vaya, eso si que no entraba en mis planes...¿pero a mi qué más me daba? No, ésta no soy yo, debíamos hacer algo.Estaba claro que esto era el comienzo de una guerra.Pero nosotros éramos pocos, al menos que... consiguieramos aliados o gente que quisiera ponerse de nuestra parte.
-¿Cuándo será?
-Mañana por la mañana, antes de que salga el sol. Si queremos hacer algo, no tenemos mucho tiempo.-Robert parece desesperado.Nervioso, en el fondo es un pedazo de pan.
-Está bien... iremos allí, sacaremos a esos dos guardias de allí, destruiremos el ayuntamiento y ya de paso traeremos a algunos de sus esclavos.Vamos a saquear y destruír sus planes. Iremos Robert y yo...No podemos arriesgar a que Jonathan venga.
-Yo voy con vosotros.-Es Rebecca la que habla esta vez, en un tono seguro y con las ideas claras.'Esa es mi chica' quiero decirle, pero esto no es un juego y no me gustaría que alguien más se arriesgue en venir.-Recuérdalo Sara, soy rápida y astuta, es imposible que me atrapen.-Es verdad, al menos es una verdad, la única que consigue tranquilizarme yo sola.
-Tranquila Sara, yo me quedaré aquí con tu madre hasta que volváis.Se que regresaréis pronto.-Jonathan, siendo tan amable y tan adulador como el primer día que lo encontramos en el sótano.Tan amable como siempre.No encuentro las palabras adecuadas para agradecérselo, así que le sonrío.
-Si esto no sale bien y no volvemos pronto...
-Vais a volver.-Es mi madre quien me interrumpe, se acerca a mi y me retira el pelo de la cara.Se queda mirándome, me rodea la cara con sus manos y me besa en la frente, su mirada es tranquila, cálida, una que me protege y me da fuerzas.Le sonrío y la abrazo con fuerza, temiendo a que me la vuelvan a quitar de mis manos.- Estoy completamente segura, eres fuerte, al igual que yo.Y siempre has sido lista, se que lo conseguiréis.Estoy muy orgullosa de ti, cariño.-¿Cuánto hacía que no escuchaba aquellas palabras? demasiado tiempo.
-Si queremos estar listos tenemos que hacerlo ya, nos queda menos de un día para prepararnos y no tenemos algún arma que llevar.
-Podemos fabricar algunas lanzas con palos de madera, con la punta bien afiliada, y algunos cuchillos.Cuando estemos allí podemos robar algunas pistolas por si hicieran falta en algunas ocasiones.-Mi sugerencia no suena del todo mal.¿Quién sabe lo que podría pasar?
El resto del día nos lo pasamos en el bosque preparando todo tipo de armas, acabado en Ya llevamos como una docena de lanzas preparadas.Lo que más tarde hemos tardado en encontrar han sido los palos, con ayuda de los cuchillos nos dedicamos a afiliarlos acabado en una punta tan fina que da miedo sólo con verla, será muy eficaz si la lanzas con fuerza y fijas un objetivo con la vista.Robert y yo nos quedamos fuera, acabándolo todo para mañana, el resto ha decidido descansar, sobretodo Rebecca que tendrá que está al cien por cien cuando venga con nosotros.No me importa tener que estar hasta las tantas de la madrugada despierta, es más, dudo que esta misma noche pueda dormir, pero no me preocupa.Estoy completamente tranquila, me siento bien donde estoy ahora e incluso es el primer momento en el que puedo estar a solas sin problema alguno con Robert desde que él consiguió sacarme de allí.Él se queda mirándome mientras da los pequeños cortes con el cuchillo, me doy cuenta porque siento esa presión en el cuerpo cuando alguien te mira durante unos segundos.

-Me parece increíble.-Consigo decir sin soltar el cuchillo ni el palo.
-¿A qué te refieres?-Me pregunta aturdido pero con el interés en la voz, normalmente nuestras conversaciones habían sido así, empezar sin sentido alguno y al final...
-Ya han pasado dos meses desde que llegué aquí..y aun siento como si no he conseguido hacer nada.
-¿Nada?¿,enserio piensas eso? Conseguiste averiguar que Jonathan estaba vivo y lo sacaste del sótano.Has conseguido cabrear al señor Callahan y sobretodo despertar una guerra en la que seguro él acabará perdiendo, además tienes un don, puedes contactar con los espíritus. ¿Y dices que no has hecho nada?
-Pero la mayoría ha sido gracias a tu ayuda..
-¿Sabes otra cosa que has hecho desde que llegaste? que no pueda apartar la mirada de ti.
Me ha dejado sin palabras, realmente no se qué decirle y me sabe tremendamente mal dejarlo así sin decirle nada ¿pero qué voy a contestarle?Sería absurdo seguir ese mismo rollo si realmente no siento lo mismo.Aunque admito que me duele, me fastidia no poder hacerlo.¿ Por qué motivo?No lo entiendo, no debo sentirme mal, no puedo presionar a mis propios sentimientos pero tengo miedo a hacerle daño, tal vez me importe demasiado.Me aclaro la voz y me quedo mirando al suelo, dejando de hacer lo que estaba haciendo hacía unos minutos con el cuchillo, juraría que se me han quitado las ganas.
-No hace falta que digas nada, no quería ponerte en un compromiso.Ha sido culpa mía,.
-Robert...yo no pretendía hacerte daño.
-Jamás lo haces, preciosa.-Hoy es la primera vez que no me llama 'chica de los bosques' y todo por llamarme algo que hasta ahora nunca había hecho, me había dicho preciosa.Me da un beso en la mejilla y me sonríe.Ahora si me siento totalmente mal.Él siempre tratándome tan bien y yo sin saber qué hacer, sólo preocupándome en no perder mañana la vida.En que todo el sabotaje de mañana salga bien.Cojo todas las lanzas, recojo los cuchillos que están en el suelo y lo meto dentro de la casa, no quiero ni siquiera dormir, así que me tumbo en el sofá que hay en el salón.Me paso media noche dando vueltas, y el otro resto consigo dormirme.
Aun están todos en sus respectivas camas, sólo escucho los pasos de dos personas y enseguida me doy cuenta de quienes son: Rebecca y Robert.No queremos molestar al resto, bastante duro será cuando se despierten y sepan donde estamos, qué estamos haciendo y lo complicado que será volver sin riesgo alguno.

Me levanto del sofá, voy al aseo y le lavo la cara con agua fría así conseguiré espabilarme antes.Me quedo un rato mirándome en el espejo, veo la pequeña cicatriz de la frente, aquella que me hice la primera vez que entré al bosque, justo cuando llegué al pueblo pero que ya ha casi desaparecido.Me recojo el pelo en un moño aunque sobresalen algunos mechones por la parte delantera; me pongo unos pantalones cortos de pana lo bastante cómodos para poder moverme con rapidez y una camiseta sencilla.En cuanto salgo de nuevo al salón, me los veo ya preparados tomando una taza de te, a simple vista parece estar tan tranquilos como si no recordaran lo que íbamos a hacer pero tal vez me estaba confundiendo y eran sus formas para calmar los nervios y no ponernos nerviosos.Había que facilitar las cosas.
Me uno a ellos, pero nadie habla.Sólo rompe el hielo Rebecca en cuanto se levanta de la silla sin hacer ruido:
-Bueno... ¿vamos chicos?-Lo dice intentando calmar la tranquilidad.Ambos asentimos y nos levantamos de la mesa.Sólo se alarga la conversación una vez que nos encontramos fuerza de la casa.
-Recordáis lo que tenemos que hacer...¿verdad?-Hablo mientras me guardo un par de cuchillos uno en el bolsillo de mi pantalón y otro escondido debajo de mi bota.También cojo una lanza, que seguramente necesitaré por si las cosas se complican.-No podemos fallar, ya lo sabéis y confío en vosotros, más que en nadie.
-Primero entraremos en el ayuntamiento, cogemos las armas que podamos y las metemos dentro de la bolsa que llevará Sara. Rececca tú vendrás conmigo para poder sacar a todos los esclavos que Callahan tenga encerrados y Sara rescatará a los guardias que hoy serán ejecutados.Si algo se complica, corred todo lo que podáis hacia el bosque, no importa nada más, sólo corred.Si todo sale bien, nos reuniremos justo al viejo sauce.-Robert termina de recordar el plan y estrecho la mano con él.No quiero soltarla, él acaricia la mía y yo la suya, a Rebecca me limito darle un cálido abrazo.

No tardamos mucho más en movernos, los tres andamos a gran velocidad por el bosque, hasta que finalmente tenemos el pueblo delante.Robert tenía razón, habían guardias vigilando y parecía que estaban durante todo el día haciendo pequeños turnos, porque aun no eran ni las 7 de la mañana y la ejecución sería cerca de las 9.Las calles eran más silenciosas de lo normal y todo olía a más pobreza que nunca.Nos quedamos mirando entre los árboles, con suerte es un buen escondite, del cual nadie podría sospechar.Sin miedo y sin perder más tiempo empezamos a correr, intentando no hacer demasiado ruido y escondiéndonos de todos los guardias.Con suerte Robert y Rebecca se conocen todos los callejones, lo que eso facilita mucho más las cosas.Salimos corriendo hacia el ayuntamiento, parece raro que no haya nadie por allí, así que es mucho mejor acceder al interior.Subimos las escaleras que llevan al gran salón.
Recuerdo la primera vez que estuve aquí, el día de mi llegada.Y como la segunda, tercera, cuarta vez, sólo había quedado aquí con los dos hermanos.Pero aunque llevara tiempo sin entrar, no se me había olvidado para nada la estructura de la gran habitación.

En la puerta hay como dos especies de barrotes, así que decido atravesar una de las lanzas por si la situación se complicara y alguien intentara entrar, eso nos avisaría y ganaríamos tiempo para estar preparados.Rebuscamos en los cajones, en los armarios, pero nada.Aunque es normal ¿qué clase de persona escondería armas de fuego en un lugar tan visible? Una caja fuerte, eso es lo que hay detrás de un mueble, el cual nos dedicamos a mover con cuidado sin hacer ruido.Sorprendentemente haya nota pegada en la pared justo al lado con un número: 1768.Pruebo en marcar esa combinación en la caja fuerte y en efecto, ese era el código.Dentro hay algunas granadas, y unas pistolas conseguimos coger todas las que podemos y las metemos dentro de la mochila.
Quito la lanza que hay bloqueando la puerta y bajamos con rapidez las escaleras: alguien nos ha escuchado y vienen en nuestra búsqueda y captura: son algunos soldados, lo se por el sonido que provocan sus espadas al chocar con su uniforme.
Llegamos a la parte de la entrada.
-Tomad la mochila, seguro que os hace más falta que a mi.Yo llevo dos cuchillos y una lanza, suficiente para lo que tengo que hacer.
-¿Estás segura?
-Completamente segura, estaré bien.Tened vosotros cuidado ¿Vale? Recordad que pase lo que pase, la clave es correr.Nos veremos después en el sauce.
Rebecca me abraza con fuerza, y yo le devuelvo el gesto encantada,me da un beso en la mejilla y me susurra algo que llena de valor: 'Eres más valiente que nosotros, demuéstralo ahora, chica del bosque.' Ellos se alejan de mi a toda prisa, tienen su misión que es sacar a todos los esclavos que puedan y yo salvarles la vida a esos dos guardias condenados a muerte injustamente.

Parece que mi suerte no está de mi parte esta vez y la cosa empieza a ir mal.Un guardia me ve y empieza a gritar, viene corriendo hacia a mi y yo tengo que desperdiciar la única lanza que llevo conmigo, la lanzo con fuerza en su dirección y se clava en su estómago, haciendo caer redondo al hombre al suelo.Yo no quiero detenerme, sigo corriendo y me escondo detrás de un callejón que encuentro.Lo único bueno que veo, es que los calabozos están más cerca de lo que pensaba, sólo tengo que cruzar una hilera de casas que hay en mitad del camino y llegaré sin problemas.Saco el cuchillo que tengo más a mano para sacar, el de mi bolsillo y lo sujeto con fuerza con la mano izquierda.¿Para qué pensarlo más?Salgo corriendo con total valentía:
-¡Ahí está, detenedla!-A mitad de mi camino me cruzo con otros dos guardias ¿qué pasa que se han puesto todos de acuerdo en ir a por mi o qué? Uno de ellos se abalanza a por mi, me sujeta con los dos brazos, yo le muerdo la mano con fuerza produciendo un fuerte crujido, él se queja y entonces es mi oportunidad de darle un buen golpe con el codo justo en la nuca lo suficiente para dejarlo tirado en el suelo.El siguiente intenta darme un disparo con la pistola que lleva justo en la mano.Corro hacia él, y con una total agilidad le hago un corte en el cuello, justo antes él intenta defenderse y me araña el cuello con las uñas.Seguramente le haya dado en alguna vena, lo que cada vez provoca que se desangre más: en pocos minutos estará muerto.La sangre me ha salpicado un poco en la ropa, pero no me importa yo continuo con mi camino consiguiendo al fin llegar a los calabozos.Ahora es cuando realmente llega lo peor, asegurarme de que no haya nadie abajo para verme, pero no cuento con toda la suerte del mundo: hay un guardia vigilando la puerta justo donde los dos hombres están encerrados.Me acerco sin hacer ruido ninguno, así que le pillo de sorpresa sujetándolo por detrás por la ropa y lo golpeo contra una pared, él cae en redondo al suelo le quito las llaves que tenía en su bolsillo y abro la puerta.
Los dos hombres se me quedan alucinados mirándome, seguro que saben quien soy pero no lo que estoy apunto de hacer.
-¿Vais a quedaros ahí parados o vais a venir conmigo? No tenemos tiempo , si queréis seguir con vida tendréis que confiar en mi.
No vacilan un minuto más, así que se levantan como pueden del suelo y salen por la puerta.
-¿Qué estás haciendo?-Pregunta el guardia más joven, aquel que me traía la comida cada día cuando yo estuve aquí.
-Estáis aquí por mi culpa, y tú conseguiste que no muriera de hambre aquí abajo, así que.... os voy a sacar de aquí.
Les ordeno que me sigan, salimos corriendo por las escaleras que llevan al exterior.Paro en seco obligando a que ellos hagan lo mismo y con un gesto con la mano les ordeno a que no hagan ruido alguno.Cuando veo que todo está más despejado empiezo a correr, me tranquiliza saber que ellos me siguen y que todo marcha perfectamente, ya queda menos. 'Mierda' Pienso en mi cabeza, estoy escuchando unos disparos no muy lejos de aquí, pero yo poco puedo hacer con dos cuchillos y dos hombres desarmados siguiéndome el paso.Corro sin saber en qué dirección lo estoy haciendo, me siento desorientada y de repente sin saber porqué desconozco el pueblo por completo, serán los nervios de momento. Nos escondemos en otro callejón, lo peor de todo es que ahora no se donde estoy.'Piensa Sara, piensa' Tengo dos cuchillos, perfecto, ya se que hacer, con que me quede uno será suficiente para llegar al otro lado.Veo a Robert y a Rebecca correr hacia el bosque, eso es que todo ha marchado bien, pues veo que con ellos les acompañan otras 8 personas.Sonrío y me lleno de valor, ahora nos toca a nosotros doy un paso hacia adelante, y empiezo a correr.
-¡Vamos, vamos, vamos!-Les ordeno para que me sigan.Otra vez escucho los disparos, seguro que estaban esperando a que saliéramos de nuestro escondite y al parecer uno de ellos estaba lo bastante cerca como para poder rozarle la pierna de uno de mis compinches con una bala lo se porque empieza a quejarse y eso no es bueno, por suerte cuando le miro la pierna tampoco tiene tan mala pinta.Le lanzo el cuchillo con fuerza al guardia que le ha disparado a mi actual compañero y le hago una herida en la cabeza, una raja eso es una gran distracción para él y una gran ventaja para nosotros.Con suerte él no pesa casi nada, así que me decido en llevarlo a cuestas el poco trozo de camino que queda para llegar al bosque.

Por fin, lo hemos conseguido, ya estamos aquí y vivos que es lo que importa, aunque por poco lo cuento.Me pongo nerviosa cuando no veo a ninguno de los dos por ninguna parte.
-¿Robert? ¿Rebeca?- grito pero no demasiado fuerte, no quiero arriesgarme, no vaya a ser que alguien nos haya seguido y encuentre nuestro paradero.
-Estamos aquí, Sara.-Por fin consigo verlos, están todos escondidos detrás del sauce, justo dónde habíamos quedado.El guardia que venía conmigo decide bajarse e intentar caminar, cojeando mientras se agarra a mi con cuidado.
-¿Estáis todos bien?-Pregunta Robert pero aun no consigo verle con la gente que de repente hay en el bosque, los que hemos rescatado, no son muchos pero el trabajo ha sido excelente.
-Yo estoy bien, exceptuando algunos arañazos y que casi no lo cuento, pero estoy bien.El que no puedo asegurarlo del todo es él, necesita alguna atención médica.-Digo señalando al chico que me acompañaba mientras se queda sentado sobre el césped.-Yo puedo hacerlo, digamos que entiendo de medicina y es mi trabajo.-Dice una chica joven, pelirroja y que seguramente era una de los esclavos que habían en el pueblo.

Por fin veo a Robert de cerca él se acerca a mi y yo no puedo evitar salir corriendo hacia él, abrazarlo con fuerza la verdad había tenido miedo sólo de pensar que a él le hubiera pasado algo.No quiero soltarle, pero antes de hacerlo, mis impulsos me llevan a darle un beso.Seguro que ha sido por la situación que acabamos de vivir, la adrenalina.No se si he hecho bien o no, pero me he quedado más tranquila al hacerlo.Él se queda mirándome, me sonríe y me devuelve una vez más un abrazo.

_________________
Somos simples delfines que viven en el mar.





Última edición por Alice Jonhson el Mar Mayo 01, 2012 11:02 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: No todas las historias son iguales.   Mar Mayo 01, 2012 11:53 am

-¡Ha sido alucinante, menudo subidón de adrenalina!- Es Rebecca la que grita, como si de repente se hubiera vuelto loca por completo.Me paro a observar las personas que ahora nos encontramos en el interior del bosque y puedo contar que somos unas trece personas incluyéndonos a nosotros tres.La verdad no somos muchos como para poder declarar una guerra, pero si suficientes como para cabrear a un pueblo y un alcalde al que se le ha ido la cabeza por completo, aunque realmente nunca estuvo muy cuerda que digamos.Pero la que no va mal desencaminada ahora mismo es Rebecca, poniéndonos en peligro con su grito.Robert le tapa la boca con la mano unos segundos y hace un gesto para que todos guardemos silencio: unos pasos se escuchan no muy lejanos; bueno más bien se puede diferenciar a dos hombres corriendo, armados y seguramente están siguiéndonos el rastro.

Me estoy arriesgando, pero no puedo dejar a Robert solo, ha salido corriendo detrás de ellos, la mejor idea es quitárnoslos de encima y evitar más problemas.Les seguimos el rastro con total sigilosidad, y ahí están detrás de unos árboles intentando encontrarnos sin perder detalle a dónde pisan o qué se encuentran. Nos han visto y aunque uno puedo evitar asustarme es lo que debía pasar, atraerlos hacia nuestra trampa: él degolla a uno de los dos con su cuchillo y yo le doy una patada en el estómago al segundo, después le clavo la lanza que sujeto con la mano en el pecho.Listo, final del problema sólo espero que no vengan más buscándonos pero cada vez estoy más segura de que debemos prepararnos para una guerra, la cual hemos provocado nosotros si, pero por venganza.No queremos tardar más, por lo que regresamos con el resto del grupo, estarán preocupados y ansiosos por saber qué ha pasado.

-¿Y bien? ¿Qué ha pasado?-La que pregunta ansiosa y atacada por los nervios es Rebecca, mira para todos los lados, los dos nos acercamos hasta donde están ellos.
Robert le da el cuchillo con rabia, para que ella lo guarde y ella lo coge limpiándole la sangre y lo guarda de nuevo en la bolsa.

-Que nos hemos ido a cazar mariposas ¿qué pregunta es esa, hermanita? Estoy harto de muertes por hoy.Encima me he manchado con su asquerosa sangre.-Parece que se ha enfadado aunque no me extraña, ha sido casi una misión suicida, nos hemos arriesgado demasiado esta vez, aunque la próxima vez tengo la horrible sensación de que será aun peor.-Y procura la próxima vez ahorrarte los gritos, podrían ahorrarnos un buen susto.-Él empieza a caminar por su cuenta, de camino a nuestra casa.Aunque ahora que lo pienso, deberemos ampliarla, ya que ahí no entramos todos ni de broma.En cuanto lleguemos será el momento adecuado para debatir el tema.Me quedo mirando la cara de Rebecca, tiene los ojos brillantes, está apunto de echarse a llorar seguro que el comentario que acababa de hacer su hermano había sonado un poco brusco.

Me acerco a ella y le doy un beso en la frente tal y como lo hacía siempre mi madre, le acaricio la mejilla y le sonrío, buscando en sus ojos una respuesta, ella me la devuelve pero no puede evitar derramar una lágrima.
-Yo pensaba que las chicas tan fuertes como tú nunca lloraban.-Le digo por tal de consolarla mientras le acaricio la cabeza.Puede que él se haya pasado, que haya sido muy dura con ella, pero ha sido una experiencia complicada para todos.
-Pero yo no pretendía causar problemas...-Consigue decírmelo casi en un susurro, no me había dado cuenta de lo dolida que se sentía.Incluso es verdad, no pensaba que una chica como ella, fuera capaz de llorar.Hasta ahora desde que la había conocido siempre había mostrado un aspecto de una guerrera, pero supongo que hasta las más valiente acaban llorando, como yo.
-Lo se pequeña, no te tortures, ha sido un día diíficil.-Hemos perdido tiempo desde que Robert se ha ido y nosotros nos hemos quedado quietos en mitad del bosque, no deberíamos permanecer tanto rato aquí y además el guardia que tiene la pierna herida no creo que soporte estar tanto rato ahí sentado sin una atención médica.-¿Vamos, chicos? Tenemos que llegar a casa.-Pongo la marcha como puedo, intentando liderar el grupo aunque sean por unos minutos.

La ropa me huele a humedad y a sangre, aun siento los arañazos que me había provocado aquel guardia en la cara, aunque haya pasado un rato largo, sigo sintiendo los dedos del segundo sujetándome el cuello pero sin éxito ninguno.El joven chico decide ir acompañado a mi lado, yo le ayudo a caminar ya que le cuesta bastante; Rebecca guarda silencio y aunque parece estar algo mejor se siente incapaz de decir unas solas palabras.Jamás la había visto tan arrepentida, pero va acompañada de las dos chicas que intentan animarla y un grupo de chicos que caminan justo detrás.
Por el camino me explican sus trabajos: Leonard ,Michael ,Albert son comerciantes del pueblo,los tres no superan los 20 años.Thomas, Nicolas y Rupert eran profesores de la escuela del pueblo, hasta que empezó la esclavitud, treintañeros.Las dos chicas se dedican a oficios muy diferentes, Tamy tiene 16 años tan jovencita y ya es aprendiz de enfermería; Anaelle es la pitonisa del pueblo.Y finalmente los dos guardias que me acompañaban todo el tiempo: Sam y Alexander los dos apenas superarán mi edad. Un grupo de corta edad, pero se nota en los ojos que tienen ganas de pelear, que están en buen estado de salud y que podremos llegar lejos gracias a ellos.

Hemos tardado más de lo normal e incluso Mamá y Jonathan nos esperan ansiosos en la puerta, se quedan mirando la cantidad de personas que vienen con nosotros, mamá se decide a acercarse y ayudarme con Sam, tenemos que ponernos enseguida a curarle su pierna.Ella y Jonathan me preguntan que de quien es la sangre; yo les explico que no es mía, que no se preocupen, que yo estoy bien y que los arañazos que llevo en la cara no es nada.Todos entran en el interior de la casa, excepto Rebecca que se queda a mi lado con miedo a querer acercarse a su hermano.

-No te preocupes, yo hablaré con él ¿vale? Luego vendré a buscarte.
-Gracias, Sara....de verdad.-Ella me da las gracias una y otra vez, me abraza y entra en el interior de la casa.Yo respiro una y otra vez llenándome de valor, no entro en la casa, si no que me acerco donde está Robert, apoyado junto al tronco de un árbol, cruzado de brazos, aunque noto como me ha estado mirando por unos segundos desde que hemos llegado.Pero ni siquiera se ha acercado para ayudarnos.

-Bueno... parece que ha salido mejor de lo que esperábamos ¿no?-Le digo mientras me acerco y me apoyo justo al lado de él.Se mueve hacia un lado pero no mucho, tampoco se digna en mirarme a la cara, sólo se queda mirando al suelo.
-Supongo que ha sido un éxito.-Su voz es entrecortada y seria.
-¿No vas a decirme qué te pasa?-Intento ser lo más tranquila posible, pero la verdad me está costando horrores, no me ha gustado nada la forma en la que ha tratado a su hermana, aunque seguramente estamos todos un poco nerviosos, tampoco puedo culparle, no todo sabemos guardar los nervios de la misma manera.
-No tengo nada qué decir.
-Vale, ya está bien ¿qué demonios pasa contigo? Contestas así de mal a tu hermana, te vienes solo, y ahora esto, no te entiendo.
-¿De verdad que no quieres darte cuenta, Sara? Ahora mismo pareces lenta de reflejos.-Su mirada es dura, fría, sus ojos se clavan en los míos, pero aun así noto cierta tristeza en ellos, justo después vuelve a bajar la mirada al suelo.
-¿Darme cuenta de qué? No entiendo nada.
-Fui a buscarte para sacarte de allí, para que no te hicieran nada malo.He arriesgado la vida por ti al regresar al pueblo, he sido cómplice de desatar una guerra, no te fijas en como me siento pero aun así hace unos minutos ni siquiera te has cortado para darme un beso ¿y aun así me preguntas qué me pasa? De verdad, eres estúpida.No estoy enfadado con nadie, sólo que estoy cansado de guardar silencio estos dos meses pero tú me sigues tratando como una sombra y yo aun así sería capaz de dar la vida por ti.-Vale, admito que eso me ha dolido y mucho.Aun así no soy capaz de defenderme, no soy capaz de responderle ni decir nada.Se me ha quedado un nudo en la garganta, el cual no me deja hablar intento tragar saliva pero aun así ni con esas se me ocurre qué decir.Quiero echarme a llorar, me siento fatal por haber jugado con sus sentimientos de aquella manera.¿Tan cruel y dura he sido con él? Cuando quiero decirle algo, escucho como él suspira cansado, y echa un paso hacia adelante y camina con intenciones de entrar en la casa.Yo quiero gritar, apresurarme o agarrarle para que se espere ¿ pero qué le voy a decir? si no se me ocurre nada sensato.

-Perdóname, sólo quiero que me perdones.No, yo no quiero hacerte daño....
-Sigues sin entenderlo, y aun así siempre te perdonaría las veces que hicieran falta.Nos vemos en un rato.-Esta vez su tono de voz se ha rebajado, suena más tranquilo y dulce, aunque sigo notando el dolor en ella.Soy estúpida, lo se, él ha tenido razón en decírmelo.No se ni siquiera los motivos, pero me quedo ahí afuera, llorando, no puedo evitar dejar de llorar, apoyada en el árbol que justo hace unos segundos él también se encontraba apoyado en él. Cuando consigo calmarme es cuando decido entrar dentro de la casa, pero él no está en el salón, ha querido ir a su habitación, a dormir un rato.
Me quedo mirando la puerta con ganas, con intenciones de entrar pero es mejor dejarlo, no quiero molestar.
-¿Qué te pasa, cariño?-Es mamá quien me habla, acercándose a mi, abrazándome por la espalda para intentar calmarme.
-No te preocupes mamá, todo va bien...
Ella sabe que estoy mintiendo, pero aun así que ella también decide a entrar en su habitación.Me quedo mirando al guardia que tiene la pierna herida, está junto a rebecca que intenta limpiársela antes de curársela. Me quedo apoyada un rato en la puerta y finalmente me decido a acercarme.

-Déjame hacerlo a mi, Becca. Tú puedes descansar un rato si quieres.
Ella deja las pinzas encima de la mesa, y los paños para meterlos dentro de un barreño.Me acerco justo dónde están ellos dos sentados, ella se hace a un lado dejándome un hueco.Me siento sobre el sofá y le pido a Sam que ponga su pierna encima de las mías, así será más sencillo para trabajar. Cojo las pinzas y elimino todo tipo de pus o herida o material que tenga dentro, debe de ser doloroso pero es admirable todo lo que está aguantando.
-Es culpa mía que estés así, yo me encargaré de hacerlo, no quiero que nadie más sufra por mi.- Veo como él se queja cuando le pongo alcohol sobre la herida con el paño y se la limpio, debe escocer una barbaridad.
-¿Qué ha pasado ahí afuera, Sara? ¿Te ha dicho algo Robert? Rebecca y yo estábamos preocupados.-Sam, la primera vez que me ha hablado desde que hemos llegado aquí y es para decirme que estaban preocupados por mi, irónico pero cierto.
-Supongo que lo único que se me da bien es hacerle daño a la gente que me rodea.
-¡Eso no es cierto!- Gritan los dos a la vez, suena gracioso cuando es uno de los dos quien dice eso cuando le estoy curando una herida bastante fea en la pierna y seguramente aunque no lo haga con malas intenciones y no lo pueda evitar, le estoy haciendo daño, pero es el riesgo que debe aguantar.
Consigo limpiársela del todo y se la vendo, con cuidado de no apretársela demasiado.Rebecca no quiere hacerlo, ella está demasiado preocupada por mi, se lo noto porque no para de preguntarme si estoy bien.Yo se lo agradezco pero necesito pensar, así que la mando directa a la cama.Aunque aun no ha anochecido, pero necesitan descansar ha sido un día complicado.Incluso Sam da cabezadas sobre el sofá, pero no quiere abandonar la sala por tal de no dejarme sola.
-No hace falta que te quedes aquí, de verdad.... necesitas descansar tú también.
-Pero no quiero que te quedes aquí sola.
-Estoy bien, de verdad, sólo que tengo la cabeza llena de dudas..
-Escúchame, recapacitará. Los chicos somos así de complicados, lo llegamos a ser incluso más que las mujeres.-Ambos nos echamos a reír, la verdad es un chico bastante amable y por lo menos ha conseguido sacarme algunas risas, lo que nadie hasta ahora ha podido hacer.No se si lo dice por animarme o lo dice en serio, pero aun así se lo agradezco.

-Tú tranquila ¿vale? Voy a dormir un poco, si necesitas algo sólo tienes que buscarme.
-No pienso molestarte, pero si es así, te prometo que lo haré.-Se que no voy a querer despertarlo, es más no lo voy a hacer pero parece que así solo consigo tranquilizarle y conseguir que se vaya a dormir con mejor cara.
-Eres mi salvadora, tú me has salvado la vida ¿qué menos?-Justo después de eso y de ayudarle a levantarse del sofá me sonríe, me acaricia la mejilla y me desea las buenas noches, aunque aun no haya llegado la hora, pero es lo que normalmente se suele decir cuando estás tan cansado que lo único que quieres hacer es dormir durante largas horas.
Me vuelvo a sentar sobre el sofá delante de la calurosa chimenea, no me doy cuenta de que estoy dando pequeñas cabezadas sobre el sofá hasta que escucho a alguien salir de una habitación y dar un pequeño portazo para cerrarla de nuevo.Es cuando abro los ojos de nuevo para mantenerme despierta ¿Robert? Claro que no es él, ¿Cómo iba a serlo?. Es mamá, quien se acerca a mi, se sienta junto al sofá a mi lado, y yo me acurruco entre sus brazos, como si volviera a ser una niña pequeña.

-Mi pequeña...¿no me vas a contar qué ha pasado? ¿No puedes dormir?-Ella me lo pregunta mientras me acaricia el pelo, parece no importarle haberse despertado para venir a buscarme, como quisiera recuperar todo el tiempo perdido y darme esos consejos de madre que nunca tuve; al menos no desde hace años y la verdad que los echaba de menos.
-Mamá.... no puedo perdonarme hacerle tanto daño, me siento tan mal...
Estoy llorando, si, no he podido evitarlo pero así es.¿De verdad me importa tanto aquel chico o al menos aquella conversación que acabábamos de tener hacía apenas unas horas?
-Vamos cielo, deja de torturarte...¿Sabes? Cuando ellos llegaron aquí ese chico lo único que decía era tu nombre una y otra vez.No paraba de repetir desde que se levantaba hasta que se acostaba que tenía que regresar a por ti.Fue entonces cuando me di cuenta de que...
-¿De qué, mamá?-No puedo evitar preguntarle, las dudas son demasiado enormes como para dejarle acabar la frase sin yo preguntarle antes.
-De que está enamorado de ti.Sólo hay que mirárselo en sus ojos.En la forma que te mira a ti, en cómo se ha arriesgado en todo momento.
-¿Crees que debería decirle algo?
-No si no estás segura del todo cariño. No puedes decir las cosas tan a la ligera, así acabarás haciéndole daño de verdad.
Así que era eso a lo que él se refería, lo que había pasado en el bosque, por algún motivo lo había hecho sin que él me lo pidiera, sólo tenía que encontrar respuestas.Doy un suspiro y me acurruco aun más entre sus brazos, tranquilizándome y dejando de llorar.Si de verdad no quiero hacerle daño, debo pensar muy bien cuales son mis sentimientos y cuando esté del todo segura, darle una respuesta.
-Necesito pensar, sólo necesito eso; pero tengo miedo a que él se separe de mi.....
-Mi vida, cuando una persona está locamente enamorado de la otra, esperaría eternamente si hiciera falta, y ese chico se que lo hará. A veces yo me atormento en como tuve que abandonaros y quedarme aquí y en como no pude despedirme de tu padre...

Esta vez soy yo quien la abraza con fuerza, no quiero que ella se derrumbe, ahora no eso sería lo último que yo quisiera.
-Papá siempre te perdonará por ello, mamá.-Esta vez soy yo quien se queda dormida, entre sus brazos, sin temer al día siguiente.En cuanto me despierto me encuentro yo sola, estirada por completo sobre el sofá con una manta encima de mi cuerpo que me ayuda a mantener el calor.
Escucho voces, seguramente todos se han despertado pero a mi no me apetece para nada levantarme.Me he pasado prácticamente toda la noche llorando, incluso en mis sueños.Mantengo los ojos cerrados pero se que alguien está a mi lado: me toca las mejillas húmedas y frías y por sus manos se que se trata de Robert, me acaricia y se levanta para marcharse otra vez.¿Seguirá enfadado conmigo o está arrepentido por lo de ayer?En realidad la que tendría que avergonzarse por el comportamiento soy yo.
No he querido abrir los ojos, no tenía valor suficiente como para hacerlo. Ahora es hora de levantarse, así que no quiero esperar más.Me levanto del sofá pero no se qué pintas llevaré ahora mismo, seguro que tengo el pelo alborotado y la ropa llevo la misma que ayer, se me olvidó por completo cambiarme.¿Qué me pasa hoy? Me siento rara, vacía, triste.Necesito verle pero él no está ahora mismo en la casa¿ a dónde habrá ido?
Me dirijo al cuarto de baño, me doy un baño relajante con la bañera llena hasta arriba y antes de salir me sumerjo por completo debajo del agua, aguantando la respiración unos segundos.Así es como reacciono y vuelvo a la realidad de nuevo. Me visto con otra ropa y me peino. En cuanto salgo al salón ya están todos desayunando.
-Buenos días a todos...-
Todos se me quedan mirando, sonrientes, no me tratan como a un bicho raro, si no que me devuelven el saludo y me ofrecen que me una a ellos para desayunar.Me siento junto a la mesa y tomo un vaso de café y una media tostada de pan con queso.
-¿Cómo va tu pierna, Sam?-Me doy cuenta de que tiene mejor aspecto que ayer, y que se mantiene erguido sentado sobre la silla, eso si apoyando la pierna entera en otra silla que tiene delante.Pero está resplandeciente.
-Mucho mejor, ahora puedo descansar tranquilo.Gracias Sara.-Él me devuelve la sonrisa y se une para desayunar lo mismo que yo.
-Bueno, tenemos que ponernos de acuerdo en como hacer unas pequeñas reformas ¿no? hacen falta habitaciones para todos.-Jonathan se podría decir que es como el cabeza de familia de todo el grupo, como si fuera nuestro propio padre.Sabe como organizarse y además las instrucciones que nos da para montar la nueva casa son extraordinarias, ha sido su experiencia como arquitecto lo que lo ayuda en esta ocasión. Decidimos organizarnos las tareas por grupos, así que a mi me toca con Robert y Rebeca, tengo más confianza con ellos así que el trabajo será más cómodo, pero ahora mismo no se qué pensar....
-Hoy nos pondremos a ello, así que buscar toda la leña y madera que podáis.Aquí tenemos tablones y herramientas suficientes para poder montar aunque sea un pequeño refugio.
-Todo eso lo veo perfecto,Jonathan.¿Pero cuánto tiempo nos va a llevar a montarla? - Es la primera vez que escucho hablar a la chica pitonisa, Anaelle.Aun no había caído en la cuenta, pero posiblemente ella nos pueda ayudar y mucho con la otra investigación sobre los jóvenes que también fueron asesinados sin una buena explicación.
-Si nos ponemos las pilas y colaboramos todos, sólo nos llevará un par de semanas o tres, como mucho.
Rebecca se ha despertado, parece que no ha dormido del todo bien por la cara que lleva.Se acerca directamente a mi y me da un beso en la mejilla deseándome los buenos días.¿Y Robert? Debería haberme despertado y pedirle mis disculpas cuando estuvo a mi lado mientras que yo fingía dormir.En todo el tiempo que llevamos aquí aun no ha aparecido, y la verdad empieza a preocuparme de verdad.
Jonathan empieza a asignar los demás grupos pero yo no le presto atención, estoy sumida en mi mundo mientras me termino de tomar mi taza de café de un trago.
-Entonces yo con quién voy?- Por fin se ha dignado a aparecer, entra por la casa acercándose a la mesa cogiendo un trozo de bizcocho y empieza a darle mordiscos.Yo escucho su voz pero no siento fuerzas como para levantar la cabeza y mirarle.¿Dónde demonios se había metido? Parece más tranquilo y relajado, su tono de voz es el de siempre.
-Oh Robert, tú vas... con Sara y tu hermana, he pensado que así os resultara más fácil.
-Peeeerfecto.-Todos se levantan de la mesa con intenciones de ponerse a trabajar. Él se acerca hasta donde estamos Rebecca y yo, le da un beso en la mejilla a su hermana y a mi me revuelve el pelo con cariño sin duda alguna vuelve a ser el mismo, pero yo no puedo evitar sentirme mal.
-¡En marcha chicas, tenemos mucho trabajo por hacer!-Coge un abrigo y se lo coloca con tranquilidad.Él ya ha salido afuera pero nos ha prometido que nos esperará fuera.Rebecca se queda mirándome y se acerca a mi, llamándome la atención.

-La que ahora parece no tener muy buena cara eres tú...¿estás bien?
-No lo se, estoy... desorientada.
-Vamos, charlemos de esto ahí afuera.-Rebecca se levanta pero yo la agarro de la manga de su chaqueta, ella se gira y me mira sorprendida.
-¿Desde cuando.... está tu hermano enamorado de mi?
-Así que ya lo sabes. Él está enamorado de ti desde que llegaste, no ha dejado de hablar de ti ni un solo segundo.
Sinceramente no se qué responder pero me levanto sin ganas algunas siguiendo a Rebecca.En cuanto le veo fuera, serrando unos tablones fuera de la casa me vienen a mi dos sentimientos que me resultan raros de comprender: Felicidad y tristeza al mismo tiempo. Rebecca va a buscar más madera, pero él a mi me pide que le ayude a serrar toda la madera que pueda.
Me acerco a él, con miedo, pero en cuanto él se gira para mirarme y sonreírme, todo mi miedo se esfuma.
-¿Te ayudo?
-Vaya pensé que la reina de los bosques hoy no se despertaría en todo el día.-Su tono de voz es gracioso y amable, parece como si se le hubiera olvidado todo lo que pasó ayer.-¿Puedes ayudarme a cortar estos tablones?
Me pongo un par de guantes para no estropearme las manos y cojo un hacha que hay junto a los tablones.Se como utilizarla de sobra, tengo experiencia, así que no hace falta que me expliquen nada.Sin decir nada más me pongo a cortarlas.
-Yo, te quería pedir perdón por lo que pasó anoche....
-No tienes que disculparte por nada.No es culpa tuya, de verdad. No puedo hacer que sientas lo mismo por mi.
-Si me dieras tiempo tal vez pudiera hacerlo...
-¿Sabes qué pasa cuando escuchas una melodía que es nueva para ti? Que no te cansas de escucharla una y otra vez, se vuelve especial y aunque un día no sientas la misma chispa que la primera vez, sabes que seguirá siendo para ti.
-No sabes cuánto te lo agradezco, espero poder ser algún día la melodía que esperas que sea.
-Ya lo eres, es algo que no va a cambiar nunca.-Se acerca a mi y me abraza,acariciándome el pelo y yo me pierdo entre sus brazos, sin saber qué sentir ahora mismo.No quiero darle vueltas a la cabeza tan temprano, aunque se que lo acabaré haciendo.Corto todos los tablones que puedo y los dejo apilados uno encima del otro sobre el suelo.Así nos pasamos un par de horas, de buen rollo y trabajando que en realidad era lo que teníamos que hacer.Preparamos unos cuantos tablones los suficientes como para empezar con el suelo.
-¡Sara! ¿tienes un segundo?- Era mi madre quien gritaba para que me acercara.Me quito los guantes pidiéndole permiso a Robert, él asiente y deja que me escabulla unos minutos. Ella va acompañada de Anaëlle la chica pitonisa del pueblo y Tamy, la pequeña del grupo.

-Anaëlle quiere hablar contigo es sobre el tema de la chica que fue asesinada junto a su pareja en el pueblo.Ella puede ayudarte a averiguar qué pasó.
-Yo... también quiero ayudaros.-Tamy tiene una voz muy dulce, al igual que su aspecto.A pesar de que aun no ha cumplido los 16 años, tiene un aspecto angelical, aun parece una niña pequeña además de que es muy lista.Es imposible no encariñarse con esa niña.Me agacho y le doy un beso en la mejilla, sonriéndole y agradeciendo su ayuda.
-Qué valiente eres, claro que necesitaremos tu ayuda preciosa.-Ella me sonríe tranquila, seguro que decirle aquello le ha dado fuerzas necesarias y se ha sentido importante.En realidad todos seremos importantes en nuestro grupo, nos necesitaremos los unos a los otros mejor que nunca más adelante.
-Verás....necesito que me ayudes.Se que va a ser muy complicado lo que te voy a pedir. Pero noto en ti un espíritu luchador con un aura mayor que ninguno de este grupo.Enseguida he notado que ya más de una vez has intentado contacto con los espíritus y eso te ha dado consecuencias muy dolorosas ¿Verdad?- Lo sabía, ella sabía sólo con mirarme qué era lo que me había pasado en otras ocasiones.A veces me había hecho yo misma pequeños cortes a la hora de intentar contactar con alguien, aunque eso se queda en el pasado. No me limito a averiguar cómo lo sabe, ella es pitonisa, es lógico que lo sepa.
-¿Y cómo puedo ayudaros? ¿Cómo lo haremos? No se si este será un buen lugar....
- Podemos hacerlo en el bosque, pero necesito que estés tranquila y descansada.
-Pero yo tengo que ayudar a Robert con las reformas.
-No te preocupes, hablaremos con él. Mandaremos a alguien para que le ayude, a ti te necesito para esto.-Realmente no me sienta nada bien dejar a Robert sólo con toda la dura tarea que teníamos que dividirnos entre los dos, pero esto también era muy importante para la investigación y si yo era la única que podía ayudar, no podía negarme.
-Esta noche, a las 11 y media iremos al bosque, empezaremos con la primera sesión. Será algo sencillo, no te preocupes.
-No tengas miedo, ella no haría nada que te pudiera perjudicar.-Realmente empiezo a sentir un gran cariño por Tamy, tan dulce tan inocente, que sólo con mirarla tengo la extraña necesidad de querer protegerla en todo momento. Parece como si fuera de un cristal que en cualquier momento se podría romper en mil pedazos, delicada así es como yo la llamaría.

No se porqué estoy tan desganada.¿Tengo miedo? tal vez, pero no me sigue gustando la idea de dejar a Robert solo.Vale que yo sea mejor con estas cosas, pero él también tiene derecho a estar presente en la intervención, también se dedica más o menos a lo mismo que yo y desde el primer día hemos estado trabajando juntos, no lo veo del todo bien dejarlo ahora fuera. Me acerco hasta dónde él está y me quedo mirándolo. Después de llamarle la atención un par de veces por fin decide hacerme caso, dejar el hacha en el suelo para descansar unos minutos.Ambos nos sentamos en el suelo un rato, yo le explico todo lo que he estado hablando con Anaëlle pero aun así parece no importarle en absoluto que él no pueda estar presente durante la intervención.
Yo me siento peor que él, sin querer me muestro seria, preocupada por él.Me revuelve el pelo como siempre y me dice que no me preocupe que para algo yo soy la experta, pero ni con esas se me pasa esta extraña sensación.

-Bueno... entonces tendré que cambiar de compañera de reformas ¿no? Pues vaya faena.-Lo dice medio cómico medio serio.
-Sólo temporalmente, no te creas que te vas a deshacer de mi.
-Eso es lo que tú quisieras.
-¡Oye, no seas créido!- Los dos nos echamos a reír.Está siendo un rato agradable, la verdad no me gustaría que este momento se pasara, pero el día se acabará esfumando y tendremos que entrar a casa y entonces será cuando mi felicidad se vaya al garete.
Me quedo mirando que está sudando la gota gorda. Cojo una vieja camisa que hay en el suelo, total... más tarde la tendré que lavar ¿no? La cojo haciendo una bola que me cabe en una mano y me arrodillo justo delante de él y le paso la camisa por la frente y los brazos, es por donde realmente está sudado.Él me sonríe y yo le correspondo. Rodea sus brazos por mi cintura, abrazándome y yo ni siquiera me inmuto, lo único que hago es rodear su cuello con mis brazos sin hacerle daño y le devuelvo el abrazo.Así nos quedamos un largo rato.

-Eres... perfecta. Pero tengo miedo a que te vayas a querer marchar.
-Oye...-Intento separarme de él, no me gusta que me diga estas cosas, que esté triste.'No pienso irme de tu lado' , es lo que me encantaría decirle, pero no me atrevo.¿Tan estúpida soy como para pensarlo pero no reunir todo el valor necesario para decírselo? A este paso al final llegará alguien y te lo quitará.
-No por favor, sólo quiero estar así un rato. ¿Puedo?
No le respondo a su pregunta, simplemente me acerco de nuevo a él y lo sigo abrazando, ¿quién soy yo como para quitarle el único deseo que él tiene ahora mismo? Le acaricio el pelo, pensando cuantas veces estaremos así. Realmente no se ni lo que somos...¿amigos, rollo, romance, desliz? No lo se, pero me dolería que él se separara, me mataría hacerle daño.
Han pasado otros minutos, y ésta vez es él quien decide separarse de mi. Se levanta y me da la mano para ayudarme a que yo también lo haga, sin decirme nada más me da un beso en la frente y me sonríe.
-Buenas noches preciosa.... tú deberías descansar un rato antes de tu primera intervención.-Me sonríe y yo le sonrío de nuevo.
-Buenas noches, Rob...- He sido cariñosa, he sido amable y tengo la necesidad de querer más, pero ahora es tarde. Son solo las 9 de la noche pero su idea ni ha sido del todo mala, será mejor que descanse un rato antes de salir a media noche al bosque.

Me he quedado dormida encima del sofá, otra vez. Es Tamy con su voz angelical la que me despierta para que me reúna con ella y Anaëlle en el bosque.Ya no estoy tan cansada pero si nerviosa, más de lo que pensaba estarlo.Había hecho estas cosas cientos de veces, pero no con una...¿profesional? seguro que si.Me pongo una chaqueta y le cojo de la mano a Tamy para salir de la casa. No tardamos mucho en llegar al punto acordado en el que teníamos que reunirnos. Anaëlle ya está allí colocando algunas velas blancas y unas especies de hojas verdes dentro de un cuenco de barro en el suelo.También tiene una bola transparente que la coloca justo al lado. ¿Me lo parece a mi o esto está siendo demasiado escalofriante? Lo había visto en películas, en cuentos, pero jamás pensé que esto existiera de verdad.
Tamy se sienta al lado de la mujer y a mi me ordena que me pongo justo delante de ambas, sin estropear los preparativos.

-Lo más importante , Sara. Es que no puedes tenerle miedo a los espíritus ya sabrás que ellos son desconfiados y nos costará mucho más trabajo.Tranquila, esta vez no sufrirás nada, no es nada comparado a como lo has hecho en otras ocasiones.-Su voz es tranquilizadora, lo que me ayuda bastante a integrarme en el plan que estamos a punto de preparar.
- Estoy muy tranquila.-No, no es cierto, hasta hace unos momentos que es cuando me ha dicho lo que tengo que hacer estaba atacada de los nervios, ahora justo lo contrario.-¿Cómo haremos para contactar con ella?
-Fácil, tengo algunas pertenencias de ella, las velas y las hiervas nos ayudarán, son unas especiales para mis conjuros que yo uso para atraerlos.-¿Hiervas, está de broma? Quisiera echarme a reír pues esto me hace mucha gracia, pero parece que no va en broma, es totalmente en serio así que guardo la compostura.
-Necesito que pronuncies su nombre, que tu aura sea pura y quiera hablar con ella. Lo más importante, no intentes espantarla, procura que ella confíe en ti.Y si ella consigue hablarte necesito que le digas qué estamos haciendo, que queremos ayudarla.
Yo asiento, pero cuando quiero hacerle una pregunta, ella ya está cerrando los ojos, dándole la mano a Tamy y pronunciando unas palabras que no consigo entender.¿Es el viento lo que hace que las hojas de la hierva que hay dentro del cuenco salgan volando y las velas estén intentando apagarse? Imposible, hoy no hace viento, es una noche de lo más normal y tranquila.Las llamas de las velas sin explicar el como ni el porqué crecen cada vez más: esto no es el temporal, es la brujería, el hechizo está funcionando.Yo intento no perder la concentración.Sigo escuchando a Anaëlle pronunciando aquellas palabras, que parece un idioma diferente.Ahora pronuncia otras palabras que para mi son más conocidas, algo que puedo entender mejor, Latín. Finalmente escucho otra voz, una chica: Aymara.
-Aymara, Aymara, Aymara....- Repito algunas veces hasta que ella consigue responderme.
-¿Quién me está llamado? Hace tiempo que no escucho mi nombre.....-Su voz suena cristalina, lejana, noto el sufrimiento en su voz pero aun así no tiene miedo a hablar conmigo.
-Soy Sara, Aymara. Quiero ayudarte, quiero poder quitar el sufrimiento que llevas enterrado todo este tiempo....
-No quiero colaborar con humanos, ellos me destruyeron a mi y a mi amado Eleazar...
-Yo no soy el enemigo Aymara, yo quiero ayudarte de verdad. No soy como ellos, los que te hicieron sufrir.
-El pueblo arderá.
Eso fue lo último que dijo, antes de que dejáramos de escuchar su voz.¿Ha sido por que yo he hecho algo mal, se ha asustado? No lo entiendo. Intento llamarla varias veces, pero las hojas caen de nuevo sobre el cuenco de barro y las velas se apagan de golpe: se ha ido.
Anaëlle y Tamy abren de nuevo los ojos, no se si están disgustadas conmigo o no. No son unos ojos muy contentos los que veo reflejados en ella.

-No ha sido culpa tuya, Sara. Esto no iba a ser fácil y es normal que ella no quiera confiar en la primera intervención, no te preocupes. Mañana lo volveremos a intentar.- Aun así no puedo evitar sentirme mal, sabía que a la primera vez no íbamos a conseguir gran cosa.Pero me muero de ganas por espantar el miedo que ella lleva encima. 'El pueblo arderá' Esa frase se me ha quedado gravada en mi cabeza. No se a qué ha venido eso, pero se parece demasiado al concepto que nosotros tenemos a una guerra. Y no me extrañaría que eso pasara. Yo le ayudo a recoger las cosas y a volver al interior de la casa.

El día siguiente es el doble de agotador.El resto se esfuerzan mucho en las obras, aun no han avanzado demasiado pero por lo menos tienen más materiales que ayer. Apenas he visto a Rebecca y a Robert, sólo esta mañana para desayunar y ahora han salido prácticamente todos a cazar y a conseguir más madera.Sólo se han quedado mamá, y Sam vigilando la casa.Sin contar con mis compañeras de actos espirituales de estas noches.A todos les está yendo demasiado bien excepto a nosotras.Hoy hemos vuelto a intentar localizar a Aymara, pero tampoco hemos conseguido gran cosa, Anaëlle volvía a pronunciar esas palabras en ese idioma mezclando el Celta antiguo y el Latín.Hubo un momento en el que Aymara se puso a gritar, a negarse en rotundo a explicarnos su historia.Empiezo a pensar que algo estamos haciendo mal, que hemos fallado y que no vamos a conseguir descubrir qué le pasó. Decidimos esperar un par de días, así que volvemos de nuevo a la casa cuando ya es lo bastante tarde.Todos ya están en sus habitaciones durmiendo, pero yo no quiero entrar, así que me quedo en el salón.Me hubiera encantado ver un rato más a Robert, pero no ha sido posible.El que está junto a la chimenea un día más es Sam.Él se suele quedar hasta bastante tarde en aquel rincón hasta que tiene necesidad de ir a dormir.Yo me uno a él sentándome en el sofá justo a su lado .

-¿Una noche dura? ¿cómo ha ido?
-No del todo bien.....es la segunda noche que no conseguimos que nos cuente algo más que unas simples palabras.
-¿Qué palabras son esas?-Aun no se lo he podido decir a nadie, pero supongo que en él si puedo confiar.
-'Venganza, iglesia y que el pueblo arderá.Pero no se qué puede significar...
-Bueno tú no te preocupes, seguro que en cuanto descanséis un poco más podréis averiguar aun más, lo estáis haciendo de maravilla.
Él se queda mirándome un buen rato, pero a mi no me molesta.Se acerca a mi y me besa.Ahora si es cuando yo segundos después me inmuto y doy un pequeño salto hacia atrás.¿A qué había venido eso? Lo que me faltaba para complicar aun más las cosas.

-Lo... lo siento. No quería molestarte.
-No pasa nada.¿Pero... porqué lo has hecho?
-Prometo no decirle nada a Robert ¿Vale? ha sido sin querer.-Parece cortado y arrepentido, así que no pretendo enfadarme, quiero dejarlo pasar.
-Entre él y yo aun no hay....-Antes de que pueda acabar la frase él me la interrumpe haciéndome una pregunta un tanto lógica para este momento.Una que seguramente me estará obligando mi cabeza a pensar toda la noche y todos los días hasta que consiga aclararme.
-¿Nada? Claro que tenéis algo, aunque aun no sabéis exactamente el qué.Él está loco por ti, Sara. Creeme que sólo hay que notarlo en la forma en la que él te mira.
-Entonces...¿ a qué ha venido el beso?
-¡Ah eso! supongo que será por que estaba pensando en ella....-¿Ella? Quería preguntarle sobre quién se trataba, pero él se adelantó, como siempre.
-Estoy enamorado de Rebecca ¿sabes? No lo supe hasta hace un par de días, tiene esa sonrisa... que me vuelve loco. Ella es especial.- 'Especial' otra vez me había venido a la cabeza aquella palabra que tantas veces Robert me había dicho anteriormente. Así que dentro de poco tendríamos una nueva pareja en el grupo.
-¿Y a qué esperas en decírselo? en más de una ocasión ella me ha hablado de ti, así que esto y completamente segura de que estará interesada por ti.
-¿Estás segura?
-Completamente segura.-Le sonrío y él se levanta, seguramente para irse a dormir.Yo le devuelvo la sonrisa y le deseo las buenas noches como siempre.Parece que le ha animado lo que le he dicho, así que estoy segura de que será valiente y se declarará ante ella.No se lo he dicho por compasión, se que ella le corresponderá.

-Y tú más te vale aclararte pronto, he visto como Anaëlle ya le ha puesto la mirada encima, pero él no está interesado en ella, si no en ti.
-¿Tú crees?
-Completamente seguro, y se que tú también lo quieres.-Me ha hecho gracia, pues ha repetido la misma frase que yo. Entra en su habitación para ir a dormir y yo hago lo mismo, abandonando el salón para dormir por fin en una cama decente y dejar de lado un poco el sofá, aunque para ser sinceros, le he cogido bastante cariño.



_________________
Somos simples delfines que viven en el mar.





Última edición por Alice Jonhson el Vie Mayo 04, 2012 7:04 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: No todas las historias son iguales.   Vie Mayo 04, 2012 7:03 am

Indestructible.

Hoy tendría que ser el tercer día que intentaremos hablar con Aymara, pero al final acabamos dejándolo para otra ocasión, al menos habíamos conseguido algo de información. Tendríamos que ir a la Iglesia, ahí escondían algo.¿Pero el qué? eso mismo teníamos que averiguar nosotros mismos.Será otra misión suicida, implica volver al pueblo y esta vez si que deben vernos. Pero eso será justo después de que descubramos el secreto que esconde la iglesia.¿ Y después qué? destruir los lugares más sagrados e importantes para ellos. Así podremos desatar una guerra.Pero para ser sinceros hoy tengo una extraña sensación. Debería haberme sentido así el primer día que llegué aquí cuando estaba sola, perdida y sin nadie cercano a mi, no ahora que tengo a mi madre y a los demás.¿Es por eso, que tengo tanto miedo a poder perderlos que no puedo estar tranquila?
Me paro a recordar que hace semanas que no he llamado a mi tía y que he estado mucho tiempo sin escuchar la voz de mi hermana pequeña.¿Se pensarán que me ha pasado algo? No puedo ser tan despistada, no quiero que piensen que me he olvidado de ellas, de Amelia.
Me levanto pronto de la cama y escribo una carta, contándoles muchas cosas pero con el dolor que llevo en el pecho, al no poder contarles que he encontrado a mamá y que está aquí conmigo...
Todos están durmiendo, así que me pongo una chaqueta sin hacer ruido y salgo de la casa con la carta en la mano siguiendo el camino recordado de la última vez, aquel que me lleva a un pueblo que está más cercano y escondido, es mi única opción para hacer llegar mi carta.
Recuerdo que hoy tendría que ser caza, apenas nos queda comida para aguantar más días, así que deberemos salir en grupos para poder traer más cantidad, ahora somos más así que con dos ciervos no bastará del todo.

En cuanto vuelvo a casa ya están todos levantados y en el salón hablando de algo que no consigo entender el hilo de la conversación hasta que no me paro a escuchar un par de minutos.Estaban planeando lo mismo que yo estaba pensando mientras volvía a casa: Buscar comida. Robert está de pie, pero ni siquiera se acerca a mi, está al lado de Rebecca.Ella no me sonríe pero al menos no me mira de tan malas maneras como si lo hace Robert.¿Ha pasado algo o he hecho algo mal como para que me mire de esa forma? Los demás se ponen a trabajar con las reformas. A Rebecca, Robert y a mi nos toca salir de caza, por grupos de dos en dos, así que también vendrá Sam, ya que está mejor de la pierna; además él se ha ofrecido voluntario para ir con Rebecca, así que ya puedo imaginarme los motivos.
Robert sale por la puerta sin ni siquiera hablarme ni dirigirme la palabra, y encima me toca ir a cazar con él,'Estupendo'.

-¿Es eso verdad?-
-¿Qué-qué?- La pregunta de Rebecca me ha dejado pasmada ¿ a qué puede referirse? Realmente me ha dejado con la cabeza llena de dudas.
-Que te morreas con el primer chico que se te pasa por delante.
-¿De qué narices estás hablando, Becca?
-Encima te haces la tonta, como siempre. ¿No te ha bastado todo el daño que le has hecho a mi hermano como para ahora hacer esto?-La voz de Rebecca suena muy fría, dura y acusadora. Se me ha quedado un nudo en la garganta cosa que no me deja hablar.Quisiera echarme a llorar pero ya soy lo bastante dura como para aguantar este tipo de cosas.¿Cómo sabía lo que había pasado anoche? Tampoco fue culpa mía, ni de Sam, simplemente fue un desliz. Pero si le digo que si puede que estropee aun más las cosas.Así que me limito a guardar silencio, aunque ahora suene a cobarde.
-Yo.... no se qué decir.
-Déjame que yo te lo diga, que eres una traidora.-Justo cuando Rebecca se decide a salir por la puerta y antes de que yo pueda detenerle el paso, es Sam quien se acerca a ella, le pasa el brazo encima de los hombros y se gira para sonreírme.
-¿Te parece bonito echarle las culpas a una chica que es inocente , víctima de mis propios actos?- Sam parece más tranquilo y está dispuesto a protegerme.Pero yo empiezo a sentirme la peor persona del mundo.
-¡No la defiendas, Sam, no la defiendas, tú eres el culpable de esto!- Sam la arrastra hacia la puerta, me pide que me tranquilice y que vaya en busca de Robert. Es entonces cuando me doy cuenta del motivo por el qué él estaba así: Se ha enterado de lo que ha pasado.
-Tú y yo vamos a salir ahí fuera, a cazar y a tener una charla, entonces lo entenderás todo ¿vale Becky? - Así es como él la llama, cariñosamente desde que la conoció.Ella finalmente decide acceder, pero sigue mirándome de esa forma tan desafiante.¿De verdad ella es capaz de pensar que he sido capaz de traicionarla de esa manera? Aunque claro, si alguien nos vio anoche, cualquiera es capaz de pensar lo contrario, hasta yo misma la entiendo.Pero solo fue un beso y espero que Sam se lo explique a Rebecca.
Él la saca de la casa y pocos segundos después salgo corriendo a toda velocidad, en busca de Robert.Necesito verle, hablar con él y explicarle lo que realmente sucedió.Ahora es cuando más cuenta me doy de lo importante que es él para mi, y de lo mucho que me arrepiento haberle hecho tanto daño esta vez.

-¿¡Rob?! ¿¡Rob?!-Grito varias veces hasta que escucho su voz contestándome.
-Deja de gritar, estoy aquí.- Está serio y eso conlleva problemas y sufrimiento.Me fijo de donde ha venido su voz, así que me acerco a unos árboles.Y ahí está, con un arco en la mano y dos cuchillos que le sobresalen por los bolsillos de su pantalón. Me acerco a él, pero parece no hacerle mucha gracia que yo esté cerca de él.
-Tengo que darte una explicación, mereces oírla.
-No gracias, no me apetece saber quién empezó con el calentón, no necesito saber con quién te besas o dejas de besarte.-Si, está dolido y yo no soporto ser la causante de ello.
-No es lo que tú te crees... por favor, déjame explicarte.
-¿Explicarme qué ,Sara? ¿Que soy un segundo plato para ti, qué cuando te apetezca usarme ahí estoy pero cuando no me tiras al suelo y me pisoteas? Ya me ha quedado muy claro, puedes ahorrarte las explicaciones.
-Pero por favor ¡escúchame! - Aquel grito que he dado no ha servido para nada. Él se marcha a cazar por una parte, me lanza un cuchillo y pocos segundos después desaparece de mi vista.Yo cojo el cuchillo con la mano y me alejo a la zona del bosque contraria.Pero en realidad no hago nada más que sentarme sobre una roca y echarme a llorar.Así me paso como una hora entera.Me pregunto si Sam y Rebecca habrán aclarado la tonta confusión y se habrán declarado por fin sus sentimientos.Sin embargo a mi no me ha ido nada bien.Yo tengo la culpa, no sólo de esto, si no de hacer tanto sufrir a Robert. En efecto, él tuvo que vernos anoche cuando aquello pasó, y se llevó la idea menos acertada.

-¡Chicos, chicos, venid ayudadme!-Rebecca es la que está gritando.¿Qué ha pasado? Por favor que no les haya pasado nada, es lo único que suena dentro de mi cabeza.Echo a correr lo más rápido que puedo, y ahí me encuentro a Rebecca y a Sam con un hombre medio herido en el brazo y tirado en el suelo.
-¿Qué ha pasado?-Pregunto nerviosa en cuanto llego justamente a donde ellos están y me dejo caer al suelo al lado del chico sin querer tocar su brazo por si acaso.-¿Le habéis dado vosotros?
-No, estaba ahí en el suelo cuando nosotros le hemos encontrado, pero no sabíamos qué hacer, por eso he gritado.-Rebecca parece que está más tranquila e incluso me da la sensación que me ha hablado precisamente a mi, sin rabia ni odio. Sam está a su lado ayudándola, así que todo ha ido bien.Pero Robert aun no ha llegado, claro que no tenemos que esperar mucho más, pocos minutos después aparece él corriendo justo hasta donde estamos nosotros dejando caer el arco en el suelo.
-¡Qué susto me has dado, Rebecca!- Robert ni siquiera es capaz de mirarnos a los ojos ni a Sam, ni a mi. Y maldita ha sido la hora en la que me decido acercarme a él para devolverle uno de sus cuchillos.
-No quiero ese cuchillo, puedes quedártelo.
-¿Quieres dejar de comportarte como un niño pequeño? ¡ya está bien!-
-Cuando dejes de actuar como una cría, entonces hablaremos de modales.
-¡No te soporto, eres un inmaduro insoportable, que no eres capaz de dejar hablar a las personas, siempre queriendo ser tú el centro del mundo!-Estamos discutiendo, genial. No somos ni siquiera una pareja y estamos discutiendo por algo que ni siquiera pasó.He dicho que maldita ha sido la hora, porque acto seguido, Robert alza la mano para estrecharla contra mi mejilla.¿Me ha dado un bofetón? Si, ha sido así, pues la mejilla me arde, ha sido bastante fuerte.Las lágrimas salen por mis ojos, como si no pudiera controlarlas.Quiero salir corriendo pero las piernas no me responden.
Sam se levanta en dirección de Robert, enfadado, amenazante. No duda en darle un puñetazo en la cara, le ha hecho daño en la nariz, está sangrando. Robert empuja a Sam, con ferocidad. Lo que faltaba ahora, teniendo a un hombre herido en el suelo y empiecen a pelearse entre ellos por mi culpa.

-¿Se puede saberse qué demonios te pasa? ¿Para qué le has pegado, eres idiota o qué? Que sea la última vez que le haces eso. O la próxima vez te partiré la cara de verdad.-Sam parece otra persona, jamás pensaría que él saltara de aquella forma sólo para defenderme.
-¿Encima la defiendes? Qué,¿ os lo pasásteis bien anoche?
-¡Pues no! Ella no tuvo la culpa, fui yo quien la besó y escúchame bien pedazo de idiota. Yo estoy enamorado de tu hermana y acabo de confesarle mis sentimientos a ella. ¡Sara ni siquiera se enfadó conmigo ¿sabes porqué? Por que yo no le importo, ¡ está enamorada de ti!-Ya está, ya lo ha dicho, ahora es cuando me doy cuenta de mis verdaderos sentimientos y que lo que ha dicho Sam, es cierto.Soy incapaz de dudarlo por mi misma. Robert está más tranquilo pero aun así sigue sin querer mirarme.
-¿Podéis dejar de pelearos ahora por favor? luego hablaremos de esto, ¡pero ayudadme a llevar a este hombre a la casa!-Rebecca aun lo sigue sosteniendo entre sus brazos. Entre Sam y ella consiguen llevarlo de vuelta, mientras que nosotros llevamos todas nuestras pertenencias.
Debí hacer caso a mis intuiciones, a la extraña sensación que tenía en cuanto me levanté y no me había equivocado en absoluto. Ahora sólo podía pensar en dos cosas, más en una que en la otra, pero aun así mi cabeza me hacía muchas preguntas.
No podía dejar de pensar en el lío que se había formado.En como había empezado el día, en como había pasado más de una hora yo sola sin poder dejar de llorar, en como Sam y Robert habían estado peleándose y como Sam le había partido la nariz.Tampoco podía dejar de pensar que Robert ya sabía mi gran secreto, que hasta ahora no había sido capaz de sacar a la luz, y mucho menos de darme cuenta de cuales eran los correctos: estoy enamorada de él.
Hay otra cosa que no me entra en la cabeza.¿Cómo había llegado hasta ahí ese hombre y con qué se había hecho aquella herida? Ya me he podido dar cuenta de que no lleva ningún arma, y es imposible que fuera atacado por algún animal, los ciervos no atacan, huyen.No quiero ser desconfiada, pero me resulta raro un hombre ahí sólo hasta que aparecieron por allí Rebecca y Sam para salvarlo.Bueno, supongo que lo que ahora importa es salvarle ese brazo malherido y limpiarle la herida a Robert.

En cuanto llegamos a la casa yo ayudo a Sam y a Rebecca a entrar al hombre , yo les ayudo y aprovecho para coger algo de alcohol y utensilios para curarle la herida de la nariz a Robert.Él ha querido quedarse fuera esperando a que yo salga para ayudarle.Yo he sido quien se ha ofrecido a hacerlo y él no ha puesto queja alguna.Parece ser que está más tranquilo y ha decidido perdonarme, bueno más bien perdonarnos a los dos. En cuanto tengo todo lo que necesito, salgo del cuarto de baño que es de donde he tenido que cogerlo y salgo corriendo a la puerta.Rebecca ya está junto con los demás atendiendo al hombre, pero es Sam quien se acerca a mi.Me coge del brazo con cuidado y me llama la atención.

-Oye, Sara... perdóname de verdad.Perdí por completo los nervios y como vi que te dio aquel bofetón, me sentí muy mal...
-Está bien, no te preocupes, no ha pasado nada.¿Con Rebecca todo perfecto?
-¡Ya lo creo! En cuanto hablé con ella me confirmó que él también sentía lo mismo....aunque no quiso decirle nada a nadie, ni siquiera a su hermano.-Algo que no me asombra para nada, ella es fuerte y bastante independiente.Pero que no se lo dijera a su propio hermano, eso si me desconcertó bastante.No quiero seguir sintiéndome culpable.
-Me alegro muchísimo por los dos, la verdad os merecíais estar juntos.
-Si no hubiera sido por ti no la habría conocido.Tú me salvaste la vida.
-Tú me la salvaste a mi cuando estuve apunto de morir de hambre en aquellos calabozos...
Él me sonríe y yo me tiro a sus brazos, él me corresponde.Y recuerdo quién me está esperando fuera, así que no quiero tardar más tiempo.
-Gracias...-Me separo de él, ahora estoy más radiante, sonriente.-Pero debo atender a otro enfermo...nos vemos ahora ¿Vale?
-De acuerdo, luego le pediré las disculpas personalmente.¿Se lo dirás?

Asiento y salgo corriendo buscándole y ahí está, en el mismo rincón de siempre, intentando tapar la nariz para evitar que le salga más sangre.No puede negarlo, me he dado cuenta de que en cuanto me ha visto acercarme ha sonreído, pero se dedica a mirar al suelo.Cuando estoy delante de él, dejo uno de los trapos junto con el bote de alcohol en el suelo y con cuidado le empiezo a limpiar la sangre que le sale por la nariz.No quiero hacerle daño, pero es imposible porque apenas se está quieto y me cuesta más.
-Cuidado que duele...¡uiich!!-Ha debido de ser un un golpe duro, si no no se estaría quejando.Realmente Sam le ha dado con todas sus ganas.
-Si te estuvieras quieto conseguiría limpiarte la herida con más cuidado.
-Lo intentaré.
El otro paño se ha quedado prácticamente empapado de sangre, así que es hora de curar y cortar la hemorragia.Primero le echo alcohol en la herida y justo después una crema que lo sanará por completo, eso le calma el escozor y parece mejorar por momentos.Además la hemorragia ya ha parado por completo.
-¿Mejor?-Me dedico a limpiarle las pequeñas manchas de sangre que le ha recorrido la cara.
-Mucho mejor....-Él no se atreve ni siquiera a mirarme a la cara, pero finalmente lo hace.Pone su mano sobre mi mejilla, justo en el lado en el que me había dado el bofetón.El calor y el miedo me recorre de nuevo el cuerpo,justo la parte que más me había dolido era la que más estaba intentando olvidar.-¿Te ha dolido mucho?-Me pregunta finalmente con dolor en la voz.
-He sufrido cosas peores, pero.... si, me dolió.
-Lo siento de verdad, Sara, yo no quería... jamás podría hacerte daño.
-Está bien, no pasa nada.Tal vez me pasé mucho contigo en la forma en la que te lo dije.Pero te merecías un buen escarmiento.-Me quedo mirando los dos paños que ahora están manchados de sangre.Los dejo en el suelo y le examino mejor la nariz, tiene mejor aspecto pero tardará en curarse del todo.
-Bueno, la hemorragia ya está curada, ahora procura echarte de vez en cuando un poco de alcohol para ir curándolo poco a poco.
-No me equivoqué cuando dije que eras perfecta.

Apenas quiero hacer caso de su comentario, él siempre me ha dicho cosas así y yo sin embargo no había sido capaz de devolverle el alago.Le acaricio la mejilla con cuidado y le sonrío.¿Qué debería hacer ahora?

-Has sido el único que no ha dejado de decirme esas palabras, y yo aun no se cómo debería tratarte...
-No tengas prisa, ya aprenderás.-Nos sentamos a los pies del tronco del árbol. Al final ese será nuestro sitio oficial en el que hablemos de nuestras cosas.
-¿Qué tal lleváis las intervenciones? ¿habéis conseguido averiguar algo más?
-Hemos, decidido dar un parón..... llevamos varios días que no conseguimos averiguar nada, pero no llego a entender qué ocurre.
-Bueno, supongo que no es nada de lo que te puedas preocupar. No es nada fácil invocar espíritus, tomaros un tiempo y verás como las cosas cambiarán.

Un silencio desesperante rompe la conversación por completo.Aun sigo sin saber el qué, pero algo en aquel hombre me hace desconfiar por completo.
-¿Qué piensas del chico que han encontrado Sam y Rebecca?...¿No le encuentras nada extraño?
-¿A qué te refieres?
-No quiero ser desconfiada...¿vale? Pero piénsalo. Aparece de la nada, sin ningún arma, es imposible que le haya atacado algún animal ¿dime, un ciervo acaso haría eso?
-Pero puede que alguien le haya hecho eso...
-¡Piénsalo! de verdad.¿Ha sido sólo coincidencia que haya sido cerca de donde está nuestra casa? y además no tiene nada que lo podamos identificar.Yo no me puedo fiar de él.
-Son simples casualidades, Sara.... ¿tú lo habrías dejado ahí tirado sin más?
-Puede que no.Pero no podemos arriesgarnos a que alguien nos encuentre... es que no entiendo cómo ha podido encontrar este sitio.
-Tampoco es tan complicado si lo piensas.

¿Ya estamos otra vez con las discusiones? No podíamos parar en ningún momento de contradecirnos.Siempre estábamos igual, lo mismo pasábamos un rato de maravilla, charlando, riendo, que lo mismo segundos después estábamos a punto de tirarnos cualquier cosa a la cabeza.

-Da igual, soy la mártir del grupo, no pasa nada.¿Vienes dentro?
-Sara...
-He dicho que no pasa nada.No quiero discutir contigo. ¿Vienes o no?- No soy brusca ni tampoco pretendo ser del todo borde con él, pero al menos esperaba que él no me diera la razón del todo pero si viera el visto bueno, o pensar con claridad mis sospechas.Pero bueno, está claro que yo siempre viviré en un mundo al revés que de los demás. Él me sonríe como intentando evitar su respuesta y ahorrarnos la discusión y entramos dentro de la casa.
El hombre que estaba herido del brazo está sentado sobre un sofá, lleva el brazo vendado: seguro que mamá y Rebecca se lo han curado del todo.Intento ser amable pero no puedo evitar mirar de reojo a ese hombre con cierta desconfianza.Todos están a su lado haciéndole preguntas, todos menos Anaëlle que está sentada sobre una silla junto a la mesa, tomando una taza de te alejado de los demás.Ella me llama la atención antes de que pueda unirme a los demás.Me siento sobre la silla justo delante de ella

-¿Qué te preocupa, pequeña?- No me mira, está muy pendiente de la taza que tiene entre sus manos, agitando la cucharilla de vez en cuando.
- No lo se, creo que mi mayor preocupación es que nadie sepa comprenderme.
-¿Tienes miedo a recordar tus días pasados y que vuelvan a tratarte como una chica solitaria?
-Supongo que si.....

Ella se ríe ¿ pero de qué? Si en ningún momento le he dicho nada del otro mundo y menos aun encontrarle algún punto gracioso.Sigue removiendo el te, lo que me llama mucho la atención.Si ya ha disuelto todo el azúcar que había en su interior ¿ para qué le sigue dando vueltas? En fin, prefiero mantener la cabeza en cosas más importantes. Cuando levanta la cabeza no es para mirarme a mi, si no a las personas que tengo a mis espaldas.Aun están hablando con aquel hombre.

-Me recuerdas a mi y tú y yo tenemos una gran conexión.-Empieza a bajar la voz por completo, casi en un susurro por lo que me cuesta entenderla.Me doy cuenta de porqué lo hace. -Tú tampoco te fías de ese chico por lo que veo en tu mirada...- ¡Por fin alguien sensato, alguien que me entiende! Me encantaría que fuera Robert o alguno del grupo quien más lo hiciera, pero no podía quejarme, al menos no me estaba volviendo loca por completo.Eso me tranquiliza.

-¿ También te has dado cuenta de que en él hay algo extraño? No se, no es casualidad haberlo encontrado en mitad del bosque.
-¿Dices que lo habéis visto allí?-Enarca las dos cejas y se queda esta vez mirándome a mi, con cara de sorprendida, algo que a mi no me extraña.
-Más bien lo encontraron Sam y Rebecca, después llegamos Robert y yo para ayudarles.-Aunque estemos lo suficientemente apartadas del resto para que no escuchen nuestra conversación, bajamos el tono de voz, murmurando sobre el tema.Me uno a ella, cojo una taza y le echo en su interior el te.Añado dos cucharaditas de azúcar y espero a que se enfríe.-Lo realmente raro es que no llevaba ningún tipo de arma, no llevaba nada encima ni para defenderse, no se, además de que en el lugar dónde estaba me llama la atención, hasta ahora nadie ha encontrado este lugar....
-Es muy raro si, pero al resto parece no importarles incluso diría que le están cogiendo cariño.- Ella se queda mirando de nuevo al resto del grupo, yo me giro para mirarlos también, están todos a su alrededor escuchando sus 'batallitas' que por lo menos para mi y para Anaëlle nos suenan a mentira.-De todas formas, Sara, ten cuidado.-Ten cuidado, esas palabras se han quedado grabadas como fuego dentro de mi cabeza.Nos terminamos de tomar el te y antes de que Anaëlle se marche al exterior para continuar con algunas tareas, se quita uno de sus numerosos collares: éste tiene dos alas plateadas, se acerca a mi y me lo coloca sobre mi cuello.-Habla con ellos, seguro que te escucharán.Y lleva siempre este colgante contigo, te protegerá y te ayudará en más de una ocasión.-Yo le doy las gracias y me quedo mirando el colgante.En realidad Anaëlle es una chica de lo más agradable, de las pocas que confío en este grupo.

Me levanto decidida a acercarme al sofá, dónde están los demás reunidos y al parecer se alegran de que yo me haya unido a ellos.Me doy cuenta de que el chico se ha quedado mirándome y tal vez él se haya percatado de algunas de mis miradas hacia él, pero aun así es incapaz de aguantar más de cinco segundos mirando a los ojos a alguien.¿Es por miedo o porque esconde algún secreto? Me está empezando a cansar de ser la única que tal vez tenga un poco más de uso de razón, aunque esté muy bien, no me gusta confiar demasiado en los demás y mucho menos en él.

-No nos has dicho tu nombre ni a qué te dedicas.-He sido yo quien se atreve a preguntarle, mientras todos me miran.¿Qué pasa, qué he dicho? hasta ahora no he tenido interés alguno en él, es justo que me dejen hacer alguna pregunta.-¿De dónde has venido?

-Pues... me llamo Logan, trabajaba de herrero.... y vengo un de un pueblo bastante lejos de aquí, entonces alguien me atacó....-Su voz es débil, y no es por que esté cansado o asustado, se perfectamente que está mintiendo.Me he dado cuenta en la forma en que mira y como no puede dejar las manos quietas mientras me contesta, pero al resto parece no importarle o no se quieren dar cuenta.Pero no, resulta ser que yo soy más lista, si él se piensa que se ha cruzado con la tonta del grupo está muy equivocado.
-Pero para venir de muy lejos, has sabido como llegar por este lugar...¿no es así?
-Simplemente me perdí, hasta que perdí el conocimiento tras ser atacado por un animal..
-¿Un animal? Hace nada me has dicho que fue 'alguien' quien te atacó y ahora me has dicho que fue un animal....-Antes de que pueda seguir con mi interrogatorio y el resto me observen callados, aunque parecen muy molestos conmigo, es Robert quien se levanta mirándome de mala gana.
-¡Ya basta, Sara! ¿Se puede saberse qué te pasa?
-Simplemente estoy charlando con él, lo mismo que habéis hecho vosotros en mi ausencia.
-No es cierto, parece que estés planeando como avergonzarle delante de todos.¡Está cansado! y por eso mismo vamos a dejar que descanse.

-Con vosotros quiero hablar luego, fuera no aquí dentro, os esperaré allí.-Me levanto llena de rabia, sin querer dar explicaciones.Mamá intenta detenerme, pero sabe que cuando reacciono así no hay forma de convencerme a lo contrario así que se queda con el resto junto a la chimenea. En cuanto llego a la puerta al igual que como la he abierto la cierro con brusquedad.
Ha pasado un rato bastante largo, juraría que cerca de una hora, pero ahí están: Robert, Sam y Rebecca. Los tres vienen para acercarse a toda prisa a dónde yo estoy.Aun sigo cabreada y me sorprende que sean tan ingenuos como para no darse cuenta de lo que está pasando.

-¿Nos vas a explicar qué demonios te pasa esta vez?- Robert como siempre con su aire de superioridad cuando se cabrea.
-Relájate Rob, seguro que ella tiene alguna explicación para todo esto.-Me sorprende que después de que se haya solucionado todo lo ocurrido, Rebecca aun siga sin querer confiar en mi o ponerse de acuerdo conmigo, como lo solíamos hacer antes, como un equipo.Al menos Sam, aunque aun le suene del todo extraño mi comportamiento y no me llegue a comprender del todo es más sensato y no tiene problema alguno en buscar una respuesta a todo esto.

-Me parece increíble que no seáis capaces de daros cuenta de nada.Habéis metido a un extraño en casa.
-¿Acaso no lo éramos los unos con los otros cuando nos conocimos?-Ha tenido razón, pero en estos momentos desearía darle una bofetada a Robert y devolverle el daño que me había hecho antes, pero prefería olvidar.
-Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero él tiene algo que no me gusta, es como si tratase de esconder algún secreto....yo no le creo, no me fío.
-A desconfiada no te gana nadie ¿eh?-Rebecca esta vez trata de apoyar a su hermano, pero yo prefiero no discutir más, no me apetece en absoluto.
-A decir verdad, su cara me resulta algo familiar.....-Sam ha decidido hablar, y me ha dado una pista que seguro que más adelante me hará mucha falta.-Pero creo que esta vez tengo que darles una oportunidad a ellos, Sara... Esperaremos para ver que pasa.¿Vale?-Él se acerca a mi y me acaricia la mejilla, sin perder la sonrisa.Pero yo estoy lo bastante cabreada como para repartir simpatía ahora mismo.

-Yo si la creo, es más también sospecho de él.-Anaëlle se acerca justo a donde estamos nosotros, acompañada de la dulce y encantadora Tamy.Aunque sea una adolescente, le sigo viendo la niña pequeña que se esconde tras esos ojos tan inocentes.Más bien tengo miedo por ella, no quiero que sufra ni le pase nada malo.-Y si no ya os arrepentiréis de no daros cuenta.La confianza no es mejor vuestro aliado, ahora mismo no.
-Yo también creo a Sara.-La voz de Tamy suena como a pequeños cascabeles, al menos es algo que me tranquiliza y me ayuda, que tengo a dos personas que confían en mi.Ella se acerca a mi, queriéndose perder entre mis brazos, así que yo la abrazo con fuerza, dándole un beso en su cabeza, queriendo protegerla de todo el mundo.

-La brujería os ha afectado demasiado....-¿Se ha vuelto más tonto de lo normal o qué? De verdad no entiendo como Robert pasa de ser el chico más encantador a el chico más idiota que he conocido en toda mi vida.
-De esta te vas a acordar.-Es lo único que se me ocurre decirle, estoy tan cabreada que no me apetece seguir discutiendo.

Las dos semanas siguiente son verdaderamente desesperantes.Hemos vuelto a intentar contactar con Aymara pero no hay manera.Todo está siendo demasiado repetitivo y monótono. A Logan lo siguen tratando como a un rey, dándole todo tipo de cuidados, todas las batallitas que él les cuenta a los demás parecen ser entretenidas, al menos para los demás porque para mi no lo son.Robert se dedica a hacerme comentarios que duelen, algunos me molestan otros no.Pero cada dos por tres estamos con la rivalidad en cuanto nos cruzamos cara a cara.Yo le ignoro en otras ocasiones y él hace lo mismo. Sin embargo Sam y Rebecca si hablan de vez en cuando conmigo, pero siguen pensando igual que hace un par de semanas. Trabajamos por separado, al menos yo, mamá y Jonathan parecen al menos entenderme un poco, y me dicen que no se lo tenga en cuenta.Anaëlle y Tamy son las únicas que sospechan del recién llegado al grupo, y eso al menos es lo único que me da fuerzas.
La única buena noticia es que la cabaña en la que estábamos trabajando duro ya está acabada.Pero hoy es día de caza, necesitamos salir al bosque para conseguir más comida.Y parece que el día de hoy es el único momento en el que me han dado la razón y empiezan a tener pequeñas sospechas sobre Logan.

-¿Entonces todo claro? Rebecca, Tamy, Robert, Sara y yo iremos de caza. Vosotros os quedaréis vigilando hasta que volvamos, intentaremos no retrasarnos demasiado.-Jonathan es quien mejor sabe organizar al grupo en todas las ocasiones, por fin consigo verle como un padre para mi.Bueno, al menos casi.
-Yo os acompañaría, pero prefiero quedarme con los demás a vigilar la casa.-No me fío ni un pelo de que él se quede aquí, lejos de nuestra vista, pero prefiero no hacer comentarios. Al menos mi madre, Sam y Anaëlle estarán con él. Y los otros guardias que conseguimos sacar del pueblo también se quedarán por los alrededores para vigilar, así que puedo estar más segura.- Yo iría por la zona del río, ahí conseguiréis más comida, hay muchos animales y gran cantidad de pescado.-Vale, esto si que ha sido raro.¿Cómo sabía dónde estaba ese lugar si desde que había llegado al grupo y lo encontramos tirado en el suelo, no había salido de la casa? No había tenido oportunidad ninguna para salir a investigar, siempre estaba dentro, escuchando todos los cotilleos del grupo y contando él sus historias. A mi me estaba pareciendo demasiado extraño, supuestamente él venia de muy lejos y se conocía demasiado bien la zona.¿Acaso nadie se da cuenta de eso?
Antes de marcharnos mamá me da un arco y unas flechas que ella misma ha fabricado para mi, para que nos sea más fácil cazar.Me abraza, me aparta el pelo de la cara y me da un beso en la frente.
-Te quiero, cariño.-Me dice con voz dulce y protector.
-Y yo a ti mamá.Ya veremos la cantidad de comida que vamos a traer.
-Estoy segura de que si.-En cuanto me separo de ella, me sonríe con total felicidad, orgullosa de mi.
En cuanto nos marchamos nos dividimos en grupos.Tamy quiere venir conmigo, así que yo me quedo con ella y con Robert. Rebecca, y Jonathan van por otra parte.Decidimos quedar en una gran roca que hay en mitad del camino para reencontrarnos con toda la comida que hayamos podido recoger.
Pasamos un buen rato sin hablar, llegamos a un pequeño riachuelo el cual está lleno de peces.La que decide romper el hielo del silencio que hay ahora es es Tamy.
-Yo puedo quedarme aquí y pescar algunos pececillos, mientras que vosotros conseguís más comida ¿nos vemos luego, vale?-Aunque su voz sigue siendo la misma, esa adorable niña parece que con el paso del tiempo ha madurado más aun y está siendo muy útil en el grupo.No me hace gracia dejarla sola, pero aun así asiento y le doy un beso en la mejilla, ella me abraza con fuerza.
-Si necesitas algo, grita nuestros nombres, vendremos a por ti ¿Vale?- Ella ha entendido mi explicación y empieza con su tarea.

Nosotros seguimos andando por el bosque, en silencio.Hemos conseguido cazar unos cuantos conejos que la verdad son bastante grandes, y hemos conseguido bastante fruta de los árboles.Lo llevamos todo dentro de una bolsa, para que sea más cómodo para el camino.

-Estoy empezando a pensar en que tal vez.... tengas razón.-¿Ha dicho lo que ha dicho? No me lo puedo creer.¿tanto ha tardado en darse cuenta de eso?
-¿Y has tenido que tardar dos semanas en volver a hablarme para decirme esto?
-Oye tampoco se me ha hecho nada fácil a mi. Sam dice que lo recuerda de haberlo visto en alguna parte pero que no sabe dónde.-Se encoge de hombros y se para en seco para darme un abrazo para ver el dolor que transmite mi mirada y mi voz, después se separa de mi y seguimos nuestro camino.-Perdóname, he sido un idiota.
-Es cierto, eres un idiota.Pero supongo que me pasa lo mismo que a ti, que soy una orgullosa y soy incapaz de no perdonarte, jamás podía durar eternamente enfadada contigo.
-Es por eso por lo que tanto nos parecemos....-Le devuelvo una sonrisa y le revuelvo el pelo.
-Ha habido una cosa muy extraña esta mañana. Logan supo exactamente dónde debíamos venir a cazar.¿Cómo lo sabía si según él nunca había estado por aquí y venía de un lugar más lejano a este?
-Eso es lo que me ha dejado a mi sorprendido. Por eso mismo empecé a dudar más aun de él.

Conforme seguimos caminando tengo la necesidad de mirar a través de los árboles.¿Humo? No puede ser, trato de pensar que aquella masa oscura y gris que se ve a lo lejos sea otra cosa menos eso.Escucho los gritos de Tamy, pidiéndonos que volvamos. Entonces me doy cuenta de que no me estoy equivocando.Robert y yo corremos a toda velocidad, con la angustia y el miedo en el pecho.En cuanto llegamos a la roca vemos que allí están Rebecca, Jonathan y Tamy esperándonos. No decidimos dudar más y salimos corriendo de vuelta a casa.' No puede ser' Pienso mientras corro, el humo, el olor a madera chamuscada y el calor proviene de allí. 'No puede ser, no puede ser, no puede ser' Trato de pensar intentando mantener la mente en otro sitio. En cuanto llegamos a nuestra casa, nos encontramos algo que jamás podríamos pensar que pudiera pasar, la casa está ardiendo.Nuestra casa, nuestro hogar donde hemos estado viviendo todo este tiempo: Logan. Es el único nombre que me viene a la cabeza, culpable de esto. Me dejo caer a suelo, empezando a golpear el suelo con fuerza, haciéndome daño en las muñecas.Me levanto e intento correr hacia la casa, todo está ardiendo y es imposible acercarse. Robert viene hacia a mi y me sujeta con fuerza, rodeándome con sus fuertes brazos, protegiéndome e intentando no entrar.
'No, otra vez no por favor, otra vez no......' Recuerdo que Sam, Mamá, Sam ,Anaëlle y el resto de compañeros estaban ahí dentro.
-¡¡¡¡¡¡¡¡NO, NO, NO, NO, SUÉLTAME, SUÉLTAME TE DIGO, DÉJAME!!!!!!!!!
-Sara por favor, estate quieta, ¡por favor, es peligroso!-Él me sigue sujetando con fuerza, se que quiere protegerme.Pero no puedo pensar en otra cosa, no puedo dejar de pensar en mi madre.
-¡¡¡¡¡Mamá, mamá, mamá!!!!!!!- Grito sin cansarme ni siquiera, pero no hay respuesta.Intento deshacerme de sus brazos sin logro alguno.Los demás están parados, no saben qué hacer.-¡¡¡ Es mi madre, por favor, suéltame, quiero saber dónde está!!!
Jonathan se acerca a mi intenta tranquilizarme, pero yo no quiero que lo hagan, yo solo quiero encontrar a mi madre.No puede estar muerta, no puede.Jonathan y los demás consiguen reaccionar, dejan caer todos los alimentos en el suelo y yo caigo rendida al suelo.Robert me sigue abrazando, y yo no puedo evitar aguantar más las lágrimas, estas me caen una tras otra como cascadas.
No soy la única que está nerviosa, Rebecca y los demás lo están. De repente recuerdo que Sam también se había quedado protegiendo la casa.'No él no por favor...' Los demás lo buscan gritando su nombre, si mis piernas me dejaran reaccionar yo también lo haría.Robert sigue cuidando de mi, protegiéndome y acurrucándome entre sus brazos mientras que yo no consigo dejar de llorar. Estoy realmente destrozada, mi familia, mi madre, todo lo que acababa de recuperar, y ahora la había vuelto a perder, había perdido a mi madre otra vez más.
Escucho a Robert consolarme, repitiendo una y otra vez las mismas palabras 'Lo siento, pequeña.'

Parece ser que con Sam tampoco hay mucha suerte, incluso Rebecca por los mismos nervios es presa de un ataque de ansiedad.No puede ser que él también haya acabado así... que haya muerto dentro de la casa. Oigo unos pasos, no se de quienes son hasta que no escucho a Rebecca gritar un nombre y salir corriendo hacia él: Sam.
Robert me ayuda a levantarme, así que me acompaña a acercarme donde está Sam.Rebecca se adelanta queriendo abrazarlo con fuerza y besarlo.
-¡¡¡Qué susto nos has dado a todos!!! pensaba que te había perdido....-Empieza a llorar, y es del todo normal. Es Sam de quien estamos hablando, yo también tenía miedo de sólo pensar que no volveríamos a verle nunca más.
-¿Qué ha pasado, estáis todos bien? Quise ir a buscaros por si necesitabais ayuda con la caza y no os encontré por ninguna parte.Entonces ha sido cuando he visto el incendio y he venido corriendo.-Le contamos lo que ha pasado y Sam se acerca para acariciarme la mejilla e instintivamente abrazarme mientras me consuela.Yo no puedo evitar echarme a llorar otra vez.Esto es una pesadilla lo que está pasando, no puede ser real.
-Logan, ha sido Logan.Debíamos haber sospechado de él desde el primer momento.-Es Robert quien habla, pero yo desconecto totalmente del mundo. Nada más pronunciar su nombre lo veo aparecer corriendo entre los arbustos intentando huir. Me libero de los brazos de Sam y no lo pienso dos veces: quiero venganza.
Cojo el arco y las flechas que mi madre me había construido para mi, y un cuchillo. Corro a toda velocidad detrás de él.

-¡Sara no lo hagas, vuelve!- Todos gritan mi nombre, pero yo no quiero hacer caso alguno. Sólo se que Robert ha querido seguirme y que corre justo detrás mía. Consigo localizar a Logan que corre justo delante de mi, huyendo.
-¡ Vas a morir cobarde, desgraciado!- Toda mi rabia se descarga en la flecha que le lanza a los pies. He tenido puntería, porque le he herido la pierna, él se ha caído al suelo a consecuencia de eso, en cuanto lo tengo justo delante de mi saco el cuchillo apuntándolo en su cuello, solo tengo que hacer un corte y se acabó todo.
-Hazlo, Sara, Hazlo.-Me anima Robert mientras yo me agacho justo al lado del hombre que ha asesinado todo lo que yo ahora consideraba parte de mi familia.

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MensajeTema: Re: No todas las historias son iguales.   Hoy a las 7:52 pm

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