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 De cuando todo era más fácil{Vera}

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MensajeTema: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 4:25 am

Aquella mañana se sentía nostálgica y lejos de haber tenido pesadillas de las habituales había soñado en la época más feliz de su vida. Antes de cumplir los 12 años, cuando la cosecha era en lo último en lo que pensaba y los Juegos no le había arrebatado nada. Sonya, su otra mitad aún estaba con vida y ambas iban a la escuela y jugaban sin preocupaciones. Soñó en una de las tantas veces en que se habían hecho pasar la una por la otra en la escuela, concretamente su gemela había hecho por ella un examen, ni siquiera recordaba de que pero obviamente estaba relacionado con los árboles y las plantas. Quizás sobre tipos de árboles. Bah, que más daba, lo importante de ello era que había logrado levantarse con una genuina sonrisa, porque quería quedarse con aquellos recuerdos de su hermana, los que eran buenos, lejos de muerte y de sangre, lejos de la arena donde su hermana había perdido la vida.

Bajó las escaleras ya vestida con un jersey negro y unos pantalones del mismo color que en contraste con su piel hacía que se viera más pálida y que su melena pelirroja se viera más. Ni siquiera se había fijado en ello, se había vestido veloz y por una vez ni había pensado en si coger o no su cuchillo. Se quedó con su madre un rato y hizo el desayuno para ambas logrando que su madre comiera, lo difícil que resultaba en ocasiones le arrancaba más de un suspiro. Había perdido ya la esperanza de que su madre volviera a ser aquella mujer alegre, que siempre hablaba alto y con todos y que destilaba energía y felicidad. Aparte de suya conocido mal carácter. Sin duda era mejor no hacerla enfadar.

Luego tuvo el impulso de querer ver la escuela de nuevo. De querer salir, en los últimos días había salido más que en los últimos meses pero no le gustaba andar por las calles y encontrarse con las familias que habían perdido sus hijo o hermanos o primos o lo que fuera en los últimos juegos. Recordaba perfectamente los rostros de estos, aunque deseara que no hubiera sido así. Sobretodo porque se había llegado a encariñar bastante con los de los Juegos pasados. Mal asunto porque no había logrado que ninguno volviera.

Salió de su casa y de la aldea de los vencedores y pronto se encontró caminando por las calles donde con la mirada baja intentaba evitar las miradas de la gente, las cuales por suerte habían ido decreciendo con los años. Aún así el ser la última vencedora de los Juegos de su distrito y el hecho de que su madre hubiera sido anteriormente muy querida hacía que la reconocieran, todo el mundo parecía conocer la historia de las gemelas pelirrojas, ambas habían sido tributos y en dos años seguidos. Y tampoco es que hiciera tanto de ello. Odiaba todo aquello. Llegó a donde quería finalmente. La escuela. Se quedó allí de pie en silencio mirando el edificio el cual aunque había cambiado mucho respecto a cuando había empezado a ir no había cambiado mucho a juzgar por el hecho de que tampoco hacía tanto que había dejado de ir allí.

Lo único bueno de los malditos juegos había sido que en ganar había ayudado a su distrito y la escuela estaba mucho mejor que antes de ello. También por ello ya no tenía que preocuparse de trabajar y había podido dar a sus padres una casa mucho mejor que la que habían tenido. Parecía que por pequeñas cosas como aquellas hubiera valido un poco la pena. Pero solo lo parecía. Nada podía justificar lo que hizo. Aunque solo lo hiciera por salir con vida ella. Solo había deseado volver a casa y había hecho lo imposible por ello. Lo logró, aunque a veces se preguntaba si el precio a pagar no había sido muy alto ¿Acaso no habría sido mejor morir en esa sangrienta Arena? Quizás sí puesto que si algo se había aferrado desde después de los Juegos era en que todo aquel que muriera seguro iba a un lugar mejor que Panem. Lejos de miseria, de cosechas y de Juegos macabros que solo servían para con la muerte de unos niños demostrar a sus padres el poder del Capitolio.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 5:00 am

Desconocía las razones que me habían llevado hasta la escuela de mi distrito. Aquella mañana no había tenido nada de especial, nada fuera de lo común me había hecho levantarme con la idea de ir a aquel sitio tan odioso que tanto aborrecía, como la gran mayoría de los niños que estaban más que hartos de estudiar una historia tan reescrita por los vencedores del Capitolio y la gente más codiciosa y corrupta de los distritos de Panem. Mis pies, una vez hubiera cerrado la pequeña carpintería en la cual volcaba completamente toda mi energía, me habían dirigido hasta allí sin hacer caso a mi cabeza, que estaba prácticamente en blanco. No pensaba, no maldecía por una decisión tan absurda. No tenía ningún tipo de actividad neurológica. Sencillamente, prefería estar muerta antes que ahogarme por tantos recuerdos.

Pero sería inevitable. Frente a mí se alzaba el triste edificio del distrito. La Educación en Panem no podía permitirse nada mejor, porque los cuatro payasos que gobernaban el mundo tampoco querían molestarse mucho por aportar cierta mejora a los ciudadanos que deberían ser en realidad sus protegidos. Repentinamente, esa nada se fue viendo reemplazada por miles de escenas que había vivido en la esquina más cercana, compartiendo mi mísero almuerzo con mis hermanas y amigos, o la misma entrada del bloque, donde jugaba, pese a toda la infelicidad que nos rodeaba, con vecinos y conocidos.

Precisamente igual de conocida que aquellos niños, una silueta más que familiar se encontraba a unos metros de mí. Todos conocían a la gemela pelirroja por su dramática historia y lazo de sangre con la hermana perdida en combate en los mismos Juegos del Hambre del que Valentine había resultado ganadora. La gente la recordaba por su desdichados recuerdos, por su inolvidable gloria y por el prestigio que había adquirido nuestro distrito tras ser nombrada vencedora. Yo, aunque la admiraba por ser ejemplo de superación a la locura a la que los tributos se veían sometidos en la arena, la veía como aquella compañera de clase con la que jamás tuve relación, pero supe que sería una gran amiga cuando aún estábamos ambas completamente cuerdas.

No me acerqué a hablar con ella, pues realmente había perdido práctica en eso de socializarme, pero sí que me quedé, a una considerable distancia a sus espaldas, admirando su melancólica aura llorar sentimientos que no se merecía.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 5:31 am

Tragó saliva mientras seguía viendo el pobre edificio. Era curioso como ahora con unos cuantos años más cuando recordaba cuando era niña no le costaba nada darse cuenta de muchas cosas que se le habían pasado por alto en esa época. Era pobre, como todos en realidad pero a pesar de que les contarán la historia de Panem una y otra vez no se había dado cuenta de cuan bien vivían en algunos distritos en comparación con el suyo y mucho menos de la gran vidorra que se pegaban los del Capitolio. Pero era de entenderse, dentro de lo posible se intentaba apartar a los niños de cosas como aquellas puesto que poco tardarían en perder esa inocencia y era algo que nunca se recuperaba. No veía nada malo en que los padres intentaran que sus hijos fueran niños durante el máximo de tiempo posible antes de que vieran la realidad de su alrededor. Algo que pasaba cuando veías otros distritos o cuando ibas al Capitolio, aunque fuera solo a vender algunos productos.

Siempre alerta se dio cuenta de que no estaba sola. No porque la otra persona hubiera hecho mucho ruido ni mucho menos sino porque no podía evitar estar alerta, en muchas ocasiones casi tensa intentando controlar todo lo de su alrededor. Se sentía un poco más segura así. Se giró con cierta tranquilidad, los pasos que había oído habían parado y no se sentía amenazada. Se intentó recordar a si misma que estaba en su distrito y que no había grandes motivos por los cuales alguien fuera a hacerle daño. A veces tenía que recordarse aquello.

Intentó sonreír y aunque pensaba que tendría que forzar aunque fuera una pequeña sonrisa no fue así. Fue una sonrisa triste aunque natural. No es que hubiera esperado ver a nadie en concreto pero le gustó ver a quien vio. Era Vera. La recordaba bien aunque en realidad nunca se hubiera relacionado en la escuela, siempre supo que sería una gran amiga, luego todo se complicó. Claro que el hecho de tener una replica pelirroja de ti misma con que compartías casi todo no ayudaba a que hiciera muchas más amistades. Pero Vera le recordaba a su hermana con ese rostro infantil pero esa mirada tan madura. Conocía su historia y lo que había pasado con sus padres y hermanos. Era una historia dramática.

Se acercó a Vera sin decir nada y se paró a su lado con la vista sobre el edificio-¿Recordando viejos tiempos?-preguntó en su habitual tono suave el cual se tiñó de la paz y relativa felicidad que sentía en ese momento. Sí, se sentía bien consigo misma en ese mismo momento, la compañía de otras personas aun que fuera silenciosa parecía apartar los malos pensamientos y recuerdos. Sonrió sin saber muy bien porque. Solo sonreía como siempre como si así pudiera hacer que todo fuera mejor. En un mundo en el que todo se veía negro intentaba aportar un poco de color. Puede que para sentirse mejor consigo misma canalizando los sentimientos que le provocaban el haber sido y seguir siendo una pieza más del tablero. Una pieza que año tras año veía como las nuevas piezas se rompían sin que ella pudiera hacer más, se sentía impotente por ello.

-Espero que la suerte este de tu lado una vez más-deseó de todo corazón sin pensar mucho en lo que decía, solo había pensado en la cosecha y lo había dicho-Perdona, no debí decir eso-se disculpó unos instantes después sintiéndose culpable por recordarle aquello. Aún así había sido terriblemente sincera, más de lo que hubiera deseado. Prefería que eligieran a alguien con quien no se hubiera topado nunca, o que al menos ni lo recordara. Se pasó la mano por el cabello intentando apartar de su mente el tema en el que siempre acababa por pensar.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 6:13 am

No juzgué a Valentine por su nueva vida acomodada ni por su triste sonrisa. Aunque fuera muy injusta con la gente que tenía más, al vez por envidia, tal vez porque la realidad era injusta, Valentine se merecía aquella nueva vida de riquezas, aunque no de tanto sufrimiento mental que la llevara a mostrar gestos tan forzados pero tan tristemente verdaderos. Sus labios se curvaron anchamente, tal vez demasiado, aunque de una forma que incluso resultó reconfortante, porque, aunque una sonrisa no fuera del todo alegre, siempre subía los ánimos al receptor y quitaba las arrugas al que la formaba en su rostro.

Le devolví el gesto de una forma un tanto más significativa, con esos labios tan curvados que se me ponían cuando en la escuela miraba a alguien con complicidad. Sonriendo de lado, me encogí de hombros y cerré los ojos lentamente, de un modo casi armonioso, ante su pregunta. Realmente no tenía ni zorra de lo que hacía allí, supuse que lo mismo que ella. A veces era mejor sufrir porque tú misma lo querías a tener que ver cómo los demás te causaban un dolor indomable.

Metí las manos en los bolsillos de mi vieja cazadora vaquera cuando Valentine se me acercó con una mirada tan melancólica. Quién iría a decir que un sitio tan manipulable por el Capitolio para mantener su mandato en lo alto y su propia reputación en su día nos resultara nuestro segundo hogar, donde todo requería el esfuerzo de estudiar pero el premio de jugar rodeados de arcoíris de pasajera felicidad. El tema dio un inesperado salto a los Juegos del Hambre, algo que me hizo tragar saliva no sólo porque supusiera un punto delicado a comentar con la propia ganadora que perdió a su familia bajo el afilado filo de la guadaña de la Parca, sino también porque me hizo recordar que aquel último año en el que participara en la cosecha, podría correr el mismo destino que el resto de las pobres almas caídas en batalla. Nunca lo había pensado de ese modo. En todos los años en los que mi vida había dependido de un boleto sacado de una urna al azar, nunca me había planteado que aquél podía llegado a ser mi último día rodeada de mis seres queridos.

La miré un tanto impresionada. No me sentía ofendida, pero sí que me había dado una deprimente sorpresa. Parpadeé un par de veces, desviando mis ojos de la fachada para posarlos sobre ella, sin saber muy bien cómo reaccionar. Sus disculpas no sirvieron de mucho, aunque ayudaron a hacer de la situación una un tanto menos violenta.

No te preocupes, tu intención era buena —intenté trnaquilizarla, volviendo a desviar mi mirada de la suya para dirigirla al suelo de gravilla—. Gracias.Yo también lo espero. No tendría nada que perder, nadie de quien despedirme, así que no tienes por qué sentir lástima por mí. Sin embargo, te aseguro que si ganara haría lo posible por dar una buena patada en el culo al Capitolio —bromeé, a sabiendas de que aquello era casi imposible si no eran tiempos de guerra. Omití el detalle de decir que, si saliera elegida en los próximos Juegos del Hambre y venciera, mi manera de "dar una buena patada en el culo" al Capitolio sería recuperando a mis hermanos, al precio que fuera.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 7:02 am

Supo que la había cagado, pero bien. En realidad no es que fuera nada nuevo, solía pensar en voz alta, claro que no era costumbre que hubiera alguien cerca que la pudiera escuchar. No dijo nada más, prefería evitar decir algo más puesto que las posibilidades de equivocarse nuevamente eran altas. Aún así mientras miraba la gravilla escuchó sus palabras y no pudo evitar sonreír levemente por la referencia al Capitolio. La miró-Siento lástima por aquellos que no pueden defenderse por si solos. No creo que seas de esas personas-respondió con total sinceridad, siendo eso quizás un halago dicho mientras la miraba recordando haber visto alguna vez a Vera en los bosques de su distrito. Se encogió de hombros para quitarle hierro al asunto, si eso era posible. Sentía lástima de aquellos niños frágiles que solo deseaban ir con su madre. Pequeñas criaturas por las que nadie se había ofrecido voluntario. Aunque no juzgaba aquello, ella no lo hubiera hecho.

-Sería realmente horrible ver como los pobres coloridos no pueden obtener un espectáculo de su agrado. Una gran tragedia como ninguna otra-se mofó en un tono bajo y usando un poco de sarcasmo puesto que nunca sabías quién podía estarte escuchando. No les odiaba lo suficiente como para hacer nada, en realidad no tenía ganas por hacer nada en especial, no tenía sueños ni muchas esperanzas más allá de no fracasar como mentora.

De todos modos era mejor desviar el tema lejos de el Capitolio y de estar a favor o en contra de ellos o de los mismos Juegos. Bastante era pensar que cada vez estaban más cerca, de nuevo-¿Sigues yendo al bosque? Te vi alguna vez allí. Solía ir a menudo y creo que es una de las cosas que más echo de menos. No es lo más seguro pero me gusta de todos modos-contó en un tono bajo, era de aquellas cosas sobre las cuales podía hablar y lograr una sonrisa genuina, casi infantil y radiante sin pensar en nada malo. Todos los recuerdos que tenía en ese lugar eran buenos, y eso le gustaba de ese sitio, quizás más que el sitio en particular. Por ello se sentía cómoda hablando de ello antes que hablar de temas como la familia o así. Los consideraba arenas movedizas y comparación con el bosque, el cual era por así decirlo terreno firme y seguro.

Tiró un poco de la manga de su jersey negro en una especie de intento de tener las manos ocupadas en algo en lugar de tenerlas colgando sin hacer nada de nada. Luego posó nuevamente su mirada marrón en la de la rubia, de un color verdoso. Realmente no sabía que hacer pero no quería quedarse allí parada todo el día. Se mordió el labio inferior mirando a la otra chica mientras se debatía entre si proponer hacer algo o no. No es que fuera especialmente tímida pero no tenía muy claro que la otra chica se planteara siquiera aceptar en el caso de que propusiera hacer algo. Lo que fuera. Lo que quisiera la rubia podría estar bien.

Lo del bosque le había recordado que siempre había deseado ver la habilidad de Vera con la ballesta, eso no era algo que hubiera visto directamente como para saber que se dedicaba a cazar pero si sabía que su padre solía comprar de lo que cazaban algunos que otros del distrito. Era un buen modo de conseguir un poco de dinero. Y definitivamente las ballestas eran una de sus debilidades en cuanto a armas se trataba.

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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 7:45 am

Valentine no se podía hacer a la idea de cuan de acuerdo estaba con ella. Ahora que no tenía a mis hermanos cerca, los cuales eran, por cierto, menores a mí y por lo tanto les quedaba muchas cosechas que vivir, mi preocupación por si su nombre saldría en los próximos Juegos del Hambre incrementaba. En momentos como este, no me disgustaba tanto pensar que los hubieran dado en adopción a una familia del Capitolio, aunque ¿qué familia clasicista del Capitolio querría unos hijos adoptivos de algún distrito, y más aún del siete? No era de los peores, sin duda, pero era sinónimo de pobreza y, por lo tanto, inferioridad para aquellos payasos.

Totalmente posicionada en parte de Valentine, seguramente ambas nos dedicamos a poner en evidencia a la suprema autoridad en nuestras cabezas. Y es que no era para menos. A veces me gustaría ser un avox para cortarles las lenguas a mis amos por la noche y servírmelas de desayuno a la plancha, o un sinsajo para repetir odiosos ruidos del entorno de la urbe con los que poder privar del sueño a más de un monstruo de la capital. El cuerpo humano podía llegar a morir de estar días despierto sin dar ni la más mísera cabezadita... En aquel momento no estaba muy ingeniosa con mis chistes negros, pero desde luego mi punto sádico seguía ahí, intacto, a la espera de tener una razón para dejar paso a una tortura totalmente justificada. No aprobaba la violencia, pero tiempos desesperados requerían medidas desesperadas...

Sonreí de forma un tanto maliciosa para mí misma cuando Valentine sacó de pronto un nuevo tema. Se lo agradecí profundamente pues ni me gustaba sonreír de una forma tan evidente, mostrando hasta mi blanca dentadura, ni me gustaría tener que dar ninguna explicación de mis perturbados pensamientos. Adiós muy buenas a los Juegos del Hambre, prefería hablar de cacería, siendo sincera. Desconocía que Valentine supiera de aquella mi afición. Mi padre, además de ser dueño de la carpintería de la que ahora me hacía cargo, fue el mejor cazador que el distrito séptimo pudo haber tenido a lo largo de la historia, seguro. Yo no lo era tanto, aunque me viniera en la sangre. Tampoco es que me molestara mucho por explotar mi potencial. Me arrepentiría si la suerte que Valentine me había dado no corría por mi parte el día de la próxima cosecha, sin duda.

Ocasionalmente. Es una costumbre que se está muriendo. Antes lo hacía porque no tenía más remedio. Ahora, siendo sincera, no paso nada de hambre, ni tampoco encuentro un motivo para seguir haciéndolo. No tengo a nadie que cuidar. Suficiente hago cuidándome a mí misma —podría sonar egoísta, pero intenté ser lo más sincera y justa posible. No iba a ir de Teresa de Calcuta con familias que desconocía. Sería lo justo, dada la situación de Panem, pero iría contra mi propia personalidad. Era caritativa con la gente que realmente amaba. Y no amaba a muchas personas. Cuanto más pequeño fuera mi círculo de seres queridos, mejor, no sólo porque supondría un trabajo más fácil el darles de comer, sino porque así no sufría en vano y los veía morir por la dejadez—. Aunque he de admitir que cuando voy al bosque, lo hago por todo lo grande. No vuelvo hasta el anochecer. Últimamente paseo más que otra cosa.

No sé si mi respuesta no le entusiasmó o realmente le aburría, pero vi a Valentine morderse el labio de una forma un tanto nerviosa. Se encogía como si estuviera incómoda, así que me pregunté si le había ofendido o mi presencia le causaba algún tipo de malestar emocional, algún tipo de recuerdo... Me sentí repentinamente culpable, pero no pude evitar soltar una profuna exhalación por la nariz y un bufido en modo de risita. Su timidez me confortaba. Normalmente solía ser alrevés.

¿Qué pasa?
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 8:23 am

Escuchó su respuesta y no la juzgó puesto que en realidad le parecía que se tenía que partir de la base de cuidar siempre de uno mismo. Por un lado por egoísmo y por otro porque en realidad si no te cuidabas tampoco estarías allí para cuidar de aquellos que te importaran por lo que en realidad era algo necesario. O así lo veía la pelirroja la cual sonrió levemente a lo que dijo Vera. Pasear estaba bien también y era justamente lo que hacía Valentine últimamente en las veces en que se adentraba en el bosque como en los viejos tiempos. Chasqueó la lengua mientras pensaba en como responder a aquello mientras en ningún momento había dejado de plantearse una pregunta ¿Proponía hacer algo o no? No le gustaba el rechazo pero si proponía algo sabía que no estaría yendo a por lo seguro. Ni mucho menos, apenas conocía a Vera y en realidad lo normal era que lo rechazara.

-No llegues a dejarlo, un poco de ejercicio y de entrenamiento le viene bien a cualquiera-opinó, no se sabía nunca cuando podías necesitarlo y por supuesto en todo caso siempre venía bien saber que tenías algunos recursos. Ya fuera la posibilidad de cazar con facilidad o cualquier otra cosa. Como trepar en los árboles, nadar... Lo que fuera. Todo aquello que supieras hacer bien o te gustara era algo debías seguir practicando. Al menos así aunque no supieras hacer mucho más eras especialmente bueno en algo y peor era nada. Claro que por su tono había dejado claro que era solo su opinión y como mucho un consejo, no iba a obligarla a hacerlo. No, no iba a hacerlo.

Por la reacción de Vera notó que de un modo inconsciente había logrado transmitir parte de lo que había estado pensando. Aunque claro estaba que pequeñas cosas como morderse el labio inferior, encogerse de hombros tímidamente o sus siempre muy expresivas expresión facial y mirada habían hecho que Vera se diera cuenta de que a la pelirroja le pasaba algo. Tragó saliva-Me preguntaba si me harías compañía en el frío y aterrador bosque-ocultó su propuesta con un poco de teatro y humor en lo de frío y aterrador, nunca había pensado eso del bosque. Aunque quizás debería. Lo había dicho de ese modo porque en ese tipo de casos solo se sentía capaz de decir las cosas de ese modo, no tanto como una pregunta directa puesto que omitía el tono empleado en las preguntas.

Aparte estaba el hecho de que quisiera ver como cazaba la rubia cosa que aunque había omitido seguía allí. Pero podía conformarse con pasear, ella misma no llevaba su ballesta y cuando fue a tocar su cuchillo se dio cuenta de que ni siquiera lo llevaba encima ¿Cómo se había olvidado de algo como aquello? Era extraño puesto que había acabado por depender de aquel cuchillo. Le aportaba seguridad. Se dio cuenta en ese momento, y por primera vez en 4 años, de que realmente no lo necesitaba, y eso la hizo sentir bien.

Esperó una respuesta mirándola a ella y alternándolo con alguna que otra mirada a la gravilla o incluso alzando un poco la vista mirando nuevamente a ese edificio que era más importante por los recuerdos que trasmitía de unos tiempos de niñez más o menos felices que por otra cosa puesto que no estaba especialmente bien cuidado. El alcalde no entraba en razón cuando era obvio que ese edificio necesitaba unas buenas mejoras. Dándose cuenta de que se había despistado volvió a mirar a la rubia.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Vie Abr 20, 2012 9:27 am

De buena gana sabía que debería seguir el consejo de Valentine, sólo por si acaso. Nunca sabía cuándo necesitaría depender de mi ballesta para proteger mi vida. Un día podría ser defender mi negocio, otro día salvar mi cuello en la arena. Detestaba pensar de tal modo, por eso siempre intentaba engañarme a mí misma, o al menos hacerme a la idea de que era muy improbable que mi nombre saliera para los próximos Juegos del Hambre, por muchas papeletas que hubiera. La populación de cada distrito era enorme, que te tocara no era cuestión de estadística, era cuestión de suerte; dependía del destino. Aunque también era cierto que en el mundo de las matemáticas los dos otros conceptos no eran nada en comparación al primero, que seguía ciertos patrones de lógica.

Su petición fue extraña a la par que interesante. ¿Valentine interesada en adentrarse en el bosque? No me sorprendía, ella misma había admitido que lo había hecho en alguna ocasión. Pero ¿junto a mí? Resultaba raro, pero no me disgustaba. La conocía, así que no sería como unirme a cualquier desconocido, aunque debía añadir que la última vez no había tampoco supuesto ningún peligro...

¿En serio? —pregunté, sonriendo incluso por lo divertido que resultaba verla en una situación tan incómoda para ella. Qué cruel parecía a veces... Mostré mis dientes por la pequeña risita que me salió, atreviéndome a darle un suave codazo en el hombro— Vale, por qué no. ¿Por qué te daba vergüenza decírmelo? Sé que el precio fue muy alto, pero —desvanecí mi sonrisa, mirándola ya con más seriedad— el mito eres tú.

Me encogí de hombros, balanceándome hacia delante y hacia atrás, intentando mostrar naturalidad de modo que no le incomodara mi próximo apelativo.

La última superviviente.

Parpadeé un par de veces con tranquilidad, mirándola fijamente a los ojos. Realmente admiraba a la muchacha, por eso todo resultaba entrañable en ella. Aunque tuviera más o menos mi misma edad, me supuse que el mismo modo en el que la miraba me miraron en su día mis hermanos.

Tienes razón —solté de repente, intentando hacer de la situación una menos violenta—, este lugar es un poco deprimente, y más si no nos movemos.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Sáb Abr 21, 2012 12:42 am

Ante su pregunta enarcó una ceja mirándola como si se sintiera ofendida por el mero hecho de que dudara de lo que había dicho y aunque seguía un tanto incómoda por la situación sonrió por la sonrisa de ella y el codazo. No se lo había tomado a mal por mucho que pudiera parecer que era un tanto cruel por aquello. Escuchó sus palabras y poco a poco su sonrisa se desvaneció quedando una expresión más seria marcada por la culpa. Se sentía culpable como el primer día y no creía que fuera algo que pudiera desaparecer, de algún modo u otro, y pondría la mano en el fuego por ello, aquello iba a acompañarla durante el resto de su vida. Le quedara más tiempo o menos.

Obvio cualquier respuesta a su pregunta puesto que no iba a admitir que le había dado vergüenza preguntarle aquello por más que sabía que había resultado obvio. Si algo le habían dicho más de una vez y más de una persona era lo fácil que era adivinar sus emociones, en ese sentido era un libro abierto. Se pasó la mano por el cabello en un gesto nervioso que denotaba incomodidad. Lo que peor asimilaba era que la llamaran cosas como Mito. ¿Realmente ella era un mito? No lo dijo en voz alta claro que no pero no podía hacer más que pensar que alguien que había asesinado a sangre fría y teniendo en cuenta si le interesaba o no que siguiera con vida a ¿Cuántas personas? Unas cuantas. Sí, habían sido unas cuantas y había empezado desde el momento en que había segado una vida por conseguir una ballesta. Luego había llorado sí, pero en ese momento ni lo dudó.

Las siguientes palabras fueron como un especie de recordatorio de lo que estaba justamente pensando. Había sido la única que había quedado en pie, aunque realmente no de un modo literal, mientras que los demás había acabado todos muertos. Uno tras uno habían ido cayendo, aunque no todos por obra suya. El factor venganza que había entre distintas personas y sobretodo y odio concentrado hacía los profesionales había logrado que los que quedaban en ese momento muriesen en una pelea un tanto injusta cuando quedaban solo la mitad. 12 personas y 7 habían muerto en esa batalla.

Clavó sus ojos marrones en los verdes de la rubia y vio algo que no se esperaba ver. Admiración. ¿En serio? Se sorprendió por ello pero no le disgustaba. Se dio cuenta de que prefería eso el odio o el asco. Que la miraran bien por ello solo contribuía a que ella se viera peor a si misma. Agradeció lo que dijo y sonriendo de nuevo asintió-¿A qué estamos esperando pues?-preguntó y empezó a andar para alejarse de la escuela y dirigirse al bosque. Contaba con que la siguiera.

Chasqueó la lengua en desagrado recordando que no llevaba la ballesta encima y que tampoco llevaba el cuchillo habitual-Acabó de recordar que deje el cuchillo en casa-dijo con tranquilidad dejando entrever que siempre llevaba un cuchillo encima. En cualquier caso la miró girando levemente la cabeza sin dejar de andar-¿Tú llevas lo tuyo encima?-preguntó, si ella tampoco llevaba nada como para cazar siempre podían pasar cada una por su casa y encontrarse en la entrada del bosque. Al fin y al cabo de ese modo podría llevar su ballesta.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Sáb Abr 21, 2012 8:54 am

Al instante de mencionar aquellos halagos, sentí un sentimiento de culpabilidad llevarme tan fuertemente como la corriente de un río. Mierda, no era mi intención ofenderla, y mucho menos recordarle algún tipo de sufrimiento. Su evidente incomodidad me hizo sentirme tan sucia como si por un momento perteneciera al mismo corazón del Capitolio, ¡pero no quería sonar como una seguidora más de los juegos! Obviamente, los seguía cada año, y así lo haría hasta que mi mayoría de edad dejara atrás las cosechas; sufrir en vano no era algo que me apetecía hacer. Que los viera no quería decir que los apoyara en absoluto, sencillamente era cierto que admiraba a Valentine, lo habría seguido haciendo incluso hubiera resultado perdedora. Mostró valentía y también humanidad, no debilidad, eso ya me daba suficientes razones para querer tenerla a mi lado. Quise habérselo explicado, pero en su lugar fui imbécil y preferí relamerme los labios, disculpándome en un susurro. Esperaba que algún día lo comprendiera. Si no lo hacía, me encargaría al menos de demostrarle que realmente era un mito en el sentido de que siempre sería recordada como la muchacha que se ganó vivir por su bondad y benevolencia. No iba a ponerme ahora en contra del funcionamiento y de la propia existencia de los juegos, pero realmente, Valentine se mereció, para "equilibrar" en cierto modo el peso de la crueldad de los juegos en la balanza, esa corona como ganadora y esa vida que su hermana no pudo tener.

Carraspeé, optando por limitarme a la propuesta que tanto le había ofendido hacerme. Me agradó que me mirara de una forma tan teatral y sonriera de tal modo, me recordaba a que todavía podía mirar a alguien con los mismos ojos que miraba a mis tan dependientes hermanos. Me desilusionó, sin embargo, la idea de no llevar ningún arma encima. A Valentine se le había olvidado el cuchillo, lo cual suponía... ¿primeros indicios de Alzheimer o realmente cierto avance en su superación a los Juegos del Hambre? Por mi parte, aquel día no había tenido ningún plan de cacería, así que era bastante comprensible no tener nada a mano.

No, pero tengo esto —dije, mostrándole una vieja daga un tanto oxidada que llevaba en el interior de mi bota, por si alguna vez necesitaba ofrecérsela a alguien en el mercado o despellejar algún conejo que cayera en mi trampa. Sonreí de forma divertida. Siendo pequeña detestaba ver a animales morir, pero ahora comprendía que no era más que un proceso natural, aquello que se llamaba cadena alimenticia—. Si tienes paciencia y maña, podemos hacer una o dos lanzas al más puro estilo del neolítico.

Muy tentador no sonaba puesto de tal modo, aunque suponía un reto interesante, y no era en absoluto complicado. En comparación, el hacer una ballesta, un arco u otras armas artesanales o incluso productos con usos completamente distintos era bastante más arduo.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Sáb Abr 21, 2012 9:25 am

Ante sus palabras esperó con curiosidad a ver que sacaba y miró la vieja daga oxidada que llevaba. A pesar del oxido no tenía mal aspecto y no dudaba que su filo cortara perfectamente. Sonrió, había algo en la sonrisa de Vera que se contagiaba. Se dio cuenta de que había llegado a un punto en el que matar animales no suponía ningún problema para ella a pesar de que de pequeña por mucho que estuviera aprendiendo a cazar proyectándolo en cazar animales, aunque se diera cuenta más tarde de que su padre quería que estuviera preparada por si iba a los Juegos, pero igualmente siempre había sentido lástima por cada animal que cazaba. Ahora quizás por costumbre o quizás porque los años la hubieran vuelto un tanto insensible, ya no era así.

Frunció ligeramente el ceño y luego río sin más, era un reto que iba a aceptar pero eso de tallar cosas en madera había sido una de esas asignaturas pendientes que le habían quedado. Por suerte nunca se había visto en el aprieto de tener que hacerlo para sobrevivir por lo que no tener práctica en algo tan típico de su distrito ya que estaba relacionado con la madera, no le había pasado nunca factura-Me gusta la idea. Aunque te advierto de que yo y la madera nunca nos hemos llevado muy bien-comentó divertida hablando de la madera como si fuera de una persona y exagerándolo con una falsa expresión de preocupación, como si realmente sintiera el no llevarse bien con la supuesta persona.

La agarró de la mano sin más emocionada por la idea de volver a cazar después de mucho tiempo y apretó un poco el paso yendo casi saltando. En ese momento le daba completamente igual el que alguien pudiera verla y en realidad le daban igual muchas cosas por las que solía preocuparse. La rubia era bastante más baja que ella, aunque la estatura de la pelirroja estuviera por encima de la media, y al ser delgada tenía la sensación de que seguramente podría levantar la cual pluma. Pero al mismo tiempo no le veía frágil y débil, aunque quizás al pensar aquello no hablaba del físico sino más de bien de su personalidad, o de como le parecía que era.

-¿Te manejas bien con lanzas? Creo que siendo una ballesta o un arco mucho más prácticos puede ser un buen reto intentar acertar con la lanza. Siempre es bueno saber un poco de todo-comentó, aparte de que no tenía práctica en ello y de que en su vida solo había usado una lanza y no la había arrojado por lo que dudaba mucho de poder tener buena puntería con una lanza. Maldecía haberse dejado su cuchillo, conservaba bastante la práctica con cuchillos aunque admitía haber estado descuidándose en ese aspecto.

Antes de que empezara a impacientarse llegaron al bosque. Hacía unas pocas semanas que no iba allí y fue consciente en ese momento de que lo había echado de menos. Soltó la mano de Vera dándose cuenta de que quizás la había incomodado y se disculpó con la mirada, aunque sino bien se hubiera quejado antes ¿No? Bueno, al menos no lo había hecho con mala intención. Empezaron pues a adentrarse en el lugar el cual ambas conocían y Valentine iba paseando su mirada por el lugar mientras avanzaban. Daba igual cuantas veces fuera allí, siempre parecía que de algún modo fuera la primera puesto que le seguía gustando como el primer día.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Sáb Abr 21, 2012 10:18 am

Quise hacer algún tipo de referencia a su "gran habilidad" con la madera. Siendo evidentemente irónica, estaba más que claro por parte de Valentine que no estaba muy lucida en el uso de nuestra materia por excelencia, algo que resultaría increíble para muchos teniendo en cuenta de qué distrito provenía. No la tomé por alguien inferior como habría hecho más de un cruel, pues las características de cada distrito no suponían el don de todos sus habitantes. Valentine habría nacido dotada de otros presentes, y seguramente sería bastante buena exprimiendo todo su potencial en ese terreno.

Su entusiasmo apenas me dejó soltar alguno de mis comentarios ingeniosos. Conocerla de antes supuso un punto a nuestra favor pues no tuvimos que fingir ni empezar una relación de cero, así que, cuando nos adentramos en el frondoso bosque, le fui completamente sincera con el tema de la lanza, tanto como lo habría sido hablándole de mi pasado, el cual, por cierto, dadas las habladurías, ya se conocería de arriba abajo.

Vale, sí; la verdad es que no es un arma que escogería teniendo un arco u otra suspensión en comparación, pero tampoco creo que me disgustara. He hecho una alguna vez. Es absurdamente sencillo, aunque para usarlas haya que ser un poco más diestro. Pero, eh. —dije, tomándome mi tiempo para continuar con el resto de la frase mientras pasaba un enorme tronco caído por encima, con cuidado de no lastimarme en el proceso; odiaba los arañazos...— Si los hombres prehistóricos podían, nosotras que estamos más avanzadas, ¿por qué no? —le guiñé un ojo, buscando el árbol idóneo para comenzar a elaborar el arma en cuestión. El adecuado tendría que tener un diámetro concreto. No debía de ser uno con ramas muy anchas ni muy estrechas, sino más bien algo intermedio, como el tamaño de mi muñeca.

Me puse a analizar cada uno de los árboles que pudieran servir de base. Afortunadamente, logré echarle el ojo a uno en concreto, así que, subiéndome las mangas, no dudé en colgarme de una de sus dos ramas más atractivas para hacer, con mi escaso peso, que se inclinara lo suficiente para que se rompiera por sí sola. Serrarlo con la daga podría poner su filo en riesgo, y, por lo tanto, tendríamos que dar la jornada por concluída. Con cierto esfuerzo, comencé a explicarle:

Lo importante en sí no es el eje en cuestión, sino la cuchilla. A falta de ello, deberíamos... —solté una pequeña exhalación de victoria al escuchar un fuerte chasquido proveniente de la rama. Ésta, en mis manos, pesada aunque no tanto, la tiré a mi lado. Compartir arma nunca era buena idea, así que procedí a conseguir lo que iría a ser la segunda— ...conformarnos con las piedras. Y algo para sujetarla a la lanza en cuetión, ¿tienes algo que pueda servir?
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Sáb Abr 21, 2012 10:56 am

En parte se avergonzaba de no haber aprendido nunca a tallar correctamente la madera pero nunca había prestado mucha atención a su madre ni había mostrado gran interés en ese tipo de cosas y su madre había acabado por dejar de insistir. La escuchó hablar mientras andaban y se fijó en el cuidado que llegaba a tener para pasar el tronco caído, a ella no le habían importado mucho los arañazos aunque fueran un poco molestos. Aún así pasó parando atención y salió sin ningún arañazo, lo que siempre era mejor. Sonrió ante su gesto y la mención a los prehistóricos y asintió con convicción, no dudaba de que pudieran lograrlo, sobretodo porque Vera parecía saber del tema. Y eso era bueno.

La observó analizar los árboles y se quedó en silencio viendo atentamente lo que hacía la rubia. Empezó a romper una rama por lo que al parecer ya tendrían con que empezar una de las lanzas y sonrió cuando tras su explicación un chasquido indicó que había tenido éxito en lo de romper la rama. Escuchó su pregunta mientras tras mirar detenidamente la rama rota intentaba buscar una parecida que pudiera por tanto servir pero iba a ser más útil en lo de como sujetarlo puesto que si no recordaba mal... Metió la mano en el bolsillo y sonrió victoriosa al encontrar lo que buscaba.

Sacó una bolsita atada con un largo cordel con un lazo. El cordel era muy largo ya que aunque daba unas cuantas vueltas a la bolsa seguía quedando un lazo enorme pero nunca había cortado ese cordel. No sabía si por pereza o porque le gustaba así. Tampoco había pensado nunca mucho en ello.

-Tengo un cordel grueso y resistente creo que eso podrá servir para unir la piedra a la madera-respondió y visualizó una rama que basándose en lo que había visto de la otra le pareció perfecta por lo que se valió de su peso para, imitando a Vera, intentar lograr que la rama se partiera. No le fue difícil colgarse de la rama y al pesar más que su compañera de caza en nada la rama cedió y soltó un sí victorioso y tiró la rama al lado de la otra. Miró a Vera como una niña pequeña que espera a que le den una nueva indicación. Se fiaba del criterio de Vera en eso y por ello haría lo que le dijera que había que hacer para seguir creando aquellas lanzas.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 12:01 am

Cuando el eje dejó de moverse en la tierra, alcé la mirada hacia Valentine, que sacaba de su bolsillo lo que parecía ser un resistente cordel. ¡Por supuesto que serviría! Sentí no haber podido llevarla a la carpintería a enseñarle algo más atractivo como arma, pero, pensándolo bien, el crear junto a ella un par de lanzas no parecía un buen plan. Evidentemente, era un método bastante anticuado salvo para usarlos para entrenarse para los Juegos del Hambre o bien para sobrevivir en ellos; no obstante, seguía siendo lo suficientemente válido como para usarlos en alguna cacería. Algún cervatillo, zorro o pequeño jabalí podría caer gracias al filo de nuestra lanza.

Sonreí, dándole mi más sincera aprobación y agradecimiento.

Genial, guárdalo de momento, primero hay que tallar e igualar la rama, de modo que su forma le aporte cierta estabilidad y regularidad. Lo peor vendrá al tener que darle forma a la piedra en cuestión, pero supongo que se nos hará leve si hablamos de algo interesante —dije, alzando las cejas, a la par que recogía el palo que recién había arrancado del árbol a mis espaldas. La miré sonriente, con cierta connivencia. Ya podía ir sacando un tema interesante y positivo para la próxima media hora.

Al principio pensé en preguntarle sobre su familia, pero deduje que su condición sentimental no habría variado mucho desde los últimos Juegos del Hambre. Por supuesto, para los demás habría sido un alivio que ésta hubiera ganado, pero de buena gana sabía que Valentine todavía estaría intentando asumirlo. Sin olvidarse de la aún reciente pérdida de su hermana, claro. Descarté este posible tema de conversación dada la compleja historia de la pelirroja, así que me atreví a formularle una pregunta algo más atrevida.

¿Cómo vas de chicos? —me sentí estúpida, pues no era algo de lo que yo hablara mucho ni tuviera mucha experiencia (por no decir que era prácticamente nula), pero recordé cómo su hermana y ella, junto a las demás de las chicas de la escuela, siempre hablaban de lo mismo siendo unas crías despreocupadas como lo son todos los niños del distrito hasta darse cuenta de la cruda realidad.

Dicho esto, me puse a mirar concienzudamente al suelo para encontrar algún gijarro que sirviera de piedra bifaz, con una forma longitudinaria y aplastada.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 6:44 am

Escuchó sus palabras con atención y asintió en señal de que había entendido confirmándose además cuando lo guardó nuevamente en su bolsillo-Claro, una buena charla hace perder la noción del tiempo-lo respondió, lo sabía bien pero había perdido la costumbre de empezar a charlar con alguien y darse cuenta de que había pasado mucho tiempo por pura casualidad. Buenos ratos.

Se quedó de pie sin hacer nada esperando a ver que hacía Vera para imitarla mientras pensaba en un tema de conversación. Eso se le daba mal puesto que no solía salir mucho de casa y la mayoría de las veces que lo hacía era para ir a pasear por el bosque o porque ya tocaban unos nuevos Juegos. Sí, su temporada más activa anual iba desde el día de la cosecha hasta el día en que los Juegos finalizaban. Bueno, se podría decir que con la muerte de sus dos tributos ya no le quedaba mucho que hacer aunque los Juegos aún siguieran. Era hasta deprimente pensar que su mayor tema de conversación fuera justamente lo que más pesadillas le daba.

Pensó entonces en usar el tema de la familia. De eso podría hablar aunque no era algo que le gustara especialmente. Recordó entonces que la situación familiar de Vera no era como para tirar cohetes por lo que había oído por lo que descartó el tema. Nuevamente, y para su suerte, la rubia se le adelantó y le hizo una pregunta a la cual solo pudo mirarla con ambas cejas enarcadas y con incredulidad. Luego río, aunque quizás no es que fuera para eso puesto que su vida amorosa era nula-Perdona que me ría, es que realmente no me esperaba esa pregunta. Creo que hace mucho que nadie me preguntaba eso y al respuesta es fatal, mi vida amorosa es nula, ¿Qué hay de ti?-preguntó moviendo las cejas de un modo sugerente con una sonrisa antes de que estaba ya buscando piedras ¿Qué como lo supo? La vio elegir una piedra y para luego acabar por descartar esa misma piedra.

-¿Buscas guijarros?-preguntó para confirmarlo ya con la vista puesta en el suelo buscando como ella hacía. Se agachó cuando la pareció ver uno pero era demasiado pequeño, y eso lo sabía sin tener tampoco mucha idea de como tenía que ser. Se preguntó si Vera se dedicaría solo a cazar pero recordando sus palabras supo que no. De otra manera seguiría hoy día cazando bastante y había dicho que ya no le hacía tanta falta. La carpintería, eso era, seguramente ahora era de su propiedad

-¿Como va la carpintería?-preguntó, de pequeña alguna vez había ido allí con su madre y su hermana. A su madre, le gustaba mucho admirar trabajos hechos en madera como los que había allí. Nunca habían sido la competencia puesto que sus padres eran ebanistas. Aún recordaba ver a su madre trabajar la madera y como acababa siendo un mueble precioso. A su padre también se le daba bien y muchos de los muebles de su casa eran una prueba de ello pero no era lo mismo.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 9:48 am

La carcajada de Valentine me descolocó bastante, distrayéndome de mi trabajo buscando piedras durante apenas unos segundos en los que me vi obligada a levantar la mirada y contemplarla con una risa contenida. Mis carrillos se incharon y mis labios se arrugaron en un gesto un tanto gracioso. Al igual que ella, yo también tenía razones para mofarme. Por una parte, su risa resultó bastante contagiosa, mientras que por la otra se podría decir que yo también estaba tristemente sola. Al menos algo positivo había sacado mi interrogatorio, y aquello había sido dejar atrás un tema tan odioso como el de Los Juegos del Hambre y poder hacerla reír, aunque la realidad fuera que realmente se merecía a alguien.

Por favor, no me hagas reír a mí también —dije, volviendo al "arduo" labor de recolectar alguna piedra que me resultara mínimamente decente—. Prácticamente nula, como la tuya.

Fruncí los labios y me encogí de hombros, como si no hubiera más remedio. No era algo que se buscaba, decían, ¿verdad? En ese caso, supongo que ya aparecería, si es que no lo había hecho antes, claro. La mayoría de las personas de cada distrito acababan emparejadas con gente de su propia generación y vecindario, amigos de la infancia o alguien como un vecino. Al menos eso me dijeron mis padres, que de jóvenes habían ido juntos a la escuela y se habían ennoviado casi dos décadas después.

Asintiendo con la cabeza ante su pregunta, proseguí con mi búsqueda. Dos personas encontrarían mejor que una el pedrusco en cuestión.

Bueno, la carpintería "va". Me aburre hacer siempre lo mismo cada día, por eso me entretengo con mis cositas, ya sabes. Aunque supongo que ya te lo habrías figurado. Por lo demás, se podría decir que al menos no paso hambre. No más —mi tono de voz fue disminuyendo a lo largo de la frase hasta ahogarse en una palabra de tristeza. Evidentemente que ya nunca más pasaría hambre, al menos no de una forma tan poco clemente. Había veces que desearía no tener "esa suerte."
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 10:10 am

Ante su petición no pudo hacer otra cosa que no fuera poner cara de pena, como si estuviera profundamente apenada porque no la dejaba hacerla reír cuando en realidad era lo que había esperado puesto que muchas veces al hacer algo contagiabas a las otras personas, no había sido del todo así en ese caso-¿Prácticamente nula pero no nula? Eso quiere decir que algo hay, ¿no? Es mejor que nada-respondió y luego se encogió de hombros intentando quitarle importancia al asunto chicos, más que nada porque al parecer ambas estaban solas. Que remedio.

De todos modos siendo egoísta se alegraba de no ser la única puesto que a su alrededor solo le parecía ver a gente, y parejas, felices y sentía punzadas de envidia a la vez que se alegraba por ellos. Pero no podía evitar que la envidia estuviera en una parte de su ser. En todo caso no le parecía envidia de la mala puesto que con ello no hacía daño ni deseaba hacer daño a nadie.

Su confirmación hizo que volviera a la labor de encontrar un par de piedras adecuadas intentando evitar volver a sumergirse en sus pensamientos de un modo total. Por ello hizo aquella pregunta, para concentrarse en lo que dijera Vera y aparcar un poco sus pensamientos pudiendo así concentrarse mejor en encontrar alguna piedra. ¿No tenía que ser tan difícil, no? Hizo una mueca ante lo que dijo la rubia, se notaba que no la hacía feliz y no precisamente por el aburrimiento, eso era algo que se podía solucionar. No supo que decir por lo que no dijo nada. Quedarse en silencio era el modo en que evitaba decir algo que empeorara la situación.

Encontró entonces un pedrusco que le pareció adecuado para las lanzas y lo agarró mirándolo bien antes de hacer una pequeña danza de la victoria, más con ánimo de intentar arrancarle una sonrisa a Vera, aunque fuera burlona, o quizás como distracción y modo de desviar el tema. Hablar de cosas tristes que en realidad no podían solucionar así como así y en ese momento era inútil. La miró y sonrió mostrándola la piedra-Si ahora me dices que no sirve me matarás. Avisada quedas-bromeó en un tono teatral-Si hasta he hecho mi danza de la victoria por ti-añadió intentando no reírse ella misma por las tonterías que decía ella misma.

Estaba disfrutando de la compañía y su humor había mejorado, se sentía con ganas de sonreír y incluso de reír y de hacer cosas. Se sentía bien y deseaba seguir sintiéndose así por lo menos durante un rato más. Se lo estaba pasando bien con Vera y esperaba que ella no se estuviera aburriendo y no estuviera pasando un mal rato.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 10:32 am

Me sorprendió cómo Valentine pudo encontrar hasta aquel "significado oculto" de mis palabras, si es que "prácticamente" tenía alguno intencionado, claro. Era un adverbio un tanto confuso que a ella no le hizo dudar: dio por supuesto que algo tenía, por muy irrelevante que yo lo considerara. Sin embargo, no creí que fuera cierto. Siempre creí que acabaría muriendo sola. Si alguna vez encontraba al que sería mi futuro marido, estaba más que claro que mi matrimonio no tendría ningún hijo (no sufriría semejantes dolorosas horas de parto para ver caer a mis niños en la arena) y que en la relación yo llevaría los pantalones. Sonreí satisfecha ante aquel pensamiento. Por supuesto que los llevaría.

Naaa... —me limité a decir, pues realmente nunca me ilusionaba si es que tenía algún indicio delante. El tema había durado bien poco, aunque sin duda se habría tornado interesante si ambas hubiéramos tenido un mínimo de vida sentimental. Probablemente algún día.

Había conseguido recoger bastantes piedras, unas tres o cuatro, que podrían servir para la lanza. Estaba en camino de la quinta cuando de pronto percibí un extraño movimiento a un par de metros de distancia. Valentine movía los pies de una forma viva y acompasada. ¿Estaba bailando? La contemplé divertida. Ver a alguien tan alegre bailar en un distrito como el nuestro era algo más propio de los niños, por eso me agradó. Valentine era una niña que jamás crecería, como en los cuentos donde los cocodrilos tenían un reloj tic-taqueando en su estómago.

Podría ser capaz de darte la negativa para volver a ver tu baile en tu próximo encuentro —bromeé, acercándome a ella para contemplar la piedra. Era plana y alargada, lo suficientemente resistente. No creí que se llegara a romper cuando comenzáramos a darle forma, pues necesitaba ser mínimamente puntiaguda... lo justo para causar un profundo y letal corte. La miré con una ceja alzada, burlona. Estando su piedra en mis manos, me la llevé a la barbilla de forma juguetona, mientras me tomaba mi tiempo en dar mi veredicto—. ¿De qué habías dicho que quedada avisada? No es que sea muy buena luchando pero defendiéndome podría montarme aquí la pelea en barro más soñada por los tíos.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 10:59 am

Escuchó la respuesta de Vera la cual de algún modo zanjaba el tema. Quizás en un futuro pudiera ser, más interesante hablar de ese mismo tema, cuando al menos una de las dos tuviera algo que contar. De todos modos esa no creía que fuera a ser ella. Casi que prefería morir sola o en cualquier caso se negaba a tener hijos cuando existía la posibilidad de que tuvieran que pasar por el horror de los Juegos. Y en el mejor de los casos vivirían con miedo cada una de las cosechas y verían morir a conocidos y amigos. No iba a consentir que eso pasara. No quería. Punto y final. Por eso era mejor que muriera sola, no quería estar con alguien que quisiera tener hijos pero que no los tuviera porque ella no quería. Quizás sí podría llegar a ser feliz con alguien que tampoco deseara tener hijos. Por el motivo que fuera.

Le sacó la lengua ante lo que dijo, sí, cual niña. Era una especie de niña grande que a su vez sabía comportarse como alguien de su edad, bueno, a veces. Vio como vera examinaba la piedra, si había contado bien con aquella tenían ya cinco, pero para Valentine había sido todo un logro encontrar una sola. Cuando dijo lo que dijo la pelirroja miró a ambos lados antes de volver a mirar a Vera-¿Cómo has podido decirlo en alto? ¿Realmente no sabes que cuando dices pelea en barro los depravados aparecen por arte de magia?-le dijo como si la regañara y le quitó la piedra de las manos.

Luego miró la piedra y miró las que tenía Vera-¿Tenemos que seguir buscando más piedras?-cuestionó, en realidad solo necesitaban dos y con cinco que tenían seguro que había dos que valieran para ello y hablando claro: Le daba pereza buscar más-Por cierto, bueno es que sepas defenderte aunque no es algo que dudara-añadió con referencia a el tema anterior al cual hasta ese momento solo había reaccionado con un comentario como serio. Y tenía su lado serio, claro que solo cuando con lo que realmente le parecía importante y poco apto para bromas. Por ejemplo: Nunca haría bromas con la muerte de alguien. No estando cuerda y creía que ni loca lo haría.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 9:58 pm

Valentine me sacó la lengua y yo tampoco me corté en devolverle el gesto, lo hice hasta con los ojos fuertemente cerrados, para darle más "poder" a mi burla. Sonreí poco después, especialmente ante su comentario, para luego mirar con cierta sobreactuación hacia todas partes, girando sobre mis propios pies con un terror más propio de los minutos antes de la cosecha de cada distrito. Luego, me llevé mi mano libre a la mi mejilla izquierda, mirándola con un gesto cómplice y de fingido arrepentimiento.

Tienes razón, seguramente se hayan metamorfoseado en sinsajos. O en arañas. O en inofensivas ardillitas. Estamos perdidas. Deberíamos huír, no querría ser cruelmente violada después de la paliza que te daría —bromeé, esta vez ya mostrando una cara victoriosa, como la que ponía cuando mi madre me daba la razón frente a mis cabezotas hermanos pequeños.

Me acerqué a lo que era un pedrusco que parecía mínimamente confortable para sentarnos, y contesté a su pregunta, pues justamente iba a explicarle mis intenciones. Analicé las cinco piedras que yo había recogido más la de Valentine, descartando gran parte de ellas menos la suya y una que parecía tener una forma más convincente. Las piedras de las que me deshice las tiré bien lejos, la puntería, aunque cada día me fuera empeorando, la tenía, así que gran parte de ellas alcanzaron un árbol lejano que me propuse como diana.

No, no veo necesario buscar más. Ahora viene lo peor: tenemos que afilarlas a base golpes —expliqué, mientras alzaba la de Valentine a la luz y la admiraba, llegando a darme cuenta incluso de lo sucias que se habían quedado mis largas uñas y manos en aquella escasa hora. A continuación le tendí lo que era suyo, mirándola más serena respecto a su comentario—. Lo sé. Gracias.

Y le volví a sonreír, esta vez más tristamente. Sin añadir más, pasé de estar sentada a acuclillarme para organizar mi espacio vital: la rama a un lado, la piedra al otro.

¿Por dónde quieres empezar? ¿Tallar o apedrear? —consideré el dejar el verbo "lapidar" a un lado, aunque mi humor fuera bastante macabro, no quería recurrir a él frente a Valentine y el recuerdo de mi familia que ésta me producía.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Dom Abr 22, 2012 11:39 pm

Se hizo la ofendida ante lo de la paliza rodando los ojos con falsa exasperación y luego soltó una carcajada negando con la cabeza. La siguió sentándose ella también y la observó mientras analizaba y descartaba piedras viendo como las lanzaba con bastante buena puntería hacía un árbol lejano, puesto que la mayoría dieron en el y las que no tampoco cayeron muy lejos de ese árbol. Lo miró con aprobación y automáticamente pensó que con un poco de práctica mejoraría mucho, o eso creía ella.

Agarró la piedra cuando Vera se la tendió y se dio cuenta de que sus uñas cortas pero bien cuidadas habían acabado en mal estado, pero que se le iba a hacer, tendría que arreglárselas luego. Si es que lo hacía. Había escuchado que no tenían que buscar más piedras, mejor, porque con su saber buscar solo había conseguido encontrar una y dudaba que consiguiera encontrar más en menos tiempo.

Vio como sonreía con tristeza ante su comentario y no dijo nada, no se le daba bien decir nada puesto que no era de esas personas que sabían decir lo adecuado en cada momento. Eso siempre había sido tarea de su hermanita. Se puso la mano en la barbilla en actitud pensativa ante su pregunta. No le hacía especial ilusión ninguna de las dos pero desde que había visto a su compañero tributo tallar la madera con gran habilidad siempre había querido aprender aunque fuera un poco. Además, apedrear lo había hecho alguna vez-Creo que prefiero tallar-dijo mientras colocaba tanto la rama como la piedra de modo que pudiera tenerlas más a mano-¿Te parece si empiezas a hacerlo y voy viendo como se hace?-le preguntó, solo tenían una daga y la que sabía como tallar era Vera por lo que era lógico que empezara ella. Y mucho más productivo.

Miró la piedra y volvió a sujetarla con su mano-Entre tanto podría ir afilando una de las piedras. La última vez que lo hice fue hace bastante pero creo que recuerdo como hacerlo-comentó mirando a la piedra y luego a Vera. Se sentiría inútil si no hacía nada, quería mantener la mente ocupada en algo. Y eso no parecía una mala opción. Mientras esperaba jugaba un poco con la piedra tirándola al aire y cazándola al vuelo cuando caía, sin llegar a tirarla a mucha altura y de modo que cayera justo hacía el mismo punto de desde donde la había lanzado.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Lun Abr 23, 2012 12:42 am

Sabia elección la de Valentine, teniendo en cuenta que tallar resultaba un trabajo más entretenido y menos agotador. Odiaba apredear. Hacer una lanza fue lo primero que me padre me enseñó en cuestión de armas, y también lo que más me costó a la hora de tener que darle forma a la piedra. Mi negocio no consistía en crear estos utensilios, sino en más bien hacer muebles y otro tipo de materiales partiendo desde la madera, pero mi padre, en vista a la familia numerosa que fuimos un día, me enseñó a hacer y encontrar mi arma idónea por si algún día salía escogida en los Juegos del Hambre. Me quería de vuelta con vida, y yo siempre le prometía que así volvería. No tardé en averiguar que esa puntería, agilidad y aguante me venía de mi él, que además de ser el dueño de la carpintería, también cazaba entre las sombras del Capitolio, por eso de que no lo teníamos permitido. Todavía recuerdo lo orgulloso que se sintió cuando comencé a llorar por no poder haber fabricado la lanza perfecta, y más aún cuando cacé mi primera perdiz. Bien me había advertido desde aquella primera vez que mejoraría, y bien que lo hice. Al menos pudo vivir lo suficiente para apreciarlo.

Asentí con la cabeza. En el fondo, yo también habría escogido esta opción primero. Su propuesta me pareció bien, dado que sólo teníamos un cuchillo para ambas. Una iría haciendo una cosa, y la otra la restante, así adelantaríamos.

Claro, ningún problema. ¿Prefieres que talle ambas ramas y tu apedrees los guijarros o prefieres cincelar tú también? Tienes pinta de querer aprender —no era como si supiera todos sus secretos, en absoluto. Como bien he dicho, no conocía a Valentine lo suficiente, pero sabía lo básico de ella dado que fuimos juntas a la escuela. Y, en aquellos tiempos, no se podía decir que fuera muy buena en cuestiones de madera—. En realidad no hay mucho que saber, es cuestión de práctica. Tal vez tú necesites el doble de tiempo para tener el resultado idóneo pero lo tendrás —confiaba en sus habilidades. Si había salido vencedora en los Juegos del Hambre, algo como tallar una rama no tendría que frustrala.

Saqué mi cuchillo para que fuera mirando cómo lo hacía yo. Rompí todas las ramas secundarias y las hojas que de éstas alían para coger aquel palo irregular y comenzar a quitarle la corteza aprovechándome de la hoja de la daga. El paso próximo sería igualar todas las caras del palo, de modo que quedara en uno metódico y bastante preciso.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Lun Abr 23, 2012 1:01 am

Acertó totalmente en lo que dijo. En efecto, quería aprender-Me gustaría aprender a cincelar, al menos un poco-respondió, quizás Vera recordaba que a la pelirroja nunca se le había dado bien la madera, es decir, habían ido juntas a la escuela y había cosas que cada una recordaba de la otra. De todos modos había mejorado desde que había ido a la escuela pero nunca había intentado hacer una lanza, no al menos con todo el proceso puesto que la parte de cortar todas las ramas secundarias que salieran de la rama elegida sí, claro que a su ritmo. Sonrió ante lo que dijo, en verdad esperaba lograrlo, ¿No sería tan difícil, no? Aunque que tendría que estar tiempo si lo sabía. Aparte también le gustaba aprender nuevas cosas, nunca estaba de más.

Buscó con la mirada una piedra grande la cual pudiera usar para afilar la piedra útil que luego serviría para lanza y una vez la encontró observó como Vera, ya daga en mano empezaba a quitar las ramas secundarias y la corteza mientras ella misma empezaba a apedrear dejando de mirar unos momentos a la rubia para centrarse en lo que hacía y evitar hacerse daño o equivocarse en el proceso. Se mordió el labio inferior mientras con los primeros golpes empezaba a lograr lo que acabaría por ser una piedra capaz de hacer grandes cortes. Si tenía éxito, claro estaba.

-¿Sabes que ha sido de nuestros compañeros de escuela? Realmente me he perdido muchas cosas-preguntó por hablar de algo soltando un pequeño suspiro al final. Con los años había perdido la pista a muchos de ellos por distintos factores y al haber dormido bien ese día hacía que le fuera más fácil pensarlo todo con más claridad aparte de estar de más buen humor. Realmente de los compañeros de escuela de su edad solo sabía que era de una de ellos, dos si contaba a Vera. Y también de uno que tenía unos dos años más que ellas pero que también veían cuando iban a la escuela. ¿Lo malo de saber de ellos? Ambos estaban muertos. Su hermana y ese chico estaban ambos muertos, por ello que supiera que había sido de Vera y que esta estuviera viva era todo un logro.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Lun Abr 23, 2012 1:51 am

Al igual que Valentine estuvo mirándome ocasionalmente para aprender de mi habilidad tallando la rama, yo también di pequeños parones en mi trabajo para contemplar cómo apedreaba el guijarro. No era mi intención examinarla y darle el aprobado, sino más bien también encontrar el modo de aprender de ella, al igual que mi facilidad para cincelar era mayor que la suya, la de Valentine para lapidar era mejor que la mía. Al igual que cada persona nace con sus virtudes y sus defectos, también se muestra más dispuesta hacia las cosas que le resultan más sencillas que más complicadas.

Así pues, pasaron unos pocos segundos en silencio, aunque no lo suficiente como para sentir ese sentimiento de violencia que creo yo ambas sentimos. Hacía prácticamente un año que no sabía nada de Valentine. Sus juegos fueron los primeros que me vi sin pestañear, esperando verla sobrevivir. Normalmente siempre los evitaba o apartaba la mirada de escenas grotescas y atroces, pero nunca sentía esa presión cuando enfocaban a alguien del distrito siete que no conocía. Cuando Valentine ganó y se la recibió del tren con miles de abrazos y lágrimas, yo también me encontraba entre la multitud, sólo que enmascarada por la reciente pérdida de mi familia y envidiando su reencuentro con su madre.

Le di la negativa, negando con la cabeza con tranquilidad. Poco sabía de los compañeros que había tenido un día en la escuela, más que nada porque no salía del taller de carpintería durante todo el día y cuando lo hacía el encontrarme con ellos era bastante improbable. Mi vida se resumía en despertarse, desayunar cualquier cosa que tuviera en casa, trabajar, descansar para comer el resto de las cosas que tuviera en casa, cobrar e ir al mercado a intercambiar o a vender lo cazado furtivamente.

Ni idea. Veo a alguien de vez en cuando, aunque no demasiado. Supongo que la mayoría seguirán vivos pese a la hambruna. Nuestro curso era el más enérgico y resistente; o al menos lo parecía, ¿no? Esperemos que eso signifique que la gran mayoría siguen adelante.

En los metros que nos rodeaban sólo se podía escuchar el armonioso sonido de la naturaleza, mi cuchillo tallando la rama y a Valentine seguir pedreando. La miré un tanto cabizbaja, con un pensamiento invadiendo mi cabeza.

¿Puedo hacerte una pregunta? —pregunté, sin realmente darle la oportunidad de contestar con un sí o un no a mi curiosa actitud. Prácticamente había pasado un año desde que había perdido a mis hermanas, un poco más desde que Valentine había perdido a la suya, así que me preguntaba sí...— ¿Se pasa página? ¿Has podido olvidar o al menos superar que tu hermana... ya no está?
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Lun Abr 23, 2012 2:11 am

Recibió su negativa, lo que le dio a entender que al parecer no era la única que no tenía mucho contacto con los demás. Cuando respondió verbalmente sonrió con algo de tristeza y asintió, eso mismo suponía o quizás esperaba, aunque fuera por los buenos recuerdos y momentos del pasado. Por lo menos si algo sabía con seguridad era que ninguno de ellos había fallecido en los Juegos, cosa que ya era mucho.

Después siguió apedreando alternándolo con ir mirando el trabajo que Vera estaba realizando. Le gustaba ver como cincelaba con la soltura de quien tiene práctica y facilidad con ello y era por tanto bonito de ver y un gran ejemplo del cual aprender. Una de las veces que levantó la mirada de lo que hacía dejando de romper el armonioso sonido de la naturaleza con cada uno de los golpes vio que la miraba cabizbaja. No dijo nada pero permaneció en silencio mirándola. Algo le decía que había algo que la atormentara y esperaba a ver si decía algo. Antes de que pudiera asentir a su pregunta ya le había hecho la pregunta.

Se le formó un nudo en la garganta y dejó ir la piedra cayendo esta en el suelo desde la escasa distancia de este a la cual la había estado manteniendo mientras observaba a la rubia. Tragó saliva intentando que ese nudo no le impidiera hablar y con la mirada en el suelo se dispuso a responder

-Algo así no se olvida. No solo era mi única hermana, también era mi gemela, mi otra mitad, considero que ella era mi media naranja. ¿Sabes? Hay días en que me despierto y no me doy cuenta de que ya no esta hasta que no veo que la habitación esta vacía. Pero sigo adelante porque se lo prometí. Le prometí que viviría y siempre cumplo mis promesas-el tono de su voz el cual ya empezó siendo suave y triste fue bajando hasta ser casi un susurro pero dada la tranquilidad del lugar resultaba perfectamente audible. Las dos últimas frases además sonaron como si realmente las estuviera diciendo su yo de 12 años. Se daba también cuenta de que era aquella promesa lo que la mantenía con vida. Una vez más Sonya había logrado que hiciera lo que le pedía.

Carraspeó notándose la garganta seca y la miró esbozando una sonrisa-Lo importante es salir a delante y para ello puedes aferrarte a lo que sea con tal de seguir teniendo la energía para levantarte cada mañana día tras día-susurró habiendo recordado que esa pregunta seguramente venía por lo de sus hermanas. Le apartó un mechón de cabello rubio de la cara y la miró fijamente a los ojos-No esta todo perdido. Lucha por ello-dijo convencida. Mientras hubiera vida habría esperanza, la muerte si que era una de esas cosas irremediables. Aunque sabía que lo fácil era decirlo.
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MensajeTema: Re: De cuando todo era más fácil{Vera}   Hoy a las 9:51 am

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De cuando todo era más fácil{Vera}
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